lunes, 5 de diciembre de 2011
SQM: VIVIR EN UNA BURBUJA
TEXTO: IVÁN BENÍTEZ
Todavía sin cura, el principal "tratamiento" es evitar exponerse ante todos estos productos químicos
A veces, en un "arriesgado juego", se atreven a asomarse a la ventana para ver cómo se vive ahí fuera. Y quedan impresionadas. Les conmueve descubrir que los más afortunados están adormecidos. "Viven sin sentir", susurran desde el otro lado del cristal. "Viven paralizados por el miedo. Es trágico comprobar cómo caminan por la vida de puntillas. Atemorizados. Anestesiados. Controlados. Sin ni siquiera darse cuenta". Las palabras de Eva Caballé traspasan la ventana de cristal de su cuarto y resbalan como gotas por la fachada. Eva tiene 39 años y sufre desde hace cinco Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple, una enfermedad crónica, no reconocida por la Organización Mundial de la Salud, que supone la pérdida de tolerancia a todo tipo de compuestos químicos en dosis mínimas. Productos tan comunes como colonias, detergentes, conservantes, humos, etc, se transforman en veneno. Actualmente se calcula que se comercializan más de 100.000 compuestos químicos. Esta patología golpea directamente al sistema nervioso central, a los músculos, esqueleto, piel, mucosas, ojos y sistemas cardiovascular, respiratorio y gastrointestinal. Sus síntomas suelen ser muy diversos, dependiendo de cada persona, y se suelen solapar: dificultades respiratorias, tos, ronquera, otitis, rinitis, afonía, dolores de cabeza, fatiga, irritabilidad, pérdidas de memoria y concentración, insomnio, cambios de humor, mareos, alteraciones del ciclo menstrual, debilidad, náuseas, irritación de las mucosas, taquicardia, dolores en el pecho, palpitaciones, ansiedad, depresión dolores musculares, faltas de coordinación, dolores en las articulaciones, espasmos en el esófago, diarreas, estreñimiento, problemas de apetito, hinchazón facial, dolor de ojos, problemas gastrointestinales, dolores musculares y articulares, trastornos menstruales, vaginitis, impotencia...
El descalabro físico y psicológico es implacable. La vida se desmorona tras la soledad del cristal. Apenas hay información, y el rechazo social, que desconoce esta enfermedad, agudiza la letanía. Por este motivo, con el fin de frenar tal desastre, y recuperar los derechos más elementales como enfermos, Eva Caballé planta cara desde su blog: No fun, y se bate contra la sociedad desde el aislamiento de su habitación. Una especie de isla de la que no puede salir y en la que nadie puede entrar. "¿Hasta qué punto se debe llegar para empezar a cambiar en la sociedad?", se pregunta una y otra vez.
Aunque en España no se han llevado a cabo estudios al respecto, especialistas como Joaquim Fernández-Solá y Santiago Nogué, del Hospital Clinic de la Universidad de Barcelona, estiman, partiendo de los datos obtenidos en otros países, que los porcentajes estarían en torno a un 0, 5% o un 0, 75% de la población: entre 200.000 o 300.000 personas. Otros expertos, sin embargo, como el doctor Pablo Arnold, más moderados, estiman en torno a 100.000 o 150.000 personas, un 0,2% o un 0,3% de la población.
Profesora de hip-hop
Con 28 años de edad, Ainhoa Del Estal forma parte de este porcentaje maldito "no reconocido". La mayoría de los afectados son mujeres, casi un 80% .
A esta joven, trabajadora social en Pamplona y profesora de hip-hop en Ansoáin, le diagnosticaron Sensibilidad Química Múltiple hace un año... Su vida se resquebrajó. De llevar una vida activa, aparentemente normalizada: salía a las siete de trabajar, daba clases de baile, salía con los amigos, viajaba, bailaba, tenía todos los fines de semana ocupados, a quedarse, la mayor parte del tiempo, sola en casa con Javier, su novio. Javier Moreno -su pareja- y sus padres conforman sus únicos vínculos con el exterior. Aún y todo, los dos se muestran positivos: "Hay gente mucho más grave", sostiene ella, "desde que practico un control ambiental, puedo llevar una vida seminormal". Para Ainhoa una vida "seminormal" significa controlar cada milímetro de su vida y adaptarse a un mundo completamente envenenado.
Sin alcanzar la dimensión de la enfermedad de Eva Caballé, Ainhoa también pasa la mayor parte del tiempo encerrada en una habitación. Los dos residen en casa de los padres de Javier desde hace meses. Tienen su propia casa, la compraron no hace mucho, pero ahora la están adaptando. "El coste económico es demasiado alto", apuntan, no vale cualquier tipo de material. Por ejemplo, la madera tiene que ser sin tratar y la encimera de cristal". Reconocen que en cuanto esté lista para vivir, no debería entrar nadie para no viciar el aire.
Es en este escenario, rodeada de estanterías vacías de madera vieja que han perdido las propiedades tóxicas, vigilada muy de cerca por un purificador de 15 kilos, donde Ainhoa realmente se siente "segura". El resto del domicilio se convierte en un territorio de "arenas movedizas" inundado de productos químicos -lo habitual en un hogar-, por el que procura transitar lo más mínimo. Por eso, cuando decide girar el pomo de la puerta y tirar hacia ella, todo cambia. El pasillo, decorado con lienzos sin enmarcar pintados por la madre de Javier, se asoma amenazante. Todo cambia. Cuando Ainhoa y Javier -la enfermedad se convierte en cosa de dos -, franquean este umbral, entonces, la calma se sumerge de lleno en un mundo envenenado. Y arranca la carrera por respirar .
Antes de salir de la habitación, Ainhoa se coloca su inseparable mascarilla y por encima una bufanda. Cierran la puerta. Dentro han dejado el purificador encendido. Los dos corren por el pasillo. Salen. Javier va por delante, abriendo paso. Ainhoa llega al ascensor. Espera con las dos palmas de las manos apretando el blindaje. Cierra los ojos. Huele a lejía. No solo le afectan los olores, también los sonidos, los cambios de presión, las vibraciones y la luz. Ya en la calle, atufa a goma quemada. Así que, agarrados de la mano, se alejan a toda prisa en busca de una "burbuja" de aire. Ella sigue pertrechada. Unos metros más adelante, una vez que han alcanzado una zona verde, Javi le mira. "Aquí sí",confirma. Ainhoa rebaja la bufanda y la mascarilla, lo justo para comprobar el estado del aire, y respira pausadamente. Sonríe. Los árboles hacen de parapeto.
Los especialistas distinguen cuatro grados de severidad, que marcan diferentes niveles de incapacitación y aislamiento. Ainhoa no sabe bien en qué número está.
