lunes, 6 de diciembre de 2010

EDTA, terapia de quelación, desintoxicación de metales pesados, Medicardium beneficios




¿Qué es la terapia de quelación?
La terapia de quelación es la administración de un aminoácido sintético llamado EDTA en las venas. (EDTA es una abreviatura de ácido etilendiamino tetraacético. Es comercializa bajo varios nombres, incluyendo edetato, disódico, Endrate y versenato de sodio). EDTA se utiliza con mayor frecuencia en los casos de intoxicación por metales pesados (plomo o mercurio). Eso es debido a que puede agarrarse o enlazar estos metales, creando un compuesto que puede ser excretado en la orina.
Además vinculante metales pesados, EDTA también "quelatos" (naturalmente busca y se une) de calcio, uno de los componentes de la placa aterosclerótica. A principios de 1960, esto condujo a la especulación de que el EDTA puede quitar los depósitos de calcio de acumulaciones en las arterias. La idea era que una vez que el calcio se elimina por los tratamientos regulares de EDTA, los elementos restantes de la placa se rompen y la placa que eliminarlas. El estrechamiento de las arterias se restaurará a su estado anterior.
Con base en este pensamiento, la terapia de quelación se ha propuesto para tratar la aterosclerosis ya existentes y para evitar que se formen.
Después de revisar cuidadosamente toda la literatura científica disponible sobre este asunto, la American Heart Association ha concluido que los beneficios planteados por este tipo de terapia no son científicamente demostrado. Es por eso que no recomendamos este tipo de tratamiento


¿Qué tipo de experimento científico o estudio es necesario para validar (o invalidar) la terapia de quelación?
La mejor manera de estudiar la terapia de quelación sería realizar un estudio de dos partes.
• El primer paso sería un estudio que demuestra EDTA puede quitar el calcio de la placa arterial (y que la placa. Disuelve). El estudio también debe demostrar que esto ocurre sin efectos secundarios peligrosos.
• El segundo paso sería adecuadamente los ensayos clínicos controlados en una población grande. Esto sólo se llevaría a cabo si EDTA se había probado con éxito en la reducción de la placa arterial sin efectos secundarios peligrosos.


¿Qué es un ensayo controlado bien clínico?
Un ensayo clínico controlado adecuadamente cumple con estos requisitos:
• Los pacientes o los sujetos que recibieron el tratamiento formal de acuerdo en participar, en base a información confiable que les dan a los científicos que dirigen el estudio. Los pacientes se habló de los riesgos conocidos implicados y la posible (pero no comprobados). Los participantes tienen que dar su "consentimiento informado" para participar.
• Los tratamientos son gratuitos para los pacientes o sujetos.
• El juicio está estrechamente controlados y supervisados por 1) los científicos con conocimientos que no están involucrados en el proceso, 2) representantes de la comunidad laica, 3) representantes de la comunidad religiosa, 4) los estadísticos y 5) otras personas interesadas.
• El juicio es "doble ciego". Esto significa que ni el paciente ni el médico sabe dar el tratamiento si el paciente está recibiendo EDTA o una sustancia neutra de control (placebo). Otras precauciones para garantizar la objetividad son: 1) que el médico que administra el tratamiento no puede ser la persona que registra los resultados y 2) la persona observando los resultados no se puede saber qué sustancia a una persona en observación recibida.
Cualquier estudio que no se sigue esta metodología producirá resultados en tela de juicio porque el proceso carece de garantías científicas. En consecuencia, los resultados no sería científicamente válido. Para el conocimiento de la Asociación Americana del Corazón, ningún estudio de la terapia de quelación que sigue rigurosamente la metodología científica aceptada haya sido completada


