viernes, 7 de enero de 2011

15 ingredientes tóxicos habituales en los productos de tocador


Cuando nos aseamos y nos aplicamos cremas suavizantes para cuidar nuestra piel, puede que precisamente estemos haciendo lo contrario. Numerosos productos de tocador contienen sustancias que pueden hacernos más daño que bien. Hacemos un repaso de ellas.

1. Las fragancias sintéticas a menudo contienen ftalatos (phthalates), unos productos químicos comúnmente usados para estabilizar aromas y hacer más flexible el plástico. Son perturbadores endocrinos que imitan a las hormonas y pueden alterar el desarrollo genital. Conviene evitar los productos que incluyen fragancias en la lista de ingredientes, salvo que sean derivadas de aceites esenciales, o buscar una etiqueta libre de ftalatos.

2. Parabenos, la sustancia ubicua en el cuidado de la piel, está en todos los productos convencionales porque ayuda a preservar otros ingredientes y a alargar la vida útil del producto. Sin embargo, estos químicos antimicrobianos también provocan trastornos hormonales.

3. Ureas, conocidas formalmente como diazolidinil urea, la urea imidazolidinil, hidantoína DMDM o hidroximetil-glicinato de sodio, son los conservantesque tienen el potencial de liberar formaldehído en cantidades muy pequeñas, y son una causa primaria de ladermatitis de contacto.

4. 1,4-dioxano, un químico cancerígeno, se crea cuando los ingredientes se procesan con el óxido de etileno que es un derivado del petróleo. Entre los compuestos más comunes están el lauril sulfato de sodio y el glicol de polietileno (a menudo aparece como PEG). Para evitarlo, hay que desechar aquellos productos con los siguientes ingredientes:MYRETH, oleth, laureth, Ceteareth (o cualquier otro-ETH), PEG, polietileno, glicol de polietileno, polioxietileno, u oxynol.

5. Productos petroquímicos derivados del petróleo. Ingredientes a base de petróleo como la vaselina, aceite mineral y parafina (derivadas de fuentes no renovables) forman una barrera cuando se aplica sobre la piel que no le permite respirar y puede obstruir los poros.

6. MEA / DEA / TEA son "aminas" (compuestos de amoníaco) y pueden formar nitrosaminas perjudiciales cuando entran en contacto con nitratos. Se utilizan como agentes espumantes, estabilizadores de síntesis y para ajustar el pH de los cosméticos. Pueden causar reacciones alérgicas, irritación de los ojos y sequedad de la piel y el cabello.

7. Los sulfatos como laurilsulfato de sodio son detergentes fuertes que proporcionan consistencia a los productos de limpieza, jabones y champús. A menudo derivados del petróleo, los sulfatos también pueden proceder del coco y otros aceites vegetales que podrían estar contaminados con pesticidas. Los sulfatos pueden causar irritación de los ojos y erupciones de la piel.

8. Protectores solares químicos, tales como la oxibenzona y el octilmetoxicinamato, se ha demostrado que alteran la actividad endocrina. El dióxido de titanio y el óxido de zinc son alternativas más seguras.

9. Quats, como el cloruro de benzalconio, cloruro de steardimonium, el bromuro de cetrimonio, y cloruro de cetrimonio, dan una carga positiva a los acondicionadores para evitar la estática. Son necesarios para que los acondicionadores hagan su papel, pero sólo deberíamos permitir los quats más suaves en nuestra belleza: hydroxypropyltrimonium cloruro de guar, oligosacáridos hydroxypropyltrimonium, y SugaQuats.

10. Compuestos antibacterianos, tales como triclosan y chlorphenesin, no se descomponen en el medio ambiente y pueden contribuir a la resistencia bacteriana.

11. Los polímeros sintéticos, como el poliacrilato de sodio y carbómero, provienen de petróleo y dan viscosidad a los productos de cuidado de la piel. Son muy elaborados y su fabricación genera subproductos tóxicos.

12. Los colores sintéticos están hechos de alquitrán de hulla. Contienen sales de metales pesados que pueden depositar toxinas en la piel, generar sensibilidad e irritación cutánea. Los estudios en animales han demostrado que la casi totalidad de ellos son cancerígenos. Aparecen etiquetados como FD&C o D&C, seguidos por un color y un número.

13. Quelantes, como EDTA disódico y tetradisodium EDTA, se utilizan en productos de cuidado personal para eliminar las impurezas de materias primas de baja calidad. No es fácil su biodegradación en el medio ambiente.

14. Nanos. La nueva tecnología sin resultados concluyentes en los estudios pero potencialmente peligrosa. La investigación sugiere que cuando las minúsculas nano partículas penetran en la piel, pueden causar daño celular.

15. Pruebas con animales: detrás de muchos ingredientes cosméticos hay una historia triste de crueldad con los animales. Para acabar con ello, el Centro Europeo para la Validación de Métodos Alternativos (CEVMA), que forma parte del Centro Común de Investigación (CCI) de la Comisión Europea, y sus homólogos en los Estados Unidos (ICCVAM), Japón (JACVAM) y Canadá (Environmental Health Science and Research Bureau) firmaron en abril de 2009 un acuerdo de cooperación para impulsar la expansión por todo el mundo de alternativas científicamente probadas a los métodos de ensayo con animales.

Fuente: Portal del Medioambiente

FUENTE: http://www.asquifyde.es/noticia-detalle.aspx?noticia=954

ENFERMEDAD, DOLOR, SEXO... ¿PROBLEMAS DE PAREJA?

YO PIENSO QUE SOBRETODO EL PROBLEMA SE PRODUCE CUANDO UNO DE LOS DOS TIENE GANAS Y EL OTRO NO, POR EL MOTIVO QUE SEA. A VECES NO ES EL MIEDO AL DOLOR, NO ES EL CANSANCIO, NO ES LA FALTA DE TIEMPO... ES SIMPLEMENTE QUE TU CUERPO HA CAMBIADO Y LAS HORMONAS TAMBIEN Y TE VAS DANDO CUENTA QUE EL SEXO QUE ERA EL CENTRO DE TU VIDA EN LA JUVENTUD HA DADO PASO A OTRAS SENSACIONES IGUALMENTE PLACENTERAS... SI EL AMOR SE BASARA UNICAMENTE EN LAS RELACIONES SEXUALES, CUANDO ESTAS FALLAN (POR ENFERMEDAD, ACCIDENTE...) SE TERMINARIA EL AMOR Y CON ELLO LA VIDA EN COMUN DE LA PAREJA.

EL SEXO ES ALGO GRANDIOSO... PERO NO ES LO UNICO QUE UNE A LA PAREJA. HAY QUE SABER DISFRUTAR DE LA VIDA EN COMUN, DE LA CONFIANZA, DE LOS BESOS Y ABRAZOS QUE NO SON PROLOGO DE NADA, DE LA COMPLICIDAD, DE LOS RECUERDOS COMUNES, DE LAS CARICIAS, DEL SILENCIO COMPARTIDO, DEL ROCE DE LOS CUERPOS, DE LAS ALEGRIAS Y DE LAS PENAS ¿POR QUE NO? Y DEL SEXO COMO DE UNA COSA NI MAS NI MENOS IMPORTANTES QUE LAS DEMAS...

SI LA VIDA DE PAREJA SOLO SE SUSTENTA CON UNA SOLA COSA... CUANDO ESTA FALLE YA NO HABRA NADA EN COMUN POR QUE LUCHAR PARA MANTENER UNA RELACION.

QUIZAS HAY MUCHA GENTE JOVEN QUE NO ENTIENDA MI FORMA DE PENSAR PUES DURANTE MUUUUUCHOOSSSSS AÑOS MI VIDA TAMBIEN GIRABA EN TORNO AL SEXO Y PENSABA QUE NO PODRIA HABER AMOR SIN SEXO, AHORA ME DOY CUENTA QUE EL SEXO ES ALGO MAS DE LA VIDA, IGUAL DE IMPORTANTE QUE PASEAR COGIDOS DE LA MANO, O DEJARTE LLEVAR POR TU PAREJA AL RITMO DE UNA MUSICA SUAVE Y NOTANDO SU CUERPO JUNTO AL TUYO, SINTIENDO SU CALOR CON TU CALOR, SU ENERGIA CON TU ENERGIA..., Y SI LUEGO HAY SEXO... PUES BIENVENIDO SEA

Nuestra contaminación interna

Entrevista con Miquel Porta Serra en torno a Nuestra contaminación interna
(año 2009)

“[…] Las causas de nuestra impregnación corporal por compuestos tóxicos persistentes son socioambientales, la naturaleza de la contaminación es en gran medida socioecológica..."

