miércoles, 7 de marzo de 2012

La práctica deportiva protege sobre los metales tóxicos




Publicado: 26/02/2012



Investigadores de la Universidad de Extremadura, en España descubrieron que los atletas que realizan entrenamientos intensos eliminan muchos de los metales tóxicos a través de la orina y gracias a esto están mejor protegidos contra esos residuos maléficos que se acumulan en nuestros cuerpos como resultado de la polución ambiental.

Estamos siendo continuamente expuestos a cantidades mínimas demetales tóxicos como plomo y cadmio al absorber cantidades microscópicas a través de nuestra alimentación y del aire que respiramos; este es el precio que pagamos por vivir en una sociedad industrial pero en este estudio se demuestra que la toxicidad de los metales depende del grado de polución así como el poder del cuerpo para desintoxicarse, es por ello que los extremeños se centraron sobre el tema para saber más sobre este factor importante que influencia en la salud a largo plazo.

Los investigadores españoles querían saber si los atletas eliminaban los metales tóxicos más fácilmente que las personas con un estilo de vida sedentaria;
Los atletas eliminan todo el tipo de minerales útiles tales como el sodio, potasio, magnesio y cálcio a través de su sudor y por la orina por ello tal vez también existan dentro del organismo de los atletas la posibilidad de que eliminen los metales industriales tóxicos.
Los investigadores ensayaron con 21 atletas corredores de media distancia registrando la cantidad de metales tóxicos que ellos eliminaron a través de la orina.


Los investigadores comenzaron por analizar el tungsteno y el wolframio, un elemento encontrado en el filamento en lámpadas eléctricas y en el balón de plumillas esferográficas; el tungsteno sin embargo no es muy tóxico.

El cadmio [Cd] es un metal liberado durante la minería del zinc; es encontrado en tintas y bacterias, pero desde que fue descubierto como tóxico, su uso fue restringido por la legislación recordando; en dosis elevadas son cancerígenas y en dosis bajas pueden causar osteoporosis e insuficiencia renal.

El telurio [Te] se encuentra en componentes electrónicos; suprime el selenio en el cuerpo y así desactiva la protección de las enzimas basadas en el selenio; como resultado aumenta el estrés oxidativo.

El berilio [Ser] es encontrado en algunas partes de automóviles y equipamientos electrónicos; es capaz de causar daños en los pulmones.

Y finalmente el plomo [Pb] es encontrado en la gasolina barata, tintas y baterías; es la causa de toda una lista de efectos tóxicos siendo capaz de causar daños en el corazón, en los vasos sanguíneos, en los riñones, en los órganos genitales y en el sistema inmunológico; además los posibles daños al cerebro también pueden llevar a la demencia de inicio precoz.



Los investigadores compararon la concentración de estos cinco metales en la orina de los atletas comparada a un grupo de control de personas inactivas y expuestas a las mismas condiciones ambientales que los atletas; aquí las personas del grupo de control fueron seleccionadas con base a su peso, sexo y dieta de modo a asemejarse tanto como sea posible a los atletas del grupo experimental.

Los investigadores afirmaron que el estudio fue limitado a un número relativamente pequeño de casos y son necesarios estudios adicionales con muestras de sangre y sudor para confirmar el papel benéfico de la actividad física en el aumento de la excreción de elementos tóxicos; sin embargo sugieren que la actividad física puede proporcionar un efecto positivo de protección contra las enfermedades relacionadas con la acción de metales tóxicos, especialmente para individuos en las grandes ciudades que están más expuestos a la polución.
 

Efectos de contaminantes ambientales producen efectos epigenéticos





Un investigador de la Universidad del Estado de Washington (EE.UU.) ha demostrado que una variedad de sustancias tóxicas presentes en el ambiente puede tener efectos negativos no sólo sobre un animal expuesto, sino en las tres próximas generaciones de su descendencia. La secuencia de ADN del animal se mantiene sin cambios, pero los compuestos son responsables de cambiar la forma en que los genes se “encienden y apagan” – el efecto epigenético, estudiado en profundidad por el biólogo molecular Michael Skinner y publicado en el último número de la revista en línea PLoS ONE.

Si bien la investigación antes de Skinner ha demostrado efectos similares de un pesticida y fungicida, este es el primero en mostrar una mayor variedad de sustancias tóxicas – como combustible para aviones, dioxina, plásticos y pesticidas que contienen DEET y permetrina – responsables de la promoción de la enfermedad epigenética entre generaciones.

“No esperábamos en todos ellos efectos transgeneracionales, pero así fue”, dijo Skinner en la página web de tecnología Gizmodo. “Pensé que sería negativo de hidrocarburos, pero fue positivo” . Esto le dice a los investigadores que la capacidad de promover la enfermedad transgeneracional “no es simplemente un aspecto único de un compuesto único”, sino una característica de muchos compuestos del medio ambiente.
Los investigadores probaron una mezcla de pesticidas (DEET repelente de insectos y permetrina), una mezcla de plástico (ftalatos y el bisfenol A), dioxina (TCDD) y una mezcla de hidrocarburos (combustible para aviones, JP8).

El campo abre nuevos caminos en el estudio de cómo se desarrollan las enfermedades. Mientras que los toxicólogos se centran generalmente en animales expuestos a un compuesto, la obra de Skinner demuestra una vez más que las enfermedades también puede provenir de mayores, exposiciones ancestrales que luego son mediadas a través de los cambios epigenéticos en el esperma.

El trabajo también señala el camino para identificar y diagnosticar la exposición a través del uso de marcadores moleculares específicos epigenéticos. “En el futuro podríamos ser capaces de usar estos biomarcadores epigenéticos para determinar su ancestralidad, la exposición personal a temprana edad y para predecir la susceptibilidad a contraer una enfermedad más adelante en la vida”, dijo Skinner.

El estudio fue financiado por el Ejército de EE.UU. para estudiar los contaminantes a los que las tropas puedan estar expuestos. Skinner y sus colegas expusieron a ratas preñadas a cantidades relativamente altas, pero no letal de los compuestos y observaron cambios realizados en tres generaciones de descendientes.

Los investigadores observaron que las hembras alcanzan la pubertad antes, el aumento de las tasas en la decadencia y la muerte de las células de espermatozoides y menor número de folículos ováricos que más tarde se convierten en óvulos. Los estudios futuros pueden utilizar las herramientas moleculares para el análisis de la evaluación de riesgos.

Venezuela: La alergia al wifi será la enfermedad del siglo XXI

Caracas, 07 de marzo del 2012



Fecha 06/03/2012 11:51:00 a.m.

Las nuevas tecnologías están provocando toda una revolución más allá de las comunicaciones, puesto que según los primeros análisis parecen ser también las responsables de la conocida como 'alergia al wifi', una enfermedad que día a día afecta a más personas y que podría convertirse en una de las más extendidas en el siglo XXI.

