lunes, 19 de diciembre de 2011
Sindromes de Sensibilización Central: una encuesta con afectados en Canarias (España) AFIGRANCA
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domingo, 18 de diciembre de 2011
Contaminación química, enfermedades y los efectos de Fukushima
ENTREVISTA A EDUARD RODRÍGUEZ FARRÉ
Salvador López Arnal *
Eduard Rodríguez Farré, autor de numerosas publicaciones sobre toxicidad de contaminantes ambientales, energía nuclear y salud, en esta entrevista examina los riesgos que entrañan los agentes químicos presentes en nuestra vida cotidiana, y aborda el verdadero alcance del desastre de Fukushima.
Rodríguez Farré es Doctor en medicina, farmacólogo y radiobiólogo, y profesor de fisiología y farmacología en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (CSIC). Actualmente es también miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) del Instituto de Salud Carlos III y miembro del Comité Científico de la UE sobre nuevos riesgos para la salud. Su próxima e inmediata publicación lleva por título Ciencia en el ágora (El Viejo Topo, Barcelona, en prensa).
P. ¿Qué son los xenobióticos antropogénicos?
R. Son los agentes químicos ajenos a la vida. En el mundo actual, la población está expuesta a una ingente cantidad de xenobióticos antropogénicos, ubicuos y de muy diversa naturaleza, presentes en el aire, el agua, los alimentos, el medio laboral, etc. Estos agentes químicos son capaces de dañar la salud humana y la biosfera.
P. ¿Cuáles son las dimensiones reales de este problema?
R. La dimensión del problema se aprecia al considerar que en el último siglo y medio la química ha sido tan prolífica que ha generado alrededor de siete -¡siete!- millones de nuevas sustancias. De ellas, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, unas 100 mil se encuentran en uso actualmente, superando en muchos casos producciones anuales de millones de toneladas. Es el caso de los plaguicidas, los plásticos, los ftalatos, los colorantes, los aditivos, los neometales y un largo sinfín de productos cotidianos.
P. ¿Cómo nos pueden llegar a afectar estas sustancias?
R. En un momento u otro del ciclo producción-consumo estos xenobióticos alcanzan la ecosfera, donde algunos permanecen durante décadas, diseminándose de forma irregular según los ciclos biogeoquímicos, y originando la insalubridad química que afecta a los humanos. Asimismo, contribuyen de forma importante a dicha insalubridad ambiental aquellos agentes químicos no producidos intencionalmente, como son los productos derivados de actividades industriales. Las dioxinas y furanos en la incineración de residuos o la biogeneración acuática de metilmercurio a partir de vertidos de mercurio son ejemplos de ello.
P. ¿Conocemos bien sus efectos en la salud de las poblaciones?
R. El conocimiento de los efectos nocivos de estos agentes sobre la población constituye una cuestión central en salud pública, tanto desde una óptica científica (epidemiología, toxicología...) como desde el punto de vista de la sanitaria aplicada (protección, regulación, control...).
Las evidencias experimentales y epidemiológicas indican que ciertos efectos podrían desarrollarse como consecuencia de la exposición continuada a bajos niveles de xenobióticos, que pueden acumularse en el organismo de modo muy prolongado en el caso de ciertos productos: organohalogenados, metilmercurio, por ejemplo, cuya nocividad es conocida con frecuencia de forma sólo muy limitada.
Ahora bien, desde hace años se conoce que la exposición a agentes químicos concretos aumenta el riesgo de padecer determinadas patologías (cáncer, hepatopatías, nefropatías y trastornos neurológicos, entre otras). Sin embargo, recientemente se ha constatado que muchos xenobióticos contaminantes persistentes pueden inducir –en dosis muy bajas– efectos inesperados al interferir con los procesos de regulación hormonal (alteradores endocrinos) y de regulación génica (alteraciones epigenéticas) –como ocurre con las dioxinas y otros organohalogenados, los ftalatos, etc.–, incrementando las tasas de diabetes, trastornos reproductivos, ciertas neoplasias y diversos síndromes.
P. ¿Qué significa exactamente que un agente químico sea tóxico?
R. Que afecta negativamente a las funciones de la vida. También son xenobióticos muchos medicamentos, por ejemplo. Xenobiótico, por sí mismo, sin más consideraciones, no implica toxicidad. Todo medicamento tiene su toxicidad también que depende de la dosis, de sus características y de otros aspectos. La mayor parte de sustancias, incluyendo aquí las naturales, pueden tener efectos beneficiosos cuando se incorporan en el organismo. Pueden tener ese tipo de efectos y también efectos nocivos, ambos a la vez. Los medicamentos, sean naturales, sean sintéticos, se administran para tratar una afección o corregirla, pero según como se usen tienen también efectos secundarios que son en realidad efectos tóxicos (depende mucho de la dosis y depende de las reacciones del sujeto).
Intentando ser más preciso: la toxicidad es la acción o interacción, como decía, de un agente químico con un organismo vivo y el resultado es un efecto que altera las funciones biológicas del organismo. Es a esto a lo que llamamos un efecto tóxico que puede determinar alteraciones metabólicas, causar alteraciones cerebrales y que incluso puede ser mortal.
P. Sobre lo que suelen llamarse las nuevas enfermedades, ¿qué papel juegan estas sustancias?
R. Probablemente la exposición a xenobióticos de diversa índole esté relacionada con la aparición, en creciente incidencia, de los síndromes de sensibilidad química múltiple, fatiga crónica, fibromialgia y similares, trastornos de reciente identificación. Asimismo, suscitan recientemente gran atención los efectos de la exposición a determinados agentes neurotóxicos, en dosis bajas, durante el neurodesarrollo fetal, en especial, los efectos que la poliexposición en útero y perinatal sobre la maduración cerebral. El paradigma de estos efectos lo constituye la frecuente exposición a dosis bajas de metilmercurio durante el embarazo, vía el consumo de pescado predador: sin afectar a la madre, puede originar déficits neurocognitivos en sus hijos.
P. ¿Existen niveles inocuos?
R. Para muchos agentes no se ha podido todavía definir cuál es el nivel inocuo –cuestión que origina notables discrepancias– en relación con las nuevas alteraciones identificadas. Es conveniente insistir en la importancia, en la necesidad de investigar con intensidad en estos campos desatendidos de la salud pública.
P. Hablabas antes del metilmercurio. ¿Qué importancia tiene como contaminante ambiental?
R. El metilmercurio se forma en el mar a través de los vertidos de mercurio inorgánico. Es uno de los problemas más fascinantes de contaminación ambiental. El mar Báltico está ultracontaminado, los grandes lagos de los Estados Unidos también. Aquí, en el Mediterráneo, a través del Ebro y el Ródano se vierten cantidades muy importantes de mercurio inorgánico de plantas electroquímicas y otras industrias. Flix es una referencia conocida.
La cuestión ambiental que importa destacar es que este mercurio inorgánico que tiene una toxicidad determinada bien conocida, clásica, se transforma a través de bacterias reductoras en mercurio orgánico, en metilmercurio, que pasa a las cadenas alimenticias y se va bioacumulando, acabando en el atún, en el pez espada, en el tiburón y demás peces situados en la cima de las cadenas tróficas. Hay que advertir a las mujeres embarazadas –antes he hablado de ello– de los efectos que puede tener sobre su descendencia, sobre todo en el neurodesarrollo.
P. ¿Desde cuándo se conoce esto que estás apuntando?
R. Es un conocimiento que tenemos bien establecido desde hace unos 15 años. A partir de 2000, con un estudio muy importante que se hizo en las islas Feroe por un epidemiólogo danés, Philippe Grandjean, se ha visto claramente que las madres que comían “ballena” piloto contaminada con metilmercurio tenían hijos con problemas cognitivos, problemas en el aprendizaje. No nacían con malformaciones ni se morían, pero sí eran niños con capacidades disminuidas respecto a las que eran esperables en la población.
P. ¿Se sabe algo de lo que está ocurriendo en España con el metilmercurio?
R. Aquí, alrededor del 70% de las placentas superan las cantidades de metilmercurio consideradas aceptables. España, no lo olvidemos, es un país piscívoro donde consumimos mucho pescado –sea en Valladolid, sea en Madrid o sea en Barcelona–, que, desde luego, viene de cualquier parte del mundo. No es pescado, por lo general, que se pesque localmente.
P. Frente a estas informaciones, frente a este tipo de conocimientos, contrastados por las comunidades científicas, los gobiernos o los departamentos relacionados con la salud pública, ¿cómo actúan, cómo están actuando?
R. Poco hacen. El dinero y los beneficios suelen estar en primer lugar y todas estas consideraciones alteran la economía, la paralizan, la hacen más prudente, menos enérgica. Desde ciertas atalayas, esto no es nada bueno.