¿Cómo ayudas quelación Salud Cardiovascular
La quelación reduce las placas de calcio en las paredes arteriales. Estas placas de ateroma no se limitan a las arterias más cerca del corazón. Por el contrario, ellos están muy extendidas y pueden afectar el flujo de sangre (la liberación de oxígeno) a todas las células, tejidos, glándulas, órganos y sistemas que prestan servicio los más de 75.000 kilómetros de vasos sanguíneos en su cuerpo. Quelación llegue a cada vaso sanguíneo en el cuerpo, desde la arteria más grande a los pequeños capilares y arteriolas, la mayoría de los cuales son demasiado pequeños o demasiado profunda en el cerebro u otro órgano que se había llegado en forma segura la cirugía.
Otros beneficios científicamente documentado de la terapia de quelación con EDTA por vía intravenosa para el sistema cardiovascular son:
• Estabilización de las membranas intracelulares arterial
• Mantenimiento de la carga eléctrica de las plaquetas en la sangre, reducir la aglutinación de sangre (agregación) y la prevención de coágulos de sangre.
• Marcado mejora de casi el 100% de los 2.870 pacientes estudiados con enfermedad vascular periférica
• Normalización de la mitad de los tratados arritmias cardíacas
• Reducción de la oclusión vascular cerebral
• Mejoras en la función cognitiva en personas con déficit de memoria y concentración y mejoró la agudeza visual (cuando los problemas son causados por la obstrucción arterial)
• Mejora de la miocarditis, debido al envenenamiento por plomo.
• Reducción de los niveles de grasa en la sangre y mejora el flujo sanguíneo capilar.
• Aumento del flujo de sangre periférica en las extremidades.
• Mejora el cumplimiento de los tejidos vasculares; la descalcificación de los tejidos elásticos que resulta en mejorar la elasticidad y la resistencia.
• Mejora de la membrana de células rojas de la sangre de flexibilidad y permeabilidad al potasio
• Disminución de los niveles de presión arterial, como resultado de la excreción de cadmio de los tejidos renales, disminución de la resistencia periférica, mayor resistencia y flexibilidad de los vasos sanguíneos, disminución del espasmo vascular, y la absorción de magnesio mejora.

Programa de tratamiento para EM/SFC

Programa de Tratamiento Para SFC

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El dolor crónico


El dolor crónico afecta a la vida personal y social del paciente
El dolor es un síntoma por el que acuden al médico de familia la mayor parte de los pacientes. Y es algo que genera no solo disconfort y malestar sino una enorme preocupación en el paciente y en su entorno. Cada persona percibe el dolor de una forma más o menos intensa, pero a grandes rasgos podemos diferenciar dos tipos de dolor frecuentes, el dolor agudo y el dolor crónico. En cualquier caso, existe tratamiento y alivio para la mayoría de los casos.

El dolor es un hecho subjetivo y la mejor medida es la que puede dar el propio paciente; para ello, el médico le pide que cuantifique el dolor en una cantidad que puede estimarse del 0, que es no tener dolor, al 100 que es el máximo. Después debe caracterizar el dolor, explicar cómo es, dónde duele y desde cuándo.

Hay técnicas que intentan objetivizar el dolor; técnicas que miden la temperatura de la zona, otras que miden las estimulaciones eléctricas que derivan de la zona dolorida, otras miden el registro a nivel cerebral la sensación dolorosa. Se puede ver como personas que tienen un dolor en determinadas partes del cuerpo y se vuelve crónico, como se va modificando el mapa de su cerebro y como se va alterando, a su vez, cuando se le aplican tratamientos para irlo controlando. Hay técnicas que intentan cuantificarlo y caracterizarlo.

El dolor es una de las causas más frecuentes de consulta; una de cada 5 personas que acuden a un centro de atención primaria lo hacen por dolor. los más frecuentes son los dolores ósteoarticulares, derivados de artrosis, lumbalgias de tipo mecánico, traumatismos...; luego les siguen un grupo de dolores del tipo dolor de cabeza y otros tipos como el dolor neuropático producido por la propia alteración del sistema nervioso y después el dolor oncológico, derivado de procesos tumorales. También existe un grupo mixto llamado misceláneas, donde están la fibromialgia, el dolor crónico no definido, la odontalgia...

Cuando el dolor dura más de 3 meses, empieza a tener características propias, ya no ligadas a la lesión que lo produjo y llega a establecer un cuadro que puede considerarse una entidad patológica. Entonces el objetivo es tratar al propio dolor más que a la causa que lo provocó. El dolor crónico hace sufrir a quien lo padece y va ligado a la sensación de depresión, pobreza, de pensamientos de destrucción y afecta a la vida social y personal del paciente.

