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martes, 14 de mayo de 2013
miércoles, 24 de abril de 2013
Hacia un diagnóstico de la fatiga
Investigadores españoles descubren ocho posibles marcadores de esta enfermedad, lo que podría facilitar su diagnóstico y su tratamiento
ELENA G. SEVILLANO / ELISA SILIÓ Madrid 8 ABR 2013

Cristina Montane, afectada por el síndrome de fatiga crónica. / MASSIMILIANO MINOCRI
Fue publicar el estudio, a finales de marzo, y empezar a llegar peticiones de personas que querían que el inmunólogo Julià Blanco analizara su sangre en busca de las pruebas que permitan afirmar que padecen el síndrome de fatiga crónica (SFC). “Pero nosotros somos un laboratorio de investigación, no clínico”, se disculpa el investigador del IrsiCaixa y autor principal del estudio. Por primera vez se han identificado ocho moléculas del sistema inmunitario cuya presencia en sangre puede interpretarse como un biomarcador de la enfermedad.
Para los afectados, el descubrimiento va más allá de un hallazgo científico. Porque la fatiga crónica no se parece a otras enfermedades. “Se puede diagnosticar bien, pero la metodología para hacerlo es puramente clínica, poco cuantitativa”, señala Blanco. Los síntomas —cansancio matinal invalidante durante más de seis meses, intolerancia al ejercicio físico, problemas de concentración...— permiten identificarla, pero lo cierto es que pasan de media diez años desde que se manifiesta hasta que se diagnostica, explica José Alegre, especialista en fatiga crónica del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.
Además de la sanitaria, la enfermedad tiene una vertiente sociolaboral: si no hay diagnóstico, es más complicado recibir una baja médica o el reconocimiento de una discapacidad. De ahí que cualquier avance suponga un mundo para los afectados por un síndrome del que se desconoce el origen, pero que afecta a una de cada 1.000 personas, según algunas estimaciones —no hay estudios de prevalencia; Alegre menciona estudios americanos con un 2% de mujeres entre 18 y 55 años afectadas—.
Se podría decir que Cristina Montané, barcelonesa de 52 años, se diagnosticó a sí misma. “Todos mis recuerdos de infancia son de que estaba cansada, con frío, constipada. No tenía conciencia de enfermedad porque para mí aquello era lo normal”, explica. Cuando se quedó embarazada de su primer hijo descubrió que se encontraba bien: “Me di cuenta de que podía hacer vida normal”. Le pasó lo mismo durante la gestación de sus otros dos hijos, y el médico empezó a descartar otras patologías. “Al final fui yo la que busqué una lista de síntomas y le dije ‘los cumplo todos”. Montané tuvo que dejar de trabajar una década. Ahora que sus hijos son mayores ha vuelto a hacerlo, pero en casa y con horario flexible. “Es necesario empezar por educar a los médicos en esta enfermedad; nada justifica que sigan haciendo gala de la más absoluta desinformación sobre una enfermedad tan grave, compleja y extensa”, reclama.
El estudio de los investigadores catalanes de IrsiCaixa (impulsado por la Obra Social La Caixa, la Generalitat de Catalunya y el hospital Germans Trias i Pujol), publicado en la revista Journal of Translational Medicine, es novedoso porque en lugar de analizar un solo parámetro en muchos pacientes, estudiaron todas las células del sistema inmunitario en un número limitado de pacientes. Fue así como descubrieron que “existía un patrón”, explica Blanco. “Los resultados nos dicen que hay una alteración a nivel inmunológico”, añade, que se manifiesta en ocho moléculas alteradas. Además del potencial que supone en el diagnóstico, el hallazgo es interesante porque “podría aproximarnos a un mejor tratamiento que module el sistema inmune y pudiese modificar el curso del SFC, que hoy es hacia la cronicidad”, añade Alegre.
Carlos González, aquejado del síndrome de fatiga crónica desde 2005, ironiza: “Es una enfermedad para ricos porque te condena a vivir como un cura. Yo un día puedo estar cuatro horas delante de ordenador y luego estar tres semanas baldado por un virus. No puedes tener estrés, hay que cuidar la alimentación, dormir bien...”. Por suerte, él, que hoy tiene 42 años, trabajaba entonces en un banco en Holanda con un gran sueldo, lo que le permitió someterse a multitud de pruebas que presentaron anormalidades en Londres, Holanda o Bélgica, además de participar en el estudio del Vall d’Hebron. “Me pasé un año que me arrastraba y pensaba que era cansancio. Luego cogí una mononucleosis infecciosa y a las cuatro semanas el virus no desapareció. Lo tuve durante tres años. Al principio solo iba de la cama al sofá”, recuerda.
“Tuve la suerte de que mi banco cerró, nos indemnizaron y pude descansar. Ahora tengo una incapacidad, aunque en Holanda pueden quitártela en unos años”. Carlos no puede tener horarios, pero ya se atreve a hacer planes y hace vídeos desde casa con el ordenador.
“Los estudios no se quieren hacer a gran escala porque no interesa saber cuántos afectados hay, que son más que los seropositivos. Los médicos prefieren dar antidepresivos”, se lamenta González. Coincide con él Montané, que colabora con una plataforma de afectados y asegura que está harta de ver llegar a personas “atiborradas” de antidepresivos y ansiolíticos. “Uno acaba haciendo de médico de sí mismo”, suspira. Ella toma suplementos vitamínicos y minerales, y todo lo que “fortalece el sistema inmunológico”.
“Es una enfermedad muy política, con muchos intereses, y las farmacéuticas no se pueden lucrar”, añade González. “Frustra que la mitad de los médicos se lo cree y la mitad no, cuando es una enfermedad reconocida por la OMS y con 4.000 estudios. Hay ignorancia porque es una enfermedad que durante la carrera no estudian”, continúa Carlos, un caso atípico, pues tres de cada cuatro casos son femeninos.
La abogada Lourdes Martínez, especializada en fatiga crónica, recuerda a una clienta pediatra que reconocía: “Yo esta enfermedad no me la creía”. Esta médico con un expediente brillantísimo terminó el MIR, y, reventada, se cogió un año libre convencida de que estaba exhausta de trabajar. No ha vuelto a ejercer.
Martínez, que ha llevado ya 50 casos, cuenta y no para. A su cabeza viene un chico que vomitaba del estrés en los exámenes porque su padre pensaba que era un vago o una ingeniera a quien se le desencadenó la fatiga crónica con una toxoplasmosis. “Lo llamaban la enfermedad del yuppie porque lo eran los primeros casos diagnosticados. Suele ser gente muy brillante, con trabajos muy buenos, pero el cansancio muchas veces hace que su cerebro no funcione bien. Se desorientan o no pueden estar concentrados en una lectura más de 20 minutos”, prosigue la letrada que ha llevado también casos de divorcio de algún cliente. “Es difícil para la familia. Son muy dependientes aunque aparentemente sean autónomas”.
La tortura de pasar por el tribunal médico
Conseguir una incapacidad es una travesía larga, cara y en muchos casos infructuosa. “Por vía administrativa es casi imposible, y por la judicial es muy complicado pero se va consiguiendo”, se alegra Lourdes Martínez, abogada especializada en fatiga crónica. La Seguridad Social no cubre, por ejemplo, pruebas de esfuerzo que no sirve para mejorar la salud del paciente, pero sí son pruebas determinantes para que un juez acepte la incapacidad. “El problema es que solo hay dos unidades especializadas en fatiga, las dos en Barcelona y no es fácil conseguir un informe de los internistas de la sanidad pública que los jueces valoran más que de la privada”, añade.
Ana Ruiz calcula que se ha gastado en cinco años de enfermedad unos 25.000 euros entre médicos privados, pruebas y asesoría legal. Además, durante los 18 meses que he estado a la espera del juicio, no recibió ningún tipo de ingreso. Ni salario, ni incapacidad temporal, ni siquiera paro porque la empresa no quería despedirla hasta tener sentencia firme.
Martínez califica de “tortura” el paso de sus clientes por los tribunales médicos. “O no les creen o les humillan. Y eso es a raíz de la Ley de Jurisdicción Social de 2011. Antes si estabas un 18 meses de baja, se iniciaba un expediente de incapacidad. Y ahora, a los 12 meses te dan el alta médica. Dejan a la gente a los pies de los caballos. Las empresas grandes pueden ser sensibles, pero a una empresa pequeña la funde”.
Antes de conseguir la incapacidad, Ana Ruiz pasó por seis tribunales. “En todos me he sentido tratada como una delincuente, humillada. Incluso en un caso el mal trato me provocó un ataque de ansiedad que me dejó en la cama una semana”.
Fuente:http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/04/08/actualidad/1365440105_380953.html
martes, 12 de febrero de 2013
ENFERMEDADES DEL SISTEMA NERVIOSO ¿QUE LAS PROVOCA? ¿POR QUE COMPARTEN TANTOS SÍNTOMAS Y TRASTORNOS?
El Dr. Barrera, neurólogo de Sevilla, ya alerto que la Esclerosis Múltiple comparten el 70% de los síntomas con el SFC/Encefalomielitis Miálgica, y mas de 30 síntomas con Fibromialgia y Sensibilidad Química Múltiple.
Además, FM, SQM, SFC/EM, y EHS presentan síntomas cardiovasculares, digestivos, problemas del sueño, urinarios, respiratorios, inmunológicos, etc.
trastornos cognitivos como el Parkinson y Alzheimer en sus primeras fases.
De ninguna de estas enfermedades se sabe que la provoca, todas ellas son desistema nervioso central y afectan en un alto porcentaje a mujeres.


Fuente: http://luciagonzalezgomez11.blogspot.com.es/2013/02/enfermedades-del-sistema-nervioso-que.html
Además, FM, SQM, SFC/EM, y EHS presentan síntomas cardiovasculares, digestivos, problemas del sueño, urinarios, respiratorios, inmunológicos, etc.
trastornos cognitivos como el Parkinson y Alzheimer en sus primeras fases.
De ninguna de estas enfermedades se sabe que la provoca, todas ellas son desistema nervioso central y afectan en un alto porcentaje a mujeres.


Fuente: http://luciagonzalezgomez11.blogspot.com.es/2013/02/enfermedades-del-sistema-nervioso-que.html
martes, 5 de febrero de 2013
viernes, 23 de noviembre de 2012
J. Fernández-Solà: "La Sensibilidad Química Múltiple es una enfermedad compleja, no se puede banalizar"
El doctor del Hospital Clínic de Barcelona asegura que cada vez hay más personas que sufren este trastorno
JESÚS SANCHO
La Sensibilidad Química y Ambiental Múltiple (SQM) es una patología aún no reconocida, no está considerada oficialmente como enfermedad, aunque cada vez afecta a más personas. Además de la incomprensión del entorno familiar y laboral de la persona que la sufre también se encuentra con el escepticismo de algunos médicos. La SQM consiste en la pérdida progresiva de tolerancia a agentes químicos tan diversos y comunes como productos de limpieza, colonias, disolventes, ciertos alimentos, medicamentos y radiaciones electromagnéticas. Para arrojar luz sobre esta cuestión se ha publicado recientemente el libro ‘Sensibilidad Química y Ambiental Múltiple. Sobrevivir en un entorno tóxico’ (Oxigen Viena Ediciones), escrito por los doctores Joaquim Fernández- Solà, médico consultor de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona, y Santiago Nogué, jefe de sección de la Unidad de Toxicología Clínica del Hospital Clínic. El doctor Fernández-Solà, profesor asociado de Medicina de la Universidad de Barcelona y autor también de ‘Sobrevivir al cansancio’, nos da algunas claves para comprender mejor la SQM.
-Libros como el que han publicado sobre la SQM no hay muchos, ¿la poca documentación sobre esta patología es una de las grandes dificultades?
- Hay alguna aproximación con enfermedades relacionadas pero se trata la Sensibilidad Química y Ambiental de diferentes aspectos desde la toxicología. En este libro no estamos hablando de una intoxicación clásica sino de contactos crónico permanentes con sustancias que están en el ambiente.
-Por ejemplo…
-La contaminación ambiental clásica como pueden ser la de los hidrocarburos pero también en situaciones peculiares. En un ambiente laboral puede haber personas que trabajen con un disolvente que tiene una concentración de aquel producto al que repetidamente se están exponiendo e interaccionan con él. Entonces van haciendo respuestas persistentes irritativas, y al final acaban asociando otros síntomas asociados más crónicos como puede ser dolor de cabeza, desconcentración o insomnio.
-¿Cómo definiría la SQM?
