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domingo, 4 de marzo de 2012

La broncemia, una enfermedad de la medicina moderna


Francisco Occhiuzzi -




Nos llega un correo de una persona querida para nosotros con varios enlaces de vídeos en youtube. En esta entrada presentamos uno de ellos, publicado por el canal de TEDxTalks .

Nos expresa de forma clara y no exenta de sentido del humor (aunque en este caso sea más bien humor negro...), la "enfermedad" que está asolando a un gran número de nuestros médicos.


LA BRONCEMIA


Se parece bastante a lo que estamos exigiendo los que padecemos este trato distante de hospitales y colegiados.

Médicos que se alejan cada vez más de los pacientes en la medida en que la tecnología se interpone entre ellos hasta formar una barrera infranqueable que a ellos, al parecer, ya les está bien, ya que de este modo, la implicación con el enfermo es mínima (o inexistente...) e incluso en muchos casos, lamentable.

Los semidioses no quieren ponerse a la altura de los simples mortales.


Por supuesto que la clase política no escapa a esta epidemia que asola nuestra sociedad y quizás debería darse cuenta de que debe reaccionar sin tardanza puesto que el pueblo está cansado... Muy cansado de cargar con todo en la escasez, mientras que ellos nos insultan con su alto nivel de vida, propiciado por sus grandes e injustos sueldos y enormes privilegios.

Este vídeo es un claro ejemplo de cómo el colectivo médico está perdiendo de vista al ser humano.



LA BRONCEMIA


Gracias a Cristina Trullá por esta estupenda colaboración con nuestra causa ya que toda ayuda es poca para difundir las injusticias a las que nos vemos sometidos los ciudadanos de a pie.

Publicado por Gaspar en 11:26

miércoles, 26 de enero de 2011

MADRID VUELVE A PAGAR A MÉDICOS DE FAMILIA E INSPECTORES POR REDUCIR LAS BAJAS LABORALES



Madrid 12/01/2011 Según denuncia la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid (ADSPM), la Consejería de Sanidad de Madrid está incentivando a los médicos de cabecera y a los inspectores de los Servicios Sanitarios de la Comunidad por reducir el número de bajas laborales.

La ADSPM explica en un comunicado que el pasado mes de diciembre de 2010, y por segundo año consecutivo, una parte importante de los médicos de cabecera y del personal de las Inspecciones de Servicios Sanitarios de la Comunidad de Madrid ha recibido de la Consejería de Sanidad distintas cantidades de dinero en función del Convenio anual establecido con el INSS para el control de algunas de las situaciones de Incapacidad Temporal de los trabajadores de la región.

Reparto opaco

Esta asociación denuncia que el criterio seguido por parte de los responsables de la Consejería para el reparto económico ha sido de nuevo opaco y no se ha comunicado a los interesados, tanto profesionales como trabajadores, pero es evidente que tenía como objetivos la disminución, en determinadas patologías no laborales, tanto del número de bajas emitidas como su duración durante el año 2010, de manera que entre estos profesionales, quien mas reducía su volumen, mas cobraba.

Esta situación es similar a la que se produjo hace un año y que, en su día, fue denunciada por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), que recientemente lo ha vuelto a poner en conocimiento del Defensor del Pueblo. Según denuncia, la Comunidad de Madrid lo hace ahora con completa opacidad, pues en el año 2009 las extintas gerencias de Atención Primaria (AP) publicaron los listados y las cantidades cobradas por cada profesional. "Ahora, con el Área Única, esta mínima práctica de trasparencia en la gestión parece que se considera superada y obsoleta", afirman.

Una medida economicista y antisocial

Desde la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid consideran que, de nuevo, el Gobierno de la Comunidad de Madrid vuelve a aplicar una medida economicista y antisocial que busca el ahorro por encima de la prestación social a la que la legislación da derecho en función de la protección a la situación de enfermedad.

Asimismo, critican que esta medida haya sido tomada a espaldas de los principales colectivos implicados, sin criterios de racionalidad o mejora de calidad, además de suponer un ataque a la equidad en la prestación. Para la ADSPM, el resultado de esto no va a ser otro que un deterioro aun mayor de la atención sanitaria a los trabajadores, dado que el reposo es una medida terapéutica muchas veces imprescindible en el proceso de curación o mejoría de la enfermedad, y especialmente a los más vulnerables. Al mismo tiempo, crea un nuevo conflicto ético en la práctica profesional de los médicos de AP y de las Inspecciones Sanitarias de la Comunidad.