Salvador López Arnal | Para Kaos en la Red
FUENTE: www.kaosenlared.net/noticia/entrevista-miquel-porta-serra-torno-nuestra-contaminacion-interna


Miquel Porta Serra es doctor en Medicina, catedrático de Salud Pública de la Universidades Autónoma de Barcelona y de Carolina del Norte, e investigador del IMIM. Entre sus publicaciones, además de sus numerosos artículos en prestigiosas revistas científicas internacionales, cabe destacar sus artículos en El País, Claves, Daphnia y WorldWatch.

--Vuestra última publicación, la que muy recientemente has editado junto a Elisa Puigdomènech y Ferran Ballester, lleva por título: Nuestra contaminación interna. Concentraciones de compuestos tóxicos persistentes en la población española. ¿Contaminación interna? ¿Qué tipo de contaminación es ésa?

**Se refiere a la acumulación en el organismo humano de contaminantes químicos, a la impregnación corporal de plaguicidas y residuos industriales como los PCB (policlorobifenilos) o las dioxinas. Sustancias cuyas concentraciones van aumentando en nuestros cuerpos a medida que crecemos, pues los organismos vivos no las podemos excretar. En nuestros estudios de investigación medimos estos contaminantes en sangre, grasa corporal, en las placentas...

--¿A quienes va dirigido principalmente vuestro libro? ¿A los profesionales de la salud y del medio ambiente?

**Esta es mi apuesta: va dirigido a toda ciudadana interesada, y lo digo así no porque excluya a los varones (para nada), sino porque las mujeres suelen ser más maduras que los hombres en estos temas. En apariencia puede interesar más a los profesionales de la salud, el medio ambiente y las otras ciencias de la vida y la sociedad (desde la educación, la alimentación y la sociología hasta el derecho, la química y la ingeniería ambientales). Pero elegí adrede una editorial “laica”, no una editorial de medicina, pues quiero salir de los círculos técnicos, ir más allá de los “iniciados” y expertos en contaminación. Conozco a mucha gente cuya profesión no es científica o médica y que está mucho mejor informada y concienciada que la mayoría de médicos, salubristas o químicos. Me refiero a que tienen mucho interés, conocimiento y criterio sobre las relaciones entre medio ambiente y salud pública.

--¿De qué concentraciones de compuestos tóxicos persistentes en la población española habláis? ¿Cómo se producen esas concentraciones? Previamente incluso si me permites, ¿podrías definir la noción de “compuestos tóxicos persistentes” (CTP)?

**Fundamentalmente, son plaguicidas y residuos industriales que contienen átomos de cloro, lo que hace que se disuelvan muy bien en las grasas. Los CTP que detectamos en más del 85% de la población general sana de Cataluña son el DDT y su principal producto de degradación, el DDE, ciertos PCB (como los congéneres 118, 138, 153 y 180), el HCB (hexaclorobenceno, un herbicida) y el β-HCH (un “hermano” del lindano).

--¿Esta contaminación representa un importante reto para la salud pública española? ¿Somos conscientes de su peligrosidad? ¿Por qué?

**En el libro invitamos a reflexionar sobre hipótesis como ésta: “Es probable que la distribución poblacional de algunos CTP explique una parte relevante de la carga social que hoy suponen algunas de las enfermedades y transtornos más prevalentes”. Entre ellos, infertilidad, malformaciones congénitas, problemas de aprendizaje y desarrollo neuroconductual, obesidad, diabetes, varios cánceres, Alzheimer, Parkinson... La conciencia sobre esos riesgos es nítida en amplias minorías en todo el mundo, también en España. Aunque, ciertamente, el conocimiento sobre los efectos adversos de los CTP está empapado de incertidumbres, no puede ser de otro modo.

--Permíteme que insista en este punto. ¿Estás diciendo entonces que entre las múltiples causas de estas enfermedades que citas –diabetes, cánceres, Alzheimer, Parkinson- los CTP son un factor a tener muy en cuenta y que, por tanto, representan –o deberían representar- un asunto importante para la salud pública en nuestro país (y en otros países)?

**Sí, desde luego.

--¿Crees que, digamos, nuevas enfermedades como el síndrome de fatiga crónica o la fibromialgia están relacionadas con estos contaminantes?

**Es posible, pero estudios serios todavía hay muy pocos.

--¿Poseemos suficientes conocimientos científicos sobre los efectos nocivos de estas sustancias –pienso en plaguicidas o residuos industriales- sobre la salud humana?

**“Suficientes”, no sé... ¿Qué es “suficiente”? No soy quién debe decirlo: somos todos quienes debemos decirlo, no sólo los investigadores. Pero existen muchos conocimientos... El libro entero es una invitación a que pensemos sobre ello. Y en el epílogo, entre citas de Sabina, Celaya, Riechmann y El Roto, insisto en que los significados y las implicaciones culturales y sociales de los hallazgos no se desprenden jamás automáticamente de los estudios clínicos, epidemiológicos y ambientales.

--¿Y por qué? ¿Por qué los significados e implicaciones culturales no son meros corolarios de esos estudios? ¿Qué más hace falta para extraer esas conclusiones?

**¿No es obvio el por qué? Pues porque hablamos de placentas contaminadas, de amamantar, de vejez, de cáncer... de nuestros cuerpos, de “poblaciones”... de cuando la enfermedad nos golpea con dureza e inexplicablemente... Hablamos de residuos, plásticos, comida... de impuestos, inspecciones, precios, comodidad... Porque las implicaciones emocionales, económicas o políticas son múltiples. Igual que lo son las causas y las posibles soluciones de la contaminación por CTP.

--Esta concentración de la que estamos hablando, ¿es homogénea en España o está desigualmente repartida por nuestro territorio?

**Existen grandes diferencias entre unas personas y otras. En la población general de Cataluña, por ejemplo, la concentración máxima del DDE es 7.838,21 ng/g y la mínima, 1,02 ng/g. O sea, una persona tiene concentraciones que son 7.684 veces superiores a las de otra. En el libro hemos seleccionado figuras, representaciones gráficas de estos datos que nos parecen imágenes o “fotografías” fundamentales para reflexionar. El análisis de la distribución poblacional o social de las concentraciones de estos contaminantes tóxicos muestra que no siguen una distribución “normal”, en el sentido estadístico de la palabra (y quizá tampoco en el sentido sociocultural); al contrario, presentan una gran asimetría, es decir, existen grandes desigualdades sociales también en los niveles corporales de tóxicos ambientales.

--Y en estas desigualdades que señalas: ¿el trabajo que se desempeña, las condiciones en que se realiza, la clase social a la que se pertenece, juegan un papel importante?

**Vamos a analizarlo. Creo que los patrones no serán sencillos. En muchas personas (quizá, la mayoría) la exposición a CTP en el lugar de trabajo es de menor duración que la que tenemos a lo largo de toda la vida a través de los alimentos. Eso no significa que no debamos actuar en los lugares de trabajo cuando hay exposiciones dañinas.

--¿Es por eso por lo que en el libro habláis a menudo de la “población general”...?

**Tu pregunta guarda una relación clara con lo que acabo de decir, y es coherente. Pero no es esa la razón. Simplemente me pregunto ¿y a la población general qué organizaciones la defienden?

--Por lo demás, ¿puede la ciudadanía evitar exponerse a sus efectos?

**Las medidas individuales son limitadas, aunque ayuda evitar en la medida de lo posible la ingesta de grasas. Sin olvidar que fumar es poco coherente con preocuparse por la exposición a CTP...

**Las concentraciones de CTP observadas en un momento dado en una población adulta son el resultado de la acumulación de CTP a lo largo de prácticamente toda la vida. Ello es así, hoy en día, para los CTP que con mayor frecuencia analizamos en este libro. Esa cronicidad de la exposición y de la acumulación en el organismo debe tenerse en cuenta siempre que se valora el papel de una fuente de exposición concreta en un momento determinado.

**Claro que puede tener sentido preocuparnos por la contaminación humana que pueda causar una exposición laboral o una fuente de CTP cercana a un lugar de residencia; entre otras razones, porque esa exposición puede ser más modificable que la exposición que supone la alimentación; aunque fácil nunca es, pues esas exposiciones responden a intereses económicos muy arraigados y a veces reportan beneficios económicos y sociales nada desdeñables.

--Cuando se habla de dioxinas y de otros compuestos tóxicos se suele pensar en Tarragona y en el sureste español. ¿Por qué? ¿Son zonas especialmente castigadas o es más bien un tópico desinformado?