P. Esta es, de entrada, la actitud general.
R. Esta es. Lo señalo después de trabajar muchos años en estos ámbitos. De entrada, los organismos estatales suelen ignorar los resultados científicos. Cuando hay muchos resultados contrastados y hay demandas, las cosas empiezan a cambiar un poco. Cuando van acumulándose datos y datos, cuando en la literatura científica y médica aparecen artículos y datos que van mostrando y acumulándose sobre estos efectos, al final se impone que hay que tomar alguna medida, aunque a veces se tarde entre diez y veinte años.
P. ¡Entre diez y veinte años!
R. Sí. No es raro que se tarde tanto en conseguir una legislación que prohíba estas sustancias o que regule niveles máximos admisibles. Un caso típico, muy conocido, es el del amianto. ¿Cuántas personas han padecido y van a sufrir cáncer? ¿Cuándo tiempo pasó desde que se conocieron los primeros resultados contrastados y las medidas que prohibieron su manipulación? Muchos años.
P. Cambio de escenario y me traslado a Japón, donde obviamente la contaminación afecta o puede afectar a la salud pública. ¿Puede afectarnos aquí el desastre de Fukushima?
R. Lo que ha llegado aquí hasta el momento de la atmósfera contaminada de Fukushima y sus alrededores es muy poco. Lo que no sabemos es cómo evolucionará porque sigue emitiendo radiactividad y son cuatro reactores los que están afectados. Desde el punto de vista cuantitativo, Fukushima puede ser más importante que Chernóbil. Aún así, hoy por hoy, aquí no debemos preocuparnos por el aire. El problema, más bien, se ubica en la cantidad enorme de radiactividad que se ha vertido y se está vertiendo en el mar. Hay ahí isótopos de todo tipo, cesio 137, estroncio 90, plutonio y muchos otros que a nosotros, esta vez sí, nos pueden llegar a través de la cadena alimenticia.
P. ¿Qué tipos de isótopos contiene la radiactividad?
R. Los tecnólogos cuando hablan de radiactividad y exposición hablan de milisieverts, una unidad de dosis equivalente y de dosis efectiva, equivalente a la décima parte de un rem, pero la cuestión que científicamente es importante desde el punto de vista de la salud es la naturaleza de cada radioelemento, qué pasa con ellos y el tipo de emisión que hay. En la fisión del uranio hay muchos, se forman docenas de sustancias radiactivas, pero las que más nos importan son las que tienen afinidad biológica –aunque las que no tienen, como el xenon-133, no son inocuas en absoluto– que son, fundamentalmente, el yodo-131, el cesio-137, el estroncio-90 y el plutonio. Todos son isótopos que no existen en la naturaleza están creados a partir de la fisión del uranio-235. Entre estos tenemos que los isótopos que se comportan de forma similar a otros elementos necesarios biológicamente son los más peligrosos.
P. ¿Por qué estos elementos son peligrosos para la salud?
R. Porque sustituyen a los elementos reales que necesitamos. Por ejemplo, el cesio-137 es muy similar al potasio, que es un elemento esencial en nuestro organismo. Tenemos potasio en casi todos los músculos, las neuronas, etc., y su sustituto irradiará desde el interior de las células. Esta es la gran disputa con los tecnólogos, la irradiación probabilística. Si se incorpora una cantidad de esta sustancia dentro de una célula, la radiactividad desde fuera no la verás porque es radiación beta, muy poco penetrante. Tú comes el alimento y la sustancia se te queda en el cuerpo e irradia la célula desde dentro. Esta energía ioniza los elementos de la célula, sobre todo el agua, que se convierte en agua oxigenada. Ioniza también muchas otras moléculas formando radicales libres y esto, junto con la radiación si el electrón te toca el ADN en un punto determinado, tendrá un efecto que dependerá del azar.
P. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias?
R. Si el punto del ADN es una zona secundaria no pasa nada, pero si te toca un punto muy crítico puede matar la célula. Tampoco pasa nada si una célula se muere. Pero como toque un gen que regula tumores, que es supresor de ellos, o afecte a un gen que está actuando sobre la inmunidad o sobre el desarrollo en el caso de un feto o un niño puede tener una serie de manifestaciones determinadas o acabar con tumores. Además no se puede detectar. Las imágenes que vemos de Japón en que detectan la radiación de la gente con contadores es sólo para lo que se queda en la piel, lo que ya está en las células no se puede detectar así. Sólo se pueden detectar por las cantidades que se eliminan vía orina o intestinal, o en ciertos casos con cámaras de cuerpo entero.
P. ¿Cómo llega a España esta contaminación por alimentos?
R. Por el comercio mundial y por las cadenas tróficas largas. Yo intuía, estaba muy equivocado, que las exportaciones alimenticias de Japón eran pocas. Pero resulta que exportan 3.000 millones de euros en comida al año. El problema, en todo caso, no es lo que exporta Japón, sino que lo que se está vertiendo en el mar se incorpora en las cadenas tróficas largas.
En tierra son cadenas tróficas cortas y se quedan en el mismo territorio –si no tenemos en cuenta las exportaciones–, como el yodo-131 en la leche. Las cadenas largas marinas empiezan con la incorporación de los radionucleidos al plancton, del plancton pueden pasar a los invertebrados, de éstos a los vertebrados y posteriormente a los carnívoros marinos. Después venimos nosotros. Además las cantidades se biomagnifican porque estos seres las van acumulando y lo concentran. Así, los peces grandes como el atún o el pez espada concentran cantidades muy grandes de estos contaminantes. Muchos de ellos, como es sabido, son migratorios y no hay forma de saber qué trayecto realizan.
P. ¿Se vigila lo suficiente? ¿Podemos comer tranquilamente?
R. Esta es la cuestión. Los pesqueros españoles se mueven entre el Polo Norte y el Polo Sur. Muchos pesqueros, por lo demás, vete a saber de dónde son. ¿De dónde viene el pescado? No se sabe realmente. Hay además un problema que a mí me ha indignado bastante.
P. ¿Cuál es causa de tu indignación?
R- Hay muchos motivos para indignarse, este que explico es uno de ellos. La Unión Europea ha vuelto a subir los niveles de radiación permitidos en los alimentos a través de un decreto que se hizo poco después de Chernóbil. De este modo, quedan anulados los niveles que se aprobaron el 2006 y se aceptan unos niveles de radiactividad, por ejemplo, tres veces superiores –¡el triple!– en la leche o en muchos animales. Esto, como era previsible, lo aprueban desde Industria, ¡desde Industria!, no desde Salud como sería razonable. Por ejemplo, yo estoy en el comité científico de nuevos riesgos para la salud de la Unión Europea y no nos han dejado decir nada sobre este tema. Lo ha acordado el comité de radioprotección que, curiosamente, está directamente ligado al Tratado constitutivo de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (The European Atomic Energy Community, EURATOM).
En resumen: la decisión de estos niveles está en manos de ingenieros, físicos nucleares, vinculados a la industria. ¿Es razonable este procedimiento? ¿Está claro quién manda?
P. Está claro y no es razonable. Y ante esta situación, ¿qué debemos, qué podemos hacer?
R. No puedes hacer nada aparte de protestar. Ante esto estamos indefensos, no puedes dejar de comer ni es factible comprobar tú mismo la radiactividad en cada caso. Es un timo, como diría Mario Bunge. Hace meses explicaban que ni en los alimentos se había llegado a los niveles máximos de radiactividad y después resultó que superar los niveles máximos era ya aceptable y, por lo tanto, se podía comercializar. Se ha llegado a extremos en los que estas normas de la Unión Europea permiten más radiactividad que la normativa de los mismos japoneses, bastante laxos en este tema. En Estados Unidos, donde no han cambiado los niveles de radiactividad permitidos en los alimentos, eliminaron leche con cantidades de radiactividad que aquí se permiten. Pero todo esto pasa desapercibido. Los ciudadanos –que ellos llaman consumidores– no pueden, no podemos hacer nada. El problema más grave para mí es el del pescado. No me parece que importemos verduras japonesas.
P. Me parece que no. ¿Hasta cuándo debemos mantener la alerta por este tema?
R. No se sabe, no se puede saber. Años. No sabemos cómo acabará. Es la diferencia entre Fukushima y Chernóbil. Fukushima es un Chernóbil a cámara lenta. En Chernóbil hubo una explosión y en pocos días se expandió la radiación. En Japón sigue expandiéndose día tras día aunque afirmen lo contrario. Desde el primer día, desde aquel 11 de marzo, hay mucha radiación y así sigue. El cuadro final tardaremos tiempo en poderlo ver. Esperemos que no vaya a peor.
P. ¿Cómo afecta al medio ambiente un desastre como este?
R. Es difícil de saber. Está muy bien estudiado cómo afectan estos fenómenos a la salud humana y la transferencia a través de las cadenas tróficas, pero se sabe poco de lo que le pasa al ecosistema. Seguro que hay especies mucho más sensibles que el resto, pero lo que más me preocupa, lo que más debe preocuparnos, es su impacto en los seres humanos.