Ir al cine, un sueño
Ainhoa sólo ingiere alimentos ecológicos, sin trigo, y agua embotellada. El cloro no le puede tocar la piel a la hora de ducharse. La ropa tiene que ser 100% algodón. No puede subirse a una "villavesa". Conduce lo mínimo y siempre con un purificador dentro del coche. Lo mínimo, porque la mayor parte del tiempo se encuentra mareada. Sentarse plácidamente frente a la pantalla de un cine y disfrutar de una película es un sueño. Quedar con las amigas, toda una odisea. Éstas deben cumplir un protocolo preciso que no se pueden saltar. Nada de colonias, cremas y suavizantes. Y les especifica dónde quedar. Ni en bares ni en centros comerciales. Sólo en lugares al aire libre. A poder ser zonas verdes. Tampoco puede entrar en una peluquería. Sería un suicidio. Respecto a sus clases de hip-hop, antes impartía diez horas a la semana, han quedado reducidas a una hora. "Es lo único que me mantiene unida a la realidad", manifiesta.
"Te quedas sin poder hacer todo lo que hacías antes. Es una nueva vida". A Javier se le saltan las lágrimas al recordar el pasado. "Con lo que le gusta viajar y bailar", lamenta Javier. "Es una forma de vida completamente distinta. Apenas salimos de casa. Como mucho, paseamos por el campo. Mis amigos todavía no lo entienden. No importa. No me siento solo. La amo. Me gustaría cuidarla, pero no puedo, no tengo trabajo fijo". Cada vez que Javier llega de la calle a su casa y quiere entrar a la habitación, donde se encuentra Ainhoa, se tiene que duchar antes y cambiarse de ropa para no intoxicarla.
"Para los amigos también es un sacrificio", indican los dos. "No puedo quedar en un bar porque corro el riesgo de enfermar y quedarme en la cama un día o una semana, dependiendo de cómo esté el cuerpo. Al final, te quedas sola. La enfermedad se convierte en el centro de tu vida. A tu lado sólo se quedan las personas que realmente te quieren. En mi caso, mis padres y mi chico. Aún y todo -puntualiza-, hay muchas cosas que se les escapan. El otro día, mi madre encendió la calefacción y me tuve que marchar. No aguanté. Te ahogas. Se te descontrola el cuerpo. Se vuelve loco. La vista se distorsiona. Todo se exagera". Ainhoa compara los síntomas del SQM con los de la gripe: taquicardias, mareos, debilidad, pesadez del cuerpo, dolores de cabeza, ahogo... "Imagina que todos los días tienes la gripe...".
Ainhoa y Javier se conocieron hace dos años bailando hip-hop. Fue unos meses después cuando comenzó a sentirse mal. Su cuerpo se rompió. Se le acumularon -especifica- más de veinte síntomas a la vez. Agotada, acudió a un medico de medicina interna en Pamplona, y le diagnosticaron fibromialgia. Fue en la oficina, una compañera, quien pronunció por primera vez las palabras Sensibilidad Química Múltiple. Buscó por Internet más y localizó a un especialista en Barcelona. Su compañera estaba en lo correcto. Ainhoa sufría SQM. El doctor, Pablo Arnold, le dio una guía de control ambiental, parte importante en el tratamiento para evitar que la enfermedad empeore, y con este manual, a su regreso a Pamplona, Ainhoa respiró. No estaba loca. Por fin sabía lo que le esta sucediendo.
100.000 químicos
En Navarra, Afina(Asociación de Fibromialgia de Navarra) sigue atentamente los progresos de esta enfermedad. Hoy atiende a una decena de personas. Si hace cinco años sólo dos personas llamaron a la puerta de la sede afectadas con el Síndrome de la Sensibilidad Química Múltiple, sólo el pasado mes fueron cuatro.
Pese a que el Síndrome de la Sensibilidad Química Múltiple se conoce desde los años 50, es en los últimos años cuando se han incrementado los casos, ligada según Espinazo "a una mayor exposición de los ciudadanos de las sociedades modernas a los químicos". Los últimos estudios apuntan que el 17% de las personas rechaza los estímulos ambientales: productos químicos y ondas electromagnéticas. Aunque sólo una pequeña parte presenten una patología. En este sentido, explica Espinazo, se están multiplicando los casos de Fibromialgia, Fatiga Crónica y Síndrome Químico Múltiple, "tres ramas de un mismo árbol", indica. "Parte de los afectados del Síndrome Químico Múltiple previamente han desarrollado otra de estas enfermedades", subraya, alertando de que sólo la Fibromialgia afecta ya al 3% de la población.
Jokin Espinazo quiere que la SQM sirva de "alerta" sobre el aumento de afecciones relacionadas con la intoxicación alimentaria y los problemas ambientales. "Todos nacemos con un recipiente de tolerancia a los químicos, mayor o menor según nuestra genética, y lo vamos llenando hasta que rebosa. Es entonces cuando se origina el síndrome". Afina reclama que se aceleren los trámites para conseguir que el Síndrome sea reconocido por la Seguridad Social. "Las personas afectadas peregrinan por diferentes especialistas durante mese hasta que encuentra el diagnóstico adecuado. Y cuando el referente médico no comprende la enfermedad, se convierte en un problema social. La familia no entiende que se tenga que poner una mascarilla sólo por haber lavado el pantalón con suavizante. De ahí que nuestro primer trabajo es informar a todos". Jokin manifiesta que se les entrega las herramientas disponibles a partir de la experiencia de otros afectados. "El tratamiento pasa por evitar los químicos en todos los aspectos de su vida, mejorar la alimentación, ofrecer talleres de apoyo psicológico y realizar ejercicio físico específico, siempre cuidando que el resto de participantes no lleven encima colonia o otros agentes químicos", y confía en que "en breve" el creciente número de investigaciones aporten nuevas armas. Mientras eso ocurre, dice, el primer paso es mejorar la atención a estos pacientes y reconocer su posible discapacidad, y apuesta por formar a un equipo de especialistas para atender a estas personas cuando acudan al hospital.
Diario de Ainhoa y su SQM
Jueves, 17 de noviembre
Salimos de la reunión de AFINA. Volvemos a casa en coche. Javi lo aparca en el garaje. Me bajo antes. Hay un olor horrible en la calle. El aire está viciado. Me pongo la mascarilla. Corro al portal. No puedo con todo (tengo que apretarme la mascarilla con la mano para que no me entre aire. Subo corriendo las escaleras. No aguanto los productos de limpieza. Me refugio en el cuarto. La ventana estaba abierta ventilando, ha entrado el aire viciado. No tengo donde meterme y tengo el purificador está en la oficina. Solo me queda sentarme y esperar a pasar los síntomas. Atontamiento. Me pesa el cuerpo, los párpados, me cuesta pensar.
A las 22 horas, Javi se acerca a casa de mis padres para recoger mi cena y agua del filtro de la cocina. Cenamos en su cuarto. Hay que estar todo el tiempo pendiente de cerrar las puertas del pasillo y del resto de cuartos.