La 'electrosensibilidad' es una afección que carece, por el momento, del reconocimiento de la OMS, por lo que aquellos que la sufren no consiguen obtener tratamientos ni diagnósticos como cualquier enfermo más.

Surge a raíz de la exposición continuada a campos electromagnéticos, lo que provoca cefaleas, vómitos, mareos e incluso pérdida de memoria a corto plazo. Al tratarse de unos síntomas en los que la causa no está comprobada los médicos aún no tienen un protocolo de actuación mediante el cual diagnosticar y poner en tratamiento a las personas que lo sufren.

Son numerosas las personas que padecen electrosensibilidad, y por el momento sus únicos remedios para paliar los efectos y los dolores consiste en mantenerse alejados de los aparatos que emiten ondas, entre ellos los ordenadores, aunque en la mayoría de los casos resulta casi imposible.

"Mi día a día tiene picos, lo paso mal a mediodía cuando los vecinos ponen la televisión para ver el telediario; también por la tarde, cuando la gente enciende los ordenadores y pone el wifi", explica María Jesús al diario ABC.

Según Alberto Cela, unos de los afectados por la alergia al wifi, las ondas reducen la producción de serotonina en el cerebro, el antidepresivo natural del cuerpo, por lo que provoca depresión, tristeza y cansancio, principales síntomas de la enfermedad. Es por ello que dedica su actividad profesional a aislar las viviendas de los afectados por la dolencia con recubrimientos especiales que evitan el paso de las ondas.

La hora de los solardomésticos


El sector fotovoltaico puede tener en el autoconsumo una salida, aseguran algunos. Las corporaciones energéticas lo intuyen y tiemblan pensando en perder parte de la cuota de mercado. La ciudadanía lo demandará en cuanto despierte del somnífero energético que viene tomando durante décadas. Es hora pues de que en lugar de solicitar “posibilidades” legales vayamos a lo práctico imponiendo los solardomésticos. Definiríamos solardomésticocomo un sistema compacto para uso en hogares, comunidades de vecinos y pequeñas empresas que incluye el generador renovable junto con el gestor de inyección -inversor- a la red eléctrica. Caracteriza también al solardoméstico que para ser conectado dispone de un simple enchufe con el que se acopla en la red interna doméstica (el término también se aplica a los compactos que con energía térmica pueden calentar agua o cocinar). Para que existan los solardomésticos de producción eléctrica renovable debemos impulsar que:




El panel de la Guerrilla Solar, puede ser
considerado el primer solardoméstico
para generar electricidad limpia en el hogar.
Foto: Fundación Tierra.

1, Que se homologuen en el mercado solardomésticos de hasta 5 kW listos para ser enchufados en la red interna doméstica con un simple enchufe.


2. Que cualquier ciudadano pueda enchufar estos minigeneradores renovables domésticos con la simple notificación a la distribuidora eléctrica a través del boletín del instalador que habría certificado la colocación de un ICP o limitador de potencia de generación.


3. Que para los minigeneradores con solardomésticos homologados de menos de 1 kW no sea necesario trámite alguno ya que están en los márgenes de absoluta seguridad en instalaciones eléctricas con acometida moderna legal (incluso en hogares con contratos de bonificación social).


4. Que los contadores digitales vengan de fábrica con la misma configuración que los analógicos en que no puedan hacia atrás, pero que tampoco sumen la autogeneración. Además dado que estos pueden actuar en modo de balance neto, esta opción debe activarse automáticamente cuando el usuario acredite que ha instalado paneles fotovoltaicos para autoconsumir.


5. Que el autoconsumo doméstico se defienda como un derecho del consumidor cuya regulación quede al margen de la Ley del sector eléctrico pues no puede ser asimilable al régimen especial algo que es de uso doméstico.


A continuación se pueden valorar otras opciones del llamado balance neto en el que haya una exportación neta (limitado eso sí a la media del consumo anual del usuario). En este caso se debería pagar el precio justo por los beneficios ambientales derivados de facilitar energía libre de emisiones y en régimen de generación distribuida al vecindario.


Hay que plantarse. El autoconsumo en contratos domésticos de usuarios con tarifa de último recurso (menos de 10 kW) debe considerarse como un derecho del consumidor, no una opción del sector eléctrico.


Otra cuestión es la que plantean las instalaciones sobre cubiertas de hasta 100 kW fotovoltaicos en medios urbanos o industriales situados en áreas de consumo energético importante (una situación que podría compararse a la cogeneración). En este caso debería aplicarse la misma normativa que se aplica a las calderas de gas de menos de 70 kW para climatizar (un procedimiento administrativo abreviado). Lo que podríamos llamar cogeneración fotovoltaica debería estar sometida a un régimen funcional simplificado respecto al actual.





Pérgola fotovoltaica de 1 kWde potencia con
4 módulos de 250 W fue diseñada por Ecotecnia
(hoy Alstom Power) y la Fundación Tierra en
el año 2005. Fue concebida como un
solardoméstico conectable a la red eléctrica
y de fácil montaje para ser ubicada
en pequeñas terrazas urbanas. Foto:
Fundación Tierra.

Creemos que hay que ser valientes y dejar claro que el autoconsumo con renovables no tiene nada que ver con la actividad de las corporaciones eléctricas. Cuando el sector de la patronal fotovoltaica (insistimos, hoy también dominada y manipulada por las grandes corporaciones) defiende su idea de autoconsumo porque ya hay casi paridad de precio con la red lo hacen aceptando una compleja reglamentación técnica que de facto nadie podrá aplicar en su casa y menos para una pequeña instalación. Lo que los oligopolios energéticos odian es la generación distribuida y encima que esta esté en manos de la ciudadanía (que aunque de forma variable, pueden sentirse libres con las renovables cuando sin esta posibilidad de autoproducir con renovables estaban en la condición de analfabetos energéticos y esclavos). La fotovoltaica doméstica es el talón de aquiles de la energía sucia y radioactiva en el medio urbano, por eso la rechazan las empresas energéticas con el apoyo del Gobierno de Españay sus exrepresentantes.


Sin solardomésticos sólo queda la Guerrilla Solar


En 1999 en Estados Unidos nació la Guerrilla solar para luchar a favor del balance neto (net metering). Miles de ciudadanos llenaron sus tejados con pequeñas instalaciones fotovoltaicas y autoconsumían y lo poco que les sobraba (pues se diseñaban para el autoconsumo real) lo regalaban a la red eléctrica y eran tan felices. Hoy en algunos estados americanos esta opción está regulada y con el precio justo para la energía sobrante. Por su parte la Fundación Tierra puso en marcha en 2009 su campaña de la Guerilla Solar creando el primersolardoméstico listo para ser conectado a la red y demostrando que hay otra manera de concebir la cogeneración con renovables participada por la ciudadanía.