**Si me atengo al objeto de la entrevista –y en esta ocasión es lo que quiero hacer– te diré que apenas hay datos sobre contaminación interna en los habitantes de esas zonas. En todo caso, lo que suela pensarse me interesa poco, lo que me interesa es lo que no suele pensarse. Sin olvidar que en diversas ocasiones he dado mi apoyo a compañeros que denunciaban la evidente contaminación en esas zonas.

--¿Existen sectores de la población más vulnerables que otros ante estos compuestos contaminantes? Creo que de hecho apenas pueden ser eliminados y que la acumulación corporal aumenta paulatinamente con la edad. ¿Es así?

**No creo que sea adecuado hablar de “susceptibilidad” a los CTP, bastante se abusa ya de este equívoco concepto en medicina, a menudo por una tergiversación de ciertos conocimientos sobre genética. Sería inaceptable que los riesgos de los CTP se quisieran privatizar. Las causas de nuestra impregnación corporal por CTP son socioambientales, la naturaleza de la contaminación es en gran medida socioecológica, y su control exige de actuaciones de calado social –que son, evidentemente, de naturaleza esencialmente política y económica. Por razones culturales, ideológicas y morales hay que anticiparse a los intentos de biocomercialización de los CTP en el ámbito de la medicina privada. Cuidado con los curanderos de CTP... Y sí, tienes razón, basándonos en los resultados obtenidos en los estudios analizados en este libro podemos concluir que –aunque algunos estudios señalan una reducción de los niveles de determinados CTP a lo largo del tiempo–, a día de hoy aún nos encontramos expuestos a múltiples CTP desde los primeros momentos de vida embrionaria y hasta la muerte. La mayoría de la población, a niveles relativamente bajos; ciertas minorías, a concentraciones muy superiores. Sí, la acumulación corporal aumenta paulatinamente con la edad; no obstante, los “efectos de cohorte” están poco estudiados: puede que algunos aumentos asociados a la edad en realidad se deban a que ciertas cohortes estuvieron más expuestas.

--¿Efectos de cohorte? Puedes aclarar este concepto.

**El concepto de “cohorte de nacimiento” se refiere a la generación a la que pertenecemos, al grupo de personas que nacimos el mismo año. Por suerte, ahora muchos ya no saben lo que una “quinta”...

--¿Hay algún ejemplo a destacar en el campo internacional en este ámbito de la vigilancia?

**Aparte de Cataluña, los únicos dos países del mundo con programas gubernamentales sistemáticos de análisis de la distribución poblacional de CTP en muestras representativas son Alemania y EEUU; quien quiera una revisión de lo que hacen estos y otros países puede ver nuestro artículo en la revista “Environment International” (2008, vol. 34, págs. 546-561).

--¿Qué políticas públicas, y acaso también privadas, pueden ayudar a disminuir la exposición de las personas a estos contaminantes? Item más y acaso previo: ¿podrían ser eliminados o prohibidos esos contaminantes o debemos acostumbrarnos a vivir con esos peligros anexos a la “civilización industrial”? ¿Es este un sendero poco razonable?

**Un anhelo del libro (quizá demasiado ambicioso, pero ¿por qué no?) es ayudar a dinamizar las políticas públicas y privadas (alimentación y ganadería, riesgos químicos, residuos, energía, medio ambiente, educación, trabajo y salud laboral, medicina) que pueden disminuir la exposición de las personas a estos contaminantes y, por tanto, disminuir la carga de muerte, enfermedad y sufrimiento que actualmente contribuyen a causar.

--Tú mismo has escrito un epílogo para vuestro libro que lleva por título “Caminos por los que podríamos caminar, sin miedo, aunque a ratos preocupados, y quizá avanzar”. ¿Qué caminos son esos? ¿Podrías describirlos sucintamente?

**Como investigador científico hay cosas que no entiendo. Las observo y no las entiendo. A menudo estás solo, has hallado algo que no entiendes: tienes algo que no entiendes. (A veces eso te hace muy feliz). Entonces lo guardas en tu bolsillo como un canto rodado; puede estar ahí muchos años, en el bolsillo del tejano gastado. Tu prosigues ese viaje que se parece a los que cantaba Kavafis... Y luego, un día, en un recodo del camino encuentras un colega o una amiga, o un ciudadano desconocido: y en mi palma esta ese guijarro, por si ella aprecia en él un destello, un significado. Eso y la continuación de la historia es lo que esbozo en el epílogo...

--Se señala en el libro una de vuestras finalidades básicas: “propiciar una reflexión que debe ser culturalmente imaginativa, moralmente valiente, técnicamente innovadora y siempre respetuosa con los hechos y las incertidumbres que desvela la investigación científica”. ¿Imaginativa, valiente, innovadora, respetuosa? ¿No pretendéis, una vez más, asaltar utópicamente los cielos?

**No es una utopía, es una realidad (aunque insuficiente, claro, como todo lo humano): muchísima gente y muchas organizaciones ciudadanas están desarrollando una reflexión y una praxis que tienen esas cualidades. Incluso existen en las empresas y en sectores de las Administración

jueves, 6 de enero de 2011

La electrosensibilidad

Dentro del marco de modernidad en el que vivimos y nuestro progreso tecnológico a un ritmo vertiginoso nuestra salud ha quedado en algunos aspectos en segundo plano. Hay muchos estudios sobre la contaminación electromagnética y sus efectos en la red, en este blog mi intención es hablar más de que podemos hacer para no estar tan expuestos que discutir sobre si loscampos electromagnéticos son buenos o malos, ya que hay un montón de webs que hablan de ello. Intentare explicar mi caso sin demasiados tecnicismos y que es lo que según mi experiencia como técnico y persona electrosensible podemos hacer y debemos tener en cuenta para minimizar la exposición.
estación transformadora de 25.000 a 380/220V
Durante años he sufrido insomnio, cansancio, desorientación, dolores, sensaciones extrañas y sobre todo estrés. Aun siendo yo el afectado, me ha costado mucho vislumbrar cual era mi problema, pues los médicos (decenas de ellos) tras resonancias, radiografías, operaciones (al parecer innecesarias) y medicamentos no conseguían dar con mi problema. Cuando se les acababan las ideas algunos decían que se debía un problema psicosomático, otros decían que era orgánico aunque reconocían no saber lo que pasaba. Laelectrosensibilidad no se considera una enfermedad en España. Mi experiencia con los médicos es que les cuesta mucho decir “no lo sé” imagino que por que están siempre presionados a dar una solución y cuando no la tienen salvan la situación como pueden, mal asunto. Reumatólogos, neurólogos, otorrinos, maxilofaciales, odontólogos, fisioterapeutas, psiquiatras todos con diagnósticos diferentes lo cual me dio a pensar que ninguno daba en el clavo.
Gran parte de mi problema lo ha generado mi oficio, soy técnico en electrónica y electricidad industrial, durante años he trabajado en la industria y el mantenimiento de alta tensión. Pese a que notaba que tenia efectos me era difícil achacarlo directamente a la exposición a los campos electromagnéticos, no es como si te cae un hierro en el pie que está muy claro de dónde viene el dolor, a demás ves que aparentemente que a tus compañeros no les pasa nada y tiendes a pensar que tu problema es otro. Dentro de nuestra profesión, sobre todo los que también tocamos alta tensión, es bien sabido que los campos electromagnéticos son un potente cancerígeno y a ciertos niveles algunos efectos de la electrosensibilidad como impotencia, insomnio o depresión son estadísticamente muy significativos.