* Fuente: Boletín ECOS N. 17 – dic. 2011–feb. 2012 – ISSN - 1989-8495 – CIP-Ecosocial www.fuhem.es/cip-ecosocial
AGUA OXIGENADA, BARATA Y EFICAZ, lo que no te cuentan
¿Piensas que el Agua Oxigenada es de poca utilidad? ¿Te has preguntado por qué no se publicita y por qué intencionadamente se mantiene prácticamente en el olvido?
Pues entonces, sorpréndete. El simple hecho de lavar los cepillos de dientes y hacer gárgaras con agua oxigenada reduciría drásticamente a nivel mundial cualquier tipo de GRIPE. Si el agua oxigenada fuese utilizada regular y masivamente por la población se reducirían una enorme cantidad de enfermedades de todo tipo, así como de muertes en todo el mundo. Evidentemente, esto no le interesa a TUS dueños que a su vez son los dueños de la asesina industria farmacéutica mundial.
Prueba de esto, es que el agua oxigenada en Inglaterra es extremedamente difícil de conseguir, no está accesible al público en establecimientos comerciales. Si consigues que en una farmacia reconozcan que la tienen, te lo sacarán de un lugar apartado guardado bajo llave fuera del alcance del público. Si pides más de un bote para tener de reserva, ATENCIÓN!!! Te mirarán con ojos como platos y te dirán, “NO PUEDO DARTE MÁS DE UN BOTE, PUEDE SER UN ARMA PELIGROSA UTILIZADA POR LOS TERRORISTAS PARA FABRICAR BOMBAS”.
Tamaña estupidez, demuestra y evidencia que los pastores no quieren bajo ningún concepto que el agua oxigenada llegue al rebaño poblacional agarrándose a la FALSA EXCUSA de los INEXISTENTES TERRORISTAS y así quitar este maravilloso desinfectante del alcance de la población. ¿Cuánto tiempo tardarán en España o en hispanoamerica en clasificar descabelladamente al agua oxigenada también como arma peligrosa terrorista?
DESPERTARES
El Agua Oxigenada (peróxido de hidrógeno) se desarrolló en la década de 1920 por científicos, con el objetivo decontener problemas de infecciones y gangrena en los soldados en el frente de batalla. En la Segunda Guerra Mundial disminuyó el número de amputaciones. Existen distintas aguas oxigenadas que son destinadas a diferentes usos. El agua oxigenada se mide por volúmenes. Aquella de uso medicinal es el agua oxigenada de 10 volúmenes.
Objetivo del invento
Barato
Fácil Transporte
Fácil Almacenamiento
Fácil Utilización
Sin efectos colaterales
En una solución al 3%, es uno de los mas potentes desinfectantes que existen.
¿Porque está tan poco difundida su utilización? ¿Porque no se difunde su uso?
El agua oxigenada es barata, simple de usar, se almacena fácilmente y puede ser usada con múltiples fines.
La eficacia doméstica del Agua Oxigenada.
1. Una cucharada de postre de este producto usada para hacer gárgaras y mantenido en la boca durante algunos minutos, mata todos los gérmenes bucales, blanqueando los dientes. Escupirlo después de las gárgaras.
2. Manteniendo los cepillos de dientes en una solución de agua oxigenada conserva los cepillos libres de gérmenes que causan gingivitis y otros problemas bucales.
Limpia tus cepillos con agua oxigenada
3. Un poco de agua oxigenada en un paño desinfecta superficies de manera muy eficaz. Excelente para usar en cocinas y baños.
4. Tablas para la carne y otros utensilios son totalmente desinfectados después de su uso, con un poco de agua oxigenada. El producto mata cualquier bacteria o germen, incluida la salmonella.
5. Aplicada en los pies, por la noche, evita problemas de hongos que causan los principales problemas en los pies, inclusive el mal olor.
6. Aplicada en la heridas (varias veces al día) evita infecciones y ayuda en la cicatrización. Hasta en casos de gangrena remitirán con su uso.
7. En una mezcla a medias con agua pura, puede ser aplicada en la nariz en resfriados y sinusitis. Esperar algunos instantes y sonarse la nariz. Esto mata gérmenes y otros microorganismos nocivos.
8. Un poco de agua oxigenada en el agua del baño ayuda a mantener la piel saludable, pudiendo ser usada en casos de micosis y hongos.
9. Ropas que precisen desinfección (pañuelos, faldas, etc.), o aquellas en contacto con secreciones corporales y sangre, pueden ser totalmente desinfectadas si se remojan en una solución conteniendo agua oxigenada antes del lavado normal.
Fuente: http://iluminantes.blogspot.com/2011/12/agua-oxigenada-barata-y-eficaz-lo-que.html#more
Electrosensibilidad: La Enfermedad de la Sociedad de la Información
3 DICIEMBRE, 2011
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Todas estas tecnologías, como el WiFi, los aparatos eléctricos, ya sean móviles, computadoras, electrodomésticos, tienen una característica en común: todos emiten señales electromagnéticas, por el simple hecho de utilizar la energía eléctrica como fuente para poder funcionar. Cada vez que solo nos acercamos a un aparato que utiliza energía eléctrica para funcionar, estamos recibiendo estas ondas electromagnéticas, debido a esto, actualmente se están llevando a cabo investigaciones, para saber si estas ondas nos pueden afectar a corto o a largo plazo.
Pero mientras estas investigaciones avanzan, hasta un 3% de la población mundial no pueden tener estos aparatos tecnológicos, y no porque no les guste o no tengan dinero para comprarlo, sino porque son “alérgicos a la tecnología”.
Minerva es una mujer afectada por la electrosensibilidad desde 1996.
Este 3% de la población mundial podría estar sufriendo una “nueva” enfermedad que les imposibilita el poder estar en contacto con ondas electromagnéticas, una enfermedad llamada: Electrosensibilidad.
Como ya mencione, esta es una enfermedad que apenas viene surgiendo, a tal grado que la Organización Mundial de la Salud (OMS), no reconoce a esta enfermedad como tal, lo que propicia que no haya algún tratamiento establecido, ni siquiera medicamentos para poder combatirla.
¿De qué se trata la Electrosencibilidad?
Pero te haz de estar preguntando: ¿qué es eso?, entonces vamos a hablar un poco de esta enfermedad.
La Electrosensibilidad forma parte de una nueva enfermedad que afecta a esta generación, llamada por algunos; la nueva “sociedad de la información”, y se prevé que sea una de las más importantes enfermedades del siglo XXI.
Según la página Electrosensibilidad.es, sitio dedicado a informar a la población mundial sobre esta enfermedad, no los explica de la siguiente manera:
Se trata de una enfermedad notoria recurrente provocada por la exposición a campos electromagnéticos. Ser eléctricamente sensible significa poseer un conjunto de síntomas (dolor de cabeza, cansancio crónico, dificultad para dormir…) que se activan o se intensifican al encontrarse cerca de aparatos eléctricos, transformadores, antenas de telefonía móvil y/u otras fuentes de radiaciones.
Puedes encontrar toda la información disponible sobre esta enfermedad en el siguiente enlace:Electrosensibilidad.es.
Alberto Cela Criado Creador de Electrosensibilidad.es
Dado lo anterior, una persona que sufre esta enfermedad, no puede utilizar una computadora, ni un teléfono, aunque sea el más sencillo, y no puede estar en un lugar donde exista alguna señal WiFi activa, porque si no aparecen los síntomas antes mencionados.
Dado lo anterior, se han creado lugares llamados “Zona de Refugio EHS”, los cuales son lugares donde no existe señal electromagnética alguna, un lugar propicio para personas con esta enfermedad, lamentablemente, solo existen muy pocas zonas de este tipo, una de ellas se encuentra en Italia y otra más en Francia.
Zona Refugio EHS
Hasta el momento, solo un país ha reconocido la Electrosencibilidad de manera oficial, lo que provoca que este país sea prácticamente un paraíso para las personas que la padecen, ahora solo falta esperar a que otros países empiecen a trabajar en este tema, ya que las personas con este problema no pueden llevar una vida normal, en una sociedad donde la tecnología se ha vuelto parte del día a día.
http://reyvolsamweb.wordpress.com/2011/12/03/electrosensibilidad-la-enfermedad-de-la-sociedad-de-la-informacion/
Ángela,una enferma con electrosensibilidad
« Expertos advierten de los efectos de las radiaciones
1 diciembre, 2011 por Irina de la Flor
Hace pocos días conocimos a Ángela, una madre de familia, jubilada y residente de Pinto por más de 10 años. Tuvo que abandonar su casa por desarrollar esa extraña enfermedad denominada electrosensibilidad, aún no reconocida en España. No es la primera vez que conocemos a un electrosensible, pues a nuestra fundación nos llegan muchos casos de personas como Ángela, que no han podido encontrar solución en médicos de cabecera, especialistas, y a veces les resulta muy difícil que los familiares o cercanos les empaticen. Hasta que por fin dan con la ayuda y el apoyo que necesitan.