Un dolor agudo es fácil de tratar, pero el dolor crónico es más complicado. Necesita tratamiento y un enfoque multidisciplinar que impliquen terapias físicas, psicológicas y farmacológicas. Dentro de estas hay tres grandes grupos, donde están los analgésicos puros (paracetamol, opioides) que alivian el dolor; antiinflamatorios, que alivian el proceso inflamatorio que pueda acompañar al dolor y los coadyuvantes, donde están fármacos que inicialmente no se espera que sirvan para este cuadro pero que tienen importancia, puesto que controlan determinados tipos de dolor como los antiepilépticos, los moduladores del estado de ánimo y que controlan el dolor crónico de características neuropáticas.

Un parche transdérmico es una forma de administrar un medicamento a través de la piel, en el que hay un material con un fármaco diluido en él y a través del contacto directo con la piel se va absorbiendo de forma progresiva la sustancia. Se utiliza para fármacos del tipo opioides o derivados que son para dolores moderados. Con ellos, se evitan lesiones gastrointestinales.

martes, 30 de noviembre de 2010

El dolor crónico sí deja huella


[foto de la noticia]
Pedro J. Montoya

Pedro J. Montoya

Imagine una alarma de coche que se disparara cada dos por tres sin motivo; un semáforo que casi siempre estuviera en rojo; o un sistema de emergencia que avisara continuamente de que existe peligro. No sólo dejaría de ser útil sino que acabaría interfiriendo en la seguridad y sembrando el caos. Pues algo semejante sucede en el cerebro de las personas que padecen dolor crónico; los estímulos se procesan de forma diferente y lo que en principio tendría que ser un mecanismo de defensa, acaba por convertirse en un pesado lastre. Es como si la alarma permaneciera continuamente activada y saltara aunque, a priori, no exista ninguna razón para que se dispare.

¿Cómo medir el dolor? ¿Cómo procesa esta experiencia sensorial el cerebro de las personas que sufren este trastorno? ¿Funciona de manera diferente en ellas? Y tras años de padecer este síndrome ¿qué ocurre en el cerebro? ¿Tiene, por decirlo de alguna forma, efectos secundarios? ¿Qué estrategias pueden mitigarlo y mejorar su calidad de vida? El Grupo de Neurodinámica y Psicología Clínica del IUNICS (Instituto Universitario de Investigación en Ciencias de la Salud) lleva más de una década buscando respuestas a todos estos interrogantes. Al frente del equipo se encuentra Pedro J. Montoya, catedrático de Psicobiología de la UIB.

Se considera crónico un dolor que se sufre durante más de seis meses seguidos, sin que ningún tratamiento médico lo solucione. Los pacientes aquejados por este trastorno acuden a las consultas porque experimentan generalmente cansancio y dolor muscular. Se les realizan las pruebas más habituales (radiografías o análisis de sangre y orina) que no detectan problemas físicos. Pero, frente a esta aparente normalidad, los síntomas persisten y terminan alterando seriamente la vida de los afectados que acaban deprimidos, ansiosos y con problemas de memoria y concentración.

El dolor sin causa aparente: la fibromalgia

En el caso de síndromes de este tipo, como puede ser la fibromialgia (FM), esta percepción continua del estímulo doloroso acaba afectando negativamente al paciente. La prolongación en el tiempo del dolor deja huella y tiene consecuencias desde el punto de vista neurofisiológico. «Se produce una disminución en el volumen de sustancia gris en comparación con sujetos sanos. Incluso hay signos de envejecimiento prematuro», señala Montoya, y es que, 10, 20 o 30 años de dolor crónico acarrean efectos colaterales.

Su grupo de investigación se encuentra en una fase avanzada en la demostración de que el dolor crónico provoca una pequeña atrofia en determinadas regiones del cerebro, confirmada estadísticamente y con datos cuantificados a partir de las exploraciones de este órgano mediante herramientas como las resonancias magnéticas funcionales, los electroencefalogramas, las magnetoencefalografías o las técnicas de estimulación magnética transcraneal. «Hemos observado un deterioro del circuito por el que se comunica el dolor entre las diferentes partes del cerebro –llega al tálamo desde los nervios periféricos y alcanza la corteza somatosensorial, el lóbulo frontal y el parietal–;por lo que la hipótesis de que el dolor continuado acaba alterando la forma de funcionar del cerebro está cada vez más confirmada», indica Montoya.