Modems GSM industriales
Una de las cosas que me hizo darme cuenta fue el teléfono móvil. Hace unos 10 años empecé a tener dolores de cabeza y la mandíbula, notaba que después de hablar un rato por el móvil me dolía más e hice una prueba. Durante una semana procure hablar siempre con el móvil a un lado de la cabeza (utilizaba el móvil bastante), después estuve una semana utilizando el móvil en otro lado de la cabeza, luego me compre un cable para el teléfono móvil y nunca me lo ponía en la cabeza, hablaba con el teléfono móvil en la mano o el bolsillo. El resultado fue que la primera semana me dolía mas el lado donde me ponía el móvil, al cambiar de lado me empezó a doler mas el otro lado de la cabeza y finalmente al utilizar el cable me bajo mucho el dolor y la sensación de aturdimiento. Se lo conté a algunas personas y un 80% más o menos me dijeron que estaba pirado (hace unos 5 años) pero hoy en día creo que el porcentaje bajaría mucho por que al estar el espectro cada vez mas saturado de emisión radiada (sobre todo estos últimos 4-5 años) cada vez hay más gente electrosensible y se oyen bastantes comentarios, supongo que fui de los primeros a causa de la altísima exposición a la que me sometía mi trabajo.
A raíz de esto, harto de encontrarme mal, empecé a tomar el tema más en serio: cambié de trabajo, tome algunas medidas como no tener nada enchufado donde duermo, cambié mi móvil que según las tablas de CNET emitía más de 1 W SAR (mas adelante explicare esto), aislé mi dormitorio, prescindí de algunos aparatos como wifi, microondas y me asegure de que las tomas de tierra estuvieran bien conectadas. El resultado ha sido bueno, duermo mejor, no estoy tan cansado y tengo la cabeza más clara aunque al salir de casa depende de donde estoy noto que el ambiente cargado. Es difícil escapar de esta sopa electromagnética, si salgo al balcón de mi casa recibo unas 15-20 señales diferentes de wifis cercanos y a escasos metros hay un monstruoso repetidor de telefonía (pero la mayor parte de radiación que me llega es de los wifis).
Línea de alta tensión que entra dentro de Sant Boi de Llobregat
Recientemente (en noviembre de 2010) un medico me hizo una resonancia porque me ha salido un bulto en la cabeza que ha resultado ser un tumor óseo en la bóveda del cráneo y también encontraron un segundo tumor en una vértebra. Según el médico no debo preocuparme demasiado por que al parecer no es maligno y tiene varios años de evolución. Probablemente este así toda la vida, por su puesto nunca sabré a ciencia cierta si estos tumores son consecuencia del electrosmog ya que vivimos en un ambiente muy toxico rodeados de químicos, comiendo pesticidas, respirando dioxinas, quizás tengo predisposición genética… pero ya que seguir mi intuición hasta el momento ha dado buen resultado he decidido mudarme en breve a un pueblo de la costa donde tengo familia y donde según he medido con los aparatos que tengo la radiación es muy baja, no hay industria cerca y es más tranquilo.

Cuando tienes un problema lo peor que puedes hacer es no hacer nada.


FIBROMIALGIA Y ORTODONCIA


La Fibromialgia (FM) es una enfermedad que afecta entre el 3 y el 5% de la población mundial está caracterizada por dolor músculo–esquelético generalizado y características similares a algunos problemas de trastornos Témporo Mandibulares, la correcta anamnesis y examen clínico facilitan su detección y la factibilidad de auxilio en el tratamiento, mediante el uso de placas blandas miorelajantes. En este trabajo fueron examinados 22 pacientes con sintomatología coincidente a la Fibromialgia, reduciéndose la muestra a 12 en los cuales se diagnosticó de la enfermedad, obteniéndose resultados positivos al uso de la placa miorelajante.

INTRODUCCION:
La Fibromialgia (FM) es una enfermedad crónica generalizada, de etiología desconocida. Los pacientes afectados presentan dolor músculo-esquelético generalizado con múltiples puntos sensibles de localización característica. Otra de las características resaltantes de la Fibromialgia es la sensación de cansancio generalizado que refieren las personas afectadas.

La Fibromialgia es una de las enfermedades de mas reciente descripción, quizás tan antigua como el mismo hombre pero que no había sido identificada como enfermedad hasta hace pocos años, siendo aun hoy día desconocida por muchos profesionales de la salud, y productora de innumerables repercusiones en la vida diaria de millones de personas en el mundo entero. Los Odontólogos y de manera mas particular los Ortodoncistas suelen atender pacientes con dolores de características similares a los presentados por los pacientes con Fibromialgia, sin embargo habitualmente hemos sido condicionados para pensar en el dolor miofascial, en los trastornos de la articulación temporomandibular, pensamos en desplazamientos o dislocación del disco articular, lujaciones, artritis, anquilosis, trastornos de oclusión, desordenes masticatorios. Numerosos autores han descritos los síntomas asociados al síndrome doloroso miofascial, pero muy pocos por no decir ninguno se ha paseado por la posibilidad de asociar estos signos y síntomas con la entidad conocida con el nombre de Fibromialgia.

SÍNTOMAS:
La Fibromialgia esta caracterizada por un dolor generalizado a nivel muscular, cansancio y entumecimiento, el cual puede estar asociado a dificultades para dormir (sueño intranquilo, entrecortado, no reparador) somnolencia diurna o sensación de pesadez de los parpados. El dolor generalizado del cuerpo data de tres o mas meses, con periodos de agudización, pueden referirse mialgias de localización imprecisa, sensación de tumefacción rigidez u hormigueo matinal en las manos, parestesia y disestesias en las manos, apretamiento dentario, sensación de cansancio en la mandíbula y los músculos asociados a la masticación, sobre todo al despertar en las mañanas. Alrededor del 50% de los pacientes con Fibromialgia presentan cefaleas o migrañas recurrentes, y en pacientes hipertensos, pueden presentarse cuadros de descompensación. Puede haber problemas gastrointestinales como síndrome de colon irritable con flatulencia, estreñimiento y/o diarreas, algunos pacientes experimentan aumento en la frecuencia de orinar, en las mujeres suele presentarse dolor en el periodo menstrual (dismenorrea), sensibilidad en la piel, resequedad en los ojos o en la boca. Todo esto está generalmente asociado a dolor en el cuello y en la parte alta de la espalda, donde comúnmente refiere el paciente que se origina. Al presionar los puntos gatillo el paciente puede referir en varios de ellos dolor.

Los trastornos Temporo–mandibulares suelen estar referidos como causantes de dolores intensos de cabeza y cara en más del 25 % de los pacientes, sin embargo algunos reportes indican que más del 90 % de los pacientes con fibromialgia presentan dolores faciales y mandibulares, generalmente asociados a los músculos y ligamentos relacionados con la articulación, mas no a la articulación propiamente dicha, la palpación por parte del odontólogo o del ortodoncista de los músculos pterigoideos suele ser una prueba bastante efectiva en estos pacientes.

Como consecuencia de todos estos factores los pacientes con FM se ven psicológicamente afectados, presentando irritabilidad, inestabilidad emocional, desordenes cognitivos como: dificultades de atención, concentración y comprensión, pérdida de la memoria, confusión mental y síntomas disociativos; algunos pacientes presentan tendencia compulsiva hacia la limpieza y orden, ansiedad, neuroticismo, hipocondriasis y depresión, características que mejoran notablemente con el tratamiento adecuado de la enfermedad.

DIAGNÓSTICO:
Aún cuando no hay pruebas específicas de comprobación de la enfermedad, lo primordial en su diagnóstico es la historia clínica del paciente, una buena anamnesis es fundamental, acompañada de un buen reconocimiento físico. El Ortodoncista debe asociar las características de la enfermedad con las características de las entidades habitualmente descritas para otras patologías de la cara y cráneo como el dolor miofacial y las patologías de la ATM, ya que muchas de ellas pueden ser comunes para todo el grupo, sin embargo el descarte de las otras características de la enfermedad permitirán al ortodoncista orientarse en el posible diagnóstico de la misma y proceder al tratamiento de la sintomatología estomatológica de la misma.

La presión digital en los llamados puntos de gatillo, realizada con fuerza (hasta 4 kg de presión digital) debe disparar el dolor en mas del 50% de los diferentes puntos en el cuerpo entero, sin embargo los de más fácil localización por el ortodoncista o por el odontólogo general son: palpación del Occipucio: bilateral en la inserción del músculo suboccipital, Cervical bajo: bilateral en la parte anterior de los espacios intertransverso . Trapecio: bilateral, en el punto medio del borde superior, Supraespinosos: bilateral, en los puntos de origen supraescapular, cerca del borde medio y Epicóndilo, en ambos brazos, a 2 cm aprox del codo en la región dorsal del antebrazo. Otros puntos que suelen estar afectados son el músculo Pterigoideo externo el cual se presenta sumamente doloroso a la palpación, los músculos masetero y temporal pueden también estar afectados, refiriendo muchos pacientes como una sensación de irritabilidad en la región de las aponeurosis de los temporales y a veces hipersensibilidad del cuero cabelludo.