-La Sensibilidad Química Múltiple es un trastorno, aún no tiene categoría de enfermedad. Se presentan múltiples síntomas ante la exposición habitualmente de productos tóxicos en el medio ambiente en personas sensibles. No todas las personas reaccionan igual ya que hay dos factores, el factor tóxico en el ambiente y el factor de sensibilidad personal.
- ¿Por qué no está considerada como enfermedad?
- La Organización Mundial de la Salud tiene un centro de diagnóstico de control de enfermedades en Atlanta que se encarga de estudiar todas las enfermedades y cuando hay fenómenos que son más globales los analiza en diferentes sitios. La evolución de la SQM es aún demasiado precoz. Hay comités internacionales y hasta el momento no ha habido un consenso científico suficiente como para que este trastorno tenga todas las características de llegar a aceptarla como enfermedad.
- ¿Por qué motivo?
- Hay muchos intereses en este campo. Todo el mundo entiende que esto es derivado del estilo de vida que tenemos. Por ejemplo, vamos en coche y consumimos y quemamos gasolina. En Barcelona, casi una tercera parte del tiempo estamos por encima de los límites que la Organización Mundial de la Salud no tolera como aceptables, incluso tenemos restricciones de velocidad para no contaminar. Esto probablemente no es fácil de cambiar.
-¿Y en el hogar?
- Si comparamos los productos químicos que tenemos en un domicilio normal a los que tenían nuestros padres, tenemos un auténtico laboratorio químico: disolventes, pinturas, quitaesmaltes, cosméticos, detergentes, neutralizantes, quitamanchas, insecticidas, ambientadores, pulverizadores… Supone un estilo de vida que comporta un modelo de sociedad que no va a cambiar probablemente en unos días.
- ¿Cómo se diagnostica esta patología?
- Cuando hay unos trastornos de este tipo se establecen grupos de trabajo internacionales que han propuesto criterios de diagnósticos de caso. Cuando estudias la SQM ves que no es de origen alérgico. Hay indicaciones, síntomas respiratorios o irritación de mucosas que empeoran en exposición a ambientes con estos productos volátiles químicos y mejoran cuando los evitas.
-¿Los síntomas son crónicos?
- Los síntomas tienen que ser crónicos, no sólo agudos, sino que duran más de tres meses en la misma persona. Por otra parte, no hay otras enfermedades que lo justifiquen. No es una persona que tenga un fenómeno alérgico al polen sino a una exposición a productos químicos. Y, en tercer lugar, tiene que ser dosis menores de las normales para no hablar de intoxicación.
-¿Cuántas personas estarían afectadas por la SQM?
- Cuando se ha intentado cuantificar no hay estudios extensos pero hay márgenes desde el uno por mil hasta el 5%. También se sabe que hasta un 15% de la población de manera puntual, no como enfermedad crónica, puede tener fenómenos. Tampoco todo el mundo tiene la misma intensidad. Hay casos leves, moderados, y algunos tan intensos que el paciente no puede ir a algunos ambientes sin aislamientos respiratorios.
- ¿Con la mayor presencia de las nuevas tecnologías y el uso por parte de la población de aparatos tecnológicos prevé que cada vez haya más casos?
- Sin duda. El factor ambiente está cambiando y está incidiendo exponencialmente el aumento de la carga química pero también el de la carga electromagnética. ¿Cuánto tiempo hace que tenemos wi-fi? También cada vez tenemos un mayor número de circuitos eléctricos en el domicilio o líneas eléctricas de alta tensión cercanas a las viviendas. Además tenemos una menor protección en la capa atmosférica y nos llega una mayor radiación ambiental atmosférica. Todo esto aumenta la carga electromagnética que recibimos y este conjunto de cargas, la química y la electromagnética, se suman y podríamos hablar de otros tipos.
- ¿Qué otros tipos?
- La carga de tóxicos alimentarios que nosotros consumimos, tales como conservantes, colorantes, aditivos o desnaturalizantes. Es decir, la carga alimentaria, la química y la de ondas ambientales se suman y nosotros hablamos de dintel de carga tóxica.
- La SQM afecta más a las mujeres que a los hombres, ¿por qué motivo?
- Tenemos una incidencia ocho veces mayor en mujeres que en hombres. En general, es mucho más frecuente en las mujeres porque las hormonas femeninas, los estrógenos potencian la sensibilización.
- ¿Este trastorno está asociado a otras enfermedades?
- Un paciente que empiece con una percepción ambiental con más facilidad va a desarrollar también dolor crónico y fatiga crónica. Son enfermedades que van en acúmulos. Ya hay propuestas a nivel científico que todas estas enfermedades son un conjunto de ellas entre las cuales estarían otras tan curiosas como las migrañas, el colón irritable o el bruxismo (apretar los dientes durante el sueño). Esto se llama síndromes de sensibilización central.
- ¿A qué se debe?
- Hay una evidencia científica de que todas estas enfermedades tienen un común que sería esencialmente neurológico, no siquiátrico. Éste es otro punto importante porque se han confundido o se han querido confundir estas enfermedades con un origen psiquiátrico. No es una fobia a los productos químicos. Estos pacientes no tienen trastornos psicopatológicos sino que son pacientes normales que su enfermedad les provoca a largo plazo no poder llevar una vida normal.
- Al no ser una enfermedad reconocida, ¿provoca también incomprensión en el paciente?
- Sin duda. Genera incomprensión para el propio paciente y también en su entorno familiar, laboral y médico. No hay una atención regularizada. El paciente no sabe dónde tiene que ir porque su médico de cabecera no puede asumir esta enfermedad y no hay centros especializados reconocidos en el sistema público de atención.
- ¿La SQM puede hacer peligrar la vida del paciente?
- No es una enfermedad que comporte un riesgo vital. Si comporta muchos casos de demandas de atención urgentes. Lo que sí es cierto es que hemos tenido algún caso de suicidio debido a la dificultad de afrontamiento de la enfermedad.
- ¿Qué consejos daría a los pacientes que sufren esta patología?
- En primer lugar que sepa que esto existe. Que analice los productos tóxicos que tiene en su entorno y haga una especie de diario a los que tiene contacto. Nosotros también tenemos un cuestionario de sensibilidad ambiental, que se está validando ahora en España pero ya se utiliza a nivel internacional.
-¿Y en el día a día qué recomendaciones haría?
- Por ejemplo, utilizar cosméticos de línea natural, derivados de aloe vera, aceite natural. O cuando se pone la lavadora en vez de utilizar un detergente aromatizante convencional usar bolas ecológicas. Llevar una dieta evitando las sutancias que tienen más aditivos colorantes. Es obvio que esto es mucho más caro y también es más difícil encontrar estos productos.
- ¿En Catalunya cuántos pacientes pueden sufrir la SQM?
- Empezamos hace unos diez años atendiendo de forma global a estos pacientes y llegamos a tener unos 1.000 pacientes. Probablemente ahora en su conjunto son unos 2.000 pero no hay un centro específico. Ahora tenemos menos facilidades que antes. Por ejemplo, en Bellvitge había un centro de Sensibilidad Química que dejó de atender. Tampoco se han creado programas específicos. En estos momentos no hay una oferta médica pública concreta donde dirigir al paciente. Lo que sí han aflorado muchos centros privados que están haciendo esta atención.
- A pesar de que los casos van aumentando la oferta médica no es suficiente….
- Esto es exponencial. También hay muchos casos no diagnosticados y de diferente intensidad. Hay casos leves que simplemente con una consulta médica concreta identificando los agentes y disminuyendo la exposición puede ser suficiente. En otros casos tienes que hacer una intervención laboral y en otros incluso una solicitud de invalidez. Lo que sí es cierto es que hay afrontarlo a nivel médico con un programa de atención específico, como enfermedad compleja no se puede banalizar. Cuantos antes la afrontemos antes la solucionaremos.
- Vamos, que tenemos que tener muy en cuenta la SQM…
- Yo pongo el ejemplo del tabaco. Nosotros empezamos a entrar en contacto con el tabaco en el siglo XV cuando lo trajeron de América y hemos tardado 500 años en reconocer que era el tóxico más importante para la salud de las personas. Y ahora estamos haciendo campañas carísimas para evitarlo. Espero que con la SQM no tardemos tantos años en reconocerla porque ya están apareciendo las enfermedades derivadas y ya las podemos reconocer a nivel médico. Sin duda, lo que tenemos que hacer es prevención, a nivel personal, laboral y también social.
viernes, 28 de septiembre de 2012
Fatiga crónica, el síndrome del cansancio extremo II. la enfermedad de las mil causas
Síndrome de Fatiga Crónica II, la enfermedad de las mil causas
(Foto: REVISTA NUEVA).
Ya analizamos el Síndrome de Fatiga Crónica desde sus orígenes sicológicos. Ahora vamos con las causas físicas. Sus síntomas se mimetizan con los de otras enfermedades y es usual que las razones de su aparición no dejen huella en los exámenes médicos.
Para muchos, la enfermedad es un síntoma de salud. Aseguran que a través de la primera, el organismo humano comienza a elaborar su propio lenguaje “para contar”, realmente, cómo se encuentra. Lo cierto es que nuestro propio lenguaje es tan viejo, que ya nadie sabe con certeza cómo o quién lo inició. Y desde siempre, todo lo que pasa a nuestro alrededor ha sido narrado con palabras dichas o escritas
Pero en los últimos tiempos, al parecer la gran mayoría tiene problemas de comunicación con alguien. No importa qué tan novedosos sean los celulares o qué tan ancha sea la ‘banda’; la mayor parte de las veces la interrupción en el canal es prolongada.
Algo así pasa con las personas que sufren Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Aunque su cuerpo sigue comunicándose a través de los síntomas -precedidos por un cansancio extremo y prolongado en el tiempo-, no les deja saber a ciencia cierta qué está fallando.
Algunas veces, sin importar si son sofisticados los exámenes o amplios los recursos médicos, la enfermedad avanza e incapacita a la persona de tal forma que rutinas diarias como vestirse constituyen una verdadera odisea. Algunos pacientes llevan meses enfermos. A otros, les cuestan más de diez años de su vida encontrar la causa y cuando la resuelven logran superar el síndrome. Por eso, una actitud positiva al respecto y el apoyo incondicional de la familia y amigos, es indispensable en la recuperación.
Pescando en río revuelto
Hace algunas ediciones hablamos sobre las causas sicológicas que influyen en este padecimiento. Ahora, en esta segunda parte, quisimos analizar las razones biológicas que pueden conducir a un diagnóstico de Síndrome de Fatiga Crónica.
“Es la falta de energía que se siente de manera constante y que perdura varios meses sin tener una explicación muy clara desde el punto de vista médico o sicológico. Pero lo importante es revisar todas las posibles causas asociadas, asegura el doctor Carlos Alfonso Builes, médico endocrinólogo de adultos y docente de Endocrinología en la Universidad de Antioquia.
Infecciones como la tuberculosis y el VIH, trastornos neurológicos como la esclerosis múltiple o problemas hematológicos como la anemia, deben tenerse en mente a la hora de diagnosticar a un paciente con falta de energía”.
Sin embargo, la comunidad científica lleva más de 20 años buscando una respuesta certera sobre este síndrome. Y aun así, la última palabra parece alejarse al mismo lugar en el que reside el porqué de nuestra fallida comunicación, a pesar de los Iphone y la increíble labor social de Skype.
Por supuesto, eso no significa que si a una persona le diagnostican o sufre de este mal hace algún tiempo, esté totalmente perdida. El abordaje médico es claro, y son muchos los casos en los cuales se han hallado causas orgánicas curables.
De ‘la fatiga’ al síndrome
“En mi especialidad hay una serie de causas relacionadas. La primera, y la más importante, es el hipotiroidismo. El mal funcionamiento de la tiroides hace que la persona pierda su chispa, su capacidad de pensar y de concentrarse, y siente que su motor trabaja a media marcha, asegura nuestro asesor médico.
El hipertiroidismo también pone al cuerpo en un acelere que lo fatiga. El corazón trabaja rápido aun en reposo, los músculos se desgastan, hay pérdida de peso, aumento de las deposiciones y, a veces, incluso crece la parte anterior del cuello”.
Así mismo, faltantes muy frecuentes en las víctimas del cansancio eterno son vitaminas y minerales como la D, B12, el hierro y el calcio. Es bien sabido que la primera se produce con la exposición al sol y que tiene la importante labor de ayudarnos a extraer el calcio de los alimentos que comemos. Por lo tanto, cuando no tenemos suficiente cantidad, se produce un cansancio extremo acompañado de diversos dolores musculares.
Volviendo al tema endocrinológico, la ausencia de hormonas sexuales, específicamente en los hombres la falta de testosterona, puede causar debilidad, cansancio y disminución de la fuerza muscular y en el desempeño sexual.