Este grupo de investigación se ha concentrado sobre todo en el estudio de los pacientes diagnosticados con síndrome de fibromialgia. Se trata de personas con un historial largo y desesperante, que presentan un cuadro de padecimiento difuso y generalizado de dolor en diversas partes del cuerpo, indetectable a través de las pruebas médicas más comunes.

El porcentaje de población afectada, mayoritariamente mujeres, se encuentra entre los 20 y 65 años, y en bastantes casos se encuentran en conflicto con los tribunales médicos ya que no consiguen unos datos cuantificables sobre su dolor.

Diferentes estudios calculan que en España, aproximadamente, un 20% de la población en edad de trabajar padece dolor crónico lo que acarrea importantes repercusiones de salud, sociales y laborales –se estima que un paciente aquejado de esta dolencia pierde unas tres horas diarias de productividad–. «El objetivo, según explica este investigador, es entender su conducta, su forma de pensar y las estrategias que aplican para solucionar su problema».

El punto de partida de la investigación es que el funcionamiento cerebral es anómalo. Y para demostrarlo, los investigadores se sirven de dos niveles combinados de actuación: el psicológico, que consiste en administrar una amplia batería de cuestionarios que el paciente debe contestar; y el fisiológico, mediante el estudio clínico de su actividad cerebral que se compara con la de sujetos sanos.

Descripción del dolor

Así, a través de entrevistas, los investigadores exploran no sólo la duración del dolor o su frecuencia sino cómo la persona lo describe. Si usa adjetivos de tipo emocional/afectivo, como terrible u horrible –que son algunos de los epítetos más habituales en los afectados por fibromialgia– o si más bien recurre a expresiones de tipo sensorial, como hormigueos o sensación de electricidad –más comunes en los pacientes aquejados de artritis reumatoide–, por citar otro caso muy extendido.

Cerebros en estado de reposo de una persona con dolor crónico (izquierda) y de otra sana

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Cerebros en estado de reposo de una persona con dolor crónico (izquierda) y de otra sana

También estudian qué tipo de estrategias emplean los pacientes para combatirlo: si toman la iniciativa o si buscan soluciones fuera de sí mismos, por ejemplo en las creencias religiosas, ya que de este primer paso se puede extraer importante información sobre qué tipo de dolor es, cómo es percibido y qué intensidad alcanza. De todas estas indagaciones se deriva un informe de evaluación neuropsicológica del dolor y una serie de recomendaciones terapéuticas que se dirigen al médico que les ha remitido el paciente.

La otra parte del trabajo de este grupo se realiza en el laboratorio y se centra en la fisiología del paciente y en las modificaciones que el dolor crónico provoca en su actividad cerebral. Y a partir de las exploraciones del cerebro se ha observado que deja huella, confirmando que el dolor crónico altera su forma de funcionar.

En cuanto a estrategias dirigidas a cambiar el funcionamiento del cerebro se ha comprobado que la técnica de retroalimentación o neurofeedback permite entrenar al paciente a aumentar o rebajar el nivel de actividad cerebral en determinadas áreas mediante la visualización de imágenes. Las imágenes placenteras producen una disminución de la actividad vinculada a la percepción del dolor y el efecto positivo en el paciente es inmediato ya que se reduce el nivel de tensión muscular y, entrenando con esta técnica, se logra atenuar la sensación dolorosa.

Siguiendo esta línea, el grupo tiene, entre sus proyectos en marcha, uno dedicado a mejorar el tratamiento con realidad virtual para pacientes con fibromialgia. Las nuevas tecnologías son de gran ayuda, ya que para este tipo de trastornos se podrían llegar a desarrollar tratamientos on line administrados vía Internet.

La Unidad de Investigación y Diagnóstico Neuropsicológico del Dolor Crónico está involucrada en trasladar los resultados de sus estudios a la práctica clínica. Por ello, ofrecen la posibilidad de realizar una evaluación psicofisiológica del dolor crónico y proporcionar estrategias terapéuticas a los pacientes. «Si no podemos eliminar totalmente el dolor, sí podemos aportar al paciente la esperanza de mejorar su calidad de vida», concluye Montoya.