TRATAMIENTO:
En la actualidad no existe un tratamiento que produzca la curación definitiva de esta enfermedad. Los pasos a seguir para un tratamiento correcto son: el diagnóstico firme, la explicación de la naturaleza de la enfermedad, la educación para evitar los factores agravantes, el tratamiento de las alteraciones psicológicas asociadas si las hay, el cambio de comportamiento, el ejercicio físico, el tratamiento con medidas locales como infiltraciones y masajes y el uso de analgésicos y otros medicamentos que aumenten la tolerancia al dolor. Tratamiento especializado de maloclusiones y malposiciones dentarias que pudieran generar trastornos de oclusión y masticación. En pocas palabras un equipo multidisciplinario bien entrenado formado por médicos y odontólogos especializados con un buen conocimiento en el manejo de la enfermedad, psicólogos, psiquiatras y fisioterapeutas

MATERIALES Y MÉTODOS
Fueron examinados 22 pacientes, quienes referían diversa sintomatología como: dolores referidos a la zona de la ATM, problemas diversos como dolor en el cuello, dolores musculares en la zona parietal, apretamiento nocturno de dientes, cansancio muscular al masticar, para tales efectos fue elaborada una serie de preguntas a las cuales los pacientes deberían responder afirmativamente o negativamente , posteriormente se les realizó una rutina de exámenes físicos y radiográficos (radiografías panorámicas, radiografías de ATM). tendientes a descartar otros tipos de problemas como: compresión de pterigoideos, puntos de gatillo, apertura y cierre, ruidos articulares. De los 22 pacientes fueron descartados 11 con problemas asociados a trastornos de la ATM, disfunción temporomandibular, trastornos asociados a artritis reumatoidea o trastornos eventuales no característicos de la Fibromialgia. De los 11 pacientes tomados como muestra para este trabajo 9 eran de sexo femenino y 2 del sexo masculino.

Entre las características comunes al grupo encontramos: Dolores frecuentes de cabeza, dolor asociado al cuello y parte alta de la espalda, trastornos de sueño (sueño intranquilo, no reparador) sensación de cansancio y somnolencia diurna, malestar físico de varios meses de duración con periodos de exacerbación.

Al examen clínico realizado todos respondieron con reacción dolorosa a la palpación de los puntos de gatillo y a la palpación intrabucal de los pterigoideos y la compresión de bucinadores y/o maseteros.

Dado el hecho de haber sido referidos al ortodoncista por dolor compatible con disfunción en la ATM y su posible asociación a trastornos de oclusión, la mayoría de estos pacientes presentaban algún grado de problemas de maloclusión o malposición dentaria, producida por apiñamiento o por ausencia de dientes..

Se procedió al diagnóstico y tratamiento ortodóncico en 7 de ellos para mejorar su función masticatoria disminuyendo así la influencia que ejercen los trastornos de oclusión sobre la ATM.

Simultáneo a esto se utilizó una placa miorelajante, tanto en los tratados ortodóncicamente como en los no tratados, la placa fue confeccionada sobre una lámina de material resilente similar al utilizado para los protectores bucales en un calibre de 0.60” se indicó el uso nocturno y en aquellos pacientes que presentaban apretamiento dentario diurno, se les recomendó el uso diurno en los periodos de mayor tensión emocional, (épocas de exámenes, períodos de trabajo excesivo como: cierre tributario, cierre de nómina etc.) el alivio de los síntomas referidos por los pacientes fue en pocos días, la mayoría refirió que a los dos días ya sentían un alivio evidente sobre todo en lo que refería a apretamiento dentario, dolores en el cuello , cráneo y cara, dolores de cabeza etc.

Los pacientes en tratamiento ortodoncico pudieron ser evaluados durante más tiempo que los no tratados, los cuales luego de las cuatro ó cinco citas, al ver disminuidos los síntomas iniciales de dolor a la masticación, dolor en el cuello etc. Se alejaron de la consulta, solo 2 de ellos regresaron posteriormente debido a que extraviaron o rompieron la placa miorelajante.

A los pacientes se les recomendó la interconsulta con un médico especialista en neurología para el estudio y tratamiento más profundo de su enfermedad, al igual se les sugirió modificar sus rutinas de vida, hacia la ejercitación corporal con ejercicios de bajo impacto.

RESULTADOS
Luego de la instalación de la placa miorelajante en los pacientes sin aparatos de ortodoncia, se observó que luego del segundo día los síntomas referidos a dolor facial, dolor articular, dolor de cabeza, dolor de cuello y parte alta de la espalda, disminuyeron sensiblemente, en los pacientes con ortodoncia, el dolor dentario y la sensación de cansancio en los músculos de la masticación disminuyó después de 4 ó 5 días.

A los quince días ambos grupos de pacientes manifestaron un franco alivio de la sintomatología inicial.

En controles posteriores a los 30 y 45 días en 10 de los pacientes los síntomas estaban estables, no hubo agudización de los procesos dolorosos, solo 2 de ellos presentaron molestias o dolores de cabeza frecuentes, coincidiendo con el extravió o rotura por perforación de la placa.

DISCUSIÓN
Los resultados de la investigación demuestran que una anamnesis adecuada puede ayudar al Odontólogo y de manera especial al Ortodoncista y al oclusionista a detectar la Fibromialgia en pacientes que habitualmente eran tratados como pacientes con disfunciones de la ATM o pacientes con diagnósticos imprecisos y sintomatología afín al dolor miofacial o a los trastornos de ATM

El uso de la placa miorelajante funciona como coadyuvante en la disminución del dolor facial, de los maxilares y de la zona cervical (cuello y espalda)

Es importante el enfoque multidisciplinario de la enfermedad tanto para su detección como para su tratamiento y el mantenimiento del paciente.

Este articulo ha sido resumido, podéis verlo entero en su fuente: http://www.actaodontologica.com

miércoles, 5 de enero de 2011

Presentaciones sobre FM y EM/SFC y síndromes sensitivos disfuncionales





Sensibilidad química y ambiental múltiple


J. Fernandez-Solà Servicio de Medicina Interna. Unidad de Fatiga Crónica. Hospital Clínic. Universidad de Barcelona. Barcelona.
y S. Nogué Xarau Unidad de Toxicología Clínica. Hospital Clínic. Universidad de Barcelona. Barcelona. España.

Actualización

• Más de un 15% de la población general presenta mecanismos de respuesta excesiva frente
a algunos estímulos químicos o ambientales. En un 5% de casos estos procesos son claramente
patológicos y superan la capacidad adaptativa del organismo, y se generan manifestaciones
cutáneas, respiratorias, digestivas y neuropsicológicas, frecuentemente crónicas y persistentes.

• La base fisiopatológica de la sensibilidad química y ambiental múltiple radica en la sensibilización a estímulos repetidos y en la pérdida de tolerancia a la respuesta biológica ante éstos. Se produce una sensibilización progresiva central corticolímbica, que mantiene la respuesta durante un cierto tiempo a pesar de cesar el estímulo.

• No debe confundirse el concepto de sensibilidad con los de alergia, inflamación, autoinmunidad o
somatización, con los que tiene semejanzas sintomáticas, pero claras diferencias patogénicas.

• Los pacientes con sensibilidad química y ambiental múltiple presentan con frecuencia comorbilidades en forma de fatiga crónica, fibromialgia, colon irritable, síndrome seco, cistitis irritativa y distimia. La presencia de estas enfermedades asociadas puede agravar la sintomatología propia de la sensibilidad.

• Su diagnóstico se basa en criterios clínicos. El cuestionario QEESI (Quick Environmental Exposure and Sensitivity Inventory) identifica agentes desencadenantes de los síntomas, y cuantifica su gravedad y las repercusiones de la sensibilidad química sobre las actividades de la vida diaria.

• No se dispone de ningún tratamiento específico para la sensibilidad química y ambiental múltiple. Es imprescindible evitar la exposición repetida a los agentes precipitantes. A pesar de ello, el cuadro puede ser crónico, persistente y reducir la calidad de vida de los pacientes.

¿Qué es la sensibilidad química y ambiental?

¿Percibe como molestos o insoportables muchos olores que antes no lo eran? ¿Ha dejado de tolerar una mínima ingesta de alcohol? ¿Se ha vuelto intolerante a los derivados lácteos o a alimentos con gluten? ¿Ha dejado de utilizar algún cosmético porque le irrita la piel? Si contesta afirmativamente a alguna de estas preguntas puede estar desarrollando un proceso de
sensibilidad o intolerancia química múltiple (SQM).

Más del 15% de la población general presenta mecanismos de respuesta excesiva frente a algunos estímulos ambientales, cuya base fisiopatológica radica en la sensibilización a estímulos repetidos y en la pérdida de tolerancia a la respuesta biológica ante éstos. En un 5% de sujetos, estos procesos de sensibilización son claramente patológicos y superan la capacidad adaptativa del organismo, y generan manifestaciones locales o sistémicas, frecuentemente crónicas y persistentes. El tipo de estímulos desencadenantes es diverso, pero predominan los agentes químicos y las radiaciones ambientales.