“Otra razón se da cuando la hormona cortisol no se produce bien. Por ejemplo, la persona puede sufrir de cansancio o fatiga permanente; se le baja fácil la presión arterial y no regula bien las sales de su cuerpo, así que disminuye el sodio y sube el potasio. Y por otro lado, el exceso de esta hormona puede generar ganancia excesiva de peso sin un motivo explicado en la dieta o en el sedentarismo. Es posible que cause estrías de más de un centímetro en el abdomen, brazos o muslos, e incluso depresión y ansiedad”.
No parece gratuito que las mujeres sean las preferidas por el SFC, pues además de tener más predisposición a las enfermedades autoinmunes (hipotiroidismo, insuficiencia renal, entre otras), la menstruación y la menopausia aumentan los riesgos de contraerla, pues la pérdida mensual de sangre y el revolcón hormonal son demasiado exigentes para el cuerpo.
Y en el caso de los hombres…
Ante lo anterior, es necesario decir que no no todo es color rosa para los caballeros. En ellos es más común la fatiga asociada a la obesidad y a la apnea del sueño. Los pacientes ven pasar sus días fatigados y se quedan dormidos en cualquier oportunidad.
De acuerdo con el doctor Carlos Alfonso Builes respecto al diagnóstico y al tratamiento del Síndrome de Fatiga Crónica en hombres y mujeres, “lo más importante es hacer un estudio juicioso de la causa, porque si se encuentra y es corregible, aunque el paciente lleve años con la fatiga podría volver a recuperarse, prácticamente hasta en un ciento por ciento.
Cuando hay causas psiquiátricas, los tratamientos no dan muchos resultados. El paciente con una verdadera fatiga crónica, en quien se han descartado muchas otras causas de fatiga y se llegó a la conclusión de que tiene síntomas mentales, va a tener terapias de apoyo y tratamientos antidepresivos, pero no necesariamente va a mejorar al ciento por ciento”, asegura el especialista.
Recomendaciones clave
- Es muy importante seguir una dieta balanceada, escasa en harinas y grasas. Además, consumir agua abundante y recibir el sol entre 10 y 15 minutos en horarios oportunos (no entre las 12 del día y las 3 de la tarde).
- Ejercitar la mente con sudokus, sopas de letras, leer un libro, mantenerse activo mentalmente.
- Tener un buen soporte social y familiar es uno de los factores clave para alejarse de esos cuadros médicos.
- ¡Indispensable! Hacer deporte. Se recomienda caminar en una piscina o nadar incrementando la duración y la intensidad en la medida en que el cuerpo lo permita. La idea es alcanzar de 30 a 40 minutos, al menos cinco días a la semana.
- “A las personas fatigadas: ojo con los trastornos del sueño, cuidado con la vida agitada. Se debe tener una higiene del sueño, dormir de seis a siete horas, pero adecuadamente. Recuerden que la cama no es para estudiar, trabajar ni comer”, aconseja el doctor Carlos Alfonso Builes, médico endocrinólogo de adultos y docente de Endocrinología en la Universidad de Antioquia.
- A pesar de la incertidumbre generalizada frente a las razones de aquella fatiga que incapacita y les cambia la vida a sus portadores, en una cosa están de acuerdo todos los investigadores: ser optimista frente a la recuperación y buscar alternativas de relajación… estos pueden ser ingredientes importantes para dejar de padecerla.
Para tener en cuenta
La falta de vitamina B12 produce, en casos extremos de anemia, una alteración en la sensibilidad de las piernas, mala memoria y trastornos en el aprendizaje.
La menopausia hace a las mujeres más propensas a sufrir fatiga crónica. Pero también hay otros factores importantes como la predisposición a enfermedades autoinmunes, como la insuficiencia renal y el hipotiroidismo.
El cuerpo tiene mecanismos de adaptación, pero cada día la vida es más difícil. Los familiares de quien sufre fatiga crónica creen que está muy enfermo, incluso demente, pero se revierte la causa y esa persona vuelve a florecer.
Una recomendación: siga una dieta balanceada, escasa en harinas y grasas. Además, consuma agua abundante y reciba el sol entre 10 y 15 minutos, en horarios oportunos.
¡Indispensable! Hacer deporte. Se recomienda caminar en una piscina o nadar incrementando la duración y la intensidad en la medida en que el cuerpo lo permita. La idea es alcanzar de 30 a 40 minutos, al menos cinco días a la semana.
Infecciones como la tuberculosis y el VIH, trastornos neurológicos como la esclerosis múltiple o problemas hematológicos como la anemia, deben tenerse en mente a la hora de diagnosticar a un paciente con falta de energía.
http://www.vanguardia.com/vida-y-estilo/revista-nueva/175526-sindrome-de-fatiga-cronica-ii-la-enfermedad-de-las-mil-causas
lunes, 10 de septiembre de 2012
Fatiga crónica, el síndrome del cansancio extremo I
Fatiga crónica, el síndrome del cansancio extremo
(Foto: Revista Nueva/VANGUARDIA LIBERAL)
La lista de las que podríamos llamar “enfermedades contemporáneas” se amplía cada vez más. El Síndrome de Fatiga Crónica es una de ellas. Propia de finales del siglo XX, está atacando principalmente a las mujeres. ¿Cuándo consultar al médico?
¿Recuerda cuando el estrés no era considerado una enfermedad y quienes lo padecían pasaban por locos? Pues bueno, algo similar empieza a ocurrir con los pacientes cuyos síntomas básicos están relacionados con el cansancio extremo.
Ellos pueden padecer Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), el cual es considerado como una patología contemporánea, que afecta con mayor frecuencia a mujeres entre los 30 y 50 años.
“Se trata de una sensación de cansancio o fatiga que experimenta un paciente y que no se alivia con el reposo… y que no tiene explicación. Los síntomas asociados son tan fuertes, que incluso pueden incapacitar a la persona”, explica el siquiatra Rodolfo de la Hoz, especialista en el tema.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha codificado este padecimiento en el capítulo de las Enfermedades del Sistema Nervioso Central, y se asegura que afecta aproximadamente al 0,3 por ciento de la población mundial.
Su causa no ha sido establecida, pero se le relaciona con algunos virus como el de Epstein Barr y el Herpes tipo 6. Otro nombre con el que se reconoce es el de encefalitis miálgica.
En cuanto a las causas del SFC, estas siguen siendo desconocidas, aunque se han sugerido diversas hipótesis, incluyendo factores inmunológicos, virológicos, psicológicos y siquiátricos. Lo que sí tienen claro los especialistas, es que este síndrome no se puede prevenir.
“¿Estoy cansado o enfermo?”
Confundir un simple cansancio con una enfermedad ha sido uno de los mayores retos de los especialistas. Para poder dar con un diagnostico acertado, las personas deben tener muy claros sus síntomas a la hora de asistir al médico.
Lo más importante es saber que la primera alarma es una sensación de cansancio extremo, que no mejora con el descanso y que suele durar muchos meses.
Otros síntomas que se asocian al SFC son dolores musculares y articulares, pero sin inflamación de las articulaciones. Además, el paciente puede tener pérdida de memoria, falta de concentración y tornarse irritable. En algunos casos es posible que sufra de fiebre no muy alta -usualmente no sobrepasa los 38°C- , crecimiento y dolor de los ganglios (en las axilas y el cuello) y dolor intenso de garganta y de cabeza.
Las señales se amplían a trastornos del sueño, tales como la incapacidad para quedarse dormido y una sensación de desasosiego al levantarse.
Una aclaración clave: no todos los afectados del SFC presentan todos los síntomas, pues algunos pacientes tienen “brotes” periódicos en los que algunos indicadores se intensifican más que otros. Por eso es necesario que una vez se inicie el tratamiento, este no se abandone aunque se sienta mejoría.
Incurable, pero tratable
Hasta el momento el SFC no tiene cura. Y su tratamiento es complejo y obliga a la combinación de diferentes modalidades. El objetivo es que el dolor se alivie y que el paciente pueda llevar una vida normal.
En el tratamiento médico se emplean medicamentos que disminuyen el dolor. Como esta enfermedad se asocia también a la depresión, puede ser útil emplear algunos ansiolíticos suaves.
Los especialistas generalmente recomiendan hacer una actividad física moderada, repartir las tareas grandes en unas más pequeñas y, básicamente, no hacer esfuerzos innecesarios. Como esta enfermedad se asocia también a la depresión, puede ser útil emplear algunos ansiolíticos suaves.
“También sirven mucho las técnicas de relajación y el yoga, y una alimentación adecuada. Es necesario que el paciente exprese sus emociones y sentimientos, pues como la enfermedad se asocia con depresión, la tendencia a aislarse podría empeorar la enfermedad”, asegura el doctor de la Hoz.
Relájese, respire profundo…
Algunas terapias alternativas son una buena opción como coadyuvantes del tratamiento médico del SFC, pues sirven en cuanto a la relajación y la mentalización sobre la enfermedad.
El yoga, el Pilates, la programación neurolingüística, los ejercicios de respiración y la meditación, son prácticas comunes para controlar el dolor y aprender a vivir con los síntomas de SFC.
Así mismo, hay importantes experiencias desde la acupuntura y la homeopatía, disciplinas que logran controlar y regir gran parte del sistema nervioso central de manera natural.
Lo recomendable es que en medio del tratamiento normal exista un espacio para estas medicinas alternativas, las cuales equilibran la mente y permiten que otros tratamientos evolucionen de manera más fácil.
¡Que no se acabe el sexo!
Por supuesto, la sexualidad es también una de las principales áreas de la vida que se afectan cuando se padece el SFC. La libido baja, el deseo se acaba y algunos medicamentos pueden interferir, por ejemplo, en la lubricación femenina.
De acuerdo con los sexólogos, siquiatras y médicos, la clave está en hablar. Hablar con su pareja y mantener una comunicación abierta y sincera, de tal manera que los dos entiendan el porqué suceden esos síntomas y busquen cómo solucionar los pequeños inconvenientes.
El uso de aceites, de posiciones que no impliquen un esfuerzo que pueda provocar dolor y de muchas caricias antes, durante y después, son aspectos que permitirán seguir disfrutando de una vida sexual normal.
Es muy importante que el paciente no se permita desmotivarse por la falta de deseo. En su cabeza debe estar la idea de que el sexo es terapéutico y que permite combatir el dolor causado por el SFC.
Fibromialgia, la hermana indeseable
Siempre que se habla de SFC, inmediatamente se asocia con la fibromialgia. Pues bien, esta es otra enfermedad, de características muy similares, pero con otras particularidades.
La fibromialgia es una enfermedad crónica del sistema nervioso central que ocasiona a quien la padece dolor generalizado y un cansancio persistente. El síntoma más importante es el dolor. Éste es difuso, y afecta los músculos, provocando una sensibilidad anormal. Tanto, que el paciente no soporta ni siquiera una suave presión con los dedos sobre zonas anatómicas específicas de su cuerpo.
Así como el SFC, también está asociada con la depresión, y en muchos pacientes aparece después de rupturas sentimentales, accidentes traumáticos y duelos importantes.
Un dato: es mucho más común que el SFC, pues que según la OMS, afecta a cerca del 4 por ciento de la población mundial. Un paciente puede presentar las dos enfermedades, pero eso solo lo define un especialista.
Vitaminas: imprescindibles
Aunque no hay una dieta específica para las personas que padecen síndrome de fatiga crónica, los especialistas recomiendan el consumo de determinadas vitaminas y minerales. Aquí, algunos que pueden ser de utilidad para reforzar el tratamiento convencional.
- Vitamina B12: necesaria para reforzar los niveles de energía. Está presente en las carnes de aves y pescados, en los huevo, los mariscos, y en menor cantidad en la leche y productos lácteos.
- Vitamina C: recomendada por su efecto antiviral. Presente en naranja, limón, toronja, piña, mora, tomate y vegetales verdes.
- Magnesio: ataca la debilidad y la fatiga. Su fuente principal son carnes, mariscos y frutos secos. Allí encuentra altas dosis de magnesio.
- Coenzima Q10: alivia los síntomas de la fatiga. Esta enzima está presente en alimentos como el pescado (atún, salmón y sardinas), frutos secos, espinacas y aceite de soya.
10 tips sobre SFC
1. No es un trastorno psiquiátrico, es una enfermedad física.
2. El ejercicio físico moderado ayuda al tratamiento.
3. Los pacientes de SFC deben programar varios momentos de descanso durante el día.
4. Los cambios bruscos de estado de ánimo no son recomendables. Una vida equilibrada permite manejar mejor la enfermedad. ¡Relájese!