En el caso de Ángela toda su familia, sus hijos y su marido la habían apoyado desde el principio. Ángela estuvo directamente expuesta a una antena de telefonía móvil de Vodafone durante más de 10 años, y el efecto acumulativo de las radiaciones generó, en su caso, esta enfermedad. Esto implica que la persona se vuelve sumamente intolerante a todo campo electromagnético que provenga de la fuente que sea (móvil, wifi, wimax, antena de telefonía o teléfono inalámbrico de casa). El problema surgió cuando, según me explicaba su hijo, Ángela adquirió un contrato con Vodafone y empezó a usar su móvil. Aparentemente ese fue el momento en el que el cuerpo de Ángela dijo: “basta ya” . Los síntomas se multiplicaron exponencialmente: tenía mareos, nauseas, le daban pitidos en los oídos, desarrolló depresión y fatiga crónica. Se volvió totalmente intolerante a las radiaciones de cualquier tipo y tuvo que abandonar su casa. Se trasladaron a un piso que tenían en la costa, pero también estaban rodeados de antenas y la situación de Ángela no consiguió mejorar. Después de 4 meses de espera, sus hijos encontraron una pequeña casita en Tembleque, un pueblo de Toledo ubicado en una zona donde casi no hay cobertura.
Esta enfermedad que hoy por hoy afecta a menos del 1% de la población, según algunos científicos podría alcanzar a un 20 o 30% de la población en unos años y convertirse en una gran epidemia si no se corrigen los límites que la ley actual hoy establece como “seguros”.
Por desgracia la ley no nos protege, así que hasta que no salga una directiva europea que se adapte a la nueva situación tecnológica que hoy vivimos, nos tenemos que proteger nosotros. Intentad usar los móviles lo imprescindible, tened internet por cable, sustituid teléfonos inalámbricos por teléfonos tradicionales por cable. Si estáis cerca de una antena, apantallad vuestras casas y, ante todo, proteged a los más vulnerables: niños, ancianos, enfermos y embarazadas. Si además podéis informar a otras personas, mejor. Velemos por la salud de todos. Está en nuestras manos.
1 diciembre, 2011 por Irina de la Flor
Hace pocos días conocimos a Ángela, una madre de familia, jubilada y residente de Pinto por más de 10 años. Tuvo que abandonar su casa por desarrollar esa extraña enfermedad denominada electrosensibilidad, aún no reconocida en España. No es la primera vez que conocemos a un electrosensible, pues a nuestra fundación nos llegan muchos casos de personas como Ángela, que no han podido encontrar solución en médicos de cabecera, especialistas, y a veces les resulta muy difícil que los familiares o cercanos les empaticen. Hasta que por fin dan con la ayuda y el apoyo que necesitan.
En el caso de Ángela toda su familia, sus hijos y su marido la habían apoyado desde el principio. Ángela estuvo directamente expuesta a una antena de telefonía móvil de Vodafone durante más de 10 años, y el efecto acumulativo de las radiaciones generó, en su caso, esta enfermedad. Esto implica que la persona se vuelve sumamente intolerante a todo campo electromagnético que provenga de la fuente que sea (móvil, wifi, wimax, antena de telefonía o teléfono inalámbrico de casa). El problema surgió cuando, según me explicaba su hijo, Ángela adquirió un contrato con Vodafone y empezó a usar su móvil. Aparentemente ese fue el momento en el que el cuerpo de Ángela dijo: “basta ya” . Los síntomas se multiplicaron exponencialmente: tenía mareos, nauseas, le daban pitidos en los oídos, desarrolló depresión y fatiga crónica. Se volvió totalmente intolerante a las radiaciones de cualquier tipo y tuvo que abandonar su casa. Se trasladaron a un piso que tenían en la costa, pero también estaban rodeados de antenas y la situación de Ángela no consiguió mejorar. Después de 4 meses de espera, sus hijos encontraron una pequeña casita en Tembleque, un pueblo de Toledo ubicado en una zona donde casi no hay cobertura.
Esta enfermedad que hoy por hoy afecta a menos del 1% de la población, según algunos científicos podría alcanzar a un 20 o 30% de la población en unos años y convertirse en una gran epidemia si no se corrigen los límites que la ley actual hoy establece como “seguros”.
Por desgracia la ley no nos protege, así que hasta que no salga una directiva europea que se adapte a la nueva situación tecnológica que hoy vivimos, nos tenemos que proteger nosotros. Intentad usar los móviles lo imprescindible, tened internet por cable, sustituid teléfonos inalámbricos por teléfonos tradicionales por cable. Si estáis cerca de una antena, apantallad vuestras casas y, ante todo, proteged a los más vulnerables: niños, ancianos, enfermos y embarazadas. Si además podéis informar a otras personas, mejor. Velemos por la salud de todos. Está en nuestras manos.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Los canarios de la mina
ADRIÁN MARTÍNEZ
El pasado día 30 de noviembre el Ministerio de la Risa (de Sanidad, Política Social e Igualdad) hizo público un documento de ¿consenso? sobre la Sensibilidad Química Múltiple (SQM). Juro por mis genes, pesimistas y cachondos, que lo he leído. Y he llegado a una conclusión: señora, señor, ¿padecen ustedes SQM?, vengan aquí que les dé unas palmaditas en la espalda y ya si esoÉpues eso.
La SQM es una enfermedad poco declarada, mal diagnosticada, y peor tratada, pero padecida por unos 300.000 españoles como resultado de la exposición a productos químicos y que presentan -a veces al mismo tiempo- trastornos respiratorios, torácicos, abdominales, musculares, neurológicos y articulares, cefaleas, mialgias, náuseas, fatiga, incapacidad vital, etc. Todos ellos experimentados bajo una intensidad que puede ser importante y que, en demasiados casos, les lleva a pasar por un calvario diagnóstico sesgado y cuya implementación depende del tipo, creencia y talante del médico diagnosticador y de su mochila terapéutica. Mochila que en esta patología se podría decir que está casi vacía.
Tanto tiempo esperando, tanta esperanza depositada, tanto viaje malgastado aquí y en la OMS y al final, después de solicitar, y esperar, el reconocimiento oficial de la SQM, lo único que aparece es simplemente una "guía", que no protocolo (este obliga, la guía no) en forma de buenas intenciones. Pero las buenas intenciones sobre los demás son como la zorra en el gallinero: no sirven para reconocer los derechos de las victimas. Táchenme de avieso pero esta "guía" parece desmontar las reivindicaciones de los pacientes afectados argumentando en muchas de sus líneas que la evidencia científica de los trastornos orgánicos que los mismos presentan es todavía limitada. ¿Limitada por quien? ¿Por la medicina oficial, oligopólica y jerarquizada y que fuera de ella no existe nada?
La SQM es una enfermedad poco declarada, mal diagnosticada, y peor tratada, pero padecida por unos 300.000 españoles como resultado de la exposición a productos químicos y que presentan -a veces al mismo tiempo- trastornos respiratorios, torácicos, abdominales, musculares, neurológicos y articulares, cefaleas, mialgias, náuseas, fatiga, incapacidad vital, etc. Todos ellos experimentados bajo una intensidad que puede ser importante y que, en demasiados casos, les lleva a pasar por un calvario diagnóstico sesgado y cuya implementación depende del tipo, creencia y talante del médico diagnosticador y de su mochila terapéutica. Mochila que en esta patología se podría decir que está casi vacía.
Tanto tiempo esperando, tanta esperanza depositada, tanto viaje malgastado aquí y en la OMS y al final, después de solicitar, y esperar, el reconocimiento oficial de la SQM, lo único que aparece es simplemente una "guía", que no protocolo (este obliga, la guía no) en forma de buenas intenciones. Pero las buenas intenciones sobre los demás son como la zorra en el gallinero: no sirven para reconocer los derechos de las victimas. Táchenme de avieso pero esta "guía" parece desmontar las reivindicaciones de los pacientes afectados argumentando en muchas de sus líneas que la evidencia científica de los trastornos orgánicos que los mismos presentan es todavía limitada. ¿Limitada por quien? ¿Por la medicina oficial, oligopólica y jerarquizada y que fuera de ella no existe nada?
Quizás el término limitado sólo deba aplicarse tanto a la citada "guía" como a la actitud del comité redactor de la misma pues reconduce a quien padece SQM a la "psiquiatrización" y la "psicologización" de su problema. Sin embargo, me temo, las fuentes bibliográficas y experimentales que han servido como santo y seña del citado documento son ¿interesadamente? insuficientes a la par que sesgadas. Sorprende que el Ministerio, y la soldadesca desordenada que lo acompaña, incluya un documento "multicéntrico" alemán de 2008, hecho casi en exclusiva por psicólogos no expertos en SQM, y que dejen fuera aquellas investigaciones que desde 1985 a 2009 apoyan su base fisiológica y su origen tóxico. Más de cien. Curioso.