La medicina ha ido incorporando lentamente los conceptos de sensibilización e hipersensibilidad, para diferenciarlos de la alergia o la reacción inflamatoria clásicas. Sin embargo, las enfermedades por hipersensibilidad aún están poco configuradas conceptualmente y a menudo no se diagnostican correctamente, e incluso se confunden con otros procesos como la alergia, la autoinmunidad o los trastornos somatoformes. La nomenclatura que las define también es diversa, y se propone utilizar el término de “sensibilidad” para unificar criterios. Los agentes que la pueden inducir suelen ser químicos y ambientales.

A continuación se exponen los criterios de diagnóstico de los síndromes de sensibilidad y las principales manifestaciones patológicas que producen. Se plantean los posibles mecanismos de prevención y control de estas enfermedades claramente emergentes en nuestra sociedad.


¿Cuáles son sus bases fisiopatológicas?

La SQM es una enfermedad adquirida, con repercusión sistémica, que se define a nivel sindrómico y por criterios únicamente clínicos (tabla I). Se caracteriza por la presencia de sintomatología sistémica crónica y reproducible como respuesta a un bajo grado de exposición a múltiples agentes químicos no relacionados entre sí y que mejora o se resuelve cuando se
evita esta exposición.

La sensibilidad es una función propia de los seres vivos, a través de la cual se interrelacionan con el medio ambiente que les rodea mediante los órganos de los sentidos y otras estructuras corporales como la piel, las mucosas, el sistema digestivo, el inmunológico y el neurológico, realizando continuos intercambios de información. Los mensajes que reciben pueden ser de muy diversa índole, desde los sensoriales puros como los lumínicos, auditivos, odoríferos, gustativos y táctiles a otros más complejos, como los procedentes de la alimentación, la exposición a agentes vivos, y a productos químicos y radiaciones ambientales. Estos últimos pueden tener diversos componentes con potencial sensibilizante y que actúan de forma sincrónica y aditiva.

El mantenimiento de la integridad corporal u homeostasis es una condición necesaria para la preservación de la salud e identificación corporal propias de cada individuo, y debe adaptarse a la situación de interrelación activa con el medio que le rodea.
En la interrelación organismo-ambiente hay variables que pueden modificar este equilibrio. La tolerancia es el mecanismo por el que se equilibran la intensidad del estímulo recibido y el grado de respuesta que es capaz de generar el organismo. Por un lado, la intensidad del estímulo que llega a nuestro organismo puede ser excesiva y sobrepasar los niveles de tolerancia; tal es el caso de una sobreexposición solar en que, a pesar de las barreras y mecanismos de protección cutánea, se produce una dermatitis actínica. Por otro lado, la tolerancia del organismo no es indefinida, sino que tiene un dintel de respuesta a partir del cual claudica.

La hipersensibilidad es una alteración biológica de los mecanismos de tolerancia en la cual se supera el límite de tolerancia a estímulos para un determinado individuo, a partir del cual se genera una respuesta biológica inadecuada por exceso o por defecto .

En la base fisiopatológica de la SQM se encuentra la pérdida de tolerancia (abdicción) a la exposición a muchos productos químicos, inducida en la mayoría de casos por una exposición
tóxica única a altas dosis o reiterada a dosis bajas en personas susceptibles.
Se acompaña de fenómenos de alteración de la respuesta inmunológica y de disfunción en la neurotransmisión cerebral. Se produciría una sensibilización central corticolímbica, a partir de la cual se perpetuarían las manifestaciones de la enfermedad. La generación de los síndromes de sensibilización se debería a este conjunto de agresiones que suelen ser de baja intensidad pero mantenidas y que producen un efecto de reiteración con amplificación progresiva de la
respuesta hasta llegar a ser patológica.

TABLA I

Criterios diagnósticos de sensibilidad química y ambiental múltiple

1. Es una enfermedad de curso crónico
2. Las manifestaciones se reproducen al repetir la exposición al agente
3. Los síntomas se presentan ante exposiciones a muy baja concentración
4. Las manifestaciones de sensibilidad mejoran o desaparecen al cesar la
exposición
5. La misma respuesta se obtiene al exponerse a productos diversos, no
relacionados entre sí
6. Los síntomas afectan a varios aparatos y sistemas del organismo

Modificadosa de Bartha et al 2. Arch Environ Health. 1999; 54:147-149 .

TABLA II

Principales compuestos químicos y situaciones ambientales potencialmente sensibilizantes,
detectadas en una serie de 52 pacientes evaluados en una la Unidad de Medicina Interna y Toxicología del Hospital Clínic de Barcelona.

Agentes químicos intolerados Nº de pacientes (%)

Productos de limpieza del hogar (lejía, amoníaco, salfumán, zotal) 42 (80%)
Colonias, cremas corporales, jabón, gel de baño, cosméticos, laca y perfumería 39 (75%)
Disolventes, acetona, barnices y pinturas 26 (50%)
Ambientadores para el hogar o locales comerciales 13 (25%)
Detergentes 13 (25%)
Humo tabaco 11 (21%)
Suavizante para la ropa 11 (21%)
Humo de incendio o de la cocción de alimentos 10 (19%)
Insecticidas en spray 7 (13%)
Gasolina, asfalto 7 (13%)
Bebidas alcohólicas 5 (13%)
Betún 4 (8%)
Pegamento 4 (8%)
Tinta (periódicos y revistas) 4 (8%)

Principales intolerancias ambientales

Exposición solar 15 (29%)
Exposición a ondas eléctricas (redes o
conducciones de electricidad, electrodomésticos) 5 (10%)
Ondas magnéticas (microondas, aparatos
de electromedicina, telefonía, electroimanes) 3 (6%)
Ondas sonoras (ruido intenso o persistente) 3 (6%)
Percepción de actividad sísmica 1 (2%)


¿Cuáles son los principales agentes sensibilizantes?

A lo largo de las últimas décadas se han ido reconociendo diversos mecanismos de sensibilidad anómala ante diversos estímulos. Desde 1940 hasta la actualidad, se ha asistido a un progresivo incremento de la exposición cotidiana y ambiental a múltiples productos químicos, sobre todo a los derivados de los combustibles orgánicos (petróleo, gasolina y otros hidrocarburos), a compuestos clorados (disolventes) y también fosforados (insecticidas). Precisamente son estos últimos productos los principales agentes sensibilizantes, en este caso de tipo químico.
Además, se añade la frecuente sobreexposición ambiental a radiaciones eléctricas, campos magnéticos y de radiofrecuencia procedentes de teléfonos, radios, ordenadores, líneas de alta tensión o antenas de telefonía móvil .

En la tabla II .
se relacionan los principales compuestos químicos y situaciones de exposición ambiental que provocan sensibilidad.
El desencadenante de este síndrome puede ser la exposición única a dosis elevadas, o reiterada a uno o varios productos tóxicos (insecticidas, gases y vapores irritantes, derivados del petróleo, edificios enfermos, productos de limpieza doméstica, pinturas, disolventes, cosméticos y otros), pero no siempre se constata este antecedente.
Es frecuente que la exposición sea de tipo laboral, pero también puede ser doméstica o accidental. Los desencadenantes alimentarios también deben tenerse en cuenta, aunque son de difícil constatación.


TABLA III

Principales síntomas de sensibilidad química y ambiental en una serie de 52 pacientes evaluada en la Unidad de Medicina Interna y Toxicología del Hospital Clínic de Barcelona

Nºde pacientes (%)
Odinofagia, disgeusia, boca seca, tos seca, picor o mucosidad de garganta,
afonía o disfonía 48 (92)
Disnea, toracalgia o palpitaciones 38 (73)
Cefalea, pesadez o tensión en la cabeza, embotamiento o desorientación 22 (42)
Molestias nasales (picor, escozor, sequedad, rinorrea, estornudos) 18 (35)
Fatiga, astenia, cansancio, mialgias o debilidad 14 (27)
Mal estado general 14 (27)
Anorexia, náuseas, vómitos, dolor abdominal o disfagia 10 (19)
Molestias oculares (picor, lagrimeo, irritación, visión borrosa) 10 (19)
Ansiedad, angustia 8 (15)
Mareo, vértigo, inestabilidad 4 (8)
Distermia 3 (6)



Principales manifestaciones clínicas
Las manifestaciones clínicas de la SQM son diversas, y constituye una auténtica enfermedad sistémica

En la tabla III se relacionan las manifestaciones más frecuentes. El predominio femenino (>80%) está presente en prácticamente todas las series de pacientes descritas previamente, pero no se encuentran diferencias entre varones y mujeres respecto a los síntomas que presentan, a los productos que intoleran o a las repercusiones sobre las actividades de la vida diaria.

