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jueves, 15 de marzo de 2012

Baja la 'contaminación interior'

Por primera vez disminuyen los niveles en sangre de los compuestos tóxicos persistentes
Aun así solo el 4% de la población tiene cantidades reducidas

MIQUEL PORTA Barcelona 13 MAR 2012 - 00:56 CET6



La contaminación atmosférica y la alimentación son las dos vías de entrada al organismo de los compuestos tóxicos persistentes. / TEJEDERAS

Los niveles sanguíneos de compuestos tóxicos persistentes(CTP) descendieron de forma significativa en los habitantes de Barcelona entre 2002 y 2006. Los policlorobifenilos (PCB, productos de origen industrial que suelen contaminar a dosis bajas los alimentos grasos) disminuyeron más de un 30%; el DDT (plaguicida prohibido hace más de 30 años), descendió un 39%, mientras que los niveles de su principal metabolito, el DDE, lo hicieron un 53%. El hexaclorobenceno (un fungicida) y el beta-hexaclorociclohexano (un compuesto relacionado con el insecticida lindano) disminuyeron un 53% y un 50%, respectivamente. La magnitud del descenso en los niveles corporales de los tóxicos fue similar en mujeres y hombres, algo mayor en las personas más jóvenes, y mayor en las personas obesas.

Es la primera vez que una ciudad española analiza las concentraciones sanguíneas de compuestos tóxicos persistentes en dos momentos diferentes; tampoco lo ha hecho ninguna comunidad autónoma. Barcelona integró tales análisis en los sondeos o encuestas de salud que se realizaron en muestras representativas de su población en 2002 y 2006. Otras ciudades llevan a cabo encuestas de salud, pero ninguna ha analizado nunca la contaminación interna por CTP. En los dos años mencionados los métodos epidemiológicos y químicos fueron idénticos, garantizando así la validez de la comparación. Nuestro estudio lo publica la revista Science of the Total Environment. Los resultados, en líneas generales, deberían ser extrapolables al resto de España, aunque habría que estudiarlo y tener en cuenta los condicionantes de cada lugar.

Las razones de la disminución no están claras. Lo más verosímil es que se deba primordialmente a las políticas de control de los CTP en alimentos desarrolladas durante décadas por las autoridades y empresas que operan en la ciudad.

Las mezclas de CTP que habitualmente se detectan en las poblaciones del planeta tienen efectos inmunosupresores, inflamatorios, neurotóxicos, metabólicos, endocrinos, epigenéticos o cancerígenos. Existen amplios conocimientos científicos —aunque no siempre concluyentes, como es habitual en ciencia— de que estos compuestos aumentan el riesgo de diversos cánceres (como los linfomas no-Hodgkin), infertilidad, asma, párkinson, diabetes, problemas tiroideos o de aprendizaje. Es pues plausible que la contaminación por CTP explique una parte relevante de la carga de enfermedad que sufrimos.

Entre los ciudadanos existen grandes diferencias en su contaminación; por ejemplo, el nivel sanguíneo más alto de DDE hallado en una persona (8.227 nanogramos/gramo, ng/g) fue 1.100 veces superior al de quien tuvo menos (7 ng/g); las concentraciones de otros compuestos son en unas personas centenares de veces superiores a las de otras. Las razones de las diferencias interindividuales en la impregnación corporal por tóxicos no están claras, aunque esta suele aumentar con la edad y el peso.


El control de la producción de alimentos favorece el descenso

Ocho de los 19 CTP analizados se detectaron en la mayoría de la población barcelonesa: el DDT se detectó en la sangre del 97% de los participantes y el DDE en el 100%, mientras que el hexaclorobenceno y el beta-hexaclorociclohexano se detectaron en un 98% y un 97%, respectivamente. El número mínimo de contaminantes que se detectó en una persona fue de cinco, y el máximo, 15. Por tanto, la totalidad de la población almacena estos compuestos. El 72% de los barceloneses acumula en su cuerpo 10 o más tóxicos; ese porcentaje era el 90% en 2002. Los datos son en buena medida extrapolables a otras poblaciones españolas. Los 19 contaminantes analizados son una cifra modesta en relación a las decenas de compuestos que pueden detectarse en un ciudadano medio.