FUENTE:http://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/30/baleares/1291103683.html

ASPECTOS JUDICIALES Y CONFLICTIVIDAD RELACIONADO CON LA SQM-



lunes, 29 de noviembre de 2010

LA SENSIBILIDAD QUÍMICA AMBIENTAL Y MÚLTIPLE

Maria Dolores Vicente i Pilar Remiro, presidenta i vicepresidenta de l'Associació Catalana de Sensibilitat Química Múltiple, Ambiental i Electromagnètica, Pilar Borque, afectada i Jaume Cortés, advocat del Col.lectiu Ronda, parlen de les il.lusions, expectatives i reclamacions d'aquest col.lectiu.




jueves, 25 de noviembre de 2010

¿Qué nos pasa a los médicos? AYUDAR, AUNQUE LLORE EN EL ALMA

¿Qué nos pasa a los médicos?
AYUDAR, AUNQUE LLORE EN EL ALMA
"Tras unos años de profesión se pierden el entusiasmo del principio, el afán de servicio, y la vocación por el consuelo"

Dr. Ricardo Ricci
Es muy frecuente que los médicos no encuentren recursos propios para ayudar a sus semejantes, es usual que tras unos años de profesión hayan perdido el entusiasmo del principio, el afán de servicio, y la vocación por el consuelo. Buscando y rebuscando en sus almas no encuentran más que una oquedad de sentido, un lugar vacío y frío, del que no surge la asistencia que de ellos, esperan sus pacientes. Es moneda de todos los días, bajo el régimen del sistema de salud actual, ver a los médicos descompensados, somnolientos, quebrados. La sobresaturación de trabajo tiene mil motivos diferentes, uno de ellos, quizás el que más molesta, es elmenosprecio de la profesión médica por parte de las gerenciadoras de salud que, administradas en general por profesionales ajenos a la medicina, no alcanzan a sopesar adecuadamente la misión que algunos médicos, los de verdad, desean alcanzar.

La famosa relación costo-beneficio, obliga a que en un tiempo demasiado acotado, los médicos deban atender a cantidades de pacientes, boicoteando ellos mismos la relación médico-paciente (RMP).

Una buena RMP es una aspiración genuina, y un derecho humano de los pacientes que se sienten distinguidos, individualizados, y nominados por ella, que sienten la contención por parte del médico.

Asimismo es cierto que una buena RMP es esencial para el desempeño del médico que encuentra en ella una gratificación permanente por ver realizada su vocación. En la interacción diaria con sus pacientes tiene oportunidad de evaluar los resultados de su trabajo, y de efectuar, mediante una reflexión autocrítica, la sintonía fina de su accionar.

La optimización del vínculo fugaz, y la vez histórico entre el médico y su paciente es la forma más directa y eficaz de promover al médico y asegurarle al paciente un tratamiento digno de la persona humana. La instancia interactiva patentizada en la consulta, es el medio ambiente coloquial y conductual saludable para el paciente y para el médico y debe ser salvaguardado a todo costo.

Algunos autores sostienen, creo que con toda razón, que para exponerse a ayudar a alguien primero el médico debe encontrarse en un estado de compensación con él mismo. Este estado de compensación incluye todas las variantes bio-psico-sociales y espirituales inherentes a la persona del profesional de la salud.Según ellos la eficacia terapéutica se basa en la posibilidad de ofrecerle al paciente un marco de serenidad generado por el estado de paz y de disposición asistencial y cooperativa del médico. Me parece que la opinión de estos autores, provenientes del ámbito de la psiquiatría, es de un acierto absoluto, es el ideal. Sin embargo, lo sabemos, “lo mejor es enemigo de lo bueno”. Las cosas no se dan de ese modo en la generalidad de los casos.

Sin insistir en las condiciones socioeconómicas en las que se desarrolla la actividad del médico, deseo expresar que el estado soñado de compensación previa al momento de la consulta es una perla en un océano de inestabilidad, de incertidumbre, de necesidad y de soledad por parte de aquellos que se proponen asistentes de sus prójimos. Es posible que en ese estado no puedan hacer todo el bien que podrían, pero no me cabe duda de que hacen el bien que pueden y ayudan al otro en la medida exacta de sus potencias actuales. Los estados que condicionan al médico van desde su particular modo de disponerse a relacionarse con los otros, hasta su manera particular de ser y estar en el mundo. Quizás deberíamos preocuparnos primero y más profundamente por el ‘ser’ médicos, que por ‘hacer’ de médicos. Entre el ser y el hacer hay una relación de retroalimentación innegable. Los seres humanos podemos acceder, en nuestra intimidad, a hacernos conscientes de lo que nos pasa al respecto, y efectuar los retoques que sean necesarios para nuestro desempeño saludable en interacciones saneadas.