FUENTE:
http://www.actasanitaria.com/actasanitaria/frontend/desarrollo_noticia.jsp?idCanal=1&idContenido=23582

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Médicos, científicos y revistas como alabarderos

EL MIRADOR (DE JUAN GÉRVAS): CÉSPED ARTIFICIAL

Juan Gérvas
Madrid 08/11/2010 Aunque pueda parecer lo contrario, la figura de la ?clac? como soporte artificial de un acontecimiento, no ha desaparecido de la vida social e, incluso, como pone de manifiesto nuestro colaborador, está presente en algunas actividades supuestamente científicas ligadas al marketing farmacéutico, con la intención de hacer pasar por novedoso lo que no lo es, con el consiguiente perjuicio sanitario y económico.

La hierba crece salvaje, adorna el paisaje y da de comer a miles de animales diferentes. De verde en primavera pasa a ocre en el verano. Podemos mantener una hierba verde y espléndida si la regamos, cortamos y abonamos convenientemente. Es el típico césped que adorna muchos de nuestros parques y jardines, en general en contra de la lógica, pues el clima mediterráneo pide más sequedad. Algunos han decidido ahorrar y "ser ecológicos", y ponen un césped artificial tejido con algún plástico, que "hace el servicio". Naturalmente, un césped artificial no es para siempre y también requiere su mantenimiento. Además, respecto a belleza no hay dudas entre el césped natural y el artificial. En este caso la imitación no supera al original. Se nota mucho la diferencia. El césped natural es algo vivo mientras el artificial es "naturaleza muerta" que no llega a engañar.

Astroturfing

En EEUU hay una marca muy conocida de césped artificial, Astro-Turf. De esa marca nació la denominación para un fenómeno de falseamiento de la realidad, de imitación de un fenómeno natural. Parece que el nombre se lo dio por primera vez un senador por Tejas, Lloyd Bentsen, en 1985. Recibió miles de cartas y tarjetas postales con textos en contra de la limitación y control de aseguradoras sanitarias. Aparentemente eran de miles de ciudadanos diferentes, pero fue fácil identificar un origen común por emplear el mismo texto.

El "astroturfing" no es más que una forma de falsear la realidad al imitar un movimiento natural mediante una acción orquestada. Es un poco como el césped artificial que se pretendiera hacer pasar por césped natural. Se puede hacer "astroturfing" a favor o en contra de una idea, persona, producto o proyecto. Como los tiempos han cambiado, hoy se hace aprovechando la Red además de con los medios previos (comunicación postal, radio, televisión, periódico, revistas y demás). Por ejemplo, con programas virales, o con vídeos en "YouTube". También con la participación de expertos de relaciones públicas, que seleccionan y captan a personas y/o instituciones respetadas y conocidas, que se suman a la propaganda como "astroturfers" o "intoxicadores". Por ejemplo, en la Red hay "blogs" que se suman a la campaña y hacen propaganda como si fuera una cuestión que les interesara personalmente. Lo importante es lograr dar la impresión de que se trata de un movimiento espontáneo, de raíz social, no orquestado ni artificial. El objetivo final es lograr crear conductas y comportamientos espontáneos de verdad, en ciudadanos y/o profesionales engañados por el "astroturfing", que modifican la opinión pública y sus vidas según se había previsto.

Clac

Lo del "astroturfing" suena antiguo cuando se le pone nombre con siglos a su espalda. Es la típica y centenaria clac de los teatros, que se podía "alquilar" a favor o en contra, siendo más frecuente lo primero. Ahora ya casi no se ve en los teatros, pero sobreabunda en la televisión, con ese "público entregado" que ríe y aplaude a toque de corneta. Carece de espontaneidad pero logra su efecto.

La clac tenía un jefe y auxiliares y normalmente reclutaba aficionados que conseguían entradas gratis a cambio de su entusiasmo. Sus entradas se llamaban de "alarbaderos". En cierta forma "defendían" la obra de la misma forma que los alabarderos solían formar la tropa de élite que defendía a los monarcas con sus alabardas en el siglo XVI. Ahora, con la televisión, la clac merece todavía más el nombre de alabarderos, pues no suelen asistir gratis, sino cobrando.

En inglés se usa un término, "rent-a-crowd" para otra especie de clac. Es la multitud que se ?alquila?. Por ejemplo, cuando se "rellenan" los mítines de los políticos a base de pagar (directa o indirectamente) la audiencia. O cuando se infla la asistencia a una manifestación a base de transportar en autobuses a quienes quieren disfrutar de otra ciudad, con comida y algún estipendio. O cuando se inaugura un comercio/actividad y se convida a quien no le interesa en absoluto, sólo para "hacer bulto".