Muchos estudios analizan los niveles de cada CTP individualmente, no conjuntamente; observan entonces que una mayoría de la población tiene niveles muy inferiores a los de una relativa minoría. Este hecho —y la proverbial ceguera ante lo obvio, que también afecta a los científicos— ha hecho que durante años se creyese que apenas nadie tiene concentraciones altas de tóxicos. Lo que ha resultado ser falso, como ha puesto de relieve otro estudio nuestro, basado en una muestra representativa de la población de Cataluña, de inminente publicación en la revista Environment International. El punto de partida es la ignorancia existente a nivel mundial acerca de una cuestión muy simple: ¿todos los individuos con niveles corporales bajos de algunos contaminantes tienen concentraciones asimismo bajas de otros contaminantes? (y, por tanto, la minoría que tiene concentraciones altas de algunos las tienen también altas de otros compuestos); ¿o más bien ocurre que algunos individuos con concentraciones bajas de ciertos contaminantes tienen concentraciones altas de otros? La respuesta correcta ha resultado ser la segunda: más del 58% de los 919 miembros de la muestra tuvieron concentraciones altas de uno o más de los 19 CTP analizados; el 34% de la población tiene niveles altos de tres o más tóxicos. Entre las mujeres de 60 a 74 años, el 48% tiene concentraciones altas de seis o más compuestos. Tan solo el 4% de la población catalana tiene concentraciones bajas de todos los CTP analizados. Por tanto, algunos subgrupos de ciudadanos acumulan mezclas de CTP a concentraciones altas.


Las sustancias se acumulan en el tejido graso animal

Las componentes del sistema económico global causantes de la actual crisis generaron numerosas prácticas y productos financieros que -con curiosa sinceridad- se denominan tóxicos. La metáfora tiene la virtud de aludir a la naturaleza venenosa de las causas de la crisis y a sus perniciosos efectos. Pero entre éstos no contabiliza la carga de sufrimiento, enfermedad y muerte que el sistema vigente contribuye a causar. Es más, todos sabemos que esta no es una crisis exclusivamente financiera o económica, sino una crisis de ciertos modelos de economía, política y cultura. Disminuir la contaminación humana por compuestos que no son tóxicos metafóricamente, sino literalmente, exige que promovamos otros sistemas de economía, cultura y sociedad. Debemos promover políticas públicas y privadas más humanas, saludables y socialmente eficientes -otras políticas sobre ganadería y agricultura, consumo y seguridad alimentaria, condiciones laborales, energía, medio ambiente y salud pública.

Es tiempo de que las organizaciones ciudadanas hagan aumentar el cumplimiento de las normas jurídicas autonómicas, estatales e internacionales -como la Ley General de Salud Pública y el Convenio de Estocolmo- que establecen que los gobiernos (central, autonómicos y municipales) deben vigilar y controlar la contaminación interna por compuestos ambientales. Sería toda una señal de que ya funcionan los nuevos valores, conocimientos y políticas que necesitamos para salir auténticamente de la crisis, por tantos motivos en verdad tóxica.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Efectos de contaminantes ambientales producen efectos epigenéticos





Un investigador de la Universidad del Estado de Washington (EE.UU.) ha demostrado que una variedad de sustancias tóxicas presentes en el ambiente puede tener efectos negativos no sólo sobre un animal expuesto, sino en las tres próximas generaciones de su descendencia. La secuencia de ADN del animal se mantiene sin cambios, pero los compuestos son responsables de cambiar la forma en que los genes se “encienden y apagan” – el efecto epigenético, estudiado en profundidad por el biólogo molecular Michael Skinner y publicado en el último número de la revista en línea PLoS ONE.

Si bien la investigación antes de Skinner ha demostrado efectos similares de un pesticida y fungicida, este es el primero en mostrar una mayor variedad de sustancias tóxicas – como combustible para aviones, dioxina, plásticos y pesticidas que contienen DEET y permetrina – responsables de la promoción de la enfermedad epigenética entre generaciones.

“No esperábamos en todos ellos efectos transgeneracionales, pero así fue”, dijo Skinner en la página web de tecnología Gizmodo. “Pensé que sería negativo de hidrocarburos, pero fue positivo” . Esto le dice a los investigadores que la capacidad de promover la enfermedad transgeneracional “no es simplemente un aspecto único de un compuesto único”, sino una característica de muchos compuestos del medio ambiente.
Los investigadores probaron una mezcla de pesticidas (DEET repelente de insectos y permetrina), una mezcla de plástico (ftalatos y el bisfenol A), dioxina (TCDD) y una mezcla de hidrocarburos (combustible para aviones, JP8).