Que la citada "guía" recomiende que el diagnóstico de SQM debe quedar reflejado en la historia clínica del paciente es una absurdez rodeada de una tontería pues en el único sitio donde esto se podría anotar es en el de "observaciones". Esta patología no está codificada en el sistema informático sanitario español cosa que solo sería posible si se incluyese en la CIE (Clasificación Internacional de Enfermedades). Quedarse en una mera anotación de términos en un índice alfabético para facilitar su búsqueda no supone ninguna inclusión ni creación de un nuevo código para la SQM. Es más los pacientes no quieren un código, quieren que su patología se incluya en la CIE. Muchos médicos, también.
Otra incongruencia de la mencionada "guía" es cuando habla de la SQM como enfermedad profesional nombrando determinadas leyes y derechos que tiene todo trabajador, pero omite que la SQM no está catalogada como enfermedad profesional. Es más editar una guía sobre una determinada enfermedad no supone que la administración o el sistema sanitario, o sus médicos (hay tarugos en mi profesión que no van a cambiar su actitud escéptica ni a dejar de jugar al golf o navegar mares adentro para detenerse en leer algo sobre el tema) la reconozcan y por ende reconozcan la concesión de incapacidades, minusvalías y otros derechos sociales y administrativos a los que de otra forma sí tendrían acceso. Tampoco supone esta "guía", si no se explicita, que sea el paso previo para el reconocimiento oficial. La misma no hace ni la más mínima referencia a nada que se le parezca.
En el apartado de estrategias terapéuticas se abunda en la afirmación de que la terapia más efectiva y recomendable es la simple evitacion de la exposición a productos químicos tóxicos desviando la atención y la carga de la prueba desde la consentida industria química al paciente. Sin embargo no niega las evidencias que ofrecen determinados tratamientos biológicos, y más naturales, efectuados en determinadas instituciones sanitarias y médicas a los que esta guía hace una suspicaz referencia cuando se refiere a los cambios en la dieta y/o administración de suplementos nutricionales. Cosa que la medicina oficial no hace, o lo hace tímidamente.
En definitiva a mi me parece un documento precipitado, limitado por la poca cantidad de estudios examinados y por los sujetos y asociaciones participantes. En demasiadas líneas sesgado hacia la terapéutica psicológica y/o psiquiatrica y a veces incoherente e incompleto. Este documento no conduce a ninguna parte -excepto a servir de filtro para pacientes actuales y futuros- y ha sido un brindis al sol de una ministra que nos deja, por fin, recordándonos aquello que mejor ha hecho durante su estéril mandato: desviar la atención sobre la petición principal de asociaciones, pacientes y algunos médicos, que en este caso no es otra que el reconocimiento de la SQM, camuflándose detrás de una gran sonrisa. Ministerio de la Risa, repito, convertido en la voz de su amo que ha hecho y dicho lo mismo que la mercantilizada, dependiente y casi sostenida con fondos privados OMS: no hay suficientes evidencias científicas. Y si las hay, tampoco se las espera. Añado.
En el actual modelo socioeconómico en el que nos hemos permitido un estilo de vida insano y tóxico estos pacientes solo pueden esperar convertirse en aquellos canarios enjaulados que vivían en el interior de las minas. Lo bueno era que en caso de fuga de gas, el pájaro, más sensible, era el primero que fallecía advirtiendo a los mineros. Lo malo es que canarios de la mina ya somos todos. Y ya si esoÉ pues eso.
Que la citada "guía" recomiende que el diagnóstico de SQM debe quedar reflejado en la historia clínica del paciente es una absurdez rodeada de una tontería pues en el único sitio donde esto se podría anotar es en el de "observaciones". Esta patología no está codificada en el sistema informático sanitario español cosa que solo sería posible si se incluyese en la CIE (Clasificación Internacional de Enfermedades). Quedarse en una mera anotación de términos en un índice alfabético para facilitar su búsqueda no supone ninguna inclusión ni creación de un nuevo código para la SQM. Es más los pacientes no quieren un código, quieren que su patología se incluya en la CIE. Muchos médicos, también.
Otra incongruencia de la mencionada "guía" es cuando habla de la SQM como enfermedad profesional nombrando determinadas leyes y derechos que tiene todo trabajador, pero omite que la SQM no está catalogada como enfermedad profesional. Es más editar una guía sobre una determinada enfermedad no supone que la administración o el sistema sanitario, o sus médicos (hay tarugos en mi profesión que no van a cambiar su actitud escéptica ni a dejar de jugar al golf o navegar mares adentro para detenerse en leer algo sobre el tema) la reconozcan y por ende reconozcan la concesión de incapacidades, minusvalías y otros derechos sociales y administrativos a los que de otra forma sí tendrían acceso. Tampoco supone esta "guía", si no se explicita, que sea el paso previo para el reconocimiento oficial. La misma no hace ni la más mínima referencia a nada que se le parezca.
En el apartado de estrategias terapéuticas se abunda en la afirmación de que la terapia más efectiva y recomendable es la simple evitacion de la exposición a productos químicos tóxicos desviando la atención y la carga de la prueba desde la consentida industria química al paciente. Sin embargo no niega las evidencias que ofrecen determinados tratamientos biológicos, y más naturales, efectuados en determinadas instituciones sanitarias y médicas a los que esta guía hace una suspicaz referencia cuando se refiere a los cambios en la dieta y/o administración de suplementos nutricionales. Cosa que la medicina oficial no hace, o lo hace tímidamente.
En definitiva a mi me parece un documento precipitado, limitado por la poca cantidad de estudios examinados y por los sujetos y asociaciones participantes. En demasiadas líneas sesgado hacia la terapéutica psicológica y/o psiquiatrica y a veces incoherente e incompleto. Este documento no conduce a ninguna parte -excepto a servir de filtro para pacientes actuales y futuros- y ha sido un brindis al sol de una ministra que nos deja, por fin, recordándonos aquello que mejor ha hecho durante su estéril mandato: desviar la atención sobre la petición principal de asociaciones, pacientes y algunos médicos, que en este caso no es otra que el reconocimiento de la SQM, camuflándose detrás de una gran sonrisa. Ministerio de la Risa, repito, convertido en la voz de su amo que ha hecho y dicho lo mismo que la mercantilizada, dependiente y casi sostenida con fondos privados OMS: no hay suficientes evidencias científicas. Y si las hay, tampoco se las espera. Añado.
En el actual modelo socioeconómico en el que nos hemos permitido un estilo de vida insano y tóxico estos pacientes solo pueden esperar convertirse en aquellos canarios enjaulados que vivían en el interior de las minas. Lo bueno era que en caso de fuga de gas, el pájaro, más sensible, era el primero que fallecía advirtiendo a los mineros. Lo malo es que canarios de la mina ya somos todos. Y ya si esoÉ pues eso.
jueves, 15 de diciembre de 2011
CHEMTRAILS SEGOVIA, LLUVIA DE POLIMEROS GRABADA EN VIDEO
Hemos denunciado aquí en numerosas ocasiones esas persistentes estelas químicas que continuamente aparecen en el cielo por todo el planeta diseminándose lentamente durante horas hasta que caen sobre nosotros. Muchas personas, alertadas sobre esto, piensan que son los gases de condensación de vapor de agua de los aviones comerciales. En ese caso preguntamos si alguien puede dar una explicación factible a estas misteriosas hebras grabadas en vídeo que caen del cielo y se quedan sobre la vegetación.
¿Qué son estas extrañas fibras grabadas en múltiples ocasiones en diferentes partes del mundo? ¿De dónde salen en pleno otoño en España?
DESPERTARES
Después de una intensa fumigación chemtrail empezaron a caer millones de finas hebras parecidas a telas de araña y partículas. Estas telas de araña solo pueden verse buscando el ángulo correcto en contraluz para que el sol se refleje en ellas.
Es difícil conseguir captar lo que mis ojos vieron, miles y miles de fibras cayendo a la vez!!
A mitad del vídeo y al final tenéis unos segundos en los que la cámara enfoca correctamente hacia el cielo y pueden verse cientos de estas fibras.
En el siguiente vídeo podéis ver como quedo la vegetación. Todo lleno y cubierto de estas “telas de araña”
Video I (29 de octubre de 2011)
Video II
Lo que se ve en el video no son telas de araña, es como quedo el suelo después de la lluvia de mierda química (ver video anterior)
Fuente: El oro de los dioses blog
Acúfenos (pitidos) y SSC???!!!