Viernes, 18 de noviembre
8.00 horas. Me levanto cansada. Javi me trae el desayuno al cuarto. Bajamos deprisa por el portal con la mascarilla. Me lleva al trabajo. Llego. Enciendo el purificador. Vienen personas, sin colonia, les he avisado, pero llevan otros productos. Lo puedo soportar, pero mantengo una distancia disimulada para no olerles.
11.00 horas. Almuerzo en el despacho. Las compañeras toman un té con un olor fuerte que me revuelve. Tengo que imprimir, el olor me sienta muy mal , de nuevo mascarilla. Me debilita.
14.00 horas. Me viene a buscar Javi. Cogemos el purificador (pesa 15 kilos) para llevarlo el fin de semana a casa. No he podido comprar otro por el coste.
15.00 horas. Mi madre viene a traerme la comida.
18.00 horas. Javi sale para quedar con los de la empresa de limpiezas de nuestra nueva casa, así hablar sobre los productos ecológicos para el portal. Nos quedamos toda la tarde viendo vídeos, Internet, juegos. hablando entre nosotros, no sabemos que más hacer... Echo un vistazo en www.purenature.es. En breve tengo que realizar un pedido de un purificador de aire para mi casa y selladores para echar en el suelo y paredes. La casa es nueva y salen mucho tóxicos.
2.00 horas. Me voy a la cama. Del cansancio no puedo dormir.
Sábado, 19 de noviembre
11.00 horas. Me despierto. Me encuentro fatal. Javi me trae el desayuno. Casi no me entra. Tomo siempre lo mismo. Mi cuerpo empieza a rechazarlo. No me puedo levantar.
14.30 horas. Me despierto peor: cansancio, dolor de tripa. quizás por el esfuerzo del jueves o por no poder desayunar bien. Javi va a mi casa a por mi comida. Como un poco y me siento mejor.
18.00 horas. Javi se va al gimnasio. Me quedo ordenando un poco y viendo vídeos, escribiendo en el ordenador. Nos acostamos tarde
Domingo, 20 de noviembre
11.30 horas. Nos levantamos. Javi me trae el desayuno, no me entra.
13.00 horas. Vamos a hacer una pequeña visita a nuestra nueva casa. Hay cosas que llevar. Bajo deprisa por el portal (como siempre). Estamos un poquito (es todo nuevo y me produce cansancio, mejor llevar la mascarilla). Aireamos todo bien.
13.30 horas. Acudimos a votar. Quedo con mis padres en la entrada del colegio. Mi padre ha echado antes un vistazo. Huele a colonias, etc. Salgo un poco más cansada. Aguanto. Volvemos al coche. El vehículo de al lado arranca, es viejo y suelta un tufo horrible a gasolina, me alcanza desprevenida. vamos sumando los tóxicos. Ya en casa, atravieso el portal a toda prisa( los productos de limpieza es lo que peor llevo). Comemos en el cuarto. Vemos un rato la tele. Me encierro a descansar del día. El aire esta limpio gracias al purificador. El salir y entrar de casa es un estrés sobre todo por el olor del portal. Hay que estar alerta todo el rato porque nunca sabes como vas a reaccionar. Afortunadamente mi caso no es grave, pero la acumulación de tóxicos tiene una consecuencia y puede durar un rato, un días o varios días. Javi de nuevo trata con la empresa de limpiezas para la utilización de determinados productos en nuestro portal. Afortunadamente el hombre está poniendo todo en su mano para usar unos productos actos para mí.
http://www.diariodenavarra.es/noticias/hoyentuquiosco/vivir_una_burbuja_56269_2042.html
jueves, 1 de diciembre de 2011
sábado, 26 de noviembre de 2011
SQM: "El reciclaje de bombillas me está haciendo la vida imposible"
Una afectada de sensibilidad química múltiple denuncia que la rotura de lámparas de bajo consumo en un contenedor cercano a su domicilio le ha obligado a dejar su casa
Mareos, náuseas y desfallecimientos. Ese es el día a día de Mercedes de Grado desde que le diagnosticaron sensibilidad química múltiple. La combustión de los coches, el jabón, un perfume, el tinte para el pelo o la lejía son un riesgo inasumible para ella, por eso su casa solía ser un "territorio seguro" donde no entran la mayoría de los productos químicos. Sin embargo, Mercedes ha comenzado a sentir que su cuerpo se rebela también entre esas cuatro paredes y ha tenido que abandonar su burbuja. Cree que la culpa de sus males la tiene una pequeña caja de cartón. Industria promociona así el consumo eficiente en los hogares.Su domicilio madrileño se encuentra a menos de100 metros de un hipermercado donde han instalado un pequeño contenedor para recoger bombillas de bajo consumo y fluorescentes usados. Se trata de un recipiente compacto, de poco peso, con una capacidad máxima de 15 kilos.
Los clientes tiran allí sus lámparas viejas a través de una pequeña apertura con un dispositivo que solo permite que caigan una a una. Después, las bombillas se deslizan por una rampa y un sistema de frenos en el interior trata de evitar su ruptura. Es, en definitiva, un mecanismo mucho más complejo de lo que cabría esperar de ese recipiente verde y amarillo.Su diseño procura evitar que estos luminosos se rompan y liberen el mercurio que contienen (entre tres y cinco miligramos por unidad, mil veces menos que un termómetro tradicional).
"Este metal pesado es extremadamente tóxico, ya que tiene apetencia por el tejido graso y se queda fijado en el organismo", señala José Francisco Tinao, médico internista y director de la Clínica Medicina Integrativa. El doctor explica que el metilmercurio traspasa fácilmente la barrera placentaria y la sanguínea del cerebro, por lo que es especialmente perjudicial para mujeres embarazadas y en edad fértil. Ellas pueden acumularlo en su organismo y traspasárselo a sus hijos, quienes podrían sufrir daños en el sistema nervioso, el hígado y los riñones.
"Las personas que sufren sensibilidad química múltiple son los otros grandes afectados", indica el internista. "La cantidad de mercurio de la que estamos hablando, que podría caber en la punta de un bolígrafo, puede ser inapreciable para el resto y resultar insoportable en su cuerpo. La enfermedad los aísla de su entorno y tienen una calidad de vida horrible", añade.
Ambilamp, la asociación para el reciclaje de lámparas que han creado los fabricantes, defiende la utilidad de estas bombillas, que duran hasta 10 veces más que las incandescentes y gastan un 75% menos de electricidad. Afirman, además, que las lámparas de bajo consumo son inocuas mientras se mantienen intactas y que el diseño de sus contenedores evita la ruptura.
Muchas ferreterías, tiendas de iluminación y supermercados los tienen, porque el Real Decreto 208/2005 en desarrollo de la Ley de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos les obliga a recoger las lámparas de sus clientes, una vez terminada su vida útil. Esta medida está pensada para que las bombillas de bajo consumo no acaben en los cubos de basura convencionales, donde se romperían.