Médicos, científicos y revistas como alabarderos

Sin darse cuenta, muchos médicos hacen de clac cuando los llevan, por ejemplo, a comer/cenar para escuchar la charla de algún experto que actúa de "astroturfer", de intoxicador. A veces hay médicos que incluso hacen de alabarderos en el sentido de lograr entradas gratis, pero con un pago adicional (viaje, alojamiento y demás).

En el campo científico también hay alabarderos que se unen a intoxicadores ("astroturfers"). Son los "autores fantasmas", que firman artículos en falso, generalmente publicados en las mejores revistas del mundo. Estos autores fantasmas suelen dar lustre y postín, pues pertenecen a lo más selecto del mundo académico, pero se dejan comprar por beneficios distintos y variados. Se conoce todo ello como "autoría fantasma".

Las revistas no son ajenas al "astroturfing" y tienen tendencia a publicar artículos financiados por determinadas industrias. Lo acaban de demostrar y de publicar en "PlosMedicine" los de grupo Cochrane de Copenhague (acceso gratuito al artículo). Como consecuencia dicha revista electrónica ha empezado un movimiento de "declaración de intereses", para que conste quién ayuda y financia cada revista.

Los pacientes como paganos

¿Quién paga todo el movimiento falsamente espontáneo del "astroturfing" en Medicina?

El paciente, con su salud y sus impuestos. (Los costes del "astroturfing" se suman a los de propaganda y "marketing" y se descuentan de ingresos, además de sumarse al precio.)

Son los pacientes los paganos cuando los intoxicadores, los "astroturfers", logran su propósito y se modifican las creencias, conductas y hábitos de los médicos. Lo demuestra respecto a prescripción Donald Light en su nuevo libro "The risk of prescription drugs". Se autorizan medicamentos con escaso fundamento, con ensayos clínicos muchas veces sólo frente a placebo y con estudios insuficientes de seguridad, y, por consecuencia, los pacientes se someten a un riesgo que sólo en EEUU supone 110.000 muertos anuales en los hospitales (se excluyen domicilios, y asilos y residencias de ancianos).

El "astroturfing" conlleva daños individuales, en la salud de los pacientes, y también en la salud de las poblaciones. Por ejemplo, cuando se utilizan innecesariamente antibióticos en las infecciones urinarias en mujeres sin complicaciones. Ese uso innecesario conlleva resistencias bacterianas, con la consecuente morbilidad y mortalidad "evitable" en la población.

Se emplean cefalosporinas, amoxicilina/clavulánico, fosfomicina, ciprofloxacino y otros, y no se emplea ni nitrofutantoína ni trimetropín-sulfametoxazol. Sobre todo, y peor, no se emplea el ibuprofeno. El vulgar y humilde ibuprofeno, que da el mismo resultado en estas infecciones urinarias que el antibiótico, como ha demostrado el grupo alemán de Michael Kochen (catedrático de Medicina General en la Universidad de Göttingen y presidente de la Sociedad Alemana de Medicina General), en ensayo clínico publicado en "BiomedCentral" (en "BMC Medicine", acceso gratuito al artículo).

Los intoxicadores (?astroturfers?) nos intoxican y el césped artificial nos parece natural. En cascada, nosotros intoxicamos a los pacientes. ¡Qué barbaridad!

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es Médico General y promotor del Equipo CESCA

fuente:
http://www.actasanitaria.com/actasanitaria/frontend/desarrollo_noticia.jsp?idCanal=23&idContenido=22445

jueves, 25 de noviembre de 2010

¿Qué nos pasa a los médicos? AYUDAR, AUNQUE LLORE EN EL ALMA

¿Qué nos pasa a los médicos?
AYUDAR, AUNQUE LLORE EN EL ALMA
"Tras unos años de profesión se pierden el entusiasmo del principio, el afán de servicio, y la vocación por el consuelo"

Dr. Ricardo Ricci
Es muy frecuente que los médicos no encuentren recursos propios para ayudar a sus semejantes, es usual que tras unos años de profesión hayan perdido el entusiasmo del principio, el afán de servicio, y la vocación por el consuelo. Buscando y rebuscando en sus almas no encuentran más que una oquedad de sentido, un lugar vacío y frío, del que no surge la asistencia que de ellos, esperan sus pacientes. Es moneda de todos los días, bajo el régimen del sistema de salud actual, ver a los médicos descompensados, somnolientos, quebrados. La sobresaturación de trabajo tiene mil motivos diferentes, uno de ellos, quizás el que más molesta, es elmenosprecio de la profesión médica por parte de las gerenciadoras de salud que, administradas en general por profesionales ajenos a la medicina, no alcanzan a sopesar adecuadamente la misión que algunos médicos, los de verdad, desean alcanzar.