En nuestro país es la hora de dejar de hablar y pasar a la acción. Denunciar la estafa de los contadores digitales, exigir una regulación de autoconsumo fuera del sistema eléctrico convencional sucio y radioactivo. Aquí hemos esbozado las bases del verdadero reto que pasa por poder adquirir solardomésticos generadores fotovoltaicos homologados listos para enchufar en la escala de potencia con sus características técnico administrativas como hemos apuntado.


La baza de los oligopolios es defender a muerte que un sistema fotovoltaico no es como una lavadora y que por tanto se les aplica el mismo arsenal legislativo que a una turbina de gas de cogeneración.


Si para conectar una lavadora se aplicara la extensa regulación eléctrica todavía lavaríamos en los ríos. Los electrodomésticos existen porque consumen y pagan. Sin embargo, en los años cincuenta cuando se expandieron por todos los hogares y los oligopolios incrementaban sus beneficios nadie imaginó que un día podía haber solardomésticos generadores que ahorran energía al usuario y a la comunidad.


Si por las corporaciones energéticas tiene que ser no dejarán nunca que utilicemos las renovables para nuestro beneficio personal como con una nevera para conservar los alimentos.



Cubierta solar con 196 kilwatios fotovoltaicos en el edificio de la Corte Judicial en la ciudad de Tampa (Florida, USA) oterminada en octubre 2010. Foto del promotor: Hillsborough County Solar Projects de Florida.


Más alto y claro no lo podemos expresar. Es la hora de inundar los tejados de solardomésticos fotovoltaicos amparados en la obligación legal de luchar contra el cambio climático y como forma de desobediencia civil activa y consciente.


Fuente: http://www.terra.org/la-hora-de-los-solardomesticos_2643.html

martes, 6 de marzo de 2012

CAUSAS DE LA RESISTENCIA AL SENTIDO COMÚN Y A LA EVIDENCIA EN SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE


Intervención de María José Moya Villén
Autora de MI ESTRELLA DE MAR.
Acto de presentación de la Asociación Alicantina para el Estudio de las Intolerancias Alimentarias y Ambientales (AAEIAA).
Alicante. 29 febrero 2012. 17:00 h.

ÍNDICE. Introducción – Recorrido por el inicio de una SQM: la vivencia desde dentro – Modelos mentales vs. sentido común y evidencia - Conclusiones.



INTRODUCCIÓN


Gracias por la invitación del Dr. Adrián Martínez, presidente de laAsociación Alicantina para el Estudio de las Intolerancias Alimentarias y Ambientales. La creación de vuestra asociación es muy importante, por cuanto la impulsáis médicos comprometidos con la salud ambiental; y que además, os habéis unido para interesar y aglutinar en este ámbito, a compañeros de profesión, sanitarios, afectados ambientales, entidades ecológicas y simpatizantes.

Algunos de ustedes me conocen por ser la autora de MI ESTRELLA DE MAR, espacio pionero en sensibilidad química múltiple. Desde él, vengo informando y reivindicando los derechos de mis compañeros, desde su creación en 2006.

La sensibilidad química múltiple, es una enfermedad ambiental, crónica y muy limitante, cuya causa son los químicos sintéticos tóxicos, cotidianos, que a diario nos rodean. Los encontramos en los productos de limpieza, de aseo personal, comida, agua, ropa, mobiliario, aire…

Ante estos elementos, nuestro cuerpo —el de todos—, se comporta como un recipiente. En él, frente a un ambiente cada vez más hostil, los tóxicos se van acumulando a un ritmo cada vez mayor. Esto ocurre, o porque entran más sustancias de las que el organismo puede desintoxicar; o porque estas son bioacumulativas, y por tanto, no pueden eliminarse. En cualquier caso, cuando este recipiente, que es nuestro cuerpo, rebasa su capacidad, la enfermedad aparece.

En mi caso, la sensibilidad química empezó a mostrar su cara en 2002, y desplegó su forma más agresiva en 2004. Desde 2006, me obliga a vivir encerrada, aislada y con las salidas de mi casaselladas para evitar la entrada de tóxicos —en lo posible—, a mi hogar.

Son ya diez años, y es imposible explicar lo que, durante ellos, una persona con esta patología puede sufrir, en todos los ámbitos. Y además, sabiendo que la previsión es que seguirá así, de forma más o menos similar e indefinida, tanto en lo referente a su salud, como a la falta de soporte y de comprensión, por parte del entorno político, administrativo, social, médico y personal.

Hasta que apareció la sensibilidad química en mi vida, resalté académica y profesionalmente. Obtuve becas o trabajé, en el Congreso de los Diputados, Senado, Biblioteca Nacional, Tribunal Supremo, Universidad Internacional Menéndez Pelayo y Ministerio de Cultura, entre otros… Mi vida, era una trayectoria de esfuerzo y tenía un camino por delante.

Ahora, con sensibilidad química múltiple y fatiga crónica, situaciones como leer, escribir o hablar un rato, son cosas que no me puedo permitir todos los días, ni el tiempo que deseo. Y cuando lo hago, suelo pagarlo.

Tampoco puedo ver a nadie, porque para ello la gente tendría que hacer un protocolo de asepsia, previo, riguroso y de varios días. Esto hace que, en la práctica, no haya podido ver a nadie apenas, en estos años.



RECORRIDO POR EL INICIO DE UNA SQM:
LA VIVENCIA DESDE DENTRO


Pero por mucho que cuente, entiendo que para comprender la magnitud de algo, el ser humano suele necesitar sufrirlo en carne propia. Porque no es lo mismo ser ciego, que cerrar los ojos un rato; o dar saltos sobre un pie, que conocer —en primera persona— las consecuencias de ser cojo. Ponerse en el lugar de alguien, para comprender el alcance de sus circunstancias, realmente es difícil.

Es por ello, que si me lo permiten, me gustaría que nos acompañaran mentalmente —a mis compañeros y a mí—, desde dentro de uno de nosotros, en la vivencia de lo que es el inicio de una sensibilidad química múltiple. Porque a veces, hay que “cerrar los ojos”, para saber abrir el resto de los sentidos.

La situación, sería la siguiente: si toma conciencia del día de hoy, en estos momentos está llevando, simplemente su vida: me está escuchando, y a la misma vez, tiene proyectos, problemas, familia, amigos, expectativas de trabajo, de ocio… En su agenda, hay cosas que ha hecho, que está haciendo, y que piensa hacer en pocas horas, días, meses o incluso para “cuando se jubile”… Hoy, es sólo un día más para usted.

Pero imagine, que de pronto, en este momento, empieza a sentirse mal, de forma informe, tiene una serie de síntomas, y no puederelacionarnos con una causa o patología conocida.