5. El sueño es vital. Nada puede alterar o modificar este tiempo. Deje las preocupaciones lejos de su cama.
6. Es importante hacer ejercicios de memoria. Llene crucigramas, lea.
7. La buena alimentación constituye gran parte del tratamiento. Evite los excesos y prefiera alimentos ricos en las vitaminas y minerales de los cuales le hablamos en el recuadro respectivo.
8. Hablar sobre la enfermedad es saludable. En las redes sociales hay muchas organizaciones y foros donde se puede compartir con otros pacientes.
9. Todos los días hay nuevas noticias sobre esta enfermedad. Es mejor mantenerse informado para poder actuar.
10. El paciente de SFC no es un inválido. Usted puede realizar todas las labores que se proponga, siempre y cuando esté bajo tratamiento médico.
Conozca más sobre SFC
- La fatiga crónica puede durar más de seis meses consecutivos. Este es uno de los síntomas más importantes y el paciente tiene que identificar que esta no sea consecuencia del ejercicio físico y que no presente alivio después del reposo.
-Si coinciden cuatro o más síntomas, a parte de la fatiga, de manera persistente o con recaídas durante seis meses consecutivos es necesario visitar al médico.
-Aun cuando practique ejercicio físico frecuente, recuerde que el cansancio no puede ser superior a 24 horas.
- El SFC es de difícil diagnóstico y es importante que el médico descarte otras enfermedades que pueden producir síntomas similares y que sí tienen un tratamiento específico.
- No hay ninguna evidencia científica que diga que el SFC se pueda contagiar. Sin embargo, estos pacientes no deben ser donantes de sangre ni de órganos.
- Algunos investigadores sugieren que el SFC, es una forma de depresión mayor. Según una publicación de la revista Annal Internal of Medicine los factores siquiátricos están relacionados en un 40 por ciento de los casos de SFC.
DESTACADOS
El sueño es vital para un paciente con SFC. Asegúrese de que nada alter o modifique este tiempo. Deje las preocupaciones lejos de su cama.
Los especialistas recomiendan programar varios momentos de descanso durante el día.
Este síndrome es muy raro en los niños. Usualmente, mientras más joven es el paciente, menos tiempo le durará la enfermedad.
Los síntomas asociados son tan fuertes, que incluso pueden incapacitar a la persona.
Algunas terapias alternativas son una buena opción como coadyuvantes del tratamiento médico del SFC, pues sirven en cuanto a la relajación y la mentalización sobre la enfermedad. Se recomiendan yoga, Pilates y programación neurolingüística.
Aunque no hay una dieta específica para las personas que padecen síndrome de fatiga crónica, los especialistas recomiendan el consumo de alimentos con vitamina B12 y C.
viernes, 7 de septiembre de 2012
¿Que tienen en común perfumes y pesticidas?
Autor:Ana Cerrud
Madrid, 2 jun (EFEverde).- Perfumes y pesticidas tienen en común uno de los más agresivos contaminantes ambientales y peligroso agente patógeno para la salud, los ftalatos, disruptores endocrinos que se relacionan con casos de pubertad precoz, cáncer infantil y autismo.

TIENDA DE PERFUMES ARTESANALES: LA HABANA (CUBA).- Foto de archivo de varia botellas de perfumes hechos artesanalmente con esencias de flores descansan en uno de los estantes de la tienda "Habana 1791, Aromas Coloniales de la Isla de Cuba", ubicada en el Centro Histórico de La Habana Vieja, hoy domingo. En este establecimiento, donde las esencias se preparan a la vista del cliente, se rescatan las técnicas coloniales de producción de perfumes. EFE/Enrique de la Osa
Estos disruptores-hormonales se incorporan a productos tan dispares como perfumes y pesticidas para "plastificar" los fluidos y fijar los olores o la permanencia del producto en la superficie en la que se aplican y hacerlos más comerciales, pero pocas veces son componentes estructurales o que no se puedan sustituir.
El VI Congreso Internacional de Medicina Ambiental (http://www.fundacion-alborada.org/congreso-2012/) que se celebra este fin de semana en Madrid estudia las patologías por contaminación ambiental, como los disruptores endocrinos, entre las que se identifican cáncer, enfermedades neurodegenerativas, trastornos del comportamiento, infertilidad y enfermedades emergentes como el síndrome de sensibilidad química (SQM), la fibromialgia y la fatiga crónica.
Dolores Romano, ingeniero agrónomo del Instituto Sindical del Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS),(http://www.istas.ccoo.es/) presentó en la sesión de inauguración del encuentro las conclusiones del Congreso de Riesgos para la Salud Pública y Medio Ambiente, celebrado el pasado mayo en Madrid, como punto de partida para el nuevo debate.
Entre las recomendaciones establecidas, mencionó la importancia del etiquetado en los productos, para identificar sustancias de riesgo, (en nanotecnología y transgénicos) y ante las nuevas enfermedades relacionadas con los campos electromagnéticos, cáncer, entre otras, fijar limites legales máximos de contaminación, a nivel internacional.
Sobre el impacto en la salud humana de los contaminantes orgánicos persistentes, como los disruptores endocrinos, destacó su relación probada con alteraciones en el sistema reproductor masculino (criptoquidia, hipospadias y reduccion de la calidad del semen) y femenino (pubertad precoz, reducción de la fecundidad, abortos espontáneos, ovarios poliquísticos, endometriosis) y cánceres en órganos hormono dependientes como mamas, próstata, testículos y tiroides.
Se estableció, por otra parte, la relación de estos disruptores con daños en el sistema neurológico y la causa de enfermedades metabólicas como diabetes y obesidad o del sistema neuroinmunológico, como el SQM, fatiga crónica, fibromialgia y esclerosis múltiple.
Madrid, 2 jun (EFEverde).- Perfumes y pesticidas tienen en común uno de los más agresivos contaminantes ambientales y peligroso agente patógeno para la salud, los ftalatos, disruptores endocrinos que se relacionan con casos de pubertad precoz, cáncer infantil y autismo.
TIENDA DE PERFUMES ARTESANALES: LA HABANA (CUBA).- Foto de archivo de varia botellas de perfumes hechos artesanalmente con esencias de flores descansan en uno de los estantes de la tienda "Habana 1791, Aromas Coloniales de la Isla de Cuba", ubicada en el Centro Histórico de La Habana Vieja, hoy domingo. En este establecimiento, donde las esencias se preparan a la vista del cliente, se rescatan las técnicas coloniales de producción de perfumes. EFE/Enrique de la Osa
Estos disruptores-hormonales se incorporan a productos tan dispares como perfumes y pesticidas para "plastificar" los fluidos y fijar los olores o la permanencia del producto en la superficie en la que se aplican y hacerlos más comerciales, pero pocas veces son componentes estructurales o que no se puedan sustituir.
El VI Congreso Internacional de Medicina Ambiental (http://www.fundacion-alborada.org/congreso-2012/) que se celebra este fin de semana en Madrid estudia las patologías por contaminación ambiental, como los disruptores endocrinos, entre las que se identifican cáncer, enfermedades neurodegenerativas, trastornos del comportamiento, infertilidad y enfermedades emergentes como el síndrome de sensibilidad química (SQM), la fibromialgia y la fatiga crónica.
Dolores Romano, ingeniero agrónomo del Instituto Sindical del Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS),(http://www.istas.ccoo.es/) presentó en la sesión de inauguración del encuentro las conclusiones del Congreso de Riesgos para la Salud Pública y Medio Ambiente, celebrado el pasado mayo en Madrid, como punto de partida para el nuevo debate.
Entre las recomendaciones establecidas, mencionó la importancia del etiquetado en los productos, para identificar sustancias de riesgo, (en nanotecnología y transgénicos) y ante las nuevas enfermedades relacionadas con los campos electromagnéticos, cáncer, entre otras, fijar limites legales máximos de contaminación, a nivel internacional.
Sobre el impacto en la salud humana de los contaminantes orgánicos persistentes, como los disruptores endocrinos, destacó su relación probada con alteraciones en el sistema reproductor masculino (criptoquidia, hipospadias y reduccion de la calidad del semen) y femenino (pubertad precoz, reducción de la fecundidad, abortos espontáneos, ovarios poliquísticos, endometriosis) y cánceres en órganos hormono dependientes como mamas, próstata, testículos y tiroides.
Se estableció, por otra parte, la relación de estos disruptores con daños en el sistema neurológico y la causa de enfermedades metabólicas como diabetes y obesidad o del sistema neuroinmunológico, como el SQM, fatiga crónica, fibromialgia y esclerosis múltiple.
Según los estudios de Nicolás Olea, de la Universidad de Granada, recordó Romano, dosis bajas de disruptores endocrinos pueden dar lugar a efectos mas potentes que dosis altas, por lo que se invita a la ciencia a revisar el concepto establecido "la dosis hace el veneno" y destaca la importancia de las mezclas en los síndromes por contaminación ambiental.
Estas dolencias, explicó, raramente se deben a una única sustancia tóxica, sino a una mezcla compleja de químicos cuyos efectos pueden ser aditivos y sinérgicos, con efectos en conjunto superiores a los individuales. La respuesta de la sociedad y la administración a estos descubrimientos científicos, señaló Romano a EFEverde, debe ser la prohibición total de los disruptores en los productos de consumo, cuya acción se conoce, además, puede afectar a los descendientes, por la modificación de la línea germinal, origen de espermatozoides y óvulos.
En cosmética y plaguicidas, desde donde llegan mas frecuentemente al entorno, son completamente prescindibles y ya hay otras alternativas en el mercado que no suponen mucho sacrificio y sí sentido común, destacó Romano, que apuesta por la presión del consumidor para lograr cambios.aaaakkkkkiiiLa Unión Europea, precisó, prepara actualmente el 7 Programa de Acción en Medio Ambiente, ante lo que se pide a los gobiernos que respalden medidas para reducir la exposición a los disruptores endocrinos, nanopartículas y "sustancias de elevado nivel de preocupación" por la "evidencia científica" que las relaciona con numerosas enfermedades.
El desarrollo de la industria química, explicó la experta a EFEverde, no ha ido parejo a la regulación de los productos que se fabrican y cuando se introducen en el mercado no se conocen sus efectos nocivos.Solo se conocen evaluaciones de riesgo (http://ecb.jrc.it) de 181 sustancias químicas (http://ecb.jrc.it/existing-chemicals/) de las mas de cien mil con las que se fabrica un millón de preparados para el mercado europeo y aún se permite la comercialización de aquellas no estudiadas, pero desarrolladas antes de los años 80 en una especie de "amnistía tácita" porque no se han relacionado aún con ningún mal que se conozca.
Esa "presunción de inocencia", señaló Romano, es parte de la permisividad con la que la industria mira para otro lado y espera a que las pruebas de toxicidad las desarrolle el Estado y no el productor.En el caso de los ftalatos y otros disruptores endocrinos, añadió, se suma la paradoja de que, a pesar de que la Unión Europea invierte en programas de investigación sobre sus efectos, los resultados no se incorporan a las recomendaciones comunitarias por carecer del protocolo administrativo de comprobación de pruebas (GLP)(http://www.epa.gov/oecaerth/monitoring/programs/fifra/glp.html) que exige Bruselas.Además, los disruptores endocrinos, por lo reciente del estudio sobre sus efectos en los organismos vivos, no son parte de las pruebas de toxicidad exigidas en la eurozona.
La buena noticia, sin embargo, indicó Dolores Romano, es que a finales de 2013 se espera que se regule el reglamento de plaguicidas de la UE y la identificación de disruptores endocrinos como sustancias nocivas, que, si se aprueba, deberá trasladarse al resto de la normativa europea, por obligación.Mientras tanto, recomienda a nivel individual, medidas de autoprotección, sin olvidar la responsabilidad del ministerio de Sanidad y de Alimentación y Medio Ambiente de informar a los grupos de riesgo para evitar la contaminación,Y aunque la certificación es voluntaria, aplaudió las iniciativas de las empresas que ya empiezan a erradicar los disruptores endocrinos de sus productos y algunos se anuncian como "ftalatos free".
La multinacional francesa LÓreal anunció a finales del año pasado su intención de evitar disruptores endocrinos en su línea de producción y buscar sustitutos para aquellas sustancias que descubriesen interferían con el sistema hormonal.Y la española Mercadona ha incorporado a su línea de limpieza una lejía "verde" que es un activador del lavado con peróxido.La mejor recomendación de Romano ante las dudas: agua, jabón y vinagre, para la limpieza de casa y agua, jabón, piedra de alumbre o limón para el aseo. "No hay que complicarse tanto la vida", declaró.EFEverde
Estas dolencias, explicó, raramente se deben a una única sustancia tóxica, sino a una mezcla compleja de químicos cuyos efectos pueden ser aditivos y sinérgicos, con efectos en conjunto superiores a los individuales. La respuesta de la sociedad y la administración a estos descubrimientos científicos, señaló Romano a EFEverde, debe ser la prohibición total de los disruptores en los productos de consumo, cuya acción se conoce, además, puede afectar a los descendientes, por la modificación de la línea germinal, origen de espermatozoides y óvulos.
