domingo, 8 de enero de 2012

Fumcorat pide regular quema de años viejos, que causa enfermedades




Publicado el 31/Diciembre/2011 | 00:13
Ecuador

Un informe advierte de las sustancias tóxicas que se producen durante la quema de los monigotes en fin de año

Quemar un monigote a fin de año es una tradición simbólica familiar que significa eliminar los recuerdos del año que pasó y dar la bienvenida al que se inicia.

Pero la tradición es altamente tóxica para seres humanos, animales y para el medioambiente.

Esto, porque al quemar el año viejo con los explosivos, se emanan miles de toneladas de sustancias químicas cancerígenas.

Por ello, la Fundación Médica contra el ruido, ambiente contaminante y tabaquismo (Fumcorat) insiste en su pedido a las autoridades para que se prohiba la quema de monigotes con el uso de petardos.

Un informe de la Fundación señala que, entre las sustancias tóxicas que se producen al quemar a los monigotes, están el óxido de azufre (SOx), el óxido de nitrógeno (NOx), el monóxido de carbono (CO), además del plomo, el ozono, notrosaminas, nitritos y benecenos, entre otros tóxicos.

Plaza advirtió que se trata de venenos que tardan varios meses en desaparecer y son altamente contaminantes.

"La gente que vive en la ciudad pasa respirando ese aire, que causa enfermedades", señaló.

Entre los problemas que causan esos elementos tóxicos, el galeno mencionó la asfixia, la irritación de la vías respiratorias y las mucosas.

Desencadenan también problemas más serios como asma, trauma acústico, ataques cardíacos y trastornos del sueño, para citar algunos.

Wilson Tenorio, vicepresidente de Fumcorat, dijo que la detonación de explosivos cerca de personas y animales puede provocar accidentes fatales irreparables, que pueden ocasionar amputaciones y quemaduras de hasta tercer grado.

Por lo anotado, Funcorat exige al Gobierno regular, a escala nacional, la quema de monigotes.

Por otro lado, el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil exhortó a los fabricantes de monigotes gigantes a que no los quemen, ya que pueden causar incendios.

Recomiendan que se los desarme para evitar desgracias.

Ordenanza. El Municipio de Guayaquil prohibió la venta de años viejos gigantes, solo están permitidos los que midan hasta 3 m de ancho por 3 m de alto. La quema debe hacerse únicamente en calles y avenidas pavimentadas o rellenadas con cascajo y en veredas y solares.

Está prohibido hacerlo sobre asfalto y en sectores regenerados. La sanción para quienes incumplan estas normas pueden llegar hasta 7 días de cárcel, además de la reparación de daños. (Fabio Abad-Metroquil-MEVO)


Desde asma hasta cáncer pueden provocar tóxicos usados en viejos

El 28 de diciembre de 2010 fue divulgado un informe de la Red de Monitoreo de la Calidad del Aire, elaborado por la Secretaría Metropolitana de Ambiente, entidad del Municipio de Quito.

Dicho informe advierte que las partículas que vuelan en el aire al quemar los años viejos o monigotes afectan al sistema respiratorio, tanto de personas como de animales y plantas y, en consecuencia, al medioambiente en general.

Entre los efectos más nocivos, dicho informe menciona la calidad del aire, que se enrarece y ocasiona enfermedades pulmonares.

Según la Red de Monitoreo, cada 1.° de enero es común que se registren concentraciones de material particulado fino (PM2.5).

La norma ecuatoriana de calidad del aire establece que el nivel máximo permitido es de 65 ug/m³.

Personal técnico se esa dependencia midió la calidad del aire el primer día de 2010, es decir, luego de la quema de años viejos el 31 de diciembre de 2009, en los sectores de Cotocollao, El Camal y el centro histórico y se registraron concentraciones de 88, 110 y 35 ug/m³, en ese orden, que fueron las más altas del año. Estas concentraciones elevadas están asociadas con la quema de años viejos y juegos pirotécnicos de fin de año.

El informe dice que tanto las partículas finas como las gruesas pueden acumularse en el sistema respiratorio y causan problemas de salud.

Las gruesas pueden provocar asma y las finas problemas más graves, debido a que los explosivos, municiones y residuos pirotécnicos contienen en algunos casos plomo y otros metales pesados.

Por ello, se pide que se rellenen los monigotes con papel periódico en lugar de aserrín o aglomerados de madera. (MEVO)


Ordenanza 213

La Ordenanza Metropolitana 213 considera explosivos, municiones y residuos pirotécnicos entre los desechos peligrosos.

Por ello, su producción y su distribución requieren un manejo especial.

Se pide que se evite usar aserrín o aglomerados de madera y plásticos o llantas en la quema.

Estos emiten partículas y tienen contaminantes peligrosos y cancerígenos.

Y, luego de quemarlo, es mejor colocar tierra para apagar el fuego y recoger los desechos.

Hora GMT: 31/Diciembre/2011 - 05:13

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