Piensa que pasará. Pero imagine que las semanas se suceden, y los síntomas, no sólo siguen, sino que empeoran, rápidamente y de forma espectacular. Además, aparecen otros nuevos, sin aparente relación entre sí: tos seca recurrente, fotofobia, fonofobia, rinitis, problemas neuro-cognitivos, disnea, dolores, náuseas, migrañas, vértigos, descomposición de vientre repentina… Con alguno, nota incluso que se ahoga... Sin embargo, aún siendo una situación deevidente alarma, seguirá sin saber qué hacer, a quién recurrir, ni qué es lo que empeora su situación.

Imagine además, que tras un largo proceso de incertidumbre —en situación de “alerta roja”, las 24 horas al día—, encuentra por fin a quien sabe lo que le pasa, y lo pensaba que era pasajero, le comunica —de forma lacónica—, que es crónico. Por tanto, ya no podrá retomar su vida anterior. En su lugar, lo que se presenta por delante es vivir, a partir de ahora, como desde que empezó supesadilla.

Ante ello no tendrá alternativas: sólo adaptar su entorno a la enfermedad; adaptarse usted; vivir el día a día sin expectativas, porque sus límites no le permiten hacer nada; e intentar mejorar en lo posible su calidad de vida (si es que tiene recursos económicospara ello).

En cualquier caso, estará, a partir de ahora, completamente al margen de la sociedad que le habían “enseñado” a vivir, así comode sus patrones de conducta, pensamiento y de consumo. Tampoco tendrá libertad para —entre otras cosas—, comer, beber o ponerse su ropa de siempre; comprar en función de “lo más barato”, o moverse por donde la plazca.

Además, como tenga un grado grave de sensibilidad química, según donde resida, se encontrará viviendo, no sólo encerrado entre cuatro paredes; sino tapiado (con las aberturas del hogar al exteriorselladas); aislado; dependiente y a expensas de la buena voluntad (o no), de terceras personas.

Todo, mientras lo normal es que reciba el rechazo de su entorno —sutil o declarado—, por simple resistencia a lo desconocido y por falta de humanidad.

Por último, imagine que la enfermedad a la que acaba de poner nombre, no está reconocida. Así que, (1) además de los límites que le impone; (2) de la necesidad que tiene de encontrar ayuda e información; y (3) de sus síntomas diarios, tendrá que ponerse, por añadidura, 1) A luchar por el reconocimiento de su enfermedad; 2) A contrarrestar la suspicacia de su entorno y de su propio médico; 3) A explicar la patología y darla a conocer; y 4) A adecuar su economía a las nuevas circunstancias, porque —no olvidemos—, su patología, le impide trabajar, para obtener ingresos.

Mientras tanto, paradójicamente, la enfermedad le exigirá, grandes y continuos gastos, simplemente para sobrevivir. Por ejemplo, la compra de productos ecológicos, básicos en sensibilidad química (como comida, ropa, productos de aseo personal y de limpieza); y otros gastos como la compra de agua mineral o filtrada; filtros de grifo para eliminar los residuos y la cal del agua; y un purificador de aire, específico para sensibilidad química.

En definitiva, todo lo explicado le apartará, radicalmente, de su vida anterior: de sus amistades, de su posibilidad de hacer nuevos contactos, de trabajar, de acceder a sitios públicos, de tener ocio, e incluso en los casos más graves —como hemos comentado—, de pisar la calle.

Y a todo esto, quizás un día, dentro de este proceso caiga sobre qué es lo que desencadenó su sensibilidad química. Otros, sin embargo, no tendrán esa “suerte”: quizás fuera el sistema de ventilación sucio del edificio de su empresa. O su puesto de trabajo al lado del almacén de productos de limpieza (o del cuarto de baño, limpiado con productos agresivos). O quizás, una de las fumigacionesrutinarias de su ayuntamiento en el parque de al lado, o del vecino en su terraza, o de su comunidad de vecinos, o de su empresa… ¿Cómo saberlo?.

En fin, tras este recorrido por lo que suele ser el inicio de una sensibilidad química, que he intentado que interiorice, le aseguro que aún así, no habrá podido hacerse una idea de lo que es vivir con ella, día tras día; y además, por regla general, tener que soportar, por añadidura, el rechazo, las suspicacias e incluso la mala voluntad de nuestro entorno, que ante enfermedades que no conocen (ni quieren conocer), aprovechan para sacar lo peor de sí mismos.



MODELOS MENTALES vs. SENTIDO COMÚN
Y EVIDENCIA


Pero ¿por qué esa inercia de una parte de la sociedad —de la que forman parte también los médicos—, por NO aplicar, lo que es, simplemente, una mezcla de lógica, intuición y sentido común a lo que le resulta nuevo o desconocido?. Además, es que en sensibilidad química, hay evidencia científica -1-, suficiente y de calidad.

Sobre el sentido común, ya en el siglo Ⅴ A.C., Hipócrates —considerado padre de la Medicina—, indicaba “que tu alimento sea tu medicina, y que tu medicina sea tu alimento”. Esto, trasvasado a una situación amplia, lo que señala es lo evidente: la relación directa entre salud y entorno.

La sensibilidad química es “lógico” que exista, porque es la consecuencia de su entorno. Porque, ¿qué podemos esperar del escenario, extremadamente sintético, en el que vivimos, desde hace un siglo, donde lo que respiramos, tocamos, comemos y bebemos; o todo o en parte… es sintético, es tóxico o no se han estudiado sus consecuencias para la salud? ¿Es tan difícil “intuir”, que no podemos salir ilesos de este cóctel químico diario en que vivimos, donde cientos de sustancias actúan en nuestro cuerpo, individual e interactivamente entre sí, de continuo? ¿No es lógico, que por ello, se originen, agraven, o se acelere la aparición de diversas enfermedades?.


En cuanto a evidencia científica, como decíamos, ya hay suficiente en sensibilidad química, en cuanto a su existencia y sus causas; pero también, en temas relacionados en cuanto acausa-efecto entre tóxicos y enfermedades. Por ejemplo,ciertos tipos de cáncer, diabetes tipo 2, hiperactividad infantil, Parkinson, infarto, asma, EPOC… De todas ellas —y de otras—, hay un goteo continuo de investigaciones difundidas en webs médicas, divulgativas, y medios de comunicación.