En cosmética y plaguicidas, desde donde llegan mas frecuentemente al entorno, son completamente prescindibles y ya hay otras alternativas en el mercado que no suponen mucho sacrificio y sí sentido común, destacó Romano, que apuesta por la presión del consumidor para lograr cambios.aaaakkkkkiiiLa Unión Europea, precisó, prepara actualmente el 7 Programa de Acción en Medio Ambiente, ante lo que se pide a los gobiernos que respalden medidas para reducir la exposición a los disruptores endocrinos, nanopartículas y "sustancias de elevado nivel de preocupación" por la "evidencia científica" que las relaciona con numerosas enfermedades.
El desarrollo de la industria química, explicó la experta a EFEverde, no ha ido parejo a la regulación de los productos que se fabrican y cuando se introducen en el mercado no se conocen sus efectos nocivos.Solo se conocen evaluaciones de riesgo (http://ecb.jrc.it) de 181 sustancias químicas (http://ecb.jrc.it/existing-chemicals/) de las mas de cien mil con las que se fabrica un millón de preparados para el mercado europeo y aún se permite la comercialización de aquellas no estudiadas, pero desarrolladas antes de los años 80 en una especie de "amnistía tácita" porque no se han relacionado aún con ningún mal que se conozca.
Esa "presunción de inocencia", señaló Romano, es parte de la permisividad con la que la industria mira para otro lado y espera a que las pruebas de toxicidad las desarrolle el Estado y no el productor.En el caso de los ftalatos y otros disruptores endocrinos, añadió, se suma la paradoja de que, a pesar de que la Unión Europea invierte en programas de investigación sobre sus efectos, los resultados no se incorporan a las recomendaciones comunitarias por carecer del protocolo administrativo de comprobación de pruebas (GLP)(http://www.epa.gov/oecaerth/monitoring/programs/fifra/glp.html) que exige Bruselas.Además, los disruptores endocrinos, por lo reciente del estudio sobre sus efectos en los organismos vivos, no son parte de las pruebas de toxicidad exigidas en la eurozona.
La buena noticia, sin embargo, indicó Dolores Romano, es que a finales de 2013 se espera que se regule el reglamento de plaguicidas de la UE y la identificación de disruptores endocrinos como sustancias nocivas, que, si se aprueba, deberá trasladarse al resto de la normativa europea, por obligación.Mientras tanto, recomienda a nivel individual, medidas de autoprotección, sin olvidar la responsabilidad del ministerio de Sanidad y de Alimentación y Medio Ambiente de informar a los grupos de riesgo para evitar la contaminación,Y aunque la certificación es voluntaria, aplaudió las iniciativas de las empresas que ya empiezan a erradicar los disruptores endocrinos de sus productos y algunos se anuncian como "ftalatos free".
La multinacional francesa LÓreal anunció a finales del año pasado su intención de evitar disruptores endocrinos en su línea de producción y buscar sustitutos para aquellas sustancias que descubriesen interferían con el sistema hormonal.Y la española Mercadona ha incorporado a su línea de limpieza una lejía "verde" que es un activador del lavado con peróxido.La mejor recomendación de Romano ante las dudas: agua, jabón y vinagre, para la limpieza de casa y agua, jabón, piedra de alumbre o limón para el aseo. "No hay que complicarse tanto la vida", declaró.EFEverde
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viernes, 17 de agosto de 2012
SQM, la Enfermedad del Futuro
El SQM (Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple) o SSM(Síndrome de Sensibilidad Múltiple) es una patología de causa desconocida que existe desde los años 50 y que es controvertida por el hecho de no haber sido reconocida como tal por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que su evolución es demasiado precoz y aún no ha habido consenso científico suficiente para este transtorno entre los diferentes comités de investigación internacionales.
Además de ésto, se añade el hecho que hay muchos intereses, ya que reconocerla como enfermedad atentaría contra el estilo de vida predominante, dificil de cambiar. Además, la sociedad tiende a priorizar del abaratamiento de costes económicos, aunque éstos no sean sostenibles.
Por ejemplo, el hecho de ir en coche cada día y quemar combustible, el cultivo en la agricultura usando pesticidas o el uso de productos químicos más baratos que los naturales en la composición de cosméticos, productos de higiene y limpieza del hogar.
Y justamente el SQM consiste en la intolerancia estos agentes químicos tan comunes en la actualidad, como son medicamentos, tintes para el pelo, la contaminación atmosférica, insecticidas, ambientadores, radiaciones electromagnéticas, cosméticos, disolventes, pinturas, pesticidas, colonias y productos de limpieza, entre otros, aunque cabe aclarar que el SQM o SSM no sería una alergia.
Uno de los datos más preocupantes de esta patología es que el número de afectados aumenta año tras año y afecta a 8 mujeres por cada hombre, ya que los estrógenos potencian la sensibilización.
Si comparamos nuestro hogar con el de nuestros abuelos, podemos considerar que la mayoría de las casas estan convertidas en auténticos laboratorios químicos.
El SQM es un síndrome con 4 grados de severidad, los cuáles distinguen diferentes niveles de incapacitación y aislamiento. Además puede producirse de dos maneras, a través de una sola exposición a un tóxico a alta dosis o por diversas exposiciones a dosis bajas repetidas a lo largo de los años. En este segundo grupo existe un número de personas con Fibromialgia y/o Síndrome de Fatiga Crónica que al cabo de los años desencadenan en SQM.
Según el doctor Joaquim Fernández-Solà, médico consultor de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona en una entrevista hecha a La Vanguardia el 8 de abril del 2011, recomienda utilizar cosméticos de línea natural, así como derivados del aloe vera. Usar bolas ecológicas para las lavadoras, en lugar de detergentes aromatizantes y llevar una dieta evitando las sustancias que tienen más aditivos colorantes.
A estas recomendaciones podríamos añadir que nos aseguremos que los cosméticos y productos de higiene tengan certificación ecológica, además de seguir una alimentación a través de productos biológicos.
Por último, con el uso del sistema de aspiración Hyla GST se puede mejorar la calidad de vida de las personas afectadas con esta patología, debido a que mantiene el aire del hogar puro y limpio de tóxicos.
domingo, 5 de agosto de 2012
Refugiados/as ambientales, buscando zonas blancas
¿Te imaginas que un día descubres que la causa de tu dolor físico y contínuo malestar está en los productos químicos que se utilizan a tu alrededor? ¿Te imaginas lo que es tener sensibilidad a múltiples compuestos químicos presentes en tu dieta, en tu casa, tu ropa, tus detergentes y los de las personas que viven en un radio de kilómetros cercano a tí?
Cuando digo sensibilidad me refiero al Síndrome Químico Múltiple, una respuesta de nuestro organismo cuando está tan intoxicado que deja de tolerar dosis mínimas de compuestos químicos. Y lo hace provocando dolores insoportables, puesto que afecta a nuestro sistema nervioso central, daña nuestro sistema inmunológico -las defensas se atacan a sí mismas-, provocando un rechazo a ese ambiente, mediante vómitos, náuseas, pérdida de conocimiento, incluso paradas cardiorespiratorias, problemas en todos los órganos y una imposibilidad de llevar a cabo una actividad normal, incluso que procure la autonomía de la persona.
Una de las más atroces consecuencias de sufrir Sensibilidades Químicas, es el no poder habitar en entornos donde hay diversas fuentes de contaminación, como son todos los núcleos urbanos. De hecho, la recomendación terapéutica básica consiste en la evitación de los productos desencadenantes, (el control ambiental) lo que obliga a las personas afectadas a confinarse en verdaderas prisiones acondicionadas -si se lo pueden permitir- o a iniciar una ruta nómada en búsqueda del lugar más adecuado para reestablecer la salud. Aquí podéis consultar el Manual de Control Ambiental que escribimos un grupo de activistas y ver documentales sobre casos graves, una buena síntesis es la de Eva Caballé en este vídeo
En algunos casos, la búsqueda se vuelve una epopeya, más que épica y nos enseña sobre la degradada calidad ambiental en que convivimos, a pesar de nuestra ignorancia sobre el asunto. Este aspecto es muy difícil de afrontar psicológicamente, puesto que de repente descubrimos que no estamos tan protegidos/as como nos creíamos y que nuestro entorno tiene serios problemas ecológicos.

La imposibilidad de habitar cerca de antenas de telefonía, lugares con densidad de población que usa cientos de productos tóxicos, espacios públicos contínuamente fumigados por imperativo sanitario -tanto exteriores como interiores-, unido a las corrientes atmosféricas que arrastran los contaminantes por todo el planeta, viajando por lugares en principio “saludables”… hace de esta búsqueda una verdadera tragedia griega.
La búsqueda de refugio ambiental cuando tu cuerpo no soporta la toxicidad de las ciudades, requiere el apoyo familiar y personal. Muchas veces, la incomprensión sobre esta necesidad terapéutica, complica las relaciones íntimas y destroza familias. Otras, por suerte, las une y las fortifica. Lo que es seguro es que, en esa búsqueda, las personas necesitan recursos, tanto económicos, como psicológicos, como contactos y conocimientos adecuados. Son decisiones imperativas de alta complejidad, que suman un tanto en la falta del derecho más básico a la salud y el bienestar, negado tajantemente -por desconocimiento o negligencia- al colectivo de
personas afectadas por productos químicos. Colectivo que crece exponencialmente, ante la impotencia de las personas que tratamos de hacer prevención y divulgación para evitar el incremento de casos, consecuencia perversa e indeseada de nuestro sistema consumista. La comodidad y el “desarrollo” tienen su cara amarga. Parece evidente que nos hemos excedido en estos límites, nos lo dicen nuestros cuerpos, también nuestro entorno y nuestra crisis económica.
Para facilitar estos procesos trabajamos mediante varias asociaciones sin ánimo de lucro y voluntariamente. En mi caso desde la Asociación ENA, fundada en 2006 y como socióloga- formadora, acompañando a casos graves y haciendo redes entre grupos terapéuticos, ecologistas y sensibilizados. En este mismo blog tenéis información sobre la Red EcoSalud.
Recientemente, las compañeras de Hogares limpios para SQM, han creado este mapa, con la intención de orientar a las personas que, desesperadamente, tienen que dejar sus casas, porque es la única manera de limitar la exposición a los productos químicos que les enferman, y muchas veces no saben a donde ir.
MAPA DE HOGARES LIMPIOS PARA SQM
Esperamos ampliar el mapa, ampliar nuestras redes y grupos sensibilizados con semejantes objetivos, para prevenir el aumento de los casos y procurar las condiciones de vida más básicas que requiere esta población que sufre ante la indiferencia de las administraciones. No olvidemos el mensaje para toda la sociedad que conlleva esta realidad, aprendamos de los errores y mejoremos nuestras condiciones de vida en términos saludables.
Buscamos espacios sanos ambientalmente (llamadas zonas blancas) y cesiones con aportaciones colectivas.
lauradrosado@gmail.com
Gracias por difundirlo y colaborar.
SALUD.
Una de las más atroces consecuencias de sufrir Sensibilidades Químicas, es el no poder habitar en entornos donde hay diversas fuentes de contaminación, como son todos los núcleos urbanos. De hecho, la recomendación terapéutica básica consiste en la evitación de los productos desencadenantes, (el control ambiental) lo que obliga a las personas afectadas a confinarse en verdaderas prisiones acondicionadas -si se lo pueden permitir- o a iniciar una ruta nómada en búsqueda del lugar más adecuado para reestablecer la salud. Aquí podéis consultar el Manual de Control Ambiental que escribimos un grupo de activistas y ver documentales sobre casos graves, una buena síntesis es la de Eva Caballé en este vídeo
En algunos casos, la búsqueda se vuelve una epopeya, más que épica y nos enseña sobre la degradada calidad ambiental en que convivimos, a pesar de nuestra ignorancia sobre el asunto. Este aspecto es muy difícil de afrontar psicológicamente, puesto que de repente descubrimos que no estamos tan protegidos/as como nos creíamos y que nuestro entorno tiene serios problemas ecológicos.
La imposibilidad de habitar cerca de antenas de telefonía, lugares con densidad de población que usa cientos de productos tóxicos, espacios públicos contínuamente fumigados por imperativo sanitario -tanto exteriores como interiores-, unido a las corrientes atmosféricas que arrastran los contaminantes por todo el planeta, viajando por lugares en principio “saludables”… hace de esta búsqueda una verdadera tragedia griega.