La famosa relación costo-beneficio, obliga a que en un tiempo demasiado acotado, los médicos deban atender a cantidades de pacientes, boicoteando ellos mismos la relación médico-paciente (RMP).

Una buena RMP es una aspiración genuina, y un derecho humano de los pacientes que se sienten distinguidos, individualizados, y nominados por ella, que sienten la contención por parte del médico.

Asimismo es cierto que una buena RMP es esencial para el desempeño del médico que encuentra en ella una gratificación permanente por ver realizada su vocación. En la interacción diaria con sus pacientes tiene oportunidad de evaluar los resultados de su trabajo, y de efectuar, mediante una reflexión autocrítica, la sintonía fina de su accionar.

La optimización del vínculo fugaz, y la vez histórico entre el médico y su paciente es la forma más directa y eficaz de promover al médico y asegurarle al paciente un tratamiento digno de la persona humana. La instancia interactiva patentizada en la consulta, es el medio ambiente coloquial y conductual saludable para el paciente y para el médico y debe ser salvaguardado a todo costo.

Algunos autores sostienen, creo que con toda razón, que para exponerse a ayudar a alguien primero el médico debe encontrarse en un estado de compensación con él mismo. Este estado de compensación incluye todas las variantes bio-psico-sociales y espirituales inherentes a la persona del profesional de la salud.Según ellos la eficacia terapéutica se basa en la posibilidad de ofrecerle al paciente un marco de serenidad generado por el estado de paz y de disposición asistencial y cooperativa del médico. Me parece que la opinión de estos autores, provenientes del ámbito de la psiquiatría, es de un acierto absoluto, es el ideal. Sin embargo, lo sabemos, “lo mejor es enemigo de lo bueno”. Las cosas no se dan de ese modo en la generalidad de los casos.

Sin insistir en las condiciones socioeconómicas en las que se desarrolla la actividad del médico, deseo expresar que el estado soñado de compensación previa al momento de la consulta es una perla en un océano de inestabilidad, de incertidumbre, de necesidad y de soledad por parte de aquellos que se proponen asistentes de sus prójimos. Es posible que en ese estado no puedan hacer todo el bien que podrían, pero no me cabe duda de que hacen el bien que pueden y ayudan al otro en la medida exacta de sus potencias actuales. Los estados que condicionan al médico van desde su particular modo de disponerse a relacionarse con los otros, hasta su manera particular de ser y estar en el mundo. Quizás deberíamos preocuparnos primero y más profundamente por el ‘ser’ médicos, que por ‘hacer’ de médicos. Entre el ser y el hacer hay una relación de retroalimentación innegable. Los seres humanos podemos acceder, en nuestra intimidad, a hacernos conscientes de lo que nos pasa al respecto, y efectuar los retoques que sean necesarios para nuestro desempeño saludable en interacciones saneadas.

He conocido médicos de una parquedad digna de un guardia del palacio de Buckingham, a los que no se les mueve un músculo de la cara en su interacción con el paciente, y sin embargo son generadores de diagnósticos acertados e impecables. He conocido charlatanes diletantes, que en el medio del error y del engaño hacen bien a algunos de sus seguidores. He conocido maestros absolutamente intratables, y otros que enseñan con su sola presencia y testimonio, en medio de una sencillez y austeridad encomiable. He conocido médicos que conocen exactamente los pormenores y la letra pequeña de la organización de los sistemas de salud, y otros a los que el sistema de salud los tiene sin cuidado pues ellos mismos han construido un microambiente que les permite sobrevivir ejerciendo la medicina y ayudando al prójimo. Conozco médicos con las paredes llenas de títulos y postgrados, cursos, jornadas, simposios y congresos, que a la hora de asistir al paciente, carecen totalmente de carisma y compasión. También existen los que en un consultorio de barrio apenas cuelgan una fotocopia de su título y la gente los venera como a un padre.

Hay de todo como en botica. Lo bueno, lo malo y lo feo. De toda esa variedad de especimenes de la profesión médica, entre los cuales naturalmente me encuentro; el otro, el paciente, logra hallar aquel que considera capaz de ayudarlo en alguna contingencia de su vida.