En España, tenemos además, profesionales y organismosque se dedican a investigar, trabajar o difundir sobre esto. Así, tenemos a los doctores Nicolás Olea, Miquel Porta o EduardoRodríguez-Farré. Y entidades como el CREAL (Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental), el FODESAM(Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental), y a partir de ahora, la Asociación Alicantina para el Estudio de las Intolerancias Alimentarias y Ambientales.Dicho esto, si lo que vemos es que sentido común, intuición, lógica y evidencia, convergen; volviendo a nuestra pregunta, ¿cuál es el origen, de la inercia por no aplicar el sentido común, e incluso rechazar “lo que no se conoce”, aún teniendo evidencia suficiente, como la sensibilidad química múltiple? ¿Por qué se prefiere restar importancia, e incluso relegar, de forma sistemática (sin reflexión personal alguna), los hallazgos, y la evidencia de que el hecho existe, lo que pasa es que, aún no lo vemos?.

Fue Einstein el que dijo que “nuestras teorías determinan lo que medimos". Y efectivamente, como personas y sociedad, nuestrosmodelos mentales, son los que determinan nuestra manera de “ver” el mundo (de interpretarlo y de comprenderlo). Es en función de ello, que seleccionamos lo que observar y desechar de él; y con ello conformamos nuestros actos y decisiones.

Esto, lógicamente, se traslada a nuestro ámbito profesional y de investigación, porque es lo humano; pero hay que ser consciente de ello para poder avanzar y correctamente.

Recordemos como ejemplo, lo diferente que puede “verse” el comportamiento de una misma cosa, según se haga desde la perspectiva de la física cuántica o de la clásica.

Además, en lo que respecta a los tóxicos y a la sensibilidad química, a nuestros modelos mentales —particulares y sociales—; habría que añadir los creados por la industria. Con ellos, se presiona e influye en una doble vertiente, de interés económico: la político-administrativa (como en su día hicieron con el tabaco, a través de lobbies y financiación de investigación sesgada) y la ciudadana (a través de una propaganda, feroz y constante, durante más de un siglo).



CONCLUSIONES


Para finalizar, la idea que podemos decir que subyace a esta exposición que hemos hecho, es que en sensibilidad química —como en otras cosas— para avanzar y valorar la patología de forma acertada y menos dolorosa para el enfermo, el primer paso, estomar conciencia de que NO vemos lo evidente.

Es por ello que nuestra exposición la hemos conformado, en este sentido —y ya concluyo—, sobre LAS SIGUIENTES RÉPLICAS a cuatro puntos clave que NO vemos:

UNA: Que el que no sepamos de algo, no significa que no exista.
En la relación entre salud y entorno, si no lo conocemos todo,hagamos prevalecer el sentido común, la lógica y la intuición. Recordemos, que el “PRINCIPIO DE PRECAUCIÓN” -2- no se respeta, y esto, es lógico que traiga consecuencias.


DOS: El arraigado rechazo social a “lo nuevo” y el acomodo del pensamiento, no son aleatorios.
Los modelos mentales —propios y sociales—; pero también, los creados por los intereses económicos de la industria, estándetrás. Todo ello, determina nuestra manera de ver el mundo. Y esto, hay que remediarlo.


TRES: La sensibilidad química, es real.
En este sentido, el análisis, sereno y objetivo que he hechodel inicio de una vivencia-tipo de una sensibilidad química —a pesar del sufrimiento diario que provoca—, no es consistente con un problema psicológico o psiquiátrico; esto, independientemente de que como cualquier otra enfermedad crónica, limitante y que cursa con dolor, la sensibilidad química pueda llevar a una alteración del ánimo, como efecto secundario al sufrimiento que provoca.


EN CUANTO A LA CUARTA RÉPLICA: es respecto a laevidencia científica, que es más que suficiente ya, en sensibilidad química y en enfermedades provocadas o agravadas por tóxicos ambientales.
La investigación independiente apunta en GLOBAL a la misma causa: los tóxicos. Así que veamos el elefante; no sólo la trompa mientras cada vez que sale un estudio se intentaneutralizar con la “tranquilizadora” coletilla de que “se necesita más investigación que lo corrobore”. ¿Por qué ese miedo a hablar claro?. La vida de las personas con sensibilidad química va pasando, mientras los demás se lo piensan.¿Saben ustedes lo que es saber, que si mañana se dejaran de fabricar tóxicos, se limitara lo sintético a lo realmente imprescindible y se regenerara el planeta… nosotros, los enfermos de sensibilidad química, podríamos salir de nuestro encierro, dejar de tener crisis, y una vez libres de nuestra carga tóxica corporal, disfrutar de la vida?.

La triste realidad, es que nuestra vida y nuestra mejoría, no depende en gran parte de nosotros, sino de ustedes, los que están sanos aún. También de ustedes depende, su propia vida, la de su entorno, y la del planeta. Es por ello, que necesitamos que seconciencien.

En este sentido, la creación de la Asociación Alicantina para el Estudio de las Intolerancias Alimentarias y Ambientales, es motivo de alegría para todos. Significa un paso adelante importante y valiente de médicos y profesionales sanitarios; que además cuentan de partida, con muy buenos apoyos. Espero que todos deis guerra.

Un saludo y gracias por su atención,
María José Moya Villén
Sensibilidad química múltiple grave
Colaboradora en diferentes medios
Autora de Mi Estrella de Mar espacio pionero en SQM

NOTAS A PIE DE PÁGINA DE LA CONFERENCIA
-1- Algunas investigaciones de calidad sobre SQM.- http://mi-estrella-de-mar.blogspot.com/p/investigacion-medica.html
-2- Principio de precaución.- “Respalda la adopción de medidas protectoras cuando no existe certeza científica de las consecuencias para el medio ambiente de una acción determinada”. Resolución del Consejo Europeo(diciembre 2000. Niza). Fuente: Wikipedia.


Científicos españoles explican por qué algunos contaminantes pueden favorecer la obesidad

29/02/2012 | lainformacion.com

Investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red- Fisiopatología de la
Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) aseguran que la contaminación ambiental puede predisponer a padecer obesidad y otras patologías derivadas del sobrepeso como la diabetes tipo 2, gracias al papel que juegan algunas sustancias tóxicas, llamadas químicos disruptores endocrinos, en la alteración del sistema endocrino.
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Investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red- Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) aseguran que la contaminación ambiental puede predisponer a padecer obesidad y otras patologías derivadas del sobrepeso como la diabetes tipo 2, gracias al papel que juegan algunas sustancias tóxicas, llamadas químicos disruptores endocrinos, en la alteración del sistema endocrino.




MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red- Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) aseguran que la contaminación ambiental puede predisponer a padecer obesidad y otras patologías derivadas del sobrepeso como la diabetes tipo 2, gracias al papel que juegan algunas sustancias tóxicas, llamadas químicos disruptores endocrinos, en la alteración del sistema endocrino.

Estos compuestos químicos están presentes en los alimentos y en multitud de productos de uso cotidiano (como perfumes, plásticos, cosméticos o champús) y, al interaccionar con el sistema endocrino, hacen que el organismo acumule grasa y no músculo.