El problema viene cuandosi ni siquieralos cubículos habilitados son seguros. "El diseño de los contenedores de bombillas de bajo consumo debería evitar accidentes, pero hemos recibido quejas de clientes de establecimientos donde se les daba un mal uso o se habían situado en lugares de paso donde recibían golpes", denuncia Leticia Baselga, coordinadora del área de Residuos de Ecologistas en Acción."El residuo de mercurio no es peligroso, hay mucha rumorología que hace mal", mantienen fuentes de la Asociación Española de Fabricantes de Iluminación (Anfalum). A su proclama institucional se suma la de David Horcajada, director de marketing de Ambilamp: "Aunque se rompieran todas las lámparas que caben en una de nuestras cajas, no se evaporaría lo suficiente como para superar los límites permitidos".
Sin embargo, los propios fabricantes indican en sus páginas web que, en caso de rotura de una bombilla -solo una-, el usuario debe ventilar y desalojar la habitación durante 20 o 30 minutos. Tampoco es recomendable recoger los restos con la aspiradora, ya que podría inhalarse polvo contaminado con el tóxico. En su lugar, recomiendan limpiar las piezas rotas con guantes y tirarlas a la basura en una bolsa de plástico cerrada.
Estas precauciones no convencen a Mercedes de Grado, quien afirma que el reciclaje de bombillas le está haciendo "la vida imposible". "No hay suficiente información. La mayoría de los consumidores ni siquiera saben que no pueden tirarse a la basura. Los contenedores deberían indicar la peligrosidad de su contenido, además de la fragilidad", protesta. La ecologista Leticia Baselga apoya su reclamo. "La solución es fomentar una recogida selectiva de estas lámparas solo en puntos limpios, lejos de la población. Esto permitiría continuar con los beneficios ambientales del reciclaje y con los de ahorro energético", concluye.
lunes, 21 de noviembre de 2011
CARLOS DE PRADA EN BIOCULTURA "La solución al SQM es la producción "bio""
Carlos de Prada es uno de los periodistas más concienciados del estado español.
ENTREVISTA A CARLOS DE PRADA, AUTOR DE “S.Q.M. EL RIESGO TÓXICO DIARIO”
“LA AGRICULTURA ‘BIO’ ES LA SOLUCIÓN AL SQM”
SQM. Las siglas de la nueva enfermedad “Sensibilidad Química Múltiple”. Un buen amigo de la casa, Carlos de Prada, ha escrito un libro revelador con igual título, más el apéndice: “El riesgo tóxico diario”. Carlos de Prada, además, es un hombre con una gran sabiduría y una auténtica enciclopedia viva. Arnau Vilaseca charló con él. Estuvo En BioCultura Madrid.
-S.Q.M. ¿Se sabe cuántas personas padecen este mal en España? ¿De qué datos disponemos?
-En España no se han hecho estudios epidemiológicos concretos, pero las estimaciones que se han realizado por parte de los especialistas, teniendo en cuenta las investigaciones realizadas en otros países como EE.UU. o Alemania, permiten realizar algunas estimaciones. Las estimaciones más serias van de un 0,2 a un 0, 5 % de personas con SQM. Estaríamos hablando, probablemente, de entre 150.000 y 400.000 personas. Algunos expertos dan datos muy superiores. De todas maneras, lo que sí se sabe es que va creciendo el número de casos. Además, aunque las cifras anteriores se refieren a los que tendrían una SQM. con cierto grado de gravedad, existe un porcentaje mucho mayor de personas, en torno a un 10% de la población, que reportan reacciones de hipersensibilidad más o menos leves ante ciertos productos de uso cotidiano, tales como ambientadores u otros. Ésto acaso indique que, al fin y al cabo, no estamos ante algo tan raro como a primera vista parece.
-La exposición continua a productos químicos no sólo puede conllevar la aparición de SQM.... ¿Qué otras patologías están en el punto de mira?
-Los afectados de SQM son un poco como los "canarios de la mina". Reaccionan y padecen síntomas, a veces muy aparatosos, por exponerse a esos niveles "bajos" de contaminantes a los que los demás nos exponemos creyendo que no nos hacen nada. Son como "detectores humanos" de tóxicos a niveles bajos. En ellos se hace visible el daño de la exposición cotidiana a tóxicos. Son como la visible punta de un iceberg que en su mayor parte permanece más o menos oculto: el de la gran cantidad de enfermedades que producen esos niveles supuestamente "bajos" en sectores mucho mayores de población. Lo que hoy sabe la ciencia es que la exposición a tóxicos puede tener a ver con una parte nada despreciable del incremento de algunas de las enfermedades y problemas sanitarios que más están creciendo y que más incidencia tienen en Occidente. En el libro doy datos acerca de ello. Hablamos de los cánceres, alergias, asma, enfermedades auto-inmunes, Parkinson, problemas reproductivos, problemas cognitivos del niño... Simplemente dar la lista de enfermedades que, en mayor o menor medida, pueden verse asociadas a los tóxicos superaría el tiempo que tenemos en una entrevista breve como ésta. En el libro doy muchos datos científicos que ligan enfermedades muy frecuentes, como el cáncer de mama, por ejemplo, con la exposición a tóxicos como los pesticidas.
LA PRESIÓN DE LA INDUSTRIA
-Los afectados de SQM son un poco como los "canarios de la mina". Reaccionan y padecen síntomas, a veces muy aparatosos, por exponerse a esos niveles "bajos" de contaminantes a los que los demás nos exponemos creyendo que no nos hacen nada. Son como "detectores humanos" de tóxicos a niveles bajos. En ellos se hace visible el daño de la exposición cotidiana a tóxicos. Son como la visible punta de un iceberg que en su mayor parte permanece más o menos oculto: el de la gran cantidad de enfermedades que producen esos niveles supuestamente "bajos" en sectores mucho mayores de población. Lo que hoy sabe la ciencia es que la exposición a tóxicos puede tener a ver con una parte nada despreciable del incremento de algunas de las enfermedades y problemas sanitarios que más están creciendo y que más incidencia tienen en Occidente. En el libro doy datos acerca de ello. Hablamos de los cánceres, alergias, asma, enfermedades auto-inmunes, Parkinson, problemas reproductivos, problemas cognitivos del niño... Simplemente dar la lista de enfermedades que, en mayor o menor medida, pueden verse asociadas a los tóxicos superaría el tiempo que tenemos en una entrevista breve como ésta. En el libro doy muchos datos científicos que ligan enfermedades muy frecuentes, como el cáncer de mama, por ejemplo, con la exposición a tóxicos como los pesticidas.
LA PRESIÓN DE LA INDUSTRIA
-La presión de la industria química para desmontar los hallazgos de científicos independientes es brutal. Danos algún hecho a destacar en este aspecto...