La búsqueda de refugio ambiental cuando tu cuerpo no soporta la toxicidad de las ciudades, requiere el apoyo familiar y personal. Muchas veces, la incomprensión sobre esta necesidad terapéutica, complica las relaciones íntimas y destroza familias. Otras, por suerte, las une y las fortifica. Lo que es seguro es que, en esa búsqueda, las personas necesitan recursos, tanto económicos, como psicológicos, como contactos y conocimientos adecuados. Son decisiones imperativas de alta complejidad, que suman un tanto en la falta del derecho más básico a la salud y el bienestar, negado tajantemente -por desconocimiento o negligencia- al colectivo de
Para facilitar estos procesos trabajamos mediante varias asociaciones sin ánimo de lucro y voluntariamente. En mi caso desde la Asociación ENA, fundada en 2006 y como socióloga- formadora, acompañando a casos graves y haciendo redes entre grupos terapéuticos, ecologistas y sensibilizados. En este mismo blog tenéis información sobre la Red EcoSalud.
Recientemente, las compañeras de Hogares limpios para SQM, han creado este mapa, con la intención de orientar a las personas que, desesperadamente, tienen que dejar sus casas, porque es la única manera de limitar la exposición a los productos químicos que les enferman, y muchas veces no saben a donde ir.
MAPA DE HOGARES LIMPIOS PARA SQM
Esperamos ampliar el mapa, ampliar nuestras redes y grupos sensibilizados con semejantes objetivos, para prevenir el aumento de los casos y procurar las condiciones de vida más básicas que requiere esta población que sufre ante la indiferencia de las administraciones. No olvidemos el mensaje para toda la sociedad que conlleva esta realidad, aprendamos de los errores y mejoremos nuestras condiciones de vida en términos saludables.
Buscamos espacios sanos ambientalmente (llamadas zonas blancas) y cesiones con aportaciones colectivas.
lauradrosado@gmail.com
Gracias por difundirlo y colaborar.
SALUD.
jueves, 12 de julio de 2012
Los enfermos piden la creación de una unidad hospitalaria de fatiga crónica
El viernes se llevará a cabo en sa Pobla una jornada solidaria para dar a conocer y hacer visibles las enfermedades de sensibilización central

En Son Espases no existe una unidad de fatiga
crónica. Diario de Mallorca
MAGDALENA SERRA SA POBLA "Sabemos que nuestras enfermedades son crónicas y por tanto no tienen cura, pero queremos vivir con dignidad". Así de alto y claro habla Catalina Serra una joven vecina de sa Pobla aquejada del síndrome de la fatiga crónica y de sensibilidad química múltiple. El caso de Catalina no es único en la isla y como ella son muchas las personas que padecen enfermedades de sensibilización central, nombre genérico que engloba cuatro patologías, el síndrome de fatiga crónica, la fibromialgia, la electrohipersensibilidad y la sensibilidad química múltiple.
Con el objetivo de hacer visible estas enfermedades poco conocidas las asociaciones SIFA, ASIF LLEVANT y AFIC han organizado este viernes por la tarde en el polideportivo de sa Pobla, en colaboración con el ayuntamiento, una jornada solidaria para dar a conocer las enfermedades y también para reclamar la creación de una unidad de fatiga crónica en las islas que pueda tratar a las personas que las padecen.
Las enfermos de las islas que estamos diagnosticados han tenido que viajar hasta Barcelona para ser tratados en el Hospital Clínic, donde hay una unidad de fatiga crónica. Bel Cirer, que al igual que Catalina está aquejada de una enfermedad de sensibilización central y forma parte de la asociación SIFA, asegura que el viaje hasta Barcelona provoca en los enfermos "un gran cansancio que les condena a guardar reposo durante unos días y una gran gasto económico que no todo el mundo puede afrontar".
Bel asevera que "recientemente no se ha hecho un recuento oficial de enfermos, pero hace ocho años sí se hizo y en las islas ya eramos tres mil personas diagnosticadas, cifra que creemos actualmente se sobrepasa ampliamente". Por ello solicitan la creación de una unidad de fatiga crónica, intraestructuras que sostienen, les permitiría "mejorar la calidad de atención médica y consecuentemente la calidad de vida". Mientras esperan que el Govern mueva ficha, los afectados han contactado en el doctor internista Antonio Fernández quien se desplaza de Barcelona hasta Mallorca para atenderles. Viaje y alojamiento es sufrado por los enfermos.
Catalina Serra explica que uno de los principales impedimentos a los que se enfrentan las personas que están aquejadas de alguna de las patologías es el desconocimiento general que hay de este tipo de enfermedades. "En la isla no hay un equipo médico especializado en nuestras enfermedades y la mayoría de paciente hemos ido rodando de especialista en especialista sin que nos encontraran nada, cuando el error era precisamente no analizarnos en nuestra conjunto ya que nuestra enfermedades son multisistémicas.
Mal diagnóstico
Tanto Catalina como Bel remarcan que las enfermedades de sensibilización central "son crónicas, invalidantes, pueden generar un alto grado de discapacidad y disminuyen notablemente la calidad de vida" pero por encima de todo quieren dejar claro que "no se trata de enfermedades psicológicas ni psiquiátricas". "A la mayoría de los enfermos nos diagnostican con depresión, cuando no es así, lo que nos provoca todavía más ansiedad" afirma Cirer.
Las diferentes asociaciones que organizan el acto se muestran muy agradecidas de poder llevar a cabo la jornada solidaria, ya que hasta la fecha no se había llevado nunca se había llevado a cabo un acto similar en la isla.
Fuente: http://www.diariodemallorca.es/part-forana/2012/07/10/enfermos-piden-creacion-unidad-hospitalaria-fatiga-cronica/778699.htm
SQM Naetura Precios con descuento a los afectados en cosmética ecológica
La empresa Naetura, impulsora de la cosmética verde en España, basada en productos ecológicos de cuidado personal con ingredientes naturales vegetales puros y terapéuticos
ENVIADO POR: ECOTICIAS.COM / RED / AGENCIAS, 27/06/2012
Naetura colabora con asociaciones de afectados por Sensibilidad Química Múltiple y ofrece una tarifa especial en sus productos de eco-cosmética, casi un 20% de descuento.La empresa Naetura, impulsora de la cosmética verde en España, basada en productos ecológicos de cuidado personal con ingredientes naturales vegetales puros y terapéuticos, ha acordado una tarifa especial con diferentes asociaciones españolas de afectados por Sensibilidad Química Múltiple, dentro de su línea ecocosmética más delicada.
En concreto estos productos son: El Bálsamo de Aloe Vera; el Karité; el Aceite Puro de Rosa Mosqueta; el Aceite Ecológico de Argán y el Champú Gel de baño de Caléndula Bio, todos ellos formulados sin perfume y sin aceites esenciales.
Después de testar y asegurar repetidas veces la idoneidad de los productos más delicados de la gama de Naetura en casos de Sensibilidad Química Múltiple, la empresa ha decidido establecer esta colaboración para facilitar, dentro de sus posibilidades, la gran tarea que supone encontrar productos no contraindicados para la piel y el cabello de dichos afectados. Hablamos con Roberto García, director de Naetura.
LOS DESCUENTOS
- ¿Por qué esta línea de descuento a los/las afectados/as de SQM?
- Desde hace años que recibimos llamadas de afectados por Sensibilidad Química Múltiple, pidiéndonos asesoramiento sobre qué ingredientes o compuestos naturales pueden ser indicados para ellos, así como haciéndonos conocedores de la gran dificultad que les supone encontrar productos de higiene que no alteren su piel y cabello. Nuestro contacto con este síndrome ha ido aumentando de forma progresiva. En distintas ediciones de BioCultura hemos recibido visitas de afectados y, ya en 2011, se produjeron dos contactos de vital importancia para diseñar este acuerdo. Por una parte, con Mª José Moya Villén, responsable de la página web: Miestrellademar, afectada por sensibilidad química múltiple, síndrome de fatiga crónica, electrosensibilidad y fibromialgia; y por otra, con ASQUIFYDE (Asociación Estatal de Afectados por los síndromes de SQM y Fatiga Crónica, Fibromialgia y para la Defensa de la Salud Ambiental).
LOS CONTACTOS
- ¿Cómo fueron estos contactos?
- Con Mª José Moya tuvimos un trato bastante continuado y así nos terminamos de hacer conscientes de lo que implica padecer este síndrome y la dificultad que supone para los afectados el simple hecho de recibir un pedido con nuestros productos, pues la propia configuración del paquete ya les puede desencadenar una alergia por la propia cinta adhesiva que se ha utilizado o por la tinta con la que se ha escrito el nombre del destinatario. En resumen, esta línea de descuento viene, en primer lugar, porque contamos con un número de productos que son idóneos para personas que padecen SQM (algo que no es fácil de encontrar, por otra parte). Unos productos que les van bien y que nos piden de forma más o menos regular. En segundo lugar, porque después de que esta realidad viniera a buscarnos, debemos, como mínimo, facilitar, en la medida de nuestras posibilidades, la difícil situación con la que ya cuentan. Nuestro modo de hacerlo es, además de atender sus consultas e intentar darles la mejor solución, proporcionarles nuestros productos con mejores condiciones.
- ¿Cuáles son los productos tóxicos que más problemas causan a estos enfermos?
- Nosotros no somos expertos en este tema, así es que, para una información más precisa, mejor contactar con las distintas asociaciones de afectados. Pero lo que sí podemos afirmar es que son productos tóxicos de índole muy diversa que se pueden encontrar en el medio ambiente, tales como insecticidas o metales, en alimentos, medicamentos o productos de perfumería y cosmética convencional, por ejemplo. No todas las personas reaccionan igual, ya que hay dos factores a tener en cuenta: el factor tóxico en el ambiente y el factor de sensibilidad personal. Sus síntomas pueden provocar reacciones distintas en función de cada persona, que pueden manifestarse como vómitos, taquicardia, dificultades para respirar, erupciones en la piel o insomnio, entre otros. A día de hoy se estima que la población afectada va en aumento y esta se sitúa entre el 1% y el 10% de la población mundial.
LOS PROPIOS USUARIOS
- ¿Cómo habéis realizado los tests?
-No hemos realizado ningún test previo. La primera asociación que nos hizo un pedido específico para afectados por SQM fue ASQUIFYDE y, desde entonces, han sido los mismos usuarios los que, después de varios años utilizando nuestros productos, nos han confirmado su idoneidad. Somos productores y formuladores de nuestra cosmética ecológica certificada, así es que sabemos cuáles son los productos que en principio no deben causarles ninguna alteración. Puede darse algún caso específico de sensibilidad extrema que, en tal caso, cada usuario debe ser el responsable de comunicar qué dolencia o alergia a determinados compuestos puede tener, para qué le orientemos.
EL AGRADECIMIENTO
- ¿Cuál ha sido la reacción de los afectados?
- De agradecimiento. Algunas asociaciones nos llamaron inmediatamente para concretar más a fondo el “modus operandi” de este acuerdo. También nos informaron de su situación actual.
- ¿Tenéis previstas otras líneas de descuentos para otros grupos, tipo embarazadas, bebés, etc.?
- Eso es algo que no se puede determinar con antelación. Al igual que nos dimos cuenta de que queríamos facilitar dentro de nuestras posibilidades la gran tarea diaria que supone abordar la higiene personal diaria para los afectados de SQM, si viene a nosotros otro colectivo que necesita de nuestra atención en particular… desde luego que lo valoraremos y pondremos nuestro empeño en que así sea. Desde Naetura intentamos ser honestos con los principios que conlleva ser fabricantes de cosmética ecológica, esto es, cuidar nuestro cuerpo, querer a nuestro medio ambiente y aportar al mundo en general nuestro granito de arena para intentar vivir en un lugar mejor.
- ¿Cómo demuestra alguien que es afectado por SQM para acceder a vuestros descuentos?
- A través de las distintas asociaciones que hay por toda España o haciéndonos la consulta de manera personal.