El campo abre nuevos caminos en el estudio de cómo se desarrollan las enfermedades. Mientras que los toxicólogos se centran generalmente en animales expuestos a un compuesto, la obra de Skinner demuestra una vez más que las enfermedades también puede provenir de mayores, exposiciones ancestrales que luego son mediadas a través de los cambios epigenéticos en el esperma.

El trabajo también señala el camino para identificar y diagnosticar la exposición a través del uso de marcadores moleculares específicos epigenéticos. “En el futuro podríamos ser capaces de usar estos biomarcadores epigenéticos para determinar su ancestralidad, la exposición personal a temprana edad y para predecir la susceptibilidad a contraer una enfermedad más adelante en la vida”, dijo Skinner.

El estudio fue financiado por el Ejército de EE.UU. para estudiar los contaminantes a los que las tropas puedan estar expuestos. Skinner y sus colegas expusieron a ratas preñadas a cantidades relativamente altas, pero no letal de los compuestos y observaron cambios realizados en tres generaciones de descendientes.

Los investigadores observaron que las hembras alcanzan la pubertad antes, el aumento de las tasas en la decadencia y la muerte de las células de espermatozoides y menor número de folículos ováricos que más tarde se convierten en óvulos. Los estudios futuros pueden utilizar las herramientas moleculares para el análisis de la evaluación de riesgos.

viernes, 2 de marzo de 2012

Doctor, recéteme las pastillas amarillas

Somos el país de Europa que más medicamentos consume en relación a su PIB



Doctor, recéteme las pastillas amarillas

JESÚS VILLAR Decía Voltaire que el arte que practican los médicos consiste en divertir al paciente hasta que la naturaleza lo cure. La medicina moderna hace creer a las personas que la naturaleza las golpea con nuevas enfermedades que solo pueden ser curadas por médicos. No estoy contra la medicina moderna ni contra la industria farmacéutica pero las empresas farmacéuticas y los grupos de interés médicos han convertido la enfermedad en un producto industrial y han medicalizado nuestra existencia.

Unas recientes declaraciones confusas y sin claras bases científicas sobre las "maldades" de los fármacos genéricos fabricados y distribuidos en España han desconcertado a muchos profesionales y autoridades sanitarias y han alarmado a pacientes y familiares. Atribuyéndose una representatividad científica que no tienen, estos médicos afirman que desde que se ha obligado a las farmacias a suministrar el medicamento más barato en el mercado con el mismo principio activo y a la misma dosis que el recetado por el médico, dudan que sus pacientes estén recibiendo el tratamiento adecuado. Al parecer, la razón fundamental es que sus pacientes no quieren cambiar su pastilla "amarilla" por otra sin color, porque les recuerda a la aspirina o vete tú a saber. A estos médicos habría que llevarles de excursión para que vieran que hay empresas que fabrican el mismo medicamento para diferentes compañías. Algunos de esos medicamentos son los llamados genéricos. Un medicamento genérico es fabricado con los mismos ingredientes activos y está disponible con la misma potencia y dosificación que su equivalente de marca. Un genérico puede ser elaborado una vez vencida la patente del medicamento de marca. Todos los fármacos aprobados por la autoridad sanitaria competente han de pasar los mismos controles de calidad, seguridad y eficacia. La principal ventaja de un medicamento genérico frente a uno de marca es el menor costo ya que el genérico no requiere inversión en investigación, desarrollo y promoción. Entonces, ¿de qué estamos hablando?

La industria del medicamento es el tercer sector económico detrás de la industria armamentística y el narcotráfico. Somos el país de Europa que más medicamentos consume en relación a su PIB. Por lo pronto, el precio de los medicamentos de marca se ha equiparado con los genéricos. Decir que los genéricos tienen mayores efectos secundarios es una frivolidad. Cada medicamento, sea de marca o genérico, tiene su peaje. La Agencia Europea del Medicamento calcula que cada año fallecen en Europa unas 200.000 personas por efectos adversos. En EE UU los efectos adversos son la cuarta causa de muerte, detrás del infarto de miocardio, el ictus o el cáncer, y por encima de la diabetes y las enfermedades pulmonares.