-La industria química es, obviamente, una de las industrias más poderosas del planeta. Tiene una tremenda capacidad para neutralizar cualquier tipo de medida que pretenda regular su actividad o responsabilizarla por problemas de salud humana. El hecho de que, además, la industria farmacéutica no deje de ser sino una parte más de la industria química es un hecho clave. Porque todos sabemos la capacidad de influir en las orientaciones de la medicina que tiene la industria farmacéutica. Y creo que todo esto puede estar influyendo en la orientación actual que es el olvido de la prevención. Se deja que la gente siga exponiéndose a sustancias tóxicas y que por ello la incidencia de una serie de enfermedades siga creciendo y creciendo. Y todo lo que se hace es montar fastuosos negocios basándose en el tratamiento de las legiones crecientes de enfermos. No se aplica eso de "más vale prevenir que curar", sino que más vale, es más negocio "curar" o por lo menos tratar (aunque no se cure realmente muchas veces)… que prevenir. El tema está llegando a tales extremos que está amenazando el sistema de atención sanitaria por su alto coste, no digamos humano sino económico.
LA ALIMENTACIÓN…
-La alimentación es parte del problema, ya que, a través de ella, entran en nuestros organismos muchos productos nocivos. ¿La agricultura ecológica es parte de la solución?
-Por supuesto. Los pesticidas son, de hecho, uno de los problemas más serios. Están en el origen de muchas enfermedades, desde problemas reproductivos a cáncer, pasando por el Parkinson entre otros. Obviamente, la agricultura ecológica es un antídoto muy poderoso contra esta locura envenenadora de nuestro planeta y nuestros organismos. La gente muchas veces no es consciente de la importancia de estas cosas. No es consciente de los millones de toneladas de venenos que se vierten deliberadamente sobre nuestros alimentos, sobre los suelos y las aguas y que pueden luego llegarnos de las más diversas formas. Creen que con que los tóxicos que lleguen a nuestros cuerpos estén dentro de los límites "legales" no hay problema. Lo que no saben es que la comunidad científica cuestiona esos límites "legales". Que lo "legal" es una cosa y otra muy diferente lo seguro. Que hoy se sabe que los niveles "bajos" de tóxicos -esos que hay en los cuerpos de buena parte de la población- pueden estar teniendo muy hondos efectos en nosotros.
-¿Qué otras situaciones de exposición son peligrosas, qué grupos profesionales las padecen más?
-Las situaciones de exposición son muchas. Y tienen que ver frecuentemente con cosas que la gente no suele sospechar. La ignorancia es muy atrevida. En el libro cito el caso de Semmelweiss, un médico vienés del siglo XIX que murió rodeado de incomprensión porque se le ocurrió proponer que los médicos atendieran a las parturientas con las manos limpias. Como no se habían descubierto los microorganismos, los médicos las atendían con las manos con las que acababan de diseccionar cadáveres en descomposición. La mortalidad de mujeres por fiebres puerperales a causa de ello era brutal. Pero los médicos se rieron de Semmelweiss y las mujeres siguieron muriendo. Hoy pasa algo parecido, nuestro mundo está lleno de unos nuevos agentes patógenos que una parte de los médicos se obstina en ignorar: las sustancias tóxicas. Sustancias que pueden estar en un suavizante de la ropa, en un perfume, en un cosmético, en un producto de la limpieza, en el plástico de una botella de agua o un biberón, en un empaste, una pintura, en el recubrimiento antiadherente de una sartén... El hombre ha producido más de 100.000 sustancias químicas nuevas que no había en la Naturaleza y están por doquier. Muchas de ellas pueden ser perjudiciales a diversos niveles. No se ha evaluado más o menos correctamente ni un 1% de esas sustancias. Existen sectores de población en los que se ven excesos de esas enfermedades; pensemos, por ejemplo, en las trabajadoras de la limpieza y el asma, o en los fumigadores y el Parkinson, pero más preocupante que lo que se ve en esos sectores concretos es que con frecuencia las mismas sustancias se emplean cotidianamente o se ven expuestas a ellas amplios sectores de la población.
IGNORANCIA MÉDICA
-¿La clase médica tiene la información suficiente al respecto de todas estas nuevas enfermedades?
-Muchas de las investigaciones científicas que denuncian todas estas cosas, y hablo de millares de investigaciones, se publican en revistas científicas médicas de primer orden. Muchos médicos trabajan muy seriamente en estos temas. Lamentablemente, una parte del estamento médico parece no estar al corriente. Siguen con las inercias de siempre. No se dan o no quieren darse cuenta de los cambios ambientales brutales que se han dado en las últimas décadas y el efecto de todo ello sobre la salud humana. Es muy necesario que estos médicos actualicen sus conocimientos. No hablaré aquí de cómo la industria química puede tener en sus manos a los médicos y "adormecer" sus conciencias. No hablaré de ciertas cosas muy espinosas pero muy extendidas. Tampoco hablaré del lamentable espectáculo de ciertas asociaciones de enfermos subvencionadas que tampoco están haciendo demasiado bien, al no hablar nunca prácticamente de prevención sino estar sirviendo, en el fondo, a los intereses de quienes se benefician con la situación. Creo, como digo en el libro, que ha comenzado la era de la Medicina Ambiental y que la Medicina, de aquí en adelante, o habrá de ser ambiental o, simplemente, no será. Toda medicina que no tenga esto en cuenta será pseudo-medicina, porque no contribuirá a que haya menos enfermos, más salud, sino sólo a lucrarse con la enfermedad que no se ha prevenido. El papel de la contaminación química en la salud humana no es algo anecdótico, sino que tiene que ver con un porcentaje muy importante de la carga social de las enfermedades que se padecen en Occidente.
-¿Cuál es el peor trauma de alguien que sufre SQM, la incomprensión de los doctores?
-Sin duda alguna, esa escasez de médicos que sepan de medicina ambiental crea muchos estragos. Uno de ellos es que cuando les llega un paciente con, por ejemplo, Sensibilidad Química Múltiple, no sepan interpretar lo que están viendo. Así los pacientes son mandados de un sitio a otro durante años. Incluso los envían a veces al psiquiatra, cuando, obviamente, como sabe la comunidad científica, es una enfermedad física causada por exposiciones a sustancias tales como pesticidas o disolventes. Es un poco lo mismo que se ha visto con enfermedades como el Síndrome de Fatiga Crónica o la Fibromialgia, que, por cierto, son primas hermanas de la SQM (de hecho los pacientes con SQM suelen tener también muchas veces a la vez estos problemas). Sin duda que una parte muy importante del sufrimiento de estos enfermos tiene que ver con el maltrato que reciben muchas veces por parte de médicos que no saben de estas cosas, que, lamentablemente, son demasiados hoy en día en España. Aquí, se está muy lejos de lo que pasa en países como Alemania Canadá o EE.UU.
TESTIMONIOS EN 1ª PERSONA
-Son muchas las personas que hablan en tu libro y que han padecido los problemas de la exposición a determinados agentes químicos. Tal vez algún científico explique que los comentarios de esas personas no son datos científicos. ¿Es una ciencia que ha dejado de escuchar al ser humano?