La mayoría de estos compuestos químicos que, al ser solubles en las grasas, se acumulan en ellas con mayor facilidad y pertenecen al grupo de los contaminantes orgánicos persistentes (COPs), son productos sintéticos --mayoritariamente pesticidas e insecticidas-- de baja biodegradabilidad, que se mantienen durante mucho tiempo en el ambiente y se acumulan en la cadena alimenticia.

"De su enorme persistencia nos da una buena idea que todavía hoy detectemos DDT en el 88 por ciento de la población general, cuando este pesticida se prohibió hacia 1975", explica el investigador del CIBERobn y presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), Javier Salvador.

La exposición de los seres vivos a los disruptores endocrinos es universal, ya que se encuentran repartidos por todo el mundo como consecuencia de un empleo generalizado, sobre todo en la producción agrícola y en la pesca, a través de los vertidos de aguas residuales.

Además, estos compuestos acumulados en la grasa son transmitidos a la descendencia a través de la madre durante la gestación y después en la lactancia.

Los científicos creen que estos tóxicos también aumentan el riesgo de dos trastornos muy relacionados con la obesidad, como el síndrome metabólico y la resistencia a la insulina.

Según explica el doctor Salvador, "la obesidad visceral promueve la liberación de ácidos grasos libres que llegan al hígado y contribuyen a generar resistencia a la insulina, lo que favorece la diabetes". Por ello, "la exposición simultánea a varios COP puede contribuir al desarrollo de obesidad, dislipidemia y resistencia a la insulina, los precursores más comunes de la diabetes".

También hay otros estudios recientes que indican que los plásticos de policarbonato como el bisfenol A, que se utilizan sobre todo en los populares 'tuppers', podrían contribuir a generar diabetes al ser sometidos a altas temperaturas.

Asimismo, una investigación de la Universidad Miguel Hernández, de Elche, analizó a ratas embarazadas expuestas a este compuesto durante los 19 días que dura la gestación de este animal. Todas desarrollaron diabetes gestacional, mientras que las crías también acabaron siendo diabéticas a los seis meses de nacer (lo que en seres humanos equivaldría a tener unos 40 años).

LA OBESIDAD TAMBIÉN CONTAMINA

No obstante, Salvador y su equipo reconocen que entre contaminación y obesidad existe una relación bidireccional. Así, aunque hasta ahora existen numerosos estudios que sugieren que la primera predispone a la segunda, el sobrepeso, además de las múltiples enfermedadesque puede provocar, también tiene un efecto adverso sobre la conservación y sostenibilidad del medio natural.

Hay diversos estudios que así lo demuestran, como el realizado por la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y publicado en el 'International Journal of Epidemiologogy' en 2009, que reveló que cada persona obesa es responsable, en promedio, de casi una tonelada más de emisiones de dióxido de carbono por año que una persona delgada, lo que significa agregar 1.000 millones de toneladas del gas por año en una población de 1.000 millones de personas con sobrepeso.

Minimizar las emisiones de dióxido de carbono es un factor clave para desacelerar el cambio climático. Cuando se trata de la ingesta de alimentos, desplazarse en un cuerpo pesado es como conducir un coche grande que consume mucha gasolina.

Sirva como ejemplo en este sentido un estudio del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos que calculó que entre 1960 y 2002, se podían haber ahorrado el 0,7 por ciento de las emisiones de CO2 y del consumo de combustible si los pasajeros de los vehículos no fueran obesos. Traducido a números, se consumieron más de 3.700 millones de litros de gasolina a mayores por culpa del sobrepeso de los americanos en esos 42 años.
(EuropaPress)

Un estudio de la Comisión Europea allana el camino para la prohibición de los disruptores endocrinos


Los disruptores endocrinos están relacionados con cáncer de mama y testículos, graves problemas reproductivos y neurológicos, diabetes, obesidad y otras enfermedades crónicas.

La Comisión Europea ha publicado esta semana un informe que recopila el estado del conocimiento científico sobre los disruptores endocrinos (EDCs en su acrónimo inglés). El informe examina cómo definir e identificar EDCs de forma que puedan ser incluidos en las categorías de sustancias químicas que deben ser prohibidas o estrictamente controladas bajo diferentes normativas europeas.

CCOO ha exigido a las Administraciones españolas que hagan suyas las recomendaciones del informe de la Comisión Europea que pide que los disruptores endocrinos sean prohibidos o estrictamente controlados y, en consecuencia, que no retrasen más la adopción de medidas para reducir la exposición a estas sustancias altamente tóxicas de los trabajadores, la población y el medio ambiente.

Los EDCs son sustancias que pueden interferir en el sistema hormonal provocando graves daños a la salud, incluyendo cáncer de mama y de testículos, daños al sistema reproductor, obesidad, diabetes, daños neurológicos y otras graves enfermedades crónicas. Los EDCs son los responsables del cambio de sexo observado en peces y moluscos de aguas contaminadas.

Los EDCs están presentes, entre otros, en plaguicidas y biocidas (Ej. piretrinas, clorpirifos), plásticos (Ej. BPA, PVC, poliestireno), resinas (resinas epoxi), cosméticos (parabenos), juguetes (ftalatos), etc. Miles de trabajadores están expuestos en sus puestos de trabajo a estas sustancias tan preocupantes y todos los ciudadanos estamos expuestos a través de los alimentos con restos de plaguicidas y del uso de los productos y artículos que los contienen.

Los disruptores endocrinos presentan características toxicológicas particulares que hacen que los sistemas de prevención y control tradicionales, en vigor en la normativa europea, sean ineficaces para evitar los daños causados por la exposición a estas sustancias. Así, los EDCs se caracterizan por actuar a dosis extremadamente bajas; por ser diferentes los efectos y su gravedad según el momento de la exposición, siendo periodos de especial vulnerabilidad el desarrollo embrionario y fetal; y por no presentar una curva lineal dosis respuesta (esto es, pueden presentar efectos dañinos a dosis muy bajas que no presentan a dosis más altas).

El informe, encargado por la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, ha sido realizado por el Profesor Andreas Kortenkamp y su equipo, científicos punteros en el estudio de la disrupción endocrina. El estudio examina el estado del conocimiento científico sobre los disruptores endocrinos y cómo la normativa existente aborda la identificación y el control de estas sustancias, así como las características particulares de los disruptores endocrinos y sus efectos dañinos para la salud humana. Se encargó con la finalidad de contribuir al desarrollo de criterios para identificar y regular los disruptores endocrinos en la normativa europea, en particular en los reglamentos de Pesticidas, Biocidas y REACH, aunque más adelante se incorporará a la normativa de cosméticos, materiales en contacto con alimentos y seguridad de juguetes. También contribuirá a la revisión de la Estrategia Comunitaria sobre Alteradores Endocrinos, publicada hace 12 años.