El inicio de los síntomas puede ser súbito o paulatino, y está provocado por la exposición a productos químicos o radiaciones a dosis bajas que previamente eran bien tolerados. Muchos pacientes aquejan ahogo al inhalar estos productos, síntomas irritativos de la piel, de las mucosas y de las vías respiratorias, cefalea, confusión mental, náuseas, diarrea, fatiga extrema, dolor osteomuscular generalizado y mal estado general que les impide continuar en ese ambiente. Al separarse del desencadente mejoran progresivamente en minutos, horas o pocos días. Estas intolerancias no corresponden a un síndrome de hiperreactividad de la vía aérea, y cuando se realizan pruebas funcionales respiratorias en personas con SQM, éstas son normales, excepto si los pacientes tienen una enfermedad respiratoria por otras causas. Estas intolerancias tampoco son de tipo alérgico, y cuando se realizan tests cutáneos o se investigan inmunoglobulinas específicas se obtienen resultados normales. Es frecuente que, de forma concomitante con la
SQM aparezcan otras comorbilidades como la fatiga crónica, la fibromialgia, la disfunción endocrina múltiple, el colon irritable, el síndrome seco de mucosas o la cistitis irritativa. Así mismo los pacientes suelen presentar labilidad emocional y sintomatología depresiva.


TABLA IV
Cuestionario QEESI (Quick Environmental Exposure and Sensitivity Inventory) de evaluación de la sensibilidad química múltiple

Escala 1. Exposición inhalatoria (rango 0-100)
Cada ítem se puntúa de 0 a 10 en función de la presencia de síntomas al
exponerse a estos productos
1. Humos procedente del tubo de escape de los coches
2. Humo del tabaco
3. Insecticidas
4. Vapores procedentes de una gasolinera
5. Pinturas o disolvente de pinturas
6. Lejía y otros limpiadores y desinfectantes domésticos
7. Perfumes y ambientadores
8. Alquitrán
9. Esmalte de uñas, quitaesmalte o laca para el pelo
10. Moqueta nueva, cortina de plástico nueva o el interior de un coche nuevo

Escala 2. Exposición no inhalatoria (rango 0-100)
Cada ítem se puntúa de 0 a 10 en función de la presencia de síntomas
1. ¿Cómo me siento al beber agua corriente del grifo?
2. ¿Cómo me siento al comer azúcar, pizza, comida grasa, leche, carne, cebolla,
ajo, alimentos cocinados en una barbacoa, comida muy especiada o con
glutamato?
3. ¿Cómo me siento si no puedo comer?
4. ¿Cómo me siento después de comer?
5. ¿Cómo me siento después de tomar café, té, coca-cola o chocolate?
6. ¿Cómo me siento si no como o bebo mi cantidad “habitual” de café, té, cocacola o chocolate?
7. ¿Cómo me siento si bebo cerveza, vino o cava?
8. ¿Cómo me siento si mi piel contacta con textil, joyas, cremas corporales o
cosméticos?
9. ¿Cómo me siento si tomo un antibiótico o un analgésico, o si me ponen una
vacuna?
10. ¿Cómo me siento si me expongo al polen de los árboles, al polvo o a la
picadura de un insecto?

Escala 3. Gravedad de los síntomas (rango 0-100)
Cada ítem se puntúa de 0 a 10 en función de la presencia de síntomas
1. Tengo problemas con mis músculos o mis articulaciones
2. Los ojos me queman o están irritados. Me cuesta respirar, tengo tos, mucha
mucosidad o infecciones respiratorias
3. El ritmo de mi corazón es irregular, tengo palpitaciones o malestar en el tórax
4. Tengo dolor de estómago, calambres en los intestinos, se me hincha la barriga,
tengo náuseas, diarrea o estreñimiento
5. Tengo problemas para pensar, me cuesta concentrarme, no recuerdo las cosas,
me desoriento, me cuesta tomar decisiones
6. Me siento nervioso, irritable, deprimido, tengo ataques de ira, he perdido la
motivación por cosas que antes me interesaban
7. Tengo problemas de equilibrio y coordinación, las piernas se me duermen, me
cuesta fijar la mirada
8. Tengo dolor de cabeza
9. Me salen erupciones en la piel, urticaria o tengo la piel muy seca
10. Tengo dolor en el bajo vientre, tengo que orinar muy frecuentemente, me urge
orinar. Si es usted mujer, ¿tiene trastornos en relación con la regla?

Escala 4. Identificación de la exposición (rango de 0-10)
Cada ítem se puntúa como 0 (no hay exposición) o 1 (hay exposición)
1. Fumo, por lo menos, una vez por semana
2. Bebo cerveza, vino, cava, whisky, ron, ginebra u otras bebidas alcohólicas, al
menos una vez por semana
3. Tomo café, cortado, café con leche, té o coca-cola, al menos una vez por
semana
4. Me pongo perfume, laca para el pelo, colonia, desodorante o after-shave, al
menos, una vez por semana
5. En mi casa o en mi lugar de trabajo, se ha realizado una fumigación con
insecticidas en los últimos 12 meses
6. En mi trabajo o en otras actividades, estoy expuesto a productos químicos,
humos, gases o vapores
7. En mi casa hay personas que fuman
8. Mi cocina funciona con gas natural, o gas butano o gas propano
9. Utilizo suavizante para la ropa de vestir o de la cama
10. Tomo, al menos una vez por semana, alguna pastilla de cortisona,
antiinflamatorio, analgésico con receta, antidepresivo, ansiolítico, hipnótico o
alguna droga

Escala 5. Impacto de la hipersensibilidad sobre las actividades de la vida
diaria (rango 0-100)
Cada ítem se puntúa de 0 a 10 en función de los cambios realizados
1. Ha hecho modificar lo que como habitualmente
2. Ha reducido mi capacidad para ir al trabajo o a la escuela
3. Me ha obligado a cambiar algunos muebles de mi casa
4. Me ha obligado a hacer cambios en la ropa que elijo para vestirme
5. Ha modificado mi capacidad para viajar a otras ciudades o conducir el coche
6. Me ha hecho cambiar la elección de mis productos de aseo personal
7. Ha reducido mi capacidad para encontrarme con otras personas en
restaurantes, iglesias u otros lugares de reunión
8. Ha modificado mis hobbys
9. Ha modificado mi relación con mi pareja o mi familia
10. Ha reducido mi capacidad para limpiar la casa, planchar u otras actividades
rutinarias


¿Cómo establecer el diagnóstico?

El diagnóstico de la SQM es clínico, es decir, se basa en una serie de síntomas que presentan los pacientes. Los primeros criterios diagnósticos de SQM se establecieron por consenso en 1989 y se modificaron en 1999, siendo y son los que se utilizan hoy en día. Actualmente están en fase de revisión por un comité internacional de expertos. No hay ninguna prueba analítica de sangre u orina, ni ninguna exploración complementaria específica que permita confirmar el diagnóstico, pero en estos pacientes deben realizarse algunas exploraciones que permitan excluir otras causas de su enfermedad.
La exploración física de personas con SQM es normal, y puede objetivar los signos irritativos de piel y mucosas en las fases agudas. Ante la falta de biomarcadores específicos, se ha desarrollado un cuestionario de autoevaluación (QEESI: [Quick Environmental Exposure and Sensitivity Inventory])

(tabla IV). Mide las intolerancias ambientales y no ambientales, las exposiciones encubiertas, la intensidad de los síntomas y el impacto de la SQM sobre la vida diaria, y que con una sensibilidad del 92% y una especificidad del 95%, puede diferenciar a los individuos sensibles de los controles. Muchos de estos pacientes se etiquetan injustamente de una enfermedad psicosomática, de un síndrome ansioso-depresivo, de absentismo laboral o de rentistas. La incredulidad por la existencia real de la enfermedad suele abarcar también a los familiares del paciente, a su entorno laboral e incluso a sus médicos de cabecera u otros especialistas. La evolución de los pacientes es crónica y persistente, les obliga a modificar las actividades de su vida diaria para no exponerse a los productos frente a los que se muestran sensibles.
La SQM es un síndrome que no pone en riesgo la vida de los pacientes, que nunca llegan a precisar ingreso hospitalario por este motivo. En caso contrario, hay que replantear si el diagnóstico es correcto o la SQM está asociada a otrosproblem as de salud independientes, como puede ser el asma bronquial o la alergia.