-Por supuesto que hay científicos o médicos que no escuchan al ser humano. De hecho, hoy en día la medicina se ha convertido muchas veces en una suerte de maquinaria ciega y sorda, con muchas prisas, escasa atención, mucha máquina y mucho negocio. Se ha perdido el "ojo clínico". Muchos médicos sólo saben mirar los resultados de las pruebas sacados de una máquina pero no al paciente. Pero al menos deberían molestarse en ser realmente científicos y leer no sólo las historias que en el libro narran los pacientes en primera persona, sino los centenares de estudios científicos, centenares, que son citados en mi libro, cada uno con la correspondiente referencia. Si al menos no quieren escuchar a los que sufren, que al menos se molesten un poco en leer los centenares de investigaciones científicas realizadas.
-¿A quién va dirigido tu libro?
-El libro va dirigido en primer lugar a las personas que sufren a causa de la contaminación química, especialmente a los que sufren SQM. Pretendo que les sirva de "arma" argumental con la que defender sus derechos y contribuir a concienciar a los que les rodean (médicos, familiares, vecinos...) de la realidad de la Sensibilidad Química Múltiple. En segundo término, porque lo que les pasa a los afectados de SQM no es algo que les pase sólo a ellos sino que es tan sólo una parte de las muchas enfermedades que generan las mismas sustancias tóxicas, el libro pretende servir a todos los que quieren conocer el impacto de los tóxicos sobre la salud humana. Soy su autor y acaso está mal que lo diga, pero creo que en pocos libros se condensa la cantidad de datos contundentes que se dan cita en este. Creo que es un libro importante para todos aquellos que quieran proteger al ser humano de la amenaza de los tóxicos. Creo, firmemente, que este tema es uno de los mayores retos que afronta la Humanidad.
Arnau Vilaseca
sábado, 19 de noviembre de 2011
Ni caso a la enferma de fibromialgia en huelga desde hace una semana
La voz de Mari Carmen es casi un murmullo después de una semana en huelga de hambre en protesta por que le deniegan la incapacidad total a pesar de padecer fibromialgia y fatiga crónica. A pesar de todo, su tenacidad permanece intacta animada por el apoyo ciudadano, el único que ha tenido hasta ahora.
Siete días después de comenzar esta medida tan extrema, que cumplió precisamente ayer, Quiza (A Coruña, 1964) está lógicamente más débil pero igual de férrea su voluntad de seguir adelante.
La huelga la está haciendo a la vista de todos, entre la avenida peatonal Primero de Mayo y el Instituto de la Seguridad Social, en Puerto del Rosario, donde se sienta con sus carteles de protesta cada día a recoger firmas.El apoyo de los ciudadanos es lo único que ha recibido en esta semana. «Todo el mundo pasa, solo tengo las muestras de solidaridad de la gente».
Este todo el mundo al que se refiere la enferma que solicita la incapacidad total es la Justicia y la Seguridad Social. En dos sentencias que tiene recurridas, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Puerto del Rosario le deniega esta incapacidad total. Con la Seguridad Social le ocurre otro tanto, de hecho la misma semana que inició la huelga de hambre tuvo que reincorporarse a su trabajo de jardinera en Corralejo, de donde fue sacada en ambulancia.
Quiza, que tiene reconocida un 54% de minusvalía, camina ayudada de un bastón y soporta dolores. «Día y noche». El tanto por ciento de minusvalía se lo apreciaron ahora hace dos años, por lo que en breve tendrá que revisarlo.
Desde que inició la huelga de hambre, se alimenta exclusivamente de líquidos: agua y azúcar, zumos y bebidas isotónicas. «Estoy sin fuerzas para hacer hasta los trámites de médicos. Me cuesta, pero tengo que seguir».Ningún médico la controla durante la protesta, ya que acudió a Cruz Roja y le dijeron que ya no tenían servicios médicos. «A nadie le interesa controlarme ni tampoco hacer caso de mi petición».
Este todo el mundo al que se refiere la enferma que solicita la incapacidad total es la Justicia y la Seguridad Social. En dos sentencias que tiene recurridas, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Puerto del Rosario le deniega esta incapacidad total. Con la Seguridad Social le ocurre otro tanto, de hecho la misma semana que inició la huelga de hambre tuvo que reincorporarse a su trabajo de jardinera en Corralejo, de donde fue sacada en ambulancia.
Quiza, que tiene reconocida un 54% de minusvalía, camina ayudada de un bastón y soporta dolores. «Día y noche». El tanto por ciento de minusvalía se lo apreciaron ahora hace dos años, por lo que en breve tendrá que revisarlo.
Desde que inició la huelga de hambre, se alimenta exclusivamente de líquidos: agua y azúcar, zumos y bebidas isotónicas. «Estoy sin fuerzas para hacer hasta los trámites de médicos. Me cuesta, pero tengo que seguir».Ningún médico la controla durante la protesta, ya que acudió a Cruz Roja y le dijeron que ya no tenían servicios médicos. «A nadie le interesa controlarme ni tampoco hacer caso de mi petición».
viernes, 18 de noviembre de 2011
SQM: LA PONENCIA QUE PILAR REMIRO NO PUDO EXPONER...
VIADIMENSIÓN DESPUÉS DE SOLICITAR SU COLABORACIÓN NO LE PROPORCIONÓ LOS MEDIOS PARA DESPLAZARSE AL CONGRESO... SÓLO TENÍAN QUE HABERLE ENVIADO UN TAXI...
HEMOS PLASMADO EN ÉSTE VÍDEO LA PONENCIA PARA QUE TODO EL MUNDO PUEDA ACCEDER A ELLA...
HEMOS PLASMADO EN ÉSTE VÍDEO LA PONENCIA PARA QUE TODO EL MUNDO PUEDA ACCEDER A ELLA...
jueves, 17 de noviembre de 2011
Derechos humanos de primera y segunda clase (AFIGRANCA)
En Fuerteventura hay una persona, desde hace una semana en la calle en huelga
de hambre revindicando sus derechos –negados- como enfermo de Fibromialgia
(FM) y Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).
La Asociación Afigranca en la isla de Gran Canaria desea comunicar a toda la
sociedad, su apoyo a esta persona que sola en la calle está defendiendo los
derechos humanos que se nos llevan negando a todos los afectados de estas
patologías emergentes desde hace demasiados años. Como persona no la
conocemos como enfermo la apoyamos, respetamos su decisión y admiramos su
valentía en estos momentos.
Es notable la diferencia en el trato informativo de las noticias de hace poco tiempo
en donde otra mujer, la activista saharaui Aminatu Haidar, tenía una cobertura
mediática a nivel nacional e internacional y en donde muchos se trasladaron
físicamente para hacerse la foto al lado de ella y mostrar su apoyo.
Afigranca no se trasladará a Fuerteventura para hacerse una foto al lado de una
mujer enferma de patologías a las que nuestros gobernantes han dado la espalda
desde el primer día. Físicamente no estaremos allí, pero desde estas líneas la
apoyamos como colectivo y hacemos sus quejas como nuestras.