Santi Alburquerque, colaborador de The Ecologist
UNA ENFERMEDAD QUE AVANZA
UNA REACCIÓN A PRODUCTOS QUÍMICOS
La Sensibilidad Química Múltiple es la manifestación fisiológica de algunos individuos a diferentes compuestos químicos que se pueden encontrar en el medio ambiente, tales como insecticidas, metales, alimentos, medicamentos o productos de perfumería y cosmética convencional, por ejemplo. Sus síntomas pueden provocar reacciones muy diversas en función de cada persona que pueden manifestarse como vómitos, taquicardia, dificultades para respirar, erupciones en la piel o insomnio, entre muchos otros. A día de hoy se estima que la población afectada va en aumento. La gama de Naetura, como alternativa verde a la cosmética sintética e industrial, está compuesta por más de 25 productos los cuales han sido formulados sin derivados del petróleo, sin conservantes sintéticos como el paraben, fenoxietanol, isotiazolinonas, perfumes sintéticos u otros ingredientes químicos no afines a nuestro cuerpo. Todos sus productos de cuidados naturales han sido desarrollados sin componentes de origen animal ni probados en animales, así como envasados en recipientes ecológicos y reciclables. Sus ingredientes han sido utilizados desde hace milenios por culturas y civilizaciones del mundo y su eficacia ha sido probada no sólo por su uso ancestral sino también, de forma científica, en laboratorios.
www.naetura.com – ECOticias.com
Fuente: http://www.ecoticias.com/sostenibilidad/67522/SQM-Naetura-Precios-descuento-afectados-cosmetica-ecologica
LOS DESCUENTOS
- ¿Por qué esta línea de descuento a los/las afectados/as de SQM?
- Desde hace años que recibimos llamadas de afectados por Sensibilidad Química Múltiple, pidiéndonos asesoramiento sobre qué ingredientes o compuestos naturales pueden ser indicados para ellos, así como haciéndonos conocedores de la gran dificultad que les supone encontrar productos de higiene que no alteren su piel y cabello. Nuestro contacto con este síndrome ha ido aumentando de forma progresiva. En distintas ediciones de BioCultura hemos recibido visitas de afectados y, ya en 2011, se produjeron dos contactos de vital importancia para diseñar este acuerdo. Por una parte, con Mª José Moya Villén, responsable de la página web: Miestrellademar, afectada por sensibilidad química múltiple, síndrome de fatiga crónica, electrosensibilidad y fibromialgia; y por otra, con ASQUIFYDE (Asociación Estatal de Afectados por los síndromes de SQM y Fatiga Crónica, Fibromialgia y para la Defensa de la Salud Ambiental).
LOS CONTACTOS
- ¿Cómo fueron estos contactos?
- Con Mª José Moya tuvimos un trato bastante continuado y así nos terminamos de hacer conscientes de lo que implica padecer este síndrome y la dificultad que supone para los afectados el simple hecho de recibir un pedido con nuestros productos, pues la propia configuración del paquete ya les puede desencadenar una alergia por la propia cinta adhesiva que se ha utilizado o por la tinta con la que se ha escrito el nombre del destinatario. En resumen, esta línea de descuento viene, en primer lugar, porque contamos con un número de productos que son idóneos para personas que padecen SQM (algo que no es fácil de encontrar, por otra parte). Unos productos que les van bien y que nos piden de forma más o menos regular. En segundo lugar, porque después de que esta realidad viniera a buscarnos, debemos, como mínimo, facilitar, en la medida de nuestras posibilidades, la difícil situación con la que ya cuentan. Nuestro modo de hacerlo es, además de atender sus consultas e intentar darles la mejor solución, proporcionarles nuestros productos con mejores condiciones.
- ¿Cuáles son los productos tóxicos que más problemas causan a estos enfermos?
- Nosotros no somos expertos en este tema, así es que, para una información más precisa, mejor contactar con las distintas asociaciones de afectados. Pero lo que sí podemos afirmar es que son productos tóxicos de índole muy diversa que se pueden encontrar en el medio ambiente, tales como insecticidas o metales, en alimentos, medicamentos o productos de perfumería y cosmética convencional, por ejemplo. No todas las personas reaccionan igual, ya que hay dos factores a tener en cuenta: el factor tóxico en el ambiente y el factor de sensibilidad personal. Sus síntomas pueden provocar reacciones distintas en función de cada persona, que pueden manifestarse como vómitos, taquicardia, dificultades para respirar, erupciones en la piel o insomnio, entre otros. A día de hoy se estima que la población afectada va en aumento y esta se sitúa entre el 1% y el 10% de la población mundial.
LOS PROPIOS USUARIOS
- ¿Cómo habéis realizado los tests?
-No hemos realizado ningún test previo. La primera asociación que nos hizo un pedido específico para afectados por SQM fue ASQUIFYDE y, desde entonces, han sido los mismos usuarios los que, después de varios años utilizando nuestros productos, nos han confirmado su idoneidad. Somos productores y formuladores de nuestra cosmética ecológica certificada, así es que sabemos cuáles son los productos que en principio no deben causarles ninguna alteración. Puede darse algún caso específico de sensibilidad extrema que, en tal caso, cada usuario debe ser el responsable de comunicar qué dolencia o alergia a determinados compuestos puede tener, para qué le orientemos.
EL AGRADECIMIENTO
- ¿Cuál ha sido la reacción de los afectados?
- De agradecimiento. Algunas asociaciones nos llamaron inmediatamente para concretar más a fondo el “modus operandi” de este acuerdo. También nos informaron de su situación actual.
- ¿Tenéis previstas otras líneas de descuentos para otros grupos, tipo embarazadas, bebés, etc.?
- Eso es algo que no se puede determinar con antelación. Al igual que nos dimos cuenta de que queríamos facilitar dentro de nuestras posibilidades la gran tarea diaria que supone abordar la higiene personal diaria para los afectados de SQM, si viene a nosotros otro colectivo que necesita de nuestra atención en particular… desde luego que lo valoraremos y pondremos nuestro empeño en que así sea. Desde Naetura intentamos ser honestos con los principios que conlleva ser fabricantes de cosmética ecológica, esto es, cuidar nuestro cuerpo, querer a nuestro medio ambiente y aportar al mundo en general nuestro granito de arena para intentar vivir en un lugar mejor.
- ¿Cómo demuestra alguien que es afectado por SQM para acceder a vuestros descuentos?
- A través de las distintas asociaciones que hay por toda España o haciéndonos la consulta de manera personal.
Santi Alburquerque, colaborador de The Ecologist
UNA ENFERMEDAD QUE AVANZA
UNA REACCIÓN A PRODUCTOS QUÍMICOS
La Sensibilidad Química Múltiple es la manifestación fisiológica de algunos individuos a diferentes compuestos químicos que se pueden encontrar en el medio ambiente, tales como insecticidas, metales, alimentos, medicamentos o productos de perfumería y cosmética convencional, por ejemplo. Sus síntomas pueden provocar reacciones muy diversas en función de cada persona que pueden manifestarse como vómitos, taquicardia, dificultades para respirar, erupciones en la piel o insomnio, entre muchos otros. A día de hoy se estima que la población afectada va en aumento. La gama de Naetura, como alternativa verde a la cosmética sintética e industrial, está compuesta por más de 25 productos los cuales han sido formulados sin derivados del petróleo, sin conservantes sintéticos como el paraben, fenoxietanol, isotiazolinonas, perfumes sintéticos u otros ingredientes químicos no afines a nuestro cuerpo. Todos sus productos de cuidados naturales han sido desarrollados sin componentes de origen animal ni probados en animales, así como envasados en recipientes ecológicos y reciclables. Sus ingredientes han sido utilizados desde hace milenios por culturas y civilizaciones del mundo y su eficacia ha sido probada no sólo por su uso ancestral sino también, de forma científica, en laboratorios.
www.naetura.com – ECOticias.com
Fuente: http://www.ecoticias.com/sostenibilidad/67522/SQM-Naetura-Precios-descuento-afectados-cosmetica-ecologica
LLAMAMIENTO A LA UNIDAD
ALTEA-SQM
Después de analizar la Reunión con el Ministerio de Sanidad, del día 22 de Junio, donde nos comunicaron la conveniencia de una UNIÓN como forma de trabajo mas eficaz y no perder un tiempo precioso en reuniones con Asociaciones, una a una.
Concluimos la necesidad de este llamamiento:
CARTA ABIERTA A LAS ASOCIACIONES Y AFECTADOS Y AFECTADAS DE FIBROMIALGIA (FM)
SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA (SFC)
SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE (SQM)
ELECTROHIPERSENSIBILIDAD (EHS)
Y OTRAS ENFERMEDADES AMBIENTALES Y DE ORIGEN QUÍMICO
Desde ALTEA-SQM queremos hacer un llamamiento a la unidad a todas las Asociaciones, Afectados y Afectadas de Enfermedades de Sensibilización Central:
Informamos, reivindicamos, denunciamos, todo lo que vivimos y sufrimos con estas enfermedades, algunas aun no reconocidas en España, pero todas,ignoradas en el ámbito de la Sanidad española y, en la mayoría de los casos, desconocidas por la clase médica y desprestigiadas por la opinión pública.
Somos invisibles y queremos dejar de serlo.
Estamos enfermas y enfermos, y estamos en una situación de indefensión total, una situación que abarca desde la no asistencia sanitaria, hasta los poderes judiciales que desestiman incapacidades.
Necesitamos ser reconocidos.
Hacemos un llamamiento a la unidad.
Trabajamos por el reconocimiento de estas enfermedades, pero “somos como barcos con pocos remeros” que tratan de llegar a una misma costa individualmente, luchando contra adversidades y solo con las escasas fuerzas de nuestros brazos.
No seamos barcos aislados en un horizonte, seamos una flota.
Solo desde la unidad podremos llegar a buen puerto.
Hay mucho trabajo por hacer, mucho por conseguir.
Desde la UNIÓN, desde una plataforma o una coordinadora nacional fuerte y cohesionada podremos conseguirlo.
El objetivo es común para quienes padecemos cualquiera de estas enfermedades.
Queremos y Debemos trabajar todos con un mismo fin.
Sin interferencias ni intereses externos, fieles a los nuestros, comunes a todos y todas.
Sin vincularnos a tratamientos milagrosos o centros de ayuda y curaciones fantasmas.
Queremos y Debemos ser independientes, porque solo con esta declaración de independencia seremos libres para exigir lo que por derecho propio nos corresponde.
Pensamos que es hora de trazar una línea, decirnos:
¡hasta aquí hemos llegado! y avanzar juntos con una sola meta. Porque el futuro es nuestro, y de nuestros niños y niñas, y no vamos a permitir que nos lo arrebaten.
Muchos y Muchas se han quedado en el camino. Muchas y Muchos han luchado duro y han tenido que abandonar, dar el relevo, como ASQUIFYDE, pero otros y otras seguiremos hasta que no podamos y entonces habrá más que continuarán.
Cristobalina Bejarano Lepe
Presidenta de ALTEA-SQM
e-mail:
cristobeja@hotmail.com
alteasqm@gmail.com
Fuente: http://altea-sqm.blogspot.com.es/2012/06/0-0-1-20-110-qtst-1-1-129-14.html
CUIDADOS PARA SENSIBILIZACIÓN CENTRAL, FIBROMIALGIA, ,FATIGA CRÓNICA Y SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE
Se enumeran a continuación los comportamientos adecuados para que los pacientes con síndrome de sensibilización central, fibromialgia, fatiga crónica y sensibilidad química múltiple no experimenten complicaciones.
Evitar tóxicos medioambientales de todo tipo
Lejía, amoniaco, spray de limpieza, productos de higiene o cosmética no ecológicos, como lacas, colonias y perfumes. Su aroma ocasiona embotamiento, malestar general o irritación faríngea.
Pinturas, disolventes, derivados del petróleo e insecticidas
Deben soslayarse todos los productos mencionados precedentemente, mientras que las personas con estas enfermedades no deben permanecer ni concurrir a lugares que han sido fumigados, ya sean edificios, jardines y huertas, entre otros.
Existen alternativas válidas que consisten en elementos de limpieza e higiene ecológicos y naturales.
No comer determinados alimentos
Descartar los productos de alimentación tratados con plaguicidas, pesticidas y fungicidas.
Tampoco son recomendados los transgénicos (OGM); los organismos genéticamente modificados en la cadena alimentaria animal alteran el sistema inmunológico de los seres vivos.
Optar, en cambio, por los alimentos sin química:verduras y frutas, carnes y aún embutidos de producción natural.
No a la hipermedicación:
Nunca excederse en el consumo de medicamentos aunque sean herbolarios: empeoran la carga tóxica que ya portan los enfermos y pierden su tolerancia a la misma; siempre es necesaria una supervisión médica antes de cualquier prescripción.
No caer en el estrés crónico
Estas enfermedades necesitan que los pacientes no vivan situaciones que causan estrés; tienen que tomar recaudos para no exponerse a él.
Nada de pastas dentales de color plateado:
Los empastes de color plateado suelen poseer mercurio, plata, estaño y cobre y llegan a provocar una intoxicación crónica.
Alejarse en lo posible de la contaminación electromagnética
Sobre todo la electromagnética no debe acercarse a la cabeza del enfermo ni hallarse en su dormitorio; no corresponde el uso de móviles, WI-FI, teléfonos inalámbricos o relojes eléctricos.