Es posible que se logre definir y delinear teóricamente un modo óptimo de interacción para ayudar al paciente. Creo, sin embargo, que las recetas, los protocolos, los manuales de procedimientos, en este caso en particular, tienen un valor relativo. Estamos nuevamente ante la cuestión de ser o no ser. Para no sonar tan obviamente shackesperiano, es la cuestión de "ser" médicos, y "hacer" las cosas que hacen los médicos. Cada uno de nosotros puede ir haciendo una corrección en ese diálogo ser-hacer, paraproducir discursos genuinos y conductas personales lo suficientemente flexibles y efectivas, para ser volcadas en las interacciones con los pacientes. Sin esta esperanza el presente trabajo carecería por completo de valor.

Aún así podemos aseverar que en el laberinto achaparrado de la RMP hay lugar para todos. Esto no debe ser interpretado como una apología del relativismo, del “todo vale”; sino que simplemente intenta describir una realidad incontrovertible que puede ser mejorada y mucho, atendiendo a criterios reflexivos y pedagógicos de optimización en competencias relacionadas directa o indirectamente con la RMP.

En esa variedad propia del quehacer de los médicos, habitualmente se encuentra solapado, puesto a un costado, menospreciado, el dolor del propio médico, el callado lamento de su soledad. Dicen que no se puede dar lo que no se tiene, ¿será verdad?. Estoy convencido de que en líneas generales es así, mas he visto dar ánimos a sus pacientes a colegas que estaban al borde de su propio colapso. He sido testigo de la actuación de médicos acuciados por sus propios miedos dando aliento, proponiendo conductas y medicando acertadamente a pacientes portadores de estados de pánico. He visto a médicos con varios by pass en sus coronarias, tratar a pacientes que presentaban cardiopatías de diversa índole y de diversa gravedad de manera firme, acertada y segura. Es posible que uno no sepa de donde salen las fuerzas para ofrecer lo que no se tiene o lo que no se sabe que se tiene, pero cuando la vocación actúa como un imperativo, lo que no se tiene, se da. Quizás lo que decimos dar, no sea más que un devolver al paciente, de manera ordenada, lo que surge del encuentro humano de la interacción médico-paciente.

He tenido oportunidad de atender a pacientes estando yo mismo al borde del desgarro interno, poniendo en un segundo plano el propio dolor. Recuerdo una vez que iba a ver un paciente mientras lloraba solo en el auto, había sufrido una pérdida familiar irreparable, me temblaban las manos y mi cuerpo tiritaba. La paciente era una señora de 75 años que permanecía desde hace tiempo postrada en su cama a raíz de un EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). Su patología se había reagudizado, las sibilancias se escuchaban desde la puerta de su dormitorio. La consulta se desarrolló dentro de los márgenes habituales y al despedirme la señora me espetó: “gracias por darme ánimos, ahora me quedo un poco más tranquila”. Y de nuevo a llorar en el auto.

La mía es una anécdota sentida pues me recuerda mi propio estado en ese momento, sin embargo he visto a algunos de mis colegas desarrollar hazañas en medio de su propia penuria.

“El médico siempre debe estar dispuesto”. Es una máxima demasiado exigente a la que algunos médicos hacemos caso cayendo presas de nuestra propia e ilusoria omnipotencia. Nuestra vida recorre esos carriles con cierta frecuencia. Ni el médico es omnipotente, ni debe estar siempre dispuesto. Pero... ¿No es tranquilizador
para algún paciente anónimo que vive su enfermedad en la que el tiempo no pasa, en la que el dolor mengua su persona hasta casi anonadarla, tener en el puño de su mano el número de teléfono de alguien que se propone, como siempre disponible, a correr en su ayuda?

Cuando alguien se retira del consultorio llevando en su mano la receta para tratar la angina de su niño y prevé una noche de fiebres y baños templados, y escucha de su médico las palabras: “cualquier cosa me llama, sea la hora que sea”, necesariamente se produce el alivio. Ya la fiebre no será la misma fiebre, ni el desvelo el mismo desvelo.

Lo escrito suena al más recalcitrante romanticismo, y ciertamente lo es. Juzgo que no está de más dar una pincelada épica a tanta cotidianeidad rutinaria. Es cierto también, que los médicos no siempre estamos dispuestos a escuchar las penas ajenas, nos basta con las propias. Aún así, y quizás por esa misma causa, la jerarquía del servicio prestado -no siempre el óptimo-, es agradecido por el paciente en grado sumo.

La comunidad médico-paciente se edifica más solidamente en la realidad de que el dolor no es tu dolor, es nuestro dolor, tu necesidad no es tu necesidad, es la nuestra. El paciente percibe este matiz, y la labor del médico se ve sostenida, y engrandecida con la colaboración incondicionada del paciente perspicaz.


Fuente: Intramed (6/09/10)