Actuación ante fenómenos de sensibilidad

La actuación más importante es evitar la reexposición a los agentes desencadenantes, por mínima que sea.
Al no conocerse bien las bases fisiopatológicas de este síndrome, tampoco se dispone de un tratamiento etiológico o específico. Para evitar nuevas exposiciones a productos o ambientes a los
cuales ya se sabe que son hipersensibles, es fundamental que modifiquen los hábitos de la vida diaria, con la mejora de la ventilación y aireación de sus domicilios, la evitación de ambientes húmedos, la no exposición a ambientes irritantes (gases, humos) y comiendo ecológicamente. Asimismo, se debe tratar sintomáticamente las comorbilidades que aparezcan, especialmente la fatiga crónica y la fibromialgia.
Algunas personas pueden verse obligadas a cambiar de domicilio para conseguir un medio ambiente adaptado a su estado de salud. Esfrecuent e que se requiera cambio de ambiente laboral y, en algunos casos, se pueden presentar situaciones de invalidez laboral para el puesto de trabajo previo. Es frecuente que esos pacientes requieran soporte psicológico adaptativo para afrontar el curso de la enfermedad. Se están estudiando técnicas de posible desensibilización para mejorar la tolerancia de los pacientes a los agentes desencadenantes.
La detección precoz en los circuitos de medicina laboral y de atención primaria, puede ser una buena medida para evitar la amplificación y cronificación del mecanismo de sensibilidad. La
complejidad de estas enfermedades lleva a plantear la creación de unidades específicas con aproximación multidisciplinar para optimizar su proceso diagnóstico y control evolutivo.

SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE PENA DE CÁRCEL SIN HECHO IMPUTABLE ALGUNO



María José Moya Villén


(afectada de sensibilidad química múltiple grave, colaboradora en diferentes medios, autora de “MI ESTRELLA DE MAR” espacio pionero en castellano sobre SQM)

Estimados amigos, lo primero de todo dar las gracias a Altea-SQM por invitarme a pronunciar unas palabras entre ponentes tan ilustres, en estas primeras Jornadas sobre Salud y Medio Ambiente, que la ciudad de Huelva lleva a cabo.

Lamento no poder estar presente, como quisiera, pero como afectada de sensibilidad química múltiple grave que soy, me resulta imposible trasladarme a ningún lado, y aún menos viajar.

Para que se hagan una idea, llevo prácticamente recluida en mi casa desde 2006 --excepto puntuales ocasiones--. Actualmente, el promedio de salidas que hago de mi hogar es de una vez, cada uno o dos meses. El “objetivo” es el cajero, con el fin de que la ayuda domiciliaria que tengo asignada por Asistencia Social –y que es mi enlace con el exterior-, disponga de dinero suficiente para realizar por mí las compras básicas necesarias para las semanas siguientes. Mis salidas son de apenas unos metros y planificadas para momentos en que haya poca gente por la calle.

Como pueden ver, ni la pena de cárcel más restrictiva se asemeja al enclaustramiento en que vivimos los enfermos graves y no tan graves de SQM, y sin haber hecho nada “imputable”.

Por seguir con el símil penitenciario, no “salimos al patio” para mover nuestros músculos o nos dé el aire. No podemos ver a nuestros amigos, familia o a otros “presos”. No podemos estudiar. No podemos trabajar, para ganar un dinero con el que comprar lo necesario en el Economato de nuestra prisión particular. Y no podemos adquirir o comer lo que nos plazca, o en función de lo que nos permitan nuestras economías.

Toda nuestra existencia --las 24 horas al día--, gira obligadamente --y sin posibilidad de tomar vacaciones de esta condición--, en torno a los químicos, porque cualquier producto no ecológico que aspiremos comamos, bebamos o respiremos, nos empeora notablemente.

Y a nuestra cárcel particular, se suma la fuerte y variada sintomatología diaria con la que convivimos, además de las crisis en las que caemos varias veces por semana, e incluso al día, con mareos; vértigos; migrañas; malestar general; problemas cognitivos; náuseas; fatiga extrema; dolores generalizados, y un largo etcétera que trastoca toda nuestra vida.

Pero lo duro es saber que toda esta agonía y sufrimiento diaria podría evitarse, pero NO INTERESA económicamente poner los medios para hacerlo.

Tal y como acertadamente encabeza el título de estas jornadas (Salud y Medio Ambiente), queramos o no verlo, lo cierto es que nuestra salud y la de las generaciones futuras cada vez están más relacionadas con el desenfreno químico en que vivimos. También nuestra propia genética, alterada por estos químicos. Sin embargo, los intereses económicos siguen primando sobre el ciudadano y su salud, como ustedes mismos constatan en Huelva desde hace años con su tristemente famoso Polo Químico, o nosotros en la Comunidad de Madrid con el rechazo encubierto a la Ley Anti-tabaco.

Vivimos rodeados de MILES DE QUÍMICOS SINTÉTICOS, unos supuestamente inocuos a bajas dosis de los que desconocemos sus efectos acumulativos y de interacción, y otros de los que ya sabemos de su perjuicio para la salud --como ha estudiado, entre otros, el Dr. Olea, oncólogo catedrático de la Universidad de Granada--.

Aún así, siguen coexistiendo con todos nosotros, e incluso siguen siendo considerados “imprescindibles”, entre comillas, gracias a la perseverante y eficaz labor de marketing de la Industria, durante más de un siglo --a golpe de talonario--.

Mientras, sigue creciendo el número de afectados por alteraciones inmunológicas, formas específicas de cáncer, alergias, asmas, sensibilidad química múltiple, y en general patologías derivadas de la pérdida de contacto del Ser Humano con la Naturaleza y de su brutal inmersión en el abrumador cóctel de químicos sintéticos en que vive, junto al Planeta.

En este sentido, ya la resolución del Plan de Acción Europeo sobre Medio Ambiente y Salud 2004-2010, de 2008, expresaba su preocupación por los problemas cada vez más evidentes entre salud y químicos sintéticos tóxicos, y además advertía, y cito textualmente, que: “El Parlamento Europeo (…) pide encarecidamente a la Comisión que (…) no debilite la legislación existente bajo la presión de grupos de interés o de organizaciones regionales o internacionales”.

En este contexto, la Sensibilidad Química Múltiple (enfermedad ambiental emergente crónica, invalidante, multisistémica, y que obliga al enfermo a aislarse --en los casos más severos--, para no ver agravada su salud), es la patología más clara y directamente relacionada --en cuanto a causa-efecto-- con los químicos sintéticos tóxicos.

Quizás haya sido este “apuntar con el dedo” tan directo el que haya hecho que, a día de hoy, la Organización Mundial de la Salud aún no la haya reconocido oficialmente, cuando en casos como la Gripe A se hizo en escasas semanas a pesar de las crecientes voces críticas que se levantaron al respecto...

Lo que está claro es que rechazar un problema no lo hace desaparecer, ni evita que sus afectados dejen de luchar por lo que es justo, en nuestro caso nuestro reconocimiento oficial y la creación de políticas –realmente eficaces- de prevención.

Finalmente, les rogaría que cuando salgan de estas Jornadas no nos olviden a los afectados de SQM. Muchos vivimos prácticamente encerrados de continuo, cada uno en la cárcel de su hogar, y aún así luchamos dentro de lo que los límites de nuestra salud nos permiten… pero sin la ayuda y el apoyo de ustedes (profesionales y medios de comunicación, que sí pueden salir a la calle y no tienen sus capacidades mermadas), no podremos hacernos visibles, ni ser amparados por esas instituciones que --a día de hoy--, se niegan a reconocernos oficialmente, y con ello nos cierran las puertas a nuestros derechos más básicos como enfermos.

Para acabar, dar las gracias a quienes luchan por el Planeta y por sus enfermos ambientales --desde sus profesiones o desde sus ratos de ocio--; y por lo que es justo.

También a todos, por su atención. Muchas gracias.

MI ESTRELLA DE MAR
I Jornadas "Salud y Medioambiente". Huelva. 5-6 mayo 2010

NOTA (28/12/2010): a día de hoy desde que confeccioné este texto (mayo), mi promedio de salidas a la calle se ha visto reducido a dos en los últimos seis meses. Una a finales de julio y otra el 15 de octubre, ambas por gestiones administrativas imperiosas a pocos metros de mi hogar. Desde hace unos meses me he visto obligada a gestionar con el banco la manera de no tener que salir al cajero para disponer de efectivo.

http://mi-estrella-de-mar.blogspot.com/2010/12/sqm-ponencia-mi-estrella-de-mar-huelva.html