Las enfermedades emergentes como la Fibromialgia (FM), el Síndrome de Fatiga
Crónica (SFC) y la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) son tres patologías que
tienen una superposición de más del 70%. Según las últimas investigaciones, son
tres enfermedades relativamente nuevas de las llamadas de “Sensibilización
Central” y en las tres se sabe que están relacionados de alguna forma los tóxicos o
sustancias químicas ambientales y/o alimentarias. Son enfermedades
multisistémicas; tres enfermedades de una misma familia. En realidad, los estudios
están demostrando que la mayoría de las personas que tienen una de estas
enfermedades tienen también las otras dos aunque con más o menos afectación,
pero la que más se conoce socialmente es la Fibromialgia.
Aunque hay un colectivo afectado social importante en todo el mundo, desde hace
años, sólo en España hay más de doscientas Asociaciones, no se ha avanzado
mucho, en lo que se refiere a “reconocimiento y dignidad social y sanitaria”. Al
contrario, hoy en día padecer una de estas enfermedades está aún muy mal visto
socialmente. Diversas estrategias orquestadas con hilos muy finos se han
encargado de extender una duda razonable sobre todo el colectivo; estas
enfermedades son de origen psicológico para unos, para otros de origen
psiquiátrico y para algunos es un desorden adaptativo originado por el carácter tipo
de las afectadas. Son minoritarios aún los profesionales sanitarios que se atreven a
hablar claro sobre estas patologías. El miedo a ser desacreditados, como al
colectivo de afectados, aún no está superado.
Crear esta maniobra distractoria, hasta hoy ha sido muy rentable, hablando
económicamente. Los primeros que han ganado, fueron los gobiernos, al no
reconocer a estas enfermedades, no han tenido que asumir, en primer lugar el
gasto sanitario que conlleva, y en segundo lugar los costes sociales implícitos en los
casos de Incapacidad y Discapacidad. Parece que el mercado necesitaba “clientes
potenciales” y los psicólogos y psiquiatras están ávidos de querer aportar
soluciones a un colectivo tan numeroso y tan rentable. Sólo en España somos un
millón y medio, como mínimo. Lo que no tenían previsto, tan pronto, es que
aparecieran marcadores biológicos concretos en las investigaciones que se están
haciendo en todo el mundo. Y no uno ni dos, sino una docena de alteraciones
funcionales y orgánicas que demuestran sin lugar a dudas, que los enfermos
sencillamente lo están porque algo no funciona bien en su cuerpo. No en su mente,
como algunos hubieran querido.
Pero todo este tiempo nos han tenido bien entretenidos a los afectados. Un
entretenimiento bastante rentable para más de un laboratorio farmacéutico, para
algunos “pseudo” terapeutas que han visto crecer sus bolsillos a costa de mucha
desesperación humana y en base al fraude descarado y de la mayor vileza del ser
humano: vender terapias y productos que no curan. Y lo peor de todo; jugar con
las expectativas de salud de muchas personas. También están en este grupo los
profesionales que han montado un gran negocio a costa de las necesidades de los
enfermos en demostrar de forma fehaciente la Incapacidad y Minusvalía que les
aquejaban. Pero todo esto tiene los días contados. La investigación va rápida, más
de lo quisieran algunos. Y pronto ya no necesitaremos un Rock Hudson con
Fibromialgia, para que estas enfermedades sean reconocidas como tales.
Ya lo sabemos todos, no tenemos ninguna duda, aunque insistan en ocultarlo y en
lanzar estrategias descalificadoras. Las sustancias químicas medioambientales
tienen un papel determinante en estas enfermedades. La interacción de estas
sustancias afectan a la salud de forma directa y desencadenan enfermedades como
la FM/SFC/SQM, entre otras muchas patologías. Ya sabemos todos que los aditivos
alimentarios, los colorantes, los conservantes, los espesantes y muchos de los
productos químicos autorizados por nuestros gobiernos..... nos están matando
lentamente. Ya sabemos fehacientemente, aunque presenten estudios pagados y
comprados, que las antenas de Telefonía matan. Ya sabemos todos que los piensos
que usan en las piscifactorías y en los animales con destino al consumo humano
contienen sustancias nocivas para el ser humano. Ya sabemos todos que la
negligencia, la corrupción y el interés económico ha primado más que el sentido
común y la salud.
Que se preparen bien los de la industria química, la alimenticia y la industria
farmacéutica. El toro viene, y tiene los cuernos bien afilados.
¿Y mientras tanto... qué... ?
Sencillo.... Yo afectada, me sentaré a ver como su hijo, su madre, su hermano y su
vecino.... también, dentro de poco, tendrán Fibromialgia.... también padecerán
Síndrome de Fatiga Crónica,.... y también sufrirán el Síndrome Químico Múltiple.
Hay algo de lo cual no podemos escapar... es de la probabilidad y la estadística. Y
ésta nos llega a todos.
AFIGRANCA
(Asociación de Fibromialgia de Gran Canaria)
www.afigranca.org
info@afigranca.org
Noviembre 2011
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Seis años de sufrimiento y errores médico
Silvia Fernández Las Palmas de Gran Canaria 13/11/2011
(Foto: Juan Carlos Alonso)
A.A. (a partir de ahora la llamaremos Elena, ya que no quiere que se conozca su identidad) lleva seis años viviendo un auténtico calvario. O quizás dicho con más acierto, Elena lleva seis años muriendo en vida. En 2004 y de forma repentina, su salud comenzó a deteriorarse. Su aspecto cambió y si figura quedó reducida a un esqueleto, su piel se agrietó hasta salirle llagas y el cansancio comenzó a apoderarse de ella, quitándole las ganas de vivir.
De la noche a la mañana se vio inmersa en una cotidianeidad de médicos, hospitales, consultas..., y todo para que cada nueva visita se convirtiera un nuevo pronóstico desacertado, más medicación y empeoramiento. En seis años, Elena ha tenido de todo: fibromalgia, síndrome de adaptación, andromalgia, fátiga crónica, fuliculitis, dermatitis nerviosa, acuagenía, tiroiditis... y un largo etcétera. Como consecuencia se le ha aconsejado operarse en varias ocasiones. Algo a lo que Elena siempre se ha negado, presintiendo que los diagnósticos eran erróneos y que lo que ella padecía era otra cosa. «Sabía que si me metían en un quirófano me moría», apunta Elena en el salón de su casa, donde vive prácticamente recluida.
Y acertó. Gracias a su fortaleza y la de su marido -bastión que le ha permitido seguir para adelante todos estos años- ha encontrado la respuesta. Hace apenas un mes Elena ha sido diagnosticada del síndrome de sensibilidad química múltiple (SSQ), una extraña enfermedad reconocida oficialmente en Alemania, Japón y Austria, pero que en España aún no está contemplada como tal. Quien la padece sufre numerosas reacciones fisiológicas y orgánicas ante cualquier agente químico, que puede ser simplemente un perfume o un ambientador, lo que limita por completo su vida.