Por último, la interacción entre los médicos y la industria farmacéutica puede influir las decisiones clínicas. La industria farmacéutica invierte vastas sumas de dinero en promover sus productos y es comprensible que quieran recuperar sus inversiones en el desarrollo de productos que tardan tiempo en llegar al mercado. Si se reprocha a los médicos que sus relaciones financieras con la industria pudieran llegar a influir en su trabajo, lo rechazarían de plano. Pero esta influencia ha sido probada en muchos estudios. Un estudio liderado por Henry Stelfox de la Universidad de Toronto comprobó este fenómeno mediante el ejemplo de un polémico medicamento (un bloqueador del canal del calcio). Los investigadores analizaron 70 publicaciones sobre el tema y las dividieron en tres categorías: crítica, neutral o de apoyo. Luego solicitaron información a sus autores para averiguar si habían recibido dinero de la industria. Todos los médicos que habían escrito de forma positiva sobre el medicamento recibieron de algún modo dinero de la industria.

Nada es gratis por nada. Las estimaciones indican que la mayoría de las empresas farmacéuticas y de productos sanitarios financian actividades de investigación en hospitales públicos de España. Muchas de estas empresas pagan a médicos y a otros profesionales sanitarios como consultores o investigadores. El pago de honorarios por incluir pacientes en ensayos clínicos promovidos por la industria es una práctica aceptada en las instituciones sanitarias. Pero ¿cuál es el límite de lo éticamente aceptable? ¿Debería el paciente conocer lo que estas compañías pagan a su médico por participar libremente en un estudio? Muchos médicos de la sanidad pública, no necesariamente reconocidos como investigadores por la comunidad científica internacional, han llegado a percibir de la industria farmacéutica elevados honorarios por incluir pacientes en estos estudios. Los organismos reguladores de EE UU, Canadá, Gran Bretaña o Suecia han adoptado medidas para regular las relaciones entre médicos y la industria farmacéutica. En España, habrá que esperar algunos años antes de que estas normas y principios éticos se cumplan en la práctica. Buen día y hasta luego.

http://www.laprovincia.es/opinion/2012/02/12/doctor-receteme-pastillas-amarillas/438064.html

La contaminación también ayuda a engordar

 

Los disruptores endocrinos son unas sustancias tóxicas, presentes en alimentos y productos cotidianos, que hacen que nuestro cuerpo acumule grasa y no músculo.

Un estudio ha alertado de que la contaminación no solo provoca enfermedades respiratorias que cada año causan 370.000 muertes en todo el mundo, sino que además propicia la obesidad.

Así lo ha determinado un trabajo del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatológica de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) tras analizar los disruptores endocrinos (EDCs), unas sustancias tóxicas que hacen que nuestro cuerpo acumule grasa y no músculo, y que están presentes en los alimentos y en multitud de productos de uso cotidiano como champús, perfumes, plásticos y cosméticos que alteran nuestro sistema endocrino.

La mayoría de estos compuestos químicos, que se acumulan en las grasas con facilidad, pertenecen al grupo de contaminantes orgánicos persistentes, unos compuestos químicos (sobre todo pesticidas e insecticidas) poco biodegradables que se mantienen durante décadas en el ambiente y se introducen en la cadena alimenticia.

Buen ejemplo de ello es el DDT, un pesticida prohibido en 1975 y que todavía hoy está presente en el 88 por ciento de la población española, explica el investigador del CIBERobn y presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, Javier Salvador.

Como consecuencia de la producción agrícola y la pesca -a través de los vertidos de aguas residuales-, la exposición de los seres vivos a los disruptores endocrinos es universal y se acumulan en la grasa humana de una generación a otra, ya que la madre los pasa al bebé en la gestación y la lactancia.

Los efectos sobre la salud humana de la exposición continua a los EDCs han sido objeto de estudio desde hace décadas, pero ahora el CIBERobn ha avanzado en esta investigación y concluye que contaminación y obesidad están relacionados.

En concreto, estos tóxicos aumentan el riesgo de dos trastornos muy relacionados con la diabetes: el síndrome metabólico y la resistencia a la insulina. Según el doctor Salvador, "la obesidad visceral promueve la liberación de ácidos grasos libres que llegan al hígado y contribuyen a generar resistencia a la insulina, lo que favorece la diabetes".