Ejercicio físico
Se aconseja la práctica de Tai Chí y Chi-Kung, ejercicio aeróbico dentro y fuera del agua, estiramientos, relajación, yoga y caminatas, acorde a los síntomas y la severidad de cada patología.
Hay que obviar la gimnasia con aparatos y Pilates.
En casos con altas dificultades de movilidad no hay que hacer ejercicio físico.
Mejorar la calidad del sueño
Si se mejora el trastorno del sueño, se sufre menos dolor y fatiga; lo ideal es contar con un sueño reparador.
Tareas domésticas
Cuando la utilización de algún producto incrementa los síntomas hay que recurrir de inmediato al médico.
Un problema suele surgir al planchar porque promueve jaquecas, embotamiento y hasta deterioro cognitivo.
Conviene sustituir el forro de la tabla de planchar por una manta muy antigua y sábana de algodón 100% ecológico.
Los forros actuales tienden a presentar sustancias químicas que con el calor de la plancha se liberan y se inhalan, los cuales inducen síntomas orgánicos que lesionan .el sistema nervioso central y el tracto olfatorio –sistema límbico- en diversos grados de intensidad.
AFIGRANCA, España
Fuente: http://www.fibroamigosunidos.com/t22655-cuidados-para-sensibilizacion-central-fibromialgia-sfcsqm
lunes, 25 de junio de 2012
SQM: Expertos alertan del aumento progresivo de enfermedades ambientales
El cáncer, la infertilidad o la Sensibilidad Química múltiple son algunas de las patologías que más crecen a causa del abuso de los tóxicos | Afectados piden que se creen unidades específicas para atenderlos | El Parlamento Europeo estudia aceptarla como enfermedad
Salud | 25/06/2012 - 00:17h
LORENA FERRO / RAQUEL QUELART
Cristo Bejarano pasó por un “calvario” hasta ser diagnosticada. Tiene, entre otras patologías,sensibilidad química múltiple (SQM) y vive recluida en su casa sin colonias ni detergentes. Elena Ferrer madruga cada mañana para acercarse al mar a respirar aire puro. Es el único momento del día en que se puede permitir el lujo de estar en el exterior sin mascarilla. Las consultas médicas atienden cada vez más casos como el de Cristo y Elena. La previsión es que la incidencia de este síndrome se incremente en los próximos años si no se toman medidas preventivas. La preocupación ha llegado al Parlamento Europeo a través de una iniciativa, que apoyan varios europarlamentarios, para conseguir que la SQM sea reconocida como enfermedad, tal como ya ha ocurrido en Alemania, Austria, Francia y Luxemburgo. Actualmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera “un síndrome”.
No es un secreto, vivimos rodeados de tóxicos, pero lo que mucha gente desconoce es que productos tan cotidianos, como perfumes, desodorantes y zapatos, en algún grado pueden ser nocivos para la salud, según los expertos. Bisfenol A, ftalatos, retardantes de llama, metales pesados, alquilfenoles, disolventes, forman parte de la larga lista de sustancias que han conseguido llegar a la sangre de la mayoría de los ciudadanos.
Este fenómeno ha contribuido a incrementar la tasa de cáncer entre la población y de otras enfermedades ambientales, como asma, alergias y el síndrome de sensibilidad química múltiple. “Prácticamente el 100% de los habitantes de los países occidentales (...) tenemos en nuestros cuerpos concentraciones de numerosos compuestos tóxicos peligrosos como el hexaclorobenceno, el lindano, los PCB’s, y otros muchos”, alerta el Presidente del Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental, Carlos de Prada, que también es autor de los libros La epidemia química (ediciones i) y Anti-tóxico (Espasa).
No hace falta vivir en una ciudad con altos índices de polución o trabajar en una fábrica que contamine, ya que muchos de los compuestos más peligrosos están incorporados en productos que acaban en el hogar. Según explica de Prada, los tóxicos presentes en pinturas, plásticos o pesticidas “van integrándose” en el polvo doméstico y al final “se acaban respirando”. Por otro lado, algunos productos de aseo también pueden contener sustancias nocivas para la salud, como los parabenes –presentes, por ejemplo, en desodorantes y cremas para la piel- o los ftalatos, que pueden tener efectos de alteración hormonal y que se pueden encontrar, incluso, en fragancias, como denuncia este estudio de Greenpeace.
Entre los productos más problemáticos están los organofosforados, un grupo de químicos usados como plaguicidas artificiales aplicados para controlar las poblaciones de insectos. Hace una década su uso estaba todavía más extendido que en la actualidad.“Se habían llegado a fumigar panaderías con clientes dentro”, explica el doctor del Hospital Clínic Joaquim Fernández-Solà, especialista en Sensibilidad Química Múltiple. Incluso, ha sucedido en centros sanitarios, como el CAP Tàrraco, donde se intoxicaron en octubre de 2003 diversos trabajadores. “Por suerte, hay una legislación que ha regulado la manera de hacer las desinfecciones, que no se pueden efectuar en presencia de personas”. Aún así, asegura que todavía “hay comercios que fumigan una hora antes de que entren los clientes”.
Las consecuencias de vivir entre tóxicos
Los efectos derivados de esta contaminación no son predecibles por la cantidad asimilada de tóxicos. “Es una lotería”, puntualiza Carlos de Prada. Pero es un factor de riesgo. La contaminación química cotidiana es una de las principales causas del cáncer, enfermedades autoinmunes, alergias, asma, parkinson, problemas cognitivos en niños, diabetes e infertilidad, entre otros problemas. En este sentido, el Institut Marquès publicó un estudio en el 2004 sobre la calidad del esperma de los españoles. El trabajo llegó a la conclusión que un 58% de los jóvenes tiene una calidad anormal por la contaminación industrial. Otros institutos de fertilidad en España han mostrado su inquietud al respecto. Un ejemplo son las declaraciones de Simón Marina, representante del Instituto Cefer, en la presentación de un estudio el 2007. Advirtió que “de seguir al mismo ritmo, en el año 2067 todos los espermatozoides serían inmóviles”.
Pero, ¿es posible evitar las sustancias tóxicas? Carlos de Prada considera que “hay alternativas a casi todo” y que se pueden reducir los factores de riesgo mediante el consumo de productos ecológicos o el uso de productos de limpieza respetuosos con el cuerpo humano. Sin embargo, afirmar que una vida sin tóxicos es posible es casi una utopía. “En muchos casos el tóxico no aparece ni en la etiqueta de los productos”, señala Carlos de Prada. Pero, ¿por qué si un compuesto puede ser nocivo para la salud está a la venta? “Menos de un 1% de las sustancias que el hombre ha producido (…) han sido debidamente estudiadas acerca de sus posibles riesgos”. El efecto cóctel también preocupa a los expertos: “No hay ningún modelo que haya tenido en cuenta el conjunto a la exposición de tóxicos”, comenta Joaquim Fernández-Solà.
El creciente número de afectados por los tóxicos
La sensibilidad química múltiple se inicia en la mayoría de casos por una exposición intensa a una sustancia tóxica, por ejemplo, un pesticida. El organismo reacciona frente al contaminante y al final la persona se ve incapaz de exponerse a ningún producto químico. “Hay un aumento exponencial de casos en los últimos diez años”, afirma Fernández Solà, y añade: “El principal problema es que va en incremento y que no somos conscientes de que se tiene que hacer algo”. Se calcula que un 1% de la población es sensible a productos químicos y que los casos graves serían una decena parte de este porcentaje.
Cristo Bejarano (Huelva, 1951) tiene fibromialgia, fatiga crónica, electrosensibilidad y sensibilidad química múltiple (SQM) –afección que también padece la mayor de sus cinco hijos. Lleva años conviviendo con SQM pero hace un lustro que prácticamente no sale de casa. No tolera los tóxicos, tiene problemas de riego, se desorienta y se pierde cuando va por la calle y no puede cocinar sola porque puede “hacer cualquier cosa”. Además tiene fotofobia y mira la tele “con gafas de sol”.
Esta onubense, que preside la asociación Altea, no convive con ningún producto químico –en su casa no hay y su familia y visitantes no pueden usar, por ejemplo, colonia-. Consume únicamente comida biológica y 15 días al mes se ve obligada a ausentarse a una casa de la sierra y vivir separada de sus familiares. Y la distancia con parte de la familia es enorme: “Dos hermanos no me hablan porque no entienden lo que me pasa”. Tampoco comprenden que no se pueda hacer cargo de sus padres.
Temor a la operación
Cristo dice haber vivido toda su infancia enferma: “No sabían que me pasaba”. De pequeña sufrió una intoxicación por hierro y más tarde fue diagnosticada de asma por alergia, pero se daba cuenta que cuando vivía rodeada de plantas y flores era cuando mejor se encontraba. Asegura haber sufrido un auténtico “calvario” hasta conseguir ser diagnosticada. Pero sus dificultades no acaban ahí. Sus problemas con la vesícula la obligan a pasar por el quirófano, pero la operación se ha pospuesto dos veces. “Los médicos están asustados”, afirma Bejarano. A parte del protocolo hospitalario -alejado de zonas con químicos- que requiere, asegura que los facultativos no saben cómo va a reaccionar Cristo a la anestesia y a otros medicamentos.
Ella, igual que muchas otras afectadas, pide que se incluya la SQM en el nuevo CIE (clasificación internacional de enfermedades). También la barcelonesa Elena Ferrer, cuya historia se relata en el vídeo, cree que los casos de SQM irán a más. Miembro de ASQUIMIEM, Ferrer lleva una vida totalmente alejada de los tóxicos.
Intoxicación en la peluquería
“Me pones delante una prenda lavada con jabón de Marsella y no duro ni dos horas”, asegura María J. Roldán. Es valenciana y aunque se ha criado en Reus vive en Vinarós. Enfermó por contaminación de DDT y tiene los “organofosforados de los tintes” de la peluquería que regentaba en Reus: “Trabajé durante 13 años con mascarilla y guantes”, relata. Marieta, dice ser una de las primeras diagnosticadas de fibromialgia. También padece Sensibilidad química y fatiga crónica, en todos los casos de forma severa. Pero no está sola en casa: su marido también tiene SQM.
Cuando está en contacto con alguna sustancia que le ha hecho daño –un ambientador o un perfume, por ejemplo- se “desprograma” y se queda “sin fuerza en las piernas”. Por eso son habituales las caídas - y más teniendo en cuenta que ha sufrido dos parálisis completas-. En ocasiones no reconoce a la gente por la calle.
A pesar de todo reivindica que, en la medida de lo posible, las afectadas deben intentar vivir con normalidad. Por lo menos es lo que intenta cada día: “Aunque me encuentre mal hago el esfuerzo de levantarme”. Eso sí, afirma que tiene “controlados” todos los lugares a los que va. Aún así, lamenta no poder ir al teatro o al cine.
Mayor gasto sanitario
Marieta, que se ha movido mucho en el terreno asociativo y es miembro de AFCYSQUIM, se queja del gasto sanitario que supone para las afectadas y de que en este ámbito: “No te atienden, no te informan, no te cuidan y encima te culpan”. También lamenta que no se investigue más este síndrome a pesar de ser “la pandemia del siglo XXI”. En este sentido se posiciona el doctor Joaquim Fernández-Solà, quien atiende a afectados en su consulta privada: “No nos dejan atender estos casos en la seguridad social”. También explica que este tipo de dolencias generan conflictos laborales, por lo que se opta por darle la consideración de “problema psicológico”. Los enfermos se ven obligados a recurrir a la vía judicial. En la actualidad, existen varias sentencias favorables al respecto.
La unánime reivindicación de todos los afectados por SQM, a parte de una mayor comprensión y consciencia social de los peligros de los tóxicos, es que haya más médicos formados para poder tratar esta dolencia. También piden que se creen unidades específicas con el fin de que todos los afectados puedan ser diagnosticados y tratados. En este sentido, Bejarano recuerda la importancia de diagnosticar cuánto antes para que “con un control ambiental” se pueda evitar que la enfermedad vaya a más y la persona pueda llevar una vida “lo más normal posible”.
¿Cómo se vive con Sensibilidad Química Múltiple?
La Vanguardia.com ha pasado una mañana con Elena Ferrer, afectada de Sensibilidad Química Múltiple (SQM) para conocer los inconvenientes de llevar una vida alejada de los productos tóxicos que nos envuelven a diario. Ferrer se intoxicó en el trabajo, cuando regentaba una tienda en un mercado municipal de Barcelona donde se fumigaba a menudo. Los organofosforados, presentes en insecticidas, fueron los que le causaron el síndrome que le impide llevar una vida normal. Después de varios juicios, consiguió la invalidez total. - Lorena Ferro / Raquel Quelart
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