miércoles, 15 de febrero de 2012

Alimentación orgánica: su valor a la salud y nutrición


Del campo a tu mesa




Por Ileana Delgado Castro /idelgado@elnuevodia.com


Ya sea por motivos de salud o por el interés de prevenir enfermedades, cada vez más personas se deciden por el consumo de productos orgánicos.

“Desde el punto de vista de la salud, los alimentos orgánicos son importantes porque no están contaminados con pesticidas o químicos. Se ha demostrado que esos tóxicos se alojan en el organismo y pueden causar varios problemas de salud, desde resistencia a los antibióticos y cáncer hasta condiciones autoinmunes”, sostiene el médico naturópata Efraín Rodríguez Malavé.

Sin embargo, al hablar sobre el valor nutricional de estos alimentos sobre otros, hay diferencias de opinión.

A juicio de la dietista clínica Glorivette González González, del Hospital Auxilio Mutuo, el valor nutricional de productos libres de pesticidas, hormonas o químicos, genera debate.

González destaca que hay estudios que no demuestran una diferencia significativa en cuanto al valor nutricional entre los alimentos orgánicos y aquellos obtenidos de otra forma.

Más aún, sostiene que se ha descubierto que en los alimentos orgánicos ese valor va a depender de las propiedades del suelo de acuerdo a los abonos orgánicos y procesos naturales que ocurren en el mismo.

De igual modo, González también menciona que “varios estudios científicos han encontrado que ciertos tipos de alimentos cosechados orgánicamente tienen una cantidad mayor de algunos nutrimentos que los que son producidos de forma convencional”.

Echando a un lado las controversias, la nutricionista expresa que “lo más importante es seleccionar aquellos alimentos que ofrecen una variedad de nutrimentos que nos ayuden a mantener una buena salud” .

Incluso, se debe tener en cuenta que un alimento orgánico no es sinónimo de dietético. “Como muchos otros productos, existen alternativas orgánicas que son controladas en azúcares, grasas y sodio y otras que no lo son. Por eso es muy importante leer la etiqueta nutricional para poder comparar y seleccionar aquellos productos que tengan un alto valor nutricional, sean orgánicos o no”, aconseja la nutricionista.



La salud entra por la boca

“La medicina natural recomienda que sigamos una alimentación lo más natural y orgánica posible. Entendemos que la salud entra por la boca y lo que comemos está íntimamente relacionado con nuestra salud”, asevera por su parte el doctor Luis F. Rivera, médico de familia que utiliza la naturaleza para curar y prevenir enfermedades.

Según Rivera, hoy día la comida está contaminada con químicos y adulterada con genética molecular. “Tanto así que a veces, por ejemplo, no sabemos si estamos ingiriendo maíz o uno mezclado con los genes de un pez, rana o algún otro organismo. Estos químicos y sustancias no son parte natural de nuestra comida y, por ende, nos hacen daño. Aunque pueda parecer inofensivo, su efecto es acumulativo y a largo plazo”, advierte Rivera, tras destacar que es posible minimizar la exposición a esta alimentación consumiendo productos orgánicos.

“En Estados Unidos hay un movimiento e interés de que la gente trate de comer natural, orgánico y, en lo posible, conocer quiénes y cómo se cultivan los alimentos que consumimos. Mientras más conozcamos de dónde provienen nuestros alimentos, más control tendremos sobre lo que ingerimos”, asegura Rivera, quien pone el ejemplo de las frutas y vegetales que son cubiertas con cera para que se vean “perfectos para la foto”.

“Es la misma cera que usamos para darle brillo al carro. Pero nadie quiere comer cera, ¿verdad? Por eso, si se puede, es mejor pelarla. Y aunque estamos perdiendo un poco de la fibra de los alimentos, esta la podemos ingerir de otras fuentes”, recomienda Rivera, también instructor de yoga y director del Centro Cultural Yoga Devanand.



La realidad del consumidor

Hasta hace muy poco, consumir alimentos orgánicos no era una prioridad en la vida de Rosa y su familia. Y aunque de vez en cuando le tentaba comprar uno que otro producto, como frutas y vegetales, dice que el alto costo de muchos de ellos casi siempre la frenaban.

“He escuchado sobre los beneficios de consumir productos orgánicos debido a que son cultivados de una forma en la que no se utilizan químicos. Pero la realidad es que la situación económica no está como para gastarse el sueldo de un mes en la compra de una semana”, afirma la ama de casa y madre de dos adolescentes.

Sin embargo, dice que en las últimas semanas ha tenido que hacer ciertos ajustes para poder comprar algunas carnes orgánicas porque, a su juicio, las otras le causan alergia a uno de sus hijos. Algo que ella atribuye a que en la industria se utilizan hormonas y antibióticos para acelerar el crecimiento de los animales.