domingo, 20 de febrero de 2011

Toxicidad de metales pesados y la temperatura corporal baja

Óptima de la Salud

con David Jernigan, DC, DNM


Skull and crossbonesLos metales pesados son una de las principales causas de la baja temperatura corporal y la depresión del sistema inmunológico. Muchos microbios no se puede poner de nuevo bajo control hasta que los metales pesados se han eliminado del cuerpo. Alta y las infecciones de bajo nivel puede ser continua durante décadas a pesar de altas dosis de antibióticos y antimicrobianos por vía intravenosa, cuando los metales pesados están presentes. Los metales pesados promover el exceso de ácido, con poco oxígeno, el medio ambiente de baja temperatura, que los microbios prosperan pulgadas

Los metales pesados se refiere a la excesiva acumulación de diferentes tipos de metales en las células de grasa, sistema nervioso central (cerebro, tronco del encéfalo, la médula espinal), los huesos, las glándulas y el cabello. Los metales pesados pueden incluir mercurio, plomo, cadmio, paladio, platino, arsénico y níquel, por nombrar sólo algunos.

De intereses en relación con la temperatura del cuerpo baja son los metales de paladio y platino. Investigadores de la Universidad de Notre Dame y la Universidad Estatal de Wichita, en el estudio más detallado de su tipo, halló que los convertidores catalíticos en automóviles están escupiendo paladio y platino en los humos de escape. [I] Ahora se entiende que estamos impulsando a través de un nube invisible de estos metales y los están respirando en nuestros pulmones, que también son potencialmente los consumidores de nuestros alimentos como estas nubes de metal se sabe que un depósito de hasta 150 pies a ambos lados de las carreteras.Cultivos, animales de granja, e incluso la cocina y el hogar están constantemente siendo envenenado por las consecuencias de estos metales.

Curiosamente, el paladio se conoce como "The Metal depresivo", ya que se sabe que causa la depresión en las personas. También se sabe que causan el enfriamiento excesivo del cuerpo. Consideremos ahora lo que son enfermedades que padecen la mayor parte de América - la depresión y la baja temperatura corporal. Coincidencia, o la buena ciencia?

Un artículo fue publicado en una edición reciente de Ciencia y Tecnología Ambiental, la presentación de informes que el platino en carretera es un alérgeno que agrava los enfermos de asma y otras causas dificultades respiratorias. [ii] la toxicidad de platino también se ha asociado con el cáncer y defectos de nacimiento. [iii]

Este libro entero ha estado hablando acerca de cómo debemos cambiar el ambiente interno del cuerpo de manera que no es un hogar feliz para los microbios. Los metales pesados juegan un papel importante en el valor que para las infecciones crónicas y repetidas. Los efectos de todos los metales pesados distintos no se pueden abordar por completo en este libro, pero se puede ver que la desintoxicación del cuerpo es una tarea de un curso. Vivimos en un ambiente muy tóxico. Aun cuando aparentemente un estilo de vida saludable, las toxinas seguirá siendo un problema.

El problema con la mayoría de los esfuerzos para desintoxicar el cuerpo, especialmente en alguien con una temperatura corporal baja, es el hecho de que muchas de estas toxinas de metales pesados se depositan profundamente en los tejidos del cuerpo. Estos tejidos profundos son fríos y rígidos, y muchas veces también solidificado, incluso para los medicamentos de desintoxicación más inteligente y terapias a su alcance. Esto es difícil para mucha gente a comprender, pero tenga en cuenta cómo un cuerpo con mala circulación linfática de líquidos y la mala circulación efectiva no puede entregar los medicamentos de desintoxicación de las diversas áreas del cuerpo.

Con el fin de desintoxicar el cuerpo con eficacia, es lógico que el equipo médico y de salud deben abordar la temperatura del cuerpo baja. Restauración de la temperatura normal del cuerpo entonces restaurar la dinámica del flujo normal del líquido-líquido que permitiría a los medicamentos de desintoxicación para alcanzar y eliminar los metales y toxinas.

Otra fuente primaria de la toxicidad de metales pesados es el material dental, principalmente mercurio, utilizado en los últimos 100 años, que se usa en muchos "amalgamas de plata." Estas amalgamas fueron tan polémicos cuando se introdujo por primera vez en la década de 1800 que dividió el única asociación dental del tiempo, la Asociación Nacional de Cirujanos Dentistas, en dos grupos. Un grupo dijo que nadie debe usar mercurio en la boca porque es muy tóxico y se sabe que se filtran a través del tiempo, el envenenamiento del cuerpo. El otro grupo de dentistas gustó lo fácil que era trabajar con lo económico y las amalgamas de mercurio fueron.En la década de 1800, el oro era el preferido de otro modo material de relleno dental. Las dos facciones debatido el tema hasta que una nueva asociación dental nació, la Asociación Dental Americana (ADA), nuestra actual asociación dental líder, que ve la aprobación de la mayoría de las cremas dentales marca de la tienda de comestibles. Fue la ADA que aprobaba los rellenos de mercurio, que se convirtió en la norma de nuestra sociedad.

