lunes, 8 de abril de 2013

Indefensión aprendida: la peor postura ante tu enfermedad


La indefensión aprendida es un estado psicológico en el que una persona se percibe incapaz de controlar o transformar la situación desagradable en la que se encuentra.

Una persona con indefensión aprendida es aquella que ha experimentado una serie específica de eventos negativos sobre los cuales no tienen ningún control, a pesar de sus mejores esfuerzos para mejorar la situación.; la persona termina sintiendo que cualquier acción que realice en adelante será inútil.

El mantra de la indefensión aprendida es: “¿Qué sentido tiene intentarlo?”

Tomemos como ejemplo el caso de Marlen. Ella es una mujer con Fibromialgia que lleva 5 años lidiando con su enfermedad. Desde su diagnóstico ha probado con innumerables medicamentos, ha cambiado de médico dos veces y hasta el momento ningún tratamiento parece haberle ayudado eficazmente. Esta experiencia ha provocado que Marlen tenga la idea distorsionada de que los medicamentos nunca van a funcionar.

Otros ejemplos pueden ser:

- Un alumno estudia mucho, pero siempre saca malas calificaciones, él comenzará a sentirse deprimido e incapaz de lograr mejores notas.

- Una madre trata de disciplinar a su hijo de diferentes formas y el niño sigue teniendo mala conducta; ella empezará a sentir está fallando como madre y que no hay nada qué hacer para ayudar a su niño.

- Una mujer termina con el corazón roto cada que comienza una relación; ella pensará que es un fracaso en las relaciones y es imposible que la amen.

La persona se somete a una condición de renuncia, pues considera que sus acciones son inútiles yno siente que tenga el poder real de cambiar su situación.

Una vez que el individuo se asume como “impotente” ante su problema, empieza a perder la esperanza y el esfuerzo.

Esta es una de las razones por las que los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. Los pobres pueden haber desarrollado la creencia de que, no importa lo duro que trabajen y la cantidad de la educación que reciban, si “nunca podrán llegar a salir de su condición, porque así es la vida, ese fue su destino”.

¿CÓMO SABER SI TENGO INDEFENSIÓN APRENDIDA?

Este estado no sólo se trata de portarte “negativo” ante tu enfermedad, significa asumir actitudes depasividad y de renuncia, o sea, rendirse. Si te identificas con alguna de las siguientes frases, es porque estás sufriendo de indefensión aprendida:

“Los medicamentos no me funcionan, no hay nada que me ayude”

“Mi médico dice que no hay cura para mi enfermedad, así que supongo que tengo que aprender a vivir así para siempre”

“La gente que habla sobre el pensamiento positivo, el ejercicio y la búsqueda de la felicidad en la vida, hablan así porque no se siente tan mal como yo.”

“Los médicos ni siquiera entienden la Fibromialgia, así que ¿qué posibilidades tengo?”

“No hay nada que pueda hacer hasta que alguien encuentre la cura.”

“Ya no quiero probar nada nuevo, esto no tiene remedio”

¿Por qué la Indefensión Aprendida es mala para mi enfermedad?

Seguramente has escuchado más de una vez que “si cambiaras de actitud, las cosas serán mejores para ti”. Sabemos que este pseudo consejo puede molestarte e irritarte, pues las personas no pueden comprender lo difícil que es vivir con dolor crónico, lo que es estar en tu situación.

Lo creas o no, tus emociones sí influyen en tu salud y en las decisiones que tomas con respecto a ella. Una emoción común en las personas que padecen dolor crónico es la indefensión aprendida, que es cuando un individuo se siente incapaz de controlar una situación adversa en la que se encuentra. A continuación te presentamos algunas de las razones por las que debes evitar la indefensión aprendida:

1. Puede ser una barrera para llevar correctamente un tratamiento médico. Supongamos que tuviste una experiencia negativa con un tratamiento que te exigía que hicieras un poco de ejercicio; sería un error que, como dicho tratamiento no dio el resultado esperado, dejes de hacer ejercicio sólo porque antes no te funcionó.

2. Reduce tu autoconfianza, motivación, rendimiento personal y vida social.

3. Impide alcanzar tus metas. Como tu pensamiento es “¿Qué sentido tiene intentarlo?” tú mismo estás restringiéndote la posibilidad de lograrlo.

4. Puede causar efectos dañinos biológicos, como suprimir o “apagar” el sistema inmunológico (como tu cerebro asume que el sistema inmune es innecesario, porque no te puede proteger de nada, se da por vencido).