He conocido médicos de una parquedad digna de un guardia del palacio de Buckingham, a los que no se les mueve un músculo de la cara en su interacción con el paciente, y sin embargo son generadores de diagnósticos acertados e impecables. He conocido charlatanes diletantes, que en el medio del error y del engaño hacen bien a algunos de sus seguidores. He conocido maestros absolutamente intratables, y otros que enseñan con su sola presencia y testimonio, en medio de una sencillez y austeridad encomiable. He conocido médicos que conocen exactamente los pormenores y la letra pequeña de la organización de los sistemas de salud, y otros a los que el sistema de salud los tiene sin cuidado pues ellos mismos han construido un microambiente que les permite sobrevivir ejerciendo la medicina y ayudando al prójimo. Conozco médicos con las paredes llenas de títulos y postgrados, cursos, jornadas, simposios y congresos, que a la hora de asistir al paciente, carecen totalmente de carisma y compasión. También existen los que en un consultorio de barrio apenas cuelgan una fotocopia de su título y la gente los venera como a un padre.

Hay de todo como en botica. Lo bueno, lo malo y lo feo. De toda esa variedad de especimenes de la profesión médica, entre los cuales naturalmente me encuentro; el otro, el paciente, logra hallar aquel que considera capaz de ayudarlo en alguna contingencia de su vida.

Es posible que se logre definir y delinear teóricamente un modo óptimo de interacción para ayudar al paciente. Creo, sin embargo, que las recetas, los protocolos, los manuales de procedimientos, en este caso en particular, tienen un valor relativo. Estamos nuevamente ante la cuestión de ser o no ser. Para no sonar tan obviamente shackesperiano, es la cuestión de "ser" médicos, y "hacer" las cosas que hacen los médicos. Cada uno de nosotros puede ir haciendo una corrección en ese diálogo ser-hacer, paraproducir discursos genuinos y conductas personales lo suficientemente flexibles y efectivas, para ser volcadas en las interacciones con los pacientes. Sin esta esperanza el presente trabajo carecería por completo de valor.

Aún así podemos aseverar que en el laberinto achaparrado de la RMP hay lugar para todos. Esto no debe ser interpretado como una apología del relativismo, del “todo vale”; sino que simplemente intenta describir una realidad incontrovertible que puede ser mejorada y mucho, atendiendo a criterios reflexivos y pedagógicos de optimización en competencias relacionadas directa o indirectamente con la RMP.

En esa variedad propia del quehacer de los médicos, habitualmente se encuentra solapado, puesto a un costado, menospreciado, el dolor del propio médico, el callado lamento de su soledad. Dicen que no se puede dar lo que no se tiene, ¿será verdad?. Estoy convencido de que en líneas generales es así, mas he visto dar ánimos a sus pacientes a colegas que estaban al borde de su propio colapso. He sido testigo de la actuación de médicos acuciados por sus propios miedos dando aliento, proponiendo conductas y medicando acertadamente a pacientes portadores de estados de pánico. He visto a médicos con varios by pass en sus coronarias, tratar a pacientes que presentaban cardiopatías de diversa índole y de diversa gravedad de manera firme, acertada y segura. Es posible que uno no sepa de donde salen las fuerzas para ofrecer lo que no se tiene o lo que no se sabe que se tiene, pero cuando la vocación actúa como un imperativo, lo que no se tiene, se da. Quizás lo que decimos dar, no sea más que un devolver al paciente, de manera ordenada, lo que surge del encuentro humano de la interacción médico-paciente.

He tenido oportunidad de atender a pacientes estando yo mismo al borde del desgarro interno, poniendo en un segundo plano el propio dolor. Recuerdo una vez que iba a ver un paciente mientras lloraba solo en el auto, había sufrido una pérdida familiar irreparable, me temblaban las manos y mi cuerpo tiritaba. La paciente era una señora de 75 años que permanecía desde hace tiempo postrada en su cama a raíz de un EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). Su patología se había reagudizado, las sibilancias se escuchaban desde la puerta de su dormitorio. La consulta se desarrolló dentro de los márgenes habituales y al despedirme la señora me espetó: “gracias por darme ánimos, ahora me quedo un poco más tranquila”. Y de nuevo a llorar en el auto.