Apreciados/as amigos/as, nuevamente, nos vemos en la obligación dedenunciar lo que desde un Hospital de Sevilla, El Virgen del Rocio, el Dr Miguel Ángel López González pretende llevar a cabo: un estudio sobre los acúfenos (pitidos) en pacientes de SSC (FM, SFC, SQM) para lo cual se deberán rellenar ciertos cuestionarios mediante la ayuda de un experto de la psicosociología.
La FM, el SFC y el SQM, son tratadas como síntomas junto a los acúfenos o tinnitus (ruidos) o la hiperacusia (o la tolerancia a un humbral de ruido considerado normal).
Nuevamente patologias graves de origen neuro-inmuno-infecciso se intentan explicar mediante las "psicociencias", nuevamente se gastan dineros públicos en investigaciones que no nos sirven para nada -mientras que las realmente importantes se tapan- sino todo lo contrario, nuevamente se buscan rasgos de personalidad en pacientes diagnosticados de fibromialgia, la denostada "personalidad fibromiálgica",nuevamente, y sólo pasa con los SSC, cada vez que se habla de publicar algo, los pacientes nos echamos a temblar.
¿Hasta cuando?
Aquí os dejamos la relación de correos de Clara Valverde, Jose Luis Rivas y por último un magnífico escrito de Paula Carracelas que llama a la reflexión y a la lucha.
Os pedimos disculpas por la extensión de la presente entrada, pero os recomendamos, aunque sea poquitos, irlas leyendo.
Un tremendo saludo!
Equipo ASSSEM
Primer correo del Dr López a todas las asociaciones:
Estimados Asociados
La Unidad de Estudio e Investigación de Acúfenos e Hiperacusia del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla está llevando a cabo un estudio sobre el Síndrome de Sensibilidad Central que engloba los síntomas de fibromialgia, fatiga crónica, SSQM, acúfenos. hiperacusia, etc. Este estudio considera a estos procesos como síntomas y no como enfermedades (oficialmente se consideran a estos síntomas como enfermedades).
El capítulo 42 del libro titulado "Acúfeno como Señal de Malestar" detalla este punto de vista. Este libro puede conseguirse en PDF de la página web: www.saeia.es en su apartado de publicaciones. Puede bajarse gratuitamente. Tiene licencia Creative Commons.
El Estudio abarca a pacientes diagnosticados de fibromialgia. Consta de tres fases. Fase 1, los pacientes rellenarán dos cuestionarios. Fase 2, los pacientes realizarán una entrevista psicosocial realizada por un doctor en sociología experto en psicosociología a la cual tendrán que acudir con un allegado. Fase 3, tratamiento psicosocial.
La Fase 1 puede realizarse desde su localidad de residencia. La Fase 2 que es la entrevista, se realizará en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y la Fase 3 se realizaría en su localidad de residencia.
Si los pacientes diagnosticados de fibromialgia desean participar, deben rellenar los dos cuestionarios anónimos (se adjuntan en un mismo archivo) que enviarán una vez rellenos a la dirección de e-mail de abajo. Cuando se concluya la Fase 1, los resultados estarán a disposición de los participantes. Los resultados de la Fase 1 se expondrán en una Reunión de Expertos que se celebrará en Sevilla en la primavera-2012. Concluida la Fase 1, se pasaría a la Fase 2.
Para cualquier información, aclaración o duda, se pueden poner en contacto en la misma dirección de e-mail de abajo.
Atentamente
Doctor Miguel A. López González
Profesor Asociado de ORL
UGC Otorrinolaringología
Hospital Universitario Virgen del Rocío
Sevilla
España
malopez@cica.es
Respuesta 1 de Clara Valverde:

Suponemos que el fallo en el enfoque de este estudio es debido a una falta de información por su parte. Los acúfenos y la hipercusia no son Síndromes de Sensibilidad Central. Usted no se puede inventar categorías. Los Sindrome de Sensibildad Central definidos por Yunus (2004) son el Síndrome de la Fatiga Crónica/Encefamielitis Miálgica, Fibromialgia, Sensibilidades Químicas Centrales, Síndrome de la Guerra del Golvo (GWS) y Electrosensibilidades (EH). Los acúfenos y la hipercusia son posibles síntomas de los SSC.
El cuestionario sobre la personalidad de la persona con fibromialgia que usted adjunta es, en el caso de una enfermedad organica neuroquímica, irrelevante y hace dudar de su profesionalidad. Y aún más cuando se dice que la persona con fibromialgia tendrá que acudir a la entrevista "con un allegado".
Le animamos a estudiar la reciente literatura científica sobre los SSC y de enfocar sus investigaciones en otras áreas en las cuales posiblemente usted sea más conocedor. También le animamos a dejar de desinformar a las personas que ya tienen suficiente con vivir con unas enfermedades tan discapacitantes. Sus ideas y las de su equipo sobre los aspectos psicosociales de la fibromialgia pueden ser un terreno que le va a causar problemas y podrían ponerle en ridículo en la comunidad médico-científica.
Nuestra asociación ASSSEM de profesionales sanitarios dedicados a los SSC www.asssem.org le puede ayudar a estar informado sobre los SSC. Nuestro equipo de médicos, enfermeros, farmacéuticos y expertos en comunicación, nos dedicamos a asegurarnos de que los profesionales sanitarios estén al día de las publicaciones e investigaciones.
Lo que hemos visto de su estudio es, seguramente sin malas intenciones, una acción que promueve la desinformación.
Pero, como verá por la respuesta que va a tener, los enfermos de SSC en España ya están bastante informados y ya no aceptan estudios sobre su "personalidad".
EStamos a su disposición.
Saludos,
Clara Valverde, profesora de enfermería,
Relaciones Internacionales ASSSEM www.asssem.org
Presidenta Liga SFC www.ligasfc.org
P.D. Le adjuntamos un manual para profesionales sanitarios sobre los SSC.
Respuesta 1 del Dr López:
Estimada Profesora Clara Valverde
Gracias por sus comentarios. El enfoque que quiero darle al estudio es para poder demostrar científicamente que hay muchos más síntomas dentro del espectro del SSC. Como usted bien dice, en la actualidad los acúfenos y la hiperacusia están considerados como posibles síntomas del SSC. Cuando tengamos los resultados de la Fase 1 se expondrán en una Reunión Internacional de Expertos en 2012 para poder recibir los comentarios, críticas y consejos, que realmente son los que ayudan en las investigaciones.
Reitero mi agradecimiento por sus críticas, comentarios y consejos.
Atentamente
Doctor Miguel A. López González
Unidad de Estudio e Investigación de Acúfenos e Hiperacusia
Profesor Asociado de ORL
UGC Otorrinolaringología
Hospital Universitario Virgen del Rocío
Sevilla
España
malopez@cica.es
Respuesta 2 de Clara Valverde:

Estimado Dr Gómez,
No entendemos por qué quieren demostrar "que hay muchos más síntomas" cuando en la descripción de los 5 SSC hay cientos de síntomas, incluyendo los acúfenos y la hiperacusia. Supongo que está familarizado con la investigación de gran importancia del Dr James Baraniuk de la Universidad de Georgetown, investigación que hizo a través de los NIH, sobre los síntomas como el tinitus, etc, en los SSC que él descubrió que son debidos a las proteinas dobladas en el líquido cefalorraquídio. El Dr Joaquim Mullol, otorrino del Hospital Clinic de Barcelona organizó confencias con Baraniuk en España hace pocos años.
Y tampoco no entendemos por qué hacen un cuestionario sobre la personalidad del paciente si ustedes piensan que la fibromialgia es una enfermedad orgánica.
Nos han contactado (a ASSSEM) varias asociaciones que han recibido su cuestionario para preguntarnos sobre este punto en particular y esperan una respuesta.
Nosotros también.
Saludos,
Clara Valverde
A partir de aquí sólo podemos copiar las réplicas de Clara (ella nos ha dado autorización para ello) pero no las del Dr López, ya que podríamos incurrir en falta administrativa.
No obstante, os haremos unos apuntes de sus respuestas para no perder el hilo.
Apuntes de la Respuesta 2 del Dr Gomez:
Comenta que el cuestionario indica los rasgos de personalidad de los pacientes de FM. Dice que los estudios previos les han dado patrones de personalidad muy definidos. Extrapola estos estudios a pacientes con cefaleas, con resultados positivos y/o tratamientos.
Concluye con que con estos estudios sólo se pretender dar otro punto de vista que deberá de valorar la comunidad científica.
Respuesta 3 de Clara Valverde:

Estimado Dr Gómez,
Los profesionales que llevamos años implicados en los SSC y los pacientes de España, estamos hartos de la psicologicación de los SSC, y sobre todo la insultante categoría inventada de "la personalidad fibromiálgica". Esta idea tan poco científica ha sido denunciada en numerosas ocasiones y hasta es parte de la macro-demanda que se va a llevar a cabo en Catalunya contra el Departament de Sanitat por no atender correctamente los SSC. Obviamente si se piensa que hay una "personalidad fibromiálgica" no se puede atender correctamente a esa enfermedad orgánica. Lo mismo pasaría si usted decidiera que hay una "personalidad farnigítica".