5. Te enfrenta ante la desesperanza y desesperación, y se puede llevar tus “ganas de vivir”. Muchos de nosotros podemos recordar a alguien que murió al poco tiempo de la muerte de su esposo o después de la jubilación; esto es porque la persona asume que es imposible vivir así y su cuerpo, inconscientemente, se autodestruye.

6. Te genera una actitud de impotencia. La impotencia es una mala estrategia de afrontamiento, pues aunque logre auto-tranquilizarte en cierta medida, también detiene cualquier impulso que te lleve a la acción.

7. Puede dar lugar a la depresión y a la ansiedad. Un sentimiento de impotencia de poder mejorar las circunstancias, es uno de los factores clave de la depresión.

8. Puede llevarte a creer falsamente que eres más impotente de lo que realmente eres. Esto te llevará a tomar malas decisiones (o no tomar ninguna, lo que puede ser peor).

9. Los estudios muestran que estos sentimientos catastróficos están vinculados a niveles altos de dolor y sufrimiento psicológico en las enfermedades reumáticas.

10. La indefensión aprendida está generalmente asociada con el estrés. Y el estrés suele ser un factor que agrava muchos de los síntomas en enfermedades de dolor crónico como la Fibromiagia.

11. Este estado crea la expectativa de que los acontecimientos en el futuro también se escaparán de nuestro control.

12. Muchos estudios muestran que los sentimientos de pérdida de control pueden conducir aproblemas de salud, en estos estudios, los sujetos que sienten que tienen incluso una pequeña cantidad de control, son más felices y saludables.

¿Cómo dejar de sentirme indefenso ante mi enfermedad?

Hasta ahora no existe una cura para enfermedades reumáticas como la Fibromialgia, la Artritis Reumatoide y la Osteoartritis y es una situación que no puedes controlar; sin embargo, lo que sí puedes controlar es la forma de hacer frente a la realidad de tu enfermedad.

Para conseguir una postura favorable ante tu enfermedad debes: 1) encontrar maneras efectivas de manejar tus síntomas, 2) llevar un tratamiento médico, 3) aprender y realizar técnicas de afrontamiento efectivas.

A continuación te presentamos algunas recomendaciones que te pueden ayudar a vencer los pensamientos de indefensión aprendida y empezar a afrontar tu enfermedad más positivamente:

1. El primera paso para superar la indefensión aprendida es tener conciencia de que se posee.Analiza cuál es tu actitud y pensamientos en los momentos de dificultad… escúchate. Lee ¿Qué es la indefensión aprendida?

2. Piensa que el cambio es posible. Abre tu mente a la posibilidad de que tu situación de salud en verdad puede mejorar. La creencia de que sí puedes mejorar, te llevará a la acción (encontrar formas de controlar los síntomas y sentirte mejor) y la acción conducirá a la mejoría.

3. No te predispongas al fracaso. Cuando vayas a probar una terapia nueva o realizar una tarea complicada procura ser optimista, es decir, piensa que los resultados serán buenos, en lugar de malos. En vez de pensar “No lo lograré” piensa “Haré mi mejor esfuerzo”

4. Piensa en grande. Piensa más allá de tus limitaciones autoimpuestas. Si te sientes lo suficientemente capaz, tendrás la motivación para dar los primeros pasos.

5. Atribuye tu falta de control a algo externo y no interno. Reconoce que el fracaso de tus esfuerzos no ha sido culpa tuya, sino de algo ajeno sobre lo cual es imposible que hayas tenido control. ¿No pudiste lavar la ropa? Bueno, es normal, tu enfermedad tiene sus días malos y esto…¡no es culpa tuya!

6. Establece metas. El sólo hecho de fijar metas (aunque sean pequeñas) te ayudará a superar la sensación de que no tienes ningún control sobre tu futuro. Plantéalas a corto, mediano y largo plazo.

7. Toma cada situación como algo “específico” y no como algo “global”. No generalices; si un medicamento no te resultó, no quiere decir que ningún medicamento en el mundo te va a funcionar.

8. Lleva un registro de tus éxitos. Una de las mejores maneras de superar la creencia de que tus acciones no afectan tu futuro, es dar un vistazo a los éxitos del pasado. Puedes anotarlos en un diario, tomar fotografías o compartirlos en Facebook o Twitter. Cuando te sientas incapaz, mira todo lo que has conseguido.

9. Cree en ti. Henry Ford, fundador de la compañía estadounidense Ford Motor, dijo una vez: “Si crees que puedes hacer una cosa o crees que no puedes hacer nada, tienes razón”. Si crees que no lo lograrás, el fracaso está prácticamente asegurado, porque no te estás dando la oportunidad.

http://artricenterfibromialgia.wordpress.com

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