La mía es una anécdota sentida pues me recuerda mi propio estado en ese momento, sin embargo he visto a algunos de mis colegas desarrollar hazañas en medio de su propia penuria.

“El médico siempre debe estar dispuesto”. Es una máxima demasiado exigente a la que algunos médicos hacemos caso cayendo presas de nuestra propia e ilusoria omnipotencia. Nuestra vida recorre esos carriles con cierta frecuencia. Ni el médico es omnipotente, ni debe estar siempre dispuesto. Pero... ¿No es tranquilizador
para algún paciente anónimo que vive su enfermedad en la que el tiempo no pasa, en la que el dolor mengua su persona hasta casi anonadarla, tener en el puño de su mano el número de teléfono de alguien que se propone, como siempre disponible, a correr en su ayuda?

Cuando alguien se retira del consultorio llevando en su mano la receta para tratar la angina de su niño y prevé una noche de fiebres y baños templados, y escucha de su médico las palabras: “cualquier cosa me llama, sea la hora que sea”, necesariamente se produce el alivio. Ya la fiebre no será la misma fiebre, ni el desvelo el mismo desvelo.

Lo escrito suena al más recalcitrante romanticismo, y ciertamente lo es. Juzgo que no está de más dar una pincelada épica a tanta cotidianeidad rutinaria. Es cierto también, que los médicos no siempre estamos dispuestos a escuchar las penas ajenas, nos basta con las propias. Aún así, y quizás por esa misma causa, la jerarquía del servicio prestado -no siempre el óptimo-, es agradecido por el paciente en grado sumo.

La comunidad médico-paciente se edifica más solidamente en la realidad de que el dolor no es tu dolor, es nuestro dolor, tu necesidad no es tu necesidad, es la nuestra. El paciente percibe este matiz, y la labor del médico se ve sostenida, y engrandecida con la colaboración incondicionada del paciente perspicaz.


Fuente: Intramed (6/09/10)

El negocio de la psiquiatría y los psicotrópicos 2



Las ventas de estos productos representan para la APA un ingreso directo de unos 80 millones de dólares por publicación, pero ésta suma es solo un porcentaje de lo que se deriva de los manuales. El DSM y el ICD se anuncia como herramienta de diagnóstico, no solo para el tratamiento de individuos, si no que ahora para pelear la custodia de los hijos, en casos de discriminación basados en supuestas incapacidades psiquiátricas, en testimonios en los tribunales, en la educación y más. Y con cada publicación aparecen nuevos y fresquitos trastornos al gusto, con bases ni lejanamente científicas, de hecho en las últimas publicaciones cada trastorno se agregó al DSM mediante una votación de psiquiatras, donde la pregunta básicamente era: Si usted cree que esto es un trastorno, levante la mano. Y los diagnósticos son tan ridículos como inútiles, ¿Qué me dice del trastorno de articulación del habla? ¿O del trastorno de ortografía?, ¿O del de expresión escrita, intoxicación o retiro de cafeína, o el trastorno de rivalidad entre hermanos? ¿O el novedoso problema de fase de vida? Según la psiquiatría cualquier fase sentimental, humana y normal hasta ahora, es una enfermedad, incluso si usted no cree que está enfermo sufre de negación.

El Dr. Sydney Walker III, neurólogo, psiquiatra y autor de Una Dosis de Cordura dice que el DSM ha conducido a la administración innecesaria de drogas a millones de pacientes, que se habrían podido diagnosticar, tratar y curar sin el uso de medicamentos tóxicos y potencialmente letales. Mientras a miles de niños de todo el mundo se les receta ritalín o ritalina, y a los adultos antidepresivos.

Recordemos el documental de Michael Moore, Bowling for Columbine, donde dos muchachos mataron a doce estudiantes y un maestro de su colegio. La revista Insight del Washington Times expresó en un artículo llamado Armas y dosis, en junio de 1999, Aunque alarmados por los extraños ataques en las escuelas, pocos norteamericanos han notado cuántos de éstos asesinos están entre los 6 millones de niños que toman drogas psicotrópicas En este horrible suceso Harris, uno de los asesinos, tomaba Luvox, un antidepresivo con efectos secundarios que incluyen manías, irritabilidad, agresión y hostilidad.