VEmos que su investigación es muy poco seria y que ustedes no se han hecho una revisión bibliográfica de las investigaciones de los últimos 10 años ni en su especialidad ni en neurología. Por eso compartimos esta información con profesionales sanitarios y asociaciones de afectados de Andalucía para que ellos puedan proceder a denunciarle como es debido.
Lo que es un poco sorprendente es que usted esté dispuesto a poner su carrera en juego ante profesionales sanitarios, otorrinos, pneumólogos e internistas españoles que piensan que el concepto de la "personalidad fibromiálgica" es un error ya sobre pasado hace muchos años.
Sinceramente,
Clara Valverde
Respuesta 1 de José Luis Rivas (sin contestación):
Apreciado Dr López,
tal y como le comentaba Clara Valverde, es poco riguroso el intentar relacionar patologías orgánicas como la FM o el SFC con rasgos diferenciales de la personalidad, como pretenden hacer desde su unidad hospitalaria hispalense.
No es que rehusemos la ayuda de profesionales de la salud que intentan correlacionar diferentes variables con los SSC, sino que vemos en otros perfiles más próximos a la inmunología, virología u oncología bastante más útilidad. El seguir insistiendo en lo "psiconosequé" no hace más que perjudicarnos seriamente como colectivo de afectados.
Recientemente un grupo formado por retrovirologos y expertos inmunólogos del centro de excelencia de la lucha contra el SIDA, IrsiCaixa de Can Ruti, Badalona, Barcelona, detectaba alteraciones inmunes graves y características en un pequeño grupo de estos enfermos. Desde la asociación de sanitarios la cual presido, ASSSEM, hemos valorado como enormente positivo ampliar dicho estudio para dilucidar si estos parámetros se reproducen en mayor escala y correlacionar nuestras patologías con biomarcadores a fin de "salir del pozo" de la especulación y de las psicociencias, si me lo permite.
También recientemente, un grupo de oncólogos noruego de un pequeño hospital noruego, curaba 2 de cada 3 pacientes con SFC-EM a los que se les infundía el Rituximab, un fármaco que actúa provocando la deplección específica de los linfocitos CD20 en el tratamiento del Linfoma de no Hodking's.
¿Digame, de qué manera la personalidad fibromiálgica o los acúfenos podrían interferir de manera evidente en estos dos hechos que acabo de mencionar?
Es sólo un consejo, pero pensamos que no está siguiendo un camino adecuado, y de sabios es rectificar.
Disculpe, no obstante la franqueza,
Un atento saludo,
JoseL Rivas
Dr en Farmacia y Presidente de ASSSEM
www.assssem.org
Respuesta 1 de Paula Carracelas (sin contestación)
Como profesional de las ciencias de comunicación no puedo pronunciarme desde el punto de vista de la ciencia médica, pero si desde la experiencia propia, el estudio de documentación y el razonamiento lógico. Así pues, ya que usted nos invita a los enfermos a participar en su estudio, permítame que yo le invite a hacer la siguiente reflexión, para que entienda el posicionamiento de los enfermos de SSC respecto al enfoque tradicional de la psicología al abordar estas enfermedades y cuál es el error de base que hace que estos estudios no hagan más que perpetuar este lamentable error asistencial que tristemente está llamado a llenar una de las páginas negras en la historia de la medicina.
Y para hacer esta reflexión, partamos de la siguiente historia, que sin duda le sonará a ciencia ficción:
Olvidémonos por un momento de los enfermos de SSC e imagine el siguiente supuesto: Coja un número considerable de enfermos por ejemplo de cáncer. Desde que empiecen a referir sintomatología, como dolor y cansancio, retrase su diagnóstico un promedio de cuatro años; mientras tanto derívelos a todo tipo de especialistas, en función de cada síntoma; pero no realice ningún enfoque global de la sintomatología y no los derive a oncología. Cuando hayan sido diagnosticados, por cualquier especialista, invíteles a paliar su dolor recurriendo al “pensamiento positivo” y sobre todo responsabilícelos de su estado de salud y deterioro por no llevar un adecuado ritmo de vida, culpabilizándolos tanto si llevan un ritmo activo como si lo llevan pausado. A los menos activos, dígales que lo que necesitan para curarse es llenar su tiempo con actividades para no pensar tanto; y a los que estén más activos, dígales que para mejorar tienen que parar y reducir su actividad al mínimo; pero bajo ningún concepto les den facilidad para ejecutar esta recomendación, obligándolos por tanto a mantener su jornada laboral si quieren tener dinero para subsistir, o castigándolos con la indigencia si quieren seguir el consejo para encontrarse mejor de salud.
Mientras tanto, niégueles cualquier prueba que pueda objetivar su enfermedad y sirva para determinar su naturaleza orgánica, haciendo ver a la sociedad en general que su enfermedad no es real y lanzando a la opinión pública toda clase de calificativos que nieguen la realidad del padecimiento de estos enfermos, como que son unos cuentistas, unos vagos o que si algo tienen es una depresión. Mantenga esta situación al menos seis años más, ofreciendo a los enfermos visita médica cada dos años, pero sólo para darles fármacos que, aunque sabe no le van a servir para nada, le permita justificar frente al enfermo que ya está siendo tratado; al mismo tiempo, continúe instándole a pensar en positivo si quiere mejorar de su enfermedad y asegúrese de que sus colegas de la profesión médica los traten de maniáticos cuando los tengan delante.
Cuando haya terminado el experimento, empiece a realizar un estudio psicológico sobre estos enfermos, sabiendo que han compartido la misma experiencia traumática durante los últimos diez años. Busque parámetros comunes, ¡seguro que los encuentra!, es imposible que no coincidan en nada, pues al menos todos compartirán el sentimiento de que están hartos de que les tomen el pelo. Cuando encuentre esos parámetros comunes, analícelos pero sin tener en cuenta el experimento, como si no hubiera existido, y utilícelos para elaborar un perfil cancerígeno con el que poder justificar que el origen del cáncer es psicológico y utilizarlo para seguir manteniendo vivo el experimento con la idea de que no tenga fin.
¿Ve usted en esta historia hipotética que le cuento algún fundamento científico para poder afirmar que al final, todo el experimento, se ha hecho por el bien de los enfermos?
Además de no tener fundamento científico, ¿no le parece que la historia incluso suena perversa?
Lo que nos permite a los enfermos de SSC contarle esta historia en paralelo con otras enfermedades orgánicas, como puede ser el cáncer, es que afortunadamente ya existe evidencia científica respecto a las graves alteraciones inmunológicas que presentan los enfermos de SSC. Estando legitimado pues que hagamos este paralelismo en la historia que acabo de contarle y tomando ésta como referencia, yo le preguntaría ¿tiene usted alguna evidencia que le de sentido científico al hecho de que busque un perfil psicológico en enfermos orgánicos, independientemente y al margen del hecho de que hayan compartido la misma experiencia traumática a nivel asistencial, jurídico y social?
Espero que esto le ayude a reflexionar.
Atentamente
Paula Carracelas
Fuente: http://www.asssem.org/2011/12/acufenos-pitidos-y-ssc.html#comment-form
domingo, 11 de diciembre de 2011
SQM: En la burbuja del horror
AISLAMIENTO FORZADO POR UNA ENFERMEDAD CRÓNICA E INCURABLE
En la burbuja del horror
Un enfermo de sensibilidad química múltiple vive en un coche en el Garraf para evitar el contacto con los agentes a los que es intolerante
Intenta demostrar que un accidente causó su dolencia
Miércoles, 7 de diciembre del 2011
EDWIN WINKELS
CASTELLDEFELS
El sol, precioso, acaba de ponerse tras una de las muchas colinas peladas que se erigen hasta más allá de donde alcanza la vista. Se levanta el viento. El perfil de los árboles, frágiles, contrasta con los últimos brillos del mar. Aún no son las seis de la tarde, y ya comienza a hacer frío, ahí arriba, en uno de los miradores más bonitos cerca de Barcelona. A la izquierda, abajo, las playas de Castelldefels. A la derecha, las luces de una Sitges lejana. No llega ningún ruido, solo el soplo de la ligera brisa. Los pájaros ya se cobijaron. Jose Maria Masip Pineda aún puede apreciar parte de esta belleza, aunque le cuesta cada vez más. «Ya llevo demasiado tiempo aquí. Intento sacar toda mi fuerza interior, pero no es fácil. No veo el final, no veo luz. ¿Voy a tener que vivir el resto de mi vida así?»