En casa de Marian, sin embargo, se toman todas las previsiones posibles para que lo que se consuma en el hogar sean productos orgánicos o cosechados en el huerto que tienen en el patio, los cuales son cultivados libres de pesticidas o fertilizantes químicos.

“Hace varios años me diagnosticaron cáncer de seno y desde entonces decidimos llevar una alimentación más sana. Eliminamos la carne roja y tratamos de que casi todo sea lo más orgánico posible. Y el cambio en la salud de toda la familia ha sido sorprendente”, indica Marian, tras asegurar que lleva cinco años libre de cáncer.



En busca de lo local

La compra de productos locales, si están disponibles, es una excelente alternativa para consumir víveres típicos del país y apoyar la economía nacional.

“Los productos producidos localmente pueden ser más frescos por el hecho de no necesitar de tanto tiempo para transportarlos del lugar donde se producen hasta el mercado donde se venden”, sostiene González, mientras destaca que, sin importar si el producto es orgánico o no, siempre es más recomendable consumir los alimentos en su forma más natural y simple.

“Esto es así porque a todos los productos que son procesados se les añaden ingredientes para poder preservarlos por más tiempo”, advierte la dietista.

En Puerto Rico, los productos orgánicos se supone que están regulados bajo los estándares del Programa Nacional Orgánico (NOP, en inglés) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, en inglés).

Sin embargo, para algunos agricultores se trata de un proceso de certificación caro y burocrático. “Más que un problema de certificación, tenemos un problema de producción. Estamos contra viento y marea tratando de competir con los precios de los productos afuera y la gente no está acostumbrada (a comprar alimentos orgánicos)”, dice Leonardo Estrada Ferrer, quien tiene una finca en San Germán, donde cultiva tomates, repollos, pimientos y gandules orgánicos.

“Hay una ley para certificar los productos orgánicos, pero llevo ocho años y no me he certificado. Yo vivo de la agricultura y, como agricultor y antropólogo, creo que lo más importante es que no hay gente para trabajar la tierra”, agrega Estrada.

Alimentos orgánicos

• El término “orgánico” se define como un alimento cultivado libre de herbicidas, pesticidas u otros químicos; que no sean productos de cultivos transgénicos (modificados genéticamente). En el caso de las carnes, que no se hayan utilizado hormonas o antibióticos en su crianza.

• Biológico, ecológico u orgánico son sinónimos que se usan para designar los alimentos que cuidan tanto la salud de los consumidores como el equilibrio del medio ambiente en que se producen.

• Son igual de nutritivos que sus contrapartes tradicionales en términos de aportación calórica y contenido de vitaminas, minerales y otras sustancias.

• El beneficio mayor de estos productos radica en sus efectos a largo plazo sobre la salud. Al carecer de ingredientes nocivos (como alto contenido de sal, azúcar, químicos y productos transgénicos) ayudan a mantener la salud.

• Como regla general, se recomienda consumir los alimentos orgánicos que se comen con sus cáscaras como frutas (uvas, peras, cerezas, fresas) y vegetales (papas, espinacas, lechugas). Del mismo modo ocurre con las carnes (los animales acumulan las sustancias nocivas en los músculos). Los alimentos que se deben pelar para consumirse, como: el aguacate, la cebolla, la piña y el mangó, entre otros, suelen ser bastante seguros y pueden consumirse no orgánicos. En otras categorías se prefieren orgánicos los cereales, las leches de soya y de arroz, y el pan.

Fuente: Recopilado por El Nuevo Día

Otras recomendaciones

• Lava bien los alimentos con agua clara. También vienen unos enjuagadores naturales que ayudan a eliminar el sucio y los químicos que puedan estar depositados en la superficie de los alimentos.

• Si los alimentos no son orgánicos, quita la cáscara si es posible, porque es donde se almacenan muchos de los químicos indeseados.

• Compra y consume frutas y vegetales orgánicos. Evita consumir productos cuyas semillas hayan sido genéticamente modificadas en un laboratorio. Ahora en Puerto Rico hay varios proveedores certificados como fincas orgánicas donde se pueden conseguir a un precio económico.

• Cultiva huertos caseros y siembra los productos que te gustan, como plátanos, guineos, panas, pimientos, tomates, lechugas, papayas, mangos, limones, carambolas… Si utilizas maneras naturales y orgánicas de fertilizar tu huerto y prevenir las plagas podrás reducir tu consumo de químicos y comer más saludable.

• Bebe mucha agua. Eso te ayuda a que las toxinas que puedas ingerir no se acumulen en el sistema y se eliminen a través de la orina o el sudor.

Fuente: Dr. Luis F. Rivera

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