Pero éste no es el único caso, TJ Soloman, de 15 años del Colegio Heritage, en Georgia, era tratado con Ritalín, el 20 de Mayo de 1999 abrió fuego contra sus compañeros de clase, hiriendo a seis. El 22 de mayo de 1998, Kip Kinkel de 14 años, disparó contra sus padres matándolos y luego disparó el arma en su Colegio en Sprigfield, Oregon. Donde dejó dos muertos y 22 heridos; se informó que tomaba Prozac y Ritalín y había asistido a unas clases para controlar el enojo. Por desgracia son tantos, los casos de niños matando y suicidándose que podría escribir un libro. Y a pesar de que lo nieguen, los psiquiatras conocen bien la conexión entre las drogas psiquiátricas y la violencia y el suicidio.

Para esta ciencia, el ser humano es un simple animal que responde a impulsos, colocando a la persona en una posición irresponsable ante sus propios actos, sin moral u espiritualidad, por lo tanto para ser controlada necesita de tratamientos que lo y lo alejan cada vez más de la posibilidad de encontrar bienestar para sí misma y para quienes lo rodean.

No niego que existan enfermedades mentales, y que en diferentes etapas de nuestra vida podemos estar mentalmente inestables, pero claramente las soluciones son irracionales y violentas, no hay curación de enfermos, hay sanos que son enfermados.

El negocio de la psiquiatría y los psicotrópicos 1



En estos tiempos en que nos quejamos de una sociedad en decadencia, de una sociedad enferma llena de crímenes, injusticias, suicidios, drogas, abuso y corrupción, existen miles de teorías sobre las posibles causas de estos males sociales, y son tan variadas como maléficas. Sin embargo las peores causas, y sin duda las más peligrosas son las que no conocemos o son lo suficientemente enmascaradas para controlar a una sociedad engañada.

Éste es el caso de la psiquiatría, y la industria farmacéutica asociada. Extorsión en nombre de la salud mental, un fraude gigantesco a base de mentiras y engaños cuyo costo real no se traduce sólo en los millones de dólares gastados, si no en vidas humanas.

Las drogas psicoactivas.

Para millones de personas, las drogas son uno de los problemas más graves que afectan a nuestra sociedad, sin embargo hemos pasado por alto que las drogas ilícitas representan solo un porcentaje pequeño de la cantidad total que se consumen. En la actualidad las drogas psiquiátricas no solo se usan en nuestras escuelas, hospitales, centros de rehabilitación y prisiones, si no que son utilizadas por las personas para manejar cualquier clase de males: para perder peso, para mejorar la confianza, para el insomnio, para los problemas con las matemáticas, de escritura o la concentración, hasta para la ansiedad. Y aunque son legales y a menudo reciben el nombre de medicamentos, sus efectos son más peligrosos de lo que se cree.

Las drogas psiquiátricas alteran el estado de ánimo, y no solo son capaces de alterar las formas en que una persona actúa, siente y piensa, sino además pueden alterar lo que ve. El problema con las drogas psiquiátricas es que únicamente inhiben los síntomas, mismos que se presentan de nuevo después de pasado el efecto. Al igual que las drogas ilícitas sólo proporcionan a la persona un escape temporal de sus problemas. Igualmente tienen numerosos efectos secundarios, como espasmos, gesticulaciones, inquietud severa, delirios y reacciones maniacas, ataques de apoplejía, disfunciones sexuales, confusión, mala concentración, problemas de memoria, sentimientos de pánico, alucinaciones, pesadillas, pensamientos suicidas y hostilidad. Como si todo esto fuera poco este tipo de drogas son adictivas y los síndromes de abstinencia pueden llegar a ser mucho más graves que los de una droga ilícita.

En junio del 2001, en un artículo del Washington Post se expresó que mientras que por tradición se manufacturan nuevas drogas para los trastornos existentes, en el caso de la psiquiatría el negocio es encontrar nuevos trastornos para las drogas que ya existen.

De esta forma volvemos al tema del fraude, y como lo expresa la CCDH, si de fraudes se trata, tal vez el mayor logro de la psiquiatría sea el Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos Mentales (DSM) publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), y el Catálogo Internacional de Enfermedades, Sección de trastornos mentales (ICD).
Continúa...