Extraño hogar 8 Jose Maria Masip, la semana pasada, apoyado en su coche, en el que vive en un mirador del parque natural del Garraf. EDWIN WINKELS
Está a punto de cumplir 50 años. Se abriga, aunque nada le servirá para evitar pasar frío durante la larguísima noche que le espera. Es hipotérmico, entre otras cosas. Y dormirá en su coche. Como lo hace desde hace tres meses, en un mirador del parque natural del Garraf. En busca de aire fresco, puro. «Es la única solución. O me busco la vida en el campo, en la montaña, o me muero». Y si no se muere por la enfermedad, tal vez será por otra razón. La desesperación, por ejemplo. «Sí, a veces pienso en el suicidio».
Accidente de moto
Masip, vecino del barrio barcelonés de Hostafrancs, casado con Aurora, fue comercial, en una vida anterior, la de antes de un grave accidente que él y su mujer sufrieron en el 2006 en la Ronda Litoral, cuando su moto fue embestida por un coche. Ahora, recuperado de las múltiples fracturas, es un enfermo crónico e incurable; padece el grado más grave, el 4, de sensibilidad química múltiple (SQM), una dolencia poco comprendida, pero cada vez más extendida. Para Masip y algunos especialistas, su enfermedad es consecuencia de aquel accidente; para los jueces de varios tribunales, no. Así que no hay indemnización por este concepto. Ni ayuda para financiar el tratamiento que recibe, con vacunas, desde una clínica especializada de Londres. Pero sobre todo, dice Masip, no hay comprensión. «No veo a nadie. Me he quedado solo, casi sin familia ni amigos. Solo Aurora no se ha rendido, sigue a mi lado».
Las personas con SQM sufren pérdida progresiva de tolerancia a agentes químicos tan diversos y comunes como productos de limpieza, colonias, disolventes, ciertos alimentos, medicamentos y radiaciones electromagnéticas. Para ir a ver a Masip, mejor no llevar colonia. Aurora se ducha varias veces, sin jabón, cuando sale de trabajar y le va a ver en su coche, para llevarle comida. Ahí, él pasa el día respirando aire de mar y de montaña. Y escucha la radio. «No puedo leer libros ni periódicos, la tinta me pone enfermo». Y así miles de cosas más. Los gases de los coches diésel que pasan a su lado. La fumigación de los cuidadores del parque. Entonces, ni la mascarilla le sirve.
La pareja vive enfrente de un mercado. Demasiados olores y sustancias para que Masip pudiese seguir residiendo ahí. «Al final, tendré que ir a vivir a la montaña, pero no es fácil ahora vender el piso y encontrar una casa en el mejor lugar para mí». Aguanta ahora viviendo como un vagabundo, un apestado, y con esas vacunas, muy caras, de Londres. Este año perdió su última batalla judicial, ya que el médico forense sigue sin aceptar la relación entre accidente y enfermedad, que tardaron dos años en diagnosticarle.
Informes internacionales
«Tengo informes de reconocidos especialistas ingleses y americano que confirman que el accidente, en el que sufrí un golpe lateral en las cervicales, causó una disautonomía». Y esa«es la vía neural para desarrollar sensibilidades y alergias», según el médco inglés Jean A. Monroe, que trata en su clínica de Londres a pacientes con SQM.
A pesar de que el Ministerio de Sanidad abrió hace dos meses una puerta para reconocer la SQM como enfermedad y facilitar los tratamientos, Masip aún encuentra esas puertas cerradas. Y su vida está atascada. «Ya no sé qué hacer. Desde agosto del año pasado he empeorado mucho. Desesperados, fuimos incluso a Lourdes, pero ahí me puse aún más enfermo».
Conoce a pacientes italianos y franceses que sí reciben apoyo de las autoridades sanitarias de su país para seguir el tratamiento en Londres. A él, ni le pagan las mascarillas especiales, que le salen 300 por euros al mes. «No es por el dinero. Es por tener que vivir en esta burbuja, en la que no sé cuánto más aguantaré».
En la burbuja del horror
Un enfermo de sensibilidad química múltiple vive en un coche en el Garraf para evitar el contacto con los agentes a los que es intolerante
Intenta demostrar que un accidente causó su dolencia
Miércoles, 7 de diciembre del 2011
EDWIN WINKELS
CASTELLDEFELS
El sol, precioso, acaba de ponerse tras una de las muchas colinas peladas que se erigen hasta más allá de donde alcanza la vista. Se levanta el viento. El perfil de los árboles, frágiles, contrasta con los últimos brillos del mar. Aún no son las seis de la tarde, y ya comienza a hacer frío, ahí arriba, en uno de los miradores más bonitos cerca de Barcelona. A la izquierda, abajo, las playas de Castelldefels. A la derecha, las luces de una Sitges lejana. No llega ningún ruido, solo el soplo de la ligera brisa. Los pájaros ya se cobijaron. Jose Maria Masip Pineda aún puede apreciar parte de esta belleza, aunque le cuesta cada vez más. «Ya llevo demasiado tiempo aquí. Intento sacar toda mi fuerza interior, pero no es fácil. No veo el final, no veo luz. ¿Voy a tener que vivir el resto de mi vida así?»
Extraño hogar 8 Jose Maria Masip, la semana pasada, apoyado en su coche, en el que vive en un mirador del parque natural del Garraf. EDWIN WINKELS
Está a punto de cumplir 50 años. Se abriga, aunque nada le servirá para evitar pasar frío durante la larguísima noche que le espera. Es hipotérmico, entre otras cosas. Y dormirá en su coche. Como lo hace desde hace tres meses, en un mirador del parque natural del Garraf. En busca de aire fresco, puro. «Es la única solución. O me busco la vida en el campo, en la montaña, o me muero». Y si no se muere por la enfermedad, tal vez será por otra razón. La desesperación, por ejemplo. «Sí, a veces pienso en el suicidio».
Accidente de moto
Masip, vecino del barrio barcelonés de Hostafrancs, casado con Aurora, fue comercial, en una vida anterior, la de antes de un grave accidente que él y su mujer sufrieron en el 2006 en la Ronda Litoral, cuando su moto fue embestida por un coche. Ahora, recuperado de las múltiples fracturas, es un enfermo crónico e incurable; padece el grado más grave, el 4, de sensibilidad química múltiple (SQM), una dolencia poco comprendida, pero cada vez más extendida. Para Masip y algunos especialistas, su enfermedad es consecuencia de aquel accidente; para los jueces de varios tribunales, no. Así que no hay indemnización por este concepto. Ni ayuda para financiar el tratamiento que recibe, con vacunas, desde una clínica especializada de Londres. Pero sobre todo, dice Masip, no hay comprensión. «No veo a nadie. Me he quedado solo, casi sin familia ni amigos. Solo Aurora no se ha rendido, sigue a mi lado».
Las personas con SQM sufren pérdida progresiva de tolerancia a agentes químicos tan diversos y comunes como productos de limpieza, colonias, disolventes, ciertos alimentos, medicamentos y radiaciones electromagnéticas. Para ir a ver a Masip, mejor no llevar colonia. Aurora se ducha varias veces, sin jabón, cuando sale de trabajar y le va a ver en su coche, para llevarle comida. Ahí, él pasa el día respirando aire de mar y de montaña. Y escucha la radio. «No puedo leer libros ni periódicos, la tinta me pone enfermo». Y así miles de cosas más. Los gases de los coches diésel que pasan a su lado. La fumigación de los cuidadores del parque. Entonces, ni la mascarilla le sirve.
La pareja vive enfrente de un mercado. Demasiados olores y sustancias para que Masip pudiese seguir residiendo ahí. «Al final, tendré que ir a vivir a la montaña, pero no es fácil ahora vender el piso y encontrar una casa en el mejor lugar para mí». Aguanta ahora viviendo como un vagabundo, un apestado, y con esas vacunas, muy caras, de Londres. Este año perdió su última batalla judicial, ya que el médico forense sigue sin aceptar la relación entre accidente y enfermedad, que tardaron dos años en diagnosticarle.
Informes internacionales
«Tengo informes de reconocidos especialistas ingleses y americano que confirman que el accidente, en el que sufrí un golpe lateral en las cervicales, causó una disautonomía». Y esa«es la vía neural para desarrollar sensibilidades y alergias», según el médco inglés Jean A. Monroe, que trata en su clínica de Londres a pacientes con SQM.
A pesar de que el Ministerio de Sanidad abrió hace dos meses una puerta para reconocer la SQM como enfermedad y facilitar los tratamientos, Masip aún encuentra esas puertas cerradas. Y su vida está atascada. «Ya no sé qué hacer. Desde agosto del año pasado he empeorado mucho. Desesperados, fuimos incluso a Lourdes, pero ahí me puse aún más enfermo».
Conoce a pacientes italianos y franceses que sí reciben apoyo de las autoridades sanitarias de su país para seguir el tratamiento en Londres. A él, ni le pagan las mascarillas especiales, que le salen 300 por euros al mes. «No es por el dinero. Es por tener que vivir en esta burbuja, en la que no sé cuánto más aguantaré».
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