Para llegar a este punto han tenido que pasar seis años, haberse gastado más de 30.000 euros, cambiar de casa para vivir cerca del mar, endeudarse y sufrir mucho. Tanto ella como su familia. «He perdido seis años de mi vida y he tenido que aguantar muchas cosas de los médicos y del Servicio Canario de Salud (SCS), que me han llegado a tratar como una histérica», lamenta Elena, que ha sido diagnosticada de SSQ por un médico privado y tras numerosos análisis (Sergio L. Sánchez, del centro Canarias Biomédica). Y es que, ese es precisamente uno de los problemas a los que se ha enfrentado Elena, el desconocimiento de los profesionales que en todo este tiempo no acertaron con su diagnóstico. «Estoy viva gracias a que no me tomé alguna de la medicación que me mandaron porque era muy fuerte», señala Elena, que habla con conocimiento de causa puesto que es auxiliar de Enfermería. Un trabajo al que se ha dedicado en cuerpo y alma en los últimos 20 años y que ahora parece estar detrás de su enfermedad.
Y es que, cuando empezaron los síntomas en 2004, Elena llevaba meses trabajando en la central de esterilización del complejo materno-insular del SCE, donde estuvo expuesta a químicos de forma constante.
Pese al vínculo y a las probadas reacciones que ha sufrido en esos seis años, cuando tras una baja se incorporaba a trabajar, ni el SCS ni el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) reconocen ahora su incapacidad. De hecho, Elena, que debería haberse incorporado a trabajar tras el verano después de la última baja, lleva dos meses sin cobrar. «La situación es límite pero voy a luchar para que se reconozca mi enfermedad», señala Elena, quien confía en que con el tiempo y ayuda médica pueda recuperar algo de su vida perdida.
Fuente: http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=238003
Participar en un estudio del Hospital Sant Joan de Déu
Hasta el 1 de Diciembre se pueden enviar muestras para poder participar en el estudio genético del gen causante de la distrofia miotonica tipo 2 ( dm2) en pacientes diagnosticados de fibromialgia y fatiga crónica. La distrofia miotónica tipo 2 (DM2) es una enfermedad multisistémica de herencia dominante, y una elevada variabilidad clínica, con debilidad muscular, miotonía, dolor y rigidez muscular como características principales.En su diagnóstico rutinario de la DM2 los investigadores han observado, lo mismo que un trabajo recientemente publicado por un grupo finlandés (Arthritis Rheum. 2008), que algunos pacientes diagnosticados genéticamente como DM2, inicialmente tenían un diagnóstico poco claro o bien eran diagnosticados de fibromialgia o de síndrome de fatiga crónica.
Estas observaciones sugieren que podría existir una incidencia elevada de pacientes diagnosticados de fibromialgia en la población, y que serían realmente portadores de la mutación causante de la distrofia miotónica tipo 2. El objetivo principal del trabajo es investigar, en una población lo más amplia posible, diagnosticada de fibromialgia, si existen individuos con diagnóstico erróneo, y sean realmente portadores de DM2, confirmando el posible solapamiento clínico entre estas dos entidades clínicas distintas.
Todas las muestras serán obtenidas de forma totalmente voluntaria, acompañadas del correspondiente consentimiento informado del estudio, y serán tratadas con la máxima confidencialidad, tanto en el análisis genético como en el posterior procesamiento y comunicación de resultados. Este trabajo se realizará íntegramente en el laboratorio de genética molecular del Hospital Sant Joan de Déu, de Barcelona, coordinado por la Dra. Loreto Martorell. Las personas de fuera de Barcelona tienen que costearse ellas mismas el envío de la muestra por mensajería de transporte urgente (enviándola un lunes, martes o miércoles para poder procesarla inmediatamente en el momento de su recepción). Junto con la muestra de sangre hay que mandar- una vez impreso y cubierto - el consentimiento que va adjunto (en pdf) a este mensaje.
Descargar PDF
Dra. Loreto Martorell
Genética Molecular Hospital Sant Joan de Déu
c/ Santa Rosa 39-57 (Edifici Docent)
08950-Esplugues-Barcelona-Spain
Tl: +34-93-6009759
Fax: +34-93-6009760
e-mail: lmartorell@hsjdbcn.org
Dra. Loreto Martorell
Genética Molecular Hospital Sant Joan de Déu
c/ Santa Rosa 39-57 (Edifici Docent)
08950-Esplugues-Barcelona-Spain
Tl: +34-93-6009759
Fax: +34-93-6009760
e-mail: lmartorell@hsjdbcn.org
martes, 15 de noviembre de 2011
Afectados exigen la igualdad de trato en las enfermedades crónicas
SEGOVIA
Los pacientes reclaman al sistema público el reconocimiento de las dolencias de sensibilización central
Mercedes Escudero y su marido, Miguel Ángel López, atienden ayer a los medios. :: EL NORTE
La fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica, el de sensibilidad química múltiple y la electrohipersensibilidad. Algunos nombres sonarán más, de otros probablemente será esta la primera vez que los leen o escuchan. Todas son patologías tremendamente crueles, silenciosas, perennes y lo peor de todo, por ahora incurables, pese a los esfuerzos investigadores que se llevan a cabo en busca de un tratamiento que se hace de rogar en demasía. Forman parte de las denominadas enfermedades de sensibilización central. Son dolencias que incapacitan personal y laboralmente a quienes las padecen. Condicionan sus vidas. El día 12 de cada mes, afectados y sus allegados se manifiestan en España e incluso en el extranjero.
Aquí luchan frente a las «denegaciones sistemáticas del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) respecto a los expedientes que se presentan para valorar las incapacidades laborales», según argumenta la carta con la que este colectivo intenta llamar la atención sobre su situación y sumar adhesiones para reclamar al Estado la igualdad de trato para estas enfermedades respecto al resto de males crónicos e invalidantes.
Una vida tras la mascarilla
La segoviana Mercedes Escudero sufre sensibilidad química múltiple en grado severo. Apenas puede alargar la exposición del calvario que atraviesa desde que le diagnosticaron la dolencia en el año 2005. A pie de calle, se retira por un instante la mascarilla que la protege de todos los peligros que acechan su salud y lanza su mensaje.
La simple combustión de los coches, el jabón, un perfume, la lejía... la exposición a la enorme variedad actual de productos químicos que forman parte del desarrollo habitual de la vida cotidiana son susceptibles de desencadenar una reacción de la enfermedad. Por eso se cubre y no prolonga sus explicaciones y demandas.
Pero sí deja clara una reclamación, la principal, la que cada día 12 le lleva a concentrarse ante la sede de la Seguridad Social: pide el reconocimiento de estas enfermedades. «Los enfermos se encuentran desprotegidos en el sistema sanitario y social de este país. Se necesitan tanto medidas sanitarias como administrativas para que los afectados no queden sin cobertura e indefensos ante una situación de incredulidad y desinformación por parte de los equipos de valoración», demanda el documento instando al director general INSS.
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