Pedro Linares, Secretario Confederal de Salud Laboral de CCOO ha declarado: “Este informe es una contribución muy importante al debate sobre cómo debe la Unión Europea abordar el problema de la disrupción endocrina. Hasta ahora, la normativa no ha acordado una forma de identificar sistemáticamente las sustancias químicas que poseen estas propiedades, lo que está retrasando la adopción de medidas para reducir la exposición. Esperamos que las recomendaciones de este informe sean incorporadas en la revisión de la estrategia europea sobre EDCs y en la propuesta de criterios para la identificación de EDCs que está elaborando la Comisión. También esperamos que los Ministerios de Sanidad, de Medio Ambiente y de Trabajo incluyan, cuanto antes, estas recomendaciones en la normativa y planes estatales que abordan la protección de la salud laboral, de la salud pública y del medio ambiente .
http://www.istas.net/web/abretexto.asp?idtexto=3678 

La Enfermedad del Edulcorante Artificial, un nuevo tipo de enfermedad



(NaturalNews) La Enfermedad del Edulcorante Artificial se está extendiendo por toda América, afectando a decenas de miles de consumidores, y la medicina Occidental lo llama cualquier cosa menos lo que realmente es para que los médicos puedan recetar productos farmacéuticos caros y fijar citas de “chequeo” para semanas posteriores.


Llámese dolores de cabeza recurrentes, migrañas insoportables, depresión, ansiedad, dolor muscular, artritis o zumbidos en los oídos, fatiga crónica, fibromialgia, incluso acidez, pero no hay que llamarlo por su nombre porque si no, los pacientes pueden dejar de consumir edulcorantes sintéticos y no ir más al médico.

Los síntomas pueden cambiar de un día para otro, dependiendo de cuanto edulcorante se consume y cuáles de ellos. Algunas combinaciones son especialmente tóxicas. Los consumidores pueden tener desde una migraña a vómitos o tener problemas de visión o malestar estomacal. Muchas personas experimentan enfermedades del sistema nervioso central, agujetas, tics nerviosos y reflejos anormales.http://www.holisticmed.com/aspartame/)

Todo empezó cuando Ronald Reagan llegó al poder en 1980. Inmediatamente después despidió el jefe de la FDA, bajo consejo de Donald Rumsfeld (Presidente Ejecutivo de Searle Pharmaceuticals en ese momento), y contrató al Dr. Arthur Hull Hayes, Jr., quién aprobó el uso del aspartamo. Era la década de la locura de las dietas. Rumsfeld y sus constituyentes ganaron una fortuna con el edulcorante artificial que había sido prohibido durante décadas después de pruebas de laboratorio que demostraban que era cancerígeno. Ese mismo FDA que aprobó el aspartamo, luego aprobó el uso de sucralosa en 1991 y luego el sorbitol en 2003. (http://www.huffingtonpost.com/robbi...)

El Síndrome de la Guerra del Golfo, principalmente causado por los edulcorantes artificiales

No es ninguna casualidad que una oleada de casos de fibromialgia fuera el azote de las tropas americanas durante la Guerra del Golfo. Hubo estudios que revelaron que beber bebidas con sodio con 120 grados de calor conlleva a serias repercusiones de salud. El problema se adscribió bajo el término genérico de “Síndrome de la Guerra del Golfo” pero los mismos problemas están sucediendo en las tropas de Irak y Afganistán actualmente. (http://www.militaryspot.com/resourc...)

Tampoco es ninguna casualidad que 4 de cada 5 casos de fibromialgia afectan a las mujeres que son más propensas a consumir alimentos dietéticos y bebidas dietéticas que los hombres. Casi todos los chicles y productos para el aliento están cargados con edulcorantes artificiales. (http://healthwyze.org/index.php/com...)

El dicho popular de que “no hay suficiente cantidad de edulcorante artificial en cualquier producto concreto que cause daños a la salud” es mentira, especialmente ahora en 2011 que hay edulcorantes artificiales en más del 25% de los alimentos, bebidas, chicles y golosinas disponibles. Este efecto acumulado ha creado la enfermedad de los edulcorantes artificiales y gracias a la poca o nula regulación por parte de las autoridades sobre de los agentes químicos en los alimentos, no va a desaparecer en breve plazo tampoco.

No hay droga recetable y nunca la habrá que cure los problemas que causan los edulcorantes artificiales. De hecho, más del 70% de los casos registrados de fibromialgia, depresión crónica y reflujo gástrico están causados por el consumo de agentes químicos que han sido aprobados por la FDA en los EE.UU. (http://www.foodintol.com/food_intol...)

El cáncer puede que sea el resultado lejano y a largo plazo de consumir productos químicos, pero esta enfermedad es la consecuencia a corto plazo y es muy grave. Si se mira las drogas médicas para curar estas “dolencias crónicas”, entonces se padecerán incluso más efectos secundarios de las medicinas recetadas y posiblemente sean peores que los síntomas que ya se padecen.

Las buenas noticias son que la cura de la enfermedad de los edulcorantes artificiales es absolutamente gratuita y no necesita de médicos, ni pagos de seguros y tiene cero efectos secundarios. Este es el remedio secreto de esta nueva dolencia: tira a la basura tu chicle sin azúcar y golosinas y luego todos los alimentos y bebidas que tienen etiquetas de “light” y “zero”. Lee las etiquetas que vienen con todo para que puedas eliminar los productos con edulcorantes artificiales de los productos que consumes incluyendo aspartamo, sucralosa, sorbitol, acesulfame-k, ácido aspártico y sacarina.

Como alternativa a envenenarte, prueba el Xylitol o Stevia para poder eliminar calorías o sencillamente come más verduras orgánicas. Si siguen los problemas, haz una lista de todo lo que has comido en la semana precedente y llévaselo a un médico Naturópata o Nutricionista para que lo analice. Recuerda, si estás enfermando por comer pan mohoso, no busques una droga médica para curarte, deja de comer pan mohoso.


Fuente  
http://www.viasnaturales.com/2011/12/enfermedad-de-edulcorante-artificial-un.html?spref=fb

lunes, 5 de marzo de 2012

El efecto de los compuestos tóxicos se extiende a varias generaciones


 05/03/2012


El investigador de la Washington State University de Estados Unidos, Michael Skinner, ha demostrado que una gran variedad de productos tóxicos tiene efectos negativos no sólo en animales expuestos, sino también en la descendencia de éstos.

En concreto, Skinner ha constatado que tres generaciones subsiguientes pueden verse afectadas por el daño de estos tóxicos en uno de sus antepasados.

Según el científico, cuando un animal se ve expuesto a una sustancia tóxica, las secuencias de su ADN permanecen invariables pero se modifica la forma en que los genes se activan o se desactivan. Esta modificación es hereditaria.