De interés histórico, el primer uso del nombre "Quack" al referirse a un médico de dudosa se utiliza para etiquetar los dentistas usan mercurio, ya que el mercurio que entonces se conocía como "Quacksilver." Hoy en día se estima que millones de amalgamas de mercurio son colocados en dientes cada año en los EE.UU. solamente. Uno sólo puede maravillarse ante el poder y la influencia de diversas asociaciones en nuestro país tienen más de nuestro nivel de vida, especialmente cuando se considera que los médicos y los dentistas han sido perseguidos y juzgados, a veces perder su licencia para ejercer en los EE.UU., para tratar de difundir la palabra sobre estas cuestiones y aliviar el sufrimiento mediante la eliminación de las amalgamas. La legislación reciente ha sido propuesta para prohibir el uso de mercurio en las amalgamas.

Algunos países, como Suecia, han prohibido el uso de mercurio e incluso pagar hasta el 50% de los gastos a que se lo retiren de sus ciudadanos, afirmando que el costo de extracción es más barato que pagar por las enfermedades crónicas a largo plazo el resultado de estas amalgamas. [iv] (En una nota dentales relacionados, muchos países europeos no permiten el uso de flúor en el agua y pasta de dientes debido a un beneficio limitado y las complicaciones excesivas de salud.)

El mercurio es 1000 veces más tóxico que el plomo, mientras que el vapor de metil-mercurio procedente de los empastes durante la masticación es 100 veces más tóxico que el mercurio elemental.

Estos "amalgamas de plata" en realidad contienen hasta un 50% de mercurio en peso, 35% de plata, 13% de estaño, 2% de cobre, y trazas de zinc. [V]

alemán de investigación ha demostrado que el mercurio de las amalgamas de la madre embarazada están directamente relacionados con altos niveles de mercurio en sus fetos. [vi] He visto a muchos pacientes sin dientes que usan sólo dentaduras y no cree que los que tienen una toxicidad de metales pesados aún de las amalgamas viejos tiempos eliminado. Los dientes fueron removidos probablemente debido a cambios degenerativos a largo plazo en los dientes que estaban llenos de amalgamas, coronas, tratamientos de conducto, y los puentes, todos los cuales fueron la liberación de varios metales en los huesos y los tejidos de los maxilares, y de hecho todo el cuerpo. El Dr. Stephan Edelson, MD, director médico del Medio Ambiente y el Centro de Salud Preventiva de Atlanta, Georgia, explica que, "vapor de mercurio (metil-mercurio) se absorbe rápidamente en la sangre debido a su solubilidad en lípidos de la sangre (moléculas grasas). Este proceso contribuye a entre el 80 y el 100% de absorción a través de los pulmones de los que luego se llevó el mercurio a prácticamente todos los tejidos del cuerpo, incluyendo el cerebro. "[Vii] Por lo tanto, la carga de todos esos años de lixiviación de metales de los dientes y de otras fuentes no se alivian con la simple eliminación de los dientes.Usted debe entender que no es un asunto simple para desintoxicar el cuerpo de metales pesados.

Notas
[I] Cohen E, 2001, "Arena podría ser una atracción en carretera." Notre-Dame-Online Magazine .

[Ii] Hodge V, M Stallard, 1986, "El platino y el paladio en el polvo de la carretera." Environmental Science & Technology . Vol. 20, no. 10, pp 1058-1060.

[Iii] La Wichita Eagle Lunes, 26 de noviembre 2001, frente historia de la página, Denise Neil.

[Iv] guía definitiva para el cáncer , Goldberg, B., J. Diamante Medicina Publishing Inc. Futuro, 1997

[V] L et al diente se conoce ..., son sus dientes que usted se enferme , Ewing RDH Dawn, PhD, ND, 1998, Publicado por Alternativas de Salud Holística

[Vi] guía definitiva para el cáncer ,

[Vii] guía definitiva para el cáncer y Kudsk, F. "Utilización de los vapores de mercurio en la sangre in vivo e in vitro de mercurio que contienen aire" Acta Toxicológica Pharmacologica et 27 (1969), de 49 años.

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