El presente estudio es el primero que demuestra que una gran variedad de tóxicos –entre ellos los plásticos, el pesticida DEET o la permetrina, provocan enfermedades en varias generaciones. Anteriormente, Skinner había demostrado un efecto similar producido por un un fungicida concreto .

Los resultados obtenidos abren un nuevo campo de investigación acerca de los modos de desarrollo de las enfermedades.

Más información

Yaiza Martínez

Los expertos recomiendan evitar el uso de los plaguicidas químicos



marzo 5, 2012 |


Una quincena de colectivos vecinales ha solicitado al Ayuntamiento de Santa Cruz el uso de plaguicidas biológicos en los jardines públicos. / DA

CECILIA L. BARREIRO BUSTAMANTE | SANTA CRUZ DE TENERIFE

La presentación de un escrito en el Ayuntamiento de Santa Cruz firmado por una quincena de asociaciones y colectivos de la ciudad, incluida la Plataforma Pro-Parques y Jardines, que reclaman al Gobierno municipal que se prohíba el uso de plaguicidas químicos en todo el municipio, ha provocado un gran debate sobre dichos productos. Esta iniciativa ciudadana surge tras la utilización del producto Imidacloprid en el parque García Sanabria el 11 de noviembre.

El debate, con grandes controversias, se ha visto reforzado por el uso del herbicida Glifosato en el parque Javier Fernández Quesada, en La Laguna, denunciado por la Plataforma Sí se puede debido a que, según la Directiva Europea 2009/128/CE del 21 de octubre de 2009, “el uso de plaguicidas en parques y jardines debe minimizarse o prohibirse. Cuando se utilicen deben preverse medidas adecuadas de gestión del riesgo, así como concederse prioridad a los plaguicidas de bajo riesgo y a las medidas de control biológico”.

A partir de estos hechos, se plantea si el uso de plaguicidas químicos es correcto y, por ello, DIARIO DE AVISOS ha querido consultar a expertos en la materia para saber cuánta peligrosidad representan en realidad y si se deben tomar otras medidas.




Nómina de productos

Los plaguicidas. Son sustancias químicas destinadas a matar los seres vivos considerados plagas. No son venenosos pero pueden resultar tóxicos para los seres humanos. Dentro de los plaguicidas nos podemos encontrar los insecticidas y los herbicidas.

Imidacloprid. Es un insecticida neuroactivo fabricado por Bayer. Se utiliza para el control de plagas, tratamiento de semillas y para el control de insectos, termitas y pulgas. Fue prohibido en Francia y Alemania por su peligrosidad para las abejas. Está considerado “moderadamente tóxico”por la OMS. Tiene la potencialidad de ser contaminante de aguas subterráneas y está catalogado como ”probable” carcinógeno por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos.

Glifosato. Es un herbicida que elimina hierbas y arbustos. Es un plaguicida no selectivo de amplio espectro, lo que significa que mata a las hierbas que toque. Está relacionado con posibles malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas en embriones humanos de usuarios que han estado expuestos a grandes dosis.



Según Arturo Harrison, catedrático de Toxicología, “la respuesta del dilema de plaguicida sí o plaguicida no, es el uso racional y, por supuesto, en parques públicos y en jardines no tiene sentido utilizarlos porque pueden generar problemas graves a la población. Si se utilizan, nunca deben ser organoclorados, ya que son altamente persistentes. Se podrían utilizar, en cambio, las piretrinas, al ser el eslabón menos tóxico de los plaguicidas.”

El ingeniero agrónomo Javier López aclara que actualmente es legal la utilización de productos fitosanitarios en jardines. “Pero se deben utilizar sólo cuando haga falta y no como prevención. Y además, se deben aplicar las medidas de protección adecuadas, como vallar y aislar la zona. Por otro lado -agrega-, cada vez se conocen más los efectos perjudiciales de estos productos, y por ello, la sociedad presiona para que no se utilicen sino cuando son necesarios e, incluso, la legislación también va en esta línea.”

En el otro lado de la balanza, David Galarza y Antonio Cáceres, dueños de la empresa Aceviños Jardinería, comentan que el Imidacloprid es el insecticida más efectivo. “En Santa Cruz, es la única forma de controlar las plagas. Los jabones potásicos no son tan efectivos debido a que se degradan rápido, y si alrededor hay parques y jardines que no se fumigan, las plagas voladoras se reproducen también en las zonas que están siendo tratadas con estos productos”.

Para Alberto F. Acosta, ingeniero técnico agrícola, “estos productos tienen un registro en el Ministerio de Agricultura y unos permisos para aplicarlos en parques y en jardines. De todas formas, se han utilizado en casos puntuales y no en grandes cantidades. En el mercado hay otros pesticidas más inocuos como los jabones potásicos pero no son tan eficaces. Además, conllevan mayor mano de obra porque perduran menos en las plantas”.


Hay alternativas
En el caso del Glifosato. En primer lugar, se podrían utilizar los medios mecánicos (maquinaria diseñada especialmente para ello). Luego, si estos medios no son los adecuados hay otros herbicidas que son menos peligrosos para la salud, pero que, a diferencia del Glifosato que vale unos ocho euros el litro, estos rondan los veinte.

En el caso del Imidacloprid. El tratamiento menos tóxico y más natural, es el tratamiento sólo con agua. Consiste en aplicar agua a presión en la zona cuando la plaga se está creando. Si la plaga está extendida se puede recurrir a los tratamientos con jabones potásicos o fosfóricos, no son productos tóxicos y actúan degradando la piel del insecto. También se pueden utilizar los tratamientos con plaguicidas porque no incumplen la legislación, pero se debería de intentar evitar por su contaminación. Además, sería conveniente señalizar la zona, aislarla si es necesario y tener unas medidas de precaución adecuadas.

Problemática. Existe un conflicto en el uso de los plaguicidas debido a que hay insectos capaces de volverse inmunes a las dosis de plaguicidas. Esto se debe a que poseen en su constitución genética componentes que les permiten vivir en ambientes con altas concentraciones de pesticidas. Esto se trasmite a las futuras generaciones, de tal manera que en poco tiempo, según la capacidad de reproducción de la especie, toda la población se torna inmune.

Tratamientos biológicos. Debido a la resistencia de los insectos, sería conveniente buscar una medida alternativa como el control biológico. Pero, para utilizar este método se necesita una gran investigación, que puede durar varios años. Y, por otra parte, los parques y jardines al no representar un cultivo productivo, como pueden ser las frutas o las verduras, no cuentan con tanta capacidad económica, pero, según los expertos, sería conveniente que se realizaran investigaciones públicas con el fin de encontrar un método eficaz que no tenga el problema de la resistencia de los insectos y, que a la vez, sea natural, no contaminante y que no resulte tóxico para las personas